domingo, 5 de agosto de 2018

El Presidente miente

Casi se está convirtiendo en una especialización: la de descubrir, contar y desmontar las mentiras que el Presidente suelta con el mayor desparpajo. Tanto, que las repite cuantas veces haga falta. Y, encima, sus seguidores quedan prendados por tales mentiras y las repiten candorosamente. A lo que parece, son mentiras para que los seguidores sean todavía más seguidores y pasen a la categoría de entusiastas. Ultras, tifosi y hasta hooligans. Seguidores, seguidores fanáticos y seguidores violentos frente a los que no se han creído tales mentiras.
El caso ejemplar, el prototipo, es el presidente Trump, cuyas mentiras han sido contabilizadas rigurosamente y que van dirigidas a sus bases republicanas que las repetirán donde y cuando haga falta. Me hace sospechar tanta exactitud, pero este es el cómputo: 2.140 mentiras en su primer año y 4.229 en los últimos seis meses (vamos progresando, evidentemente). El "contable" se pregunta si es que las suelta como si se le cayeran desprevenidamente o si es que lo hace con ciencia y conciencia, a propósito. Mi impresión (superficial donde las haya) es que lo hace a propósito: es su táctica.
El caso más cercano es el de presidente Casado, español, presidente electo del Partido Popular. Las contabilizadas se refieren a la tema de la inmigración y, a lo que percibo, las falsedades (si fuera Trump se llamarían mentiras) tienen una función parecida: confirmar a sus seguidores y darles argumentos para que le voten o, también, en el caso de los que se fueron a votar a otros partidos, para que vuelvan a votarle. Lo curioso, también aquí, es encontrar los mismos argumentos en personas que no están dedicadas a la política. No sé si Casado las ha tomado del "sentir general" o las ha producido, pero lo más probable es que se esté dando un círculo vicioso (o virtuoso si se prefiere) en el que el mensaje es recibido, es devuelto y es de nuevo enviado, recibido, devuelto etc. (Por cierto,¿un Plan Marshall para África? Es China la que está invirtiendo allí y cambiando el continente)
Llegados aquí, no vendrá mal darle un vistazo a este artículo sobre Puigdemont, el (ex)presidente catalán que, citando a las mentiras y exageraciones de Trump (no a las de Casado), intenta entender algunas intervenciones del catalán. La distinción entre partido y movimiento me ha llamado particularmente la atención y el papel que se atribuye a estas temas (insisto en ponerlo en femenino, como sinónimo de manía -lo de "cada loco con su tema", donde tema es femenino-) en la movilización y fidelización, también.
Una vez más, mala barraca.

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