lunes, 20 de agosto de 2018

Diez años son nada

Este septiembre se cumplirán diez años del comienzo oficial de una crisis que ha resultado duradera y cuyos efectos todavía son perceptibles. Aquí se hace para los Estados Unidos, pero puede extenderse a otros ámbitos ya que fue mundial.
Lo primero que hay que recordar es que lo de "oficial" es una forma de decir que sus causas venían de antes (deuda, bancos, préstamos) y que, por tanto, no tiene mucho sentido decir que ahora se cumplen diez años.
Lo segundo es que, de todas maneras, la primera reacción (y ciertamente fue la del gobierno español) fue negar la tal crisis. La lógica es aplastante: como una buena parte de la susodicha se debe a percepciones y opiniones además de factores reales (a factores ideales que diría el otro), los gobiernos intentaron reducir el aspecto psicológico que tiene  la economía real, aspecto especialmente visible en los casos de pánico.
Lo tercero es que, efectivamente, su impacto ha sido duradero no solo en la economía real sino también en la política real, visto que supuso cambios importantes en la sociedad real. Pero, como siempre, conviene no perder de vista lo que NO ha cambiado, en particular en la estructura de poder de las sociedades realmente existentes (no es las idílicas exaltaciones nacionalistas del tipo "America first", eslogan tantas veces repetido y por presidentes estadounidenses tan significativos como el actual).
Finalmente, que conviene utilizar una medida de tiempo algo más ajustada a la realidad. Ante todo, mirar los antecedentes, por ejemplo, como hace el artículo que cito, los de la crisis del 29. Pero también mirar hacia el futuro y plantearse si algo así se puede repetir por acumulación de pequeñas crisis. La de 2008 sería una de ellas que podría ser seguida por otro terremoto (por ejemplo, a partir de Turquía+Brexit) y llegar a aquella explosión del 29 con el auge de los fascismos y los belicismos de diverso pelaje del momento que acompañaron al malestar en poblaciones que buscaron soluciones drásticas en manos de "cirujanos de hierro". Veremos.
(Añadido el 23: en una newsletter que me llega por mail de The Economist y que no encuentro manera de citar la fuente, pero sí de copiar y pegar:
(W)e don't see big risks in the five biggest emerging markets in Asia. The largest, China, is not at all vulnerable (at least from market contagion), due to its regulated capital account. Of the next four largest, South Korea and Taiwan both have sizeable current-account surpluses, meaning they are net exporters of financial capital to the rest of the world, and so are not as reliant on global sentiment (they are, however, very exposed to the US-China trade war). India and Indonesia are both more reliant on foreign funding, partly as they are being hit by the higher oil price. However, they have more foreign-exchange reserves than Turkey, as well as independent central banks that have been raising interest rates. They should be able to ride it out.
Los riesgos se dejan para "Occidente". Razón de más para mirar a la geopolítica además de la geoeconomía) 

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