lunes, 13 de agosto de 2018

Comportamiento terrorista

No debe de ser fácil explicar un comportamiento que consiste en matar a semejantes de forma indiscriminada y, a ser posible, masiva. 
El primer camino parece ser el de plantearlo como un comportamiento instrumental, algo que busca fines y, por tanto, puede indagarse sobre su eficacia concluyendo que, vistos los casos conocidos, resulta relativamente poco eficaz. Es decir, raramente alcanza sus fines.
Lo que pasa es que el comportamiento racional-instrumental no solo puede serlo respecto a fines (por ejemplo, la independencia) sino que, muchas veces, lo es respecto a valores: se pretende algo como el reconocimiento, llamada de atención.
Para complicarlo, también se da el comportamiento puramente expresivo: si me dan un pisotón, grito. Con ello no pretendo conseguir nada sino que, simplemente, expreso una reacción ante el dicho pisotón. 
Las conversaciones entre los que participaron en los asesinatos terroristas del 17 de enero del año pasado mostraban una mezcla de los tres tipos de comportamientos. Expresaban sus frustraciones (la agresión puede ser resultado de una agresividad producida por una frustración previa y que se manifiesta encontrando un objeto sobre el que descargarla), quieren lograr la entrada en el Paraíso y quieren conseguir reconocimiento. Buscar únicamente la racionalidad instrumental (respecto a fines) no es suficiente.

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