viernes, 31 de agosto de 2018

Locuras colectivas

Podría valer para el Catalexit, pero se refiere al Brexit donde la discusión sobre qué supondrá una u otra opción para el futuro colectivo está bastante alejada de la racionalidad medios-fines y sí tintada de emociones que se acercan a la obcecación. Esa cuestión de medios-fines puede ser negociada ("yo rebajo por aquí, tú rebajas por allí"), pero las emociones son indiscutibles: My country right or wrong, no importan las razones, ni las evaluaciones, ni las proyecciones. 
Las versiones sobre el futuro son claras: "si se hace lo que yo defiendo, llegaremos al paraíso; si se hace lo que dicen los otros, esto será el infierno". Esto, muchas veces, se hace con pseudo-razonamientos (hasta con complejos modelos matemáticos, igualmente ideológicos), más como "prueba" de lo acertado de la propia posición que como práctica de un imposible: conocer el futuro, del que solo podemos saber su probabilidad con lo que la "esperanza matemática" entra en juego al establecer que una probabilidad baja de éxito pero con un posible beneficio muy alto permite apostar, como sucede con las loterías.
"Hooligans" les llaman aquí y este término, tomado del fútbol, parece etiquetar bastante bien el comportamiento de los que se aferran a una opción hasta el enfrentamiento. Y digo enfrentamiento porque los "hooligans" necesitan un "hooligan" contrario delante con el que enfrentarse hasta llegar, por lo menos, a la violencia callejera. Con una posibilidad nada agradable: a la acción-reacción o a la escalada. Y una todavía más peregrina: la matrifagia, cuando las crías se comen a la madre.
Nada que ver con los dichos del presidente Trump afirmando que él sí que es digno de confianza y no lo que dicen los "otros". Por lo menos solo es personal, no colectivo.

jueves, 30 de agosto de 2018

Sobre mitos y cosas

El problema que suponen los pueblos indígenas en América Latina suele plantearse de muchas maneras. Hay, por supuesto, una re-edición del mito del "buen salvaje" que incluye encontrar en todas (todas, insisto) sus heterogéneas culturas un respeto particular por el medioambiente acompañado, a veces, por una exaltación de dicha cultura convenientemente elaborada por criollos y mestizos que, muchas veces, ni conocen la lengua o, sencillamente, se  inventan esos rasgos culturales "ancestrales". 
Hay, en cambio, críticas muy aceradas y nada sospechosas de racismo a las versiones más extremas del folklorismo: he visto espectáculos de ese tipo desde México al Perú pasando por el Ecuador, encima espectáculos cuya falsedad saltaba a la vista hasta para alguien como yo. También críticas al victimismo que dice que todo lo que les sucede es culpa de los "otros" y  así ha sido desde siempre, olvidando que algunos indígenas lucharon con los conquistadores y otros indígenas lucharon contra los libertadores. Es decir, que las generalizaciones son incorrectas y/o interesadas. Como interesadas son algunas exaltaciones culturales más o menos inventadas.
En ese contexto vale la pena leer este reportaje sobre los conflictos entre indígenas brasileños e indígenas venezolanos en la frontera entre los dos países. El titular me parece criticable (huele a imagen estereotipada de los indígenas), pero el asunto que narran es muy sugestivo.

miércoles, 29 de agosto de 2018

Cloacas y trastiendas

Dos cosas que se nos escapan. Las conocemos cuando emerge la punta del iceberg, alguna vez, “por casualidad”. Recuérdese que no suele haber “casualidad” en estos descubrimientos/chivatazos, sino que siguen la lógica del juego en que aparecen.
Tenemos, como primer ejemplo, las andanzas de un ex-comisario, ya en la cárcel, del que se publican lo que él mismo llamaba sus “proyectos”, es decir, sus maniobras de seguimiento a personas importantes para, posteriormente, permitir que “la parte contratante de la primera parte” los chantajeara. Los ingresos del este espía a sueldo eran astronómicos (300.000 euros al mes por uno de estos “proyectos” no es moco de pavo), los contratantes podían permitirse esas inversiones de las que sacarían todavía mayores beneficios y los investigados no eran, precisamente, gente corriente y del montón, sino personas que, a su vez, podrían haber contratado esos costosos servicios de vigilancia y documentación.
No tendrían que extrañarnos estas cosas. Hace ya muchos años que Fernand Braudel distinguía tres niveles en el funcionamiento del sistema mundial (que él llamaba sistema-mundo). En primer lugar, lo que denominaba economía material, es decir, ese conjunto de actividades económicas como el trueque, el autoconsumo, parte de la economía sumergida, la mafia, la prostitución o el narcotráfico, cosas que, de alguna forma, funcionan al margen del sistema general y, muchas veces, no superan el ámbito local. Después venía la economía de mercado, propia de las pequeñas y medianas empresas, en las que sí que rige, con las habituales excepciones explotadas por el márquetin, la ley de la oferta y la demanda que no se aplica al nivel anterior y, muchísimo menos, al nivel superior al que él llamaba “economía capitalista” y que podríamos dejar en “economía de los capitalistas”. Ahí no hay oferta y demanda sino juego de poder que incluye el abuso de poder y, muchas veces, recurso a lo que se pueden llamar las “cloacas” de la sociedad, palabra poco apropiada ya que no están “abajo” sino “arriba”. Pero mantengamos el vocabulario convencional para referirnos a esas actividades, como la gran corrupción (la corrupción-dinosaurio, no la corrupción-mosquito), que se producen dentro de esa “economía de los capitalistas” situados en la cima del sistema.
Otro asunto son las actividades que no están en esa dimensión llamémosle vertical sino en la horizontal. Lo que sucede en las trastiendas. Lo primero que se me ocurre es el recuerdo de un político que lloró (y no soy el único que compartió sus lágrimas) ante el dosier que circulaba en el ámbito local y mediante el cual se pretendía dificultar sus planes de ascenso en la pirámide política. Ironías de la vida, aquel dosier que estuvo a punto de hundir su carrera (sin conseguirlo) llegó a manos de un juez en cuya familia ha habido ataques por parte de agentes de la “cloaca”. O sea que las fronteras no son muy claras y distintas, como querría un buen filósofo.
Lo que sucede en la trastienda son las pequeñas negociaciones (y pequeños chantajes como el que recuerdo) en las que Fulano pide a Mengano que interceda ante Zutano de manera que lo que el público ve como resultado de la lógica de las cosas, en realidad es fruto de idas y venidas entre personajes cuyos manejos conocen las “fuentes generalmente bien informadas”, pero que no podemos constatar los que solo podemos ver lo que se ve.
La trastienda de la economía y la política, empezando por la local, debe de ser, no lo dudo, un espectáculo interesante para el que la conoce. Los que no la conocemos acabamos creyendo que las cosas siguen una lógica muy distinta de sus apariencias. Sucede como con la “cloaca”: que seguimos pensando que se trata de oferta y demanda (y elaboramos complejas teorías y modelos al respecto) cuando en realidad es fruto de un tipo de manejo que poco tiene que ver con esos productos intelectuales.
Los medios, algunas veces, reflejan una tímida parte de esa realidad. Si dan un paso más, son considerados como el presidente Trump considera a los que se atreven a contar cuántas mentiras ha proferido en este tiempo -2.140 mentiras en su primer año y 4.229 en los seis meses siguientes según el Washington Post-, es decir, “prensa canallesca”, mentirosa y nada patriótica. Hay límites, pues. Incluyendo los que plantea la “cloaca” maniobrera y la “trastienda” marrullera. Pero, sobre todo, hay una dificultad objetiva de adentrarse sin ayuda en tales berenjenales: las reglas del juego de este sistema lo impiden “arriba” y “al lado”. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Momento peligroso

Se preocupan en Italia destacados políticos que recuerdan los hechos que, en otros tiempos, no se vieron como peligrosos para la democracia, pero lo fueron. No sé si la solución es una "nueva izquierda", pero sí me resulta fácil estar de acuerdo con el diagnóstico que se me cruza con la denuncia, en Argentina, por parte de ONG, de su "estado de excepción" o con las manifestaciones ya explícitas de xenofobia en España, el Perú, Brasil o Ecuador o, mucho más extremas, en Alemania. No sigo Asia y África (hasta mi nivel de superficialidad tiene límites), pero incluyo en el problema la inestabilidad australiana (demasiados primeros ministros en tan poco tiempo). Y no tendría que hacer falta citar a los Estados Unidos, Rusia o la China.
Una vez más tengo que recordar la autobiografía de Stefan Zweig (sus obras completas estaban entre los libros de mi padre que leí de adolescente): muy poca gente se dio cuenta de la que se les venía encima a principios del siglo pasado. La cuestión no es derecha-izquierda (uno, que es de derechas, está contra la izquierda si es autoritaria y viceversa). Es el avance del elemento autoritario, excluyente, intransigente, violento e irrespetuoso de los derechos humanos lo que resulta peligroso.

lunes, 27 de agosto de 2018

Autrocrítica de la Transición

Howard Zinn decía que la facilidad con que se engañaba a los estadounidenses se debía a dos factores principales: su desconocimiento de la historia y su nacionalismo.
Es obvio que lo dicho se puede aplicar a otros países. Por ejemplo a España. De su nacionalismo y sus nacionalismos (tiene varios, como para poder elegir) se habla bastante. No se habla tanto de su desconocimiento de su propia historia, que ahora se pone de manifiesto a propósito del probable cambio de domicilio de los despojos del cadáver del anterior dictador, Franco. Pero sin irse tan lejos, hay también un desconocimiento de la historia más reciente, por ejemplo, el de la Transición, el paso gradual, con reforma y sin ruptura a la portuguesa, desde la dictadura franquista a la democracia, imperfecta como toda institución humana (que se lo digan a la Iglesia Católica) y perfectible como tal. Parece, dicen, que nunca hubo autocrítica ni nunca se habló de los errores cometidos en tal empeño de filigrana. Y sí la hubo: se llamó "desencanto" ("esperábamos otra cosa" sería el resumen de tal crítica), pero terminó rápidamente: el 23-F y siguientes, cuando se intentó el enésimo golpe de Estado en la historia local. Mi título (entonces creo que todavía escribía en La Verdad, hoy desaparecido en Alicante) fue muy sencillo: "Del desencanto al miedo, del miedo a la reflexión".
No es que la actual tarea de denostar la Transición vaya a terminar de la misma manera necesariamente, pero no vendría mal recordar que, con razón, las decisiones tomadas para pasar de una dictadura imperfecta a una democracia imperfecta fueron algunas acertadas, algunas equivocadas. Ni todas perfectas, ni todas horribles. Eso no es novedad. Lo que volvería a estar sobre el tablero, con inciertos futuros, es el afán de denostar toda la Transición y el deseo opuesto de darla por perfecta en su conjunto, argumentos que podrían servir a intereses electoreros que me cuesta llamar políticos. La novedad sería que esta etapa , con su "No es eso, no es eso", terminara de otra manera que no fuera una dictablanda.

domingo, 26 de agosto de 2018

Xenofobia contra venezolanos

Con independencia de lo que conté ayer (realidad mayor o menor de la salida de venezolanos de su país), hay un hecho del que los medios vienen haciéndose eco desde hace días: la creciente xenofobia entre las poblaciones de acogida o recepción, sea en el Brasil o, después de pasar por Colombia, en el Ecuador o en el Perú. Amplio apoyo de imágenes televisivas, no necesariamente referidas al asunto, pero eso no hace al caso. El tema tiene muchas facetas.
Antes que nada, recordar que los animales humanos comparten con otros animales un rechazo instintivo hacia el diferente de su propia especie. Los que trabajan el cerebro han encontrado dónde se localiza tal rechazo: en la parte más primitiva del cerebro, la amígdala, digamos que en cerebro reptil. Y añadir de inmediato que esa reacción instintiva que compartimos con otros animales tiene un elemento que nos hace diferentes: las zonas más "recientes" del cerebro, la neo-corteza, la racionalidad, es capaz de evaluar ese rechazo y superarlo fácilmente. Cuestión, también de educación, ya no de instinto.
Los humanos también tenemos la pereza mental de tomar la parte por el todo: si ha habido un inmigrante venezolano que, agobiado por la necesidad, ha robado, eso se convierte en una prueba de que todos los venezolanos son ladrones. Tengo experiencias personales de haber encontrado en otros ese tipo de razonamiento referido a los gitanos y de lo fácil que fue demostrar que no todos los gitanos eran como aquel con el que había tenido problemas el afectado por el prejuicio. Prejuicio, pues, es algo con que miramos la realidad antes de evaluarla, pre-juicio, antes del juicio empírico o racional.
En condiciones de frustración y ansiedad colectivas, como pueden ser las comunidades deprimidas en las que acaban "cayendo" (es el mejor verbo) los inmigrantes, el presentar un objeto sobre el que descargar la propia agresividad, suele tener éxito. Es posible que aparezcan líderes de opinión (o políticos oportunistas) que dirijan y conociendo las agresividades de poblaciones con problemas las orienten hacia el extraño (xenofobia) y hacia el que forma parte de un colectivo con miembros problemáticos (prejuicio).
En la ciudad de la que mi pueblo es un satélite (así son las cosas), ha habido algunos problemas menores pero reales con los moros. Al fin y al cabo, el puerto es una puerta. Pero nunca hubo problema alguno con jeques que alquilaban todo un piso del mejor hotel de entonces, prohibían la entrada de sirvientes masculinos (o femeninos, de eso no me acuerdo) y hacían y deshacían a su antojo sin ningún problema con la dirección que sabía que pagarían lo que hiciese falta. Quiero decir, volviendo al tema, que además de xenofobia y prejuicio aquí interviene algo más: el clasismo. Y en dos sentidos. El primero, que siempre resulta gratificante encontrar a alguien por debajo de uno mismo en la escala social. En un viejo estudio en el que participé sobre el empobrecimiento de las mujeres, ese mecanismo apareció varias veces: mujeres pobres que buscaban quién estuviera más abajo que ellas ("los negritos de África", decía una), para sentirse algo menos mal. Y el segundo que "el que paga, manda": los de "arriba", por definición colectiva, nunca producen problemas y, encima, hacen gasto. Los de "abajo" son todo lo contrario.
Con las referencias a los "moros" (he mantenido el lenguaje) y a los gitanos (roma) he querido decir que el problema no es solo de los inmigrantes venezolanos, sino que aparece en muchos otros contextos. Solo que ahora la cuestión venezolana es fruto de cobertura mediática. Pero, yendo a América Latina, me gustaría saber cómo les fue a los bolivianos en Argentina o a los cubanos en el Ecuador, con todos estos matices de clase social que siempre hay que introducir si uno no quiere quedarse atrapado en las fronteras de los propios prejuicios, más o menos provocados arteramente.

sábado, 25 de agosto de 2018

Migraciones venezolanas

Este es el gráfico que encontré aquí:
Según eso (datos del INE), los que hablan de crisis migratoria en Venezuela pueden pensar que gráficos como este sugieren que tal vez la haya. Pero el problema no está, obviamente, en la llegada sino en la salida. Y ahí es donde interviene la agencia de Naciones Unidas para las migraciones avisando de la crisis.
Sin embargo, encuentro dos artículos (este y este) que niegan que haya tal crisis. Se trataría, dicen, de fake news publicadas para desprestigiar al gobierno de Maduro y legitimar posteriores intervenciones militare.s (incluyendo la OTAN con Colombia, dicen). 
Se puede encontrar una especie de "media aritmética" entre estas encendidas negaciones y las no menos encendidas afirmaciones que encuentro en la prensa española. Una vez más, cherchez le pétrole.
(Añadido el 31: otro artículo negando la tal crisis -hasta las fotografías serían falsas- y achacando todo el problema a la "guerra de los Estados Unidos contra Venezuela" cuyo gobierno, se dice al final, lo está haciendo bien
También la  crítica de FAIR al artículo de The Economist en el que se afirmaba que la crisis migratoria venezolana podría llegar a ser peor que la de Siria)

viernes, 24 de agosto de 2018

China rules the Web

La canción al imperio británico decía "Britannia rule(s) the waves", mezclando la constatación y el deseo. Aquí lo que se plantea es si, del mismo modo que los Estados Unidos siguieron a Gran Bretaña como potencia hegemónica, no pasará lo mismo con la China siguiendo a los Estados Unidos cuya decadencia ya otros se encargan de anunciar desde hace tiempo.
El artículo, en realidad, se contenta con constatar el dominio que la China está teniendo del ciberespacio. "Rules the waves". Si es así, y las hegemonías anteriores lo fueron por controlar los medios de producción centrales para el funcionamiento del sistema mundial, este dominio podría estar en la base de esta nueva hegemonía que, digámoslo antes de llamar a engaño, ni será para mañana ni se producirá de golpe.
Lo que sucede es que en la China también late el deseo de volver a ser centro del sistema mundial realmente existente. Lo fue (lo documentaba Andre Gunder Frank en su ReOrient) y hay fuerzas allí que lo desean. Lo encontré en escritos de colegas chinos que encontré, en 1988, en un congreso al que asistí en Beijing. "Rule de waves... again", venían a decir.
Tal vez su cultura sea demasiado compleja como para  convertirse también en hegemonía cultural. Pero ya vi hace años cómo, escribiendo con caracteres fonéticos el puton hua, la lengua común, el ordenador lo mostraba en pantalla en ideogramas chinos.
Potencia militar ya lo es (la segunda, después de los Estados Unidos), pero la lectura de su hegemonía tecnológica, sus perspectivas de cara al futuro y sus previsibles consecuencias (no todas agradables, todo sea dicho), hacen más que aconsejable leer el artículo que cito al principio. Pero sin exagerar: sus vulnerabilidades serán usadas por los que no quieren bajarse del machito, es decir, los mandamases de USA. Lo dice el proverbio napolitano: ‘O cummanna’ è meglio d’ ‘o fottere. Aunque no es mi caso, a fuer de sincero.

jueves, 23 de agosto de 2018

La verdad no es la verdad

Desconozco su origen, pero el cuento es como sigue: se pidió a un grupo de ciegos que no sabían lo que era un elefante que lo definieran; cada uno de ellos tocó una parte del animal y dieron su versión ("es como un gran techo", "es una gran columna", "es como una serpiente", "es una serpiente enorme" habiendo tocado la panza, una pata, la cola y la trompa del animal). Esta es la interpretación más benévola de lo dicho por el ex-alcalde de la ciudad de Nueva York y actual abogado personal del presidente Trump: la verdad de cada uno (porque cada ciego decía su verdad) no es la verdad total (el elefante, que nadie había visto ni sentido en su totalidad).
Hay, como siempre, otras interpretaciones y, si se me permite, otras verdades: no existe la verdad, es imposible, e interrogar a un presidente preguntándole por su verdad es ponerle en peligro de perjurio ya que se pueden enarbolar otras verdades contrarias.
El artículo que cito advierte de los peligros de estas posiciones relativamente escépticas: permiten indoctrinar basándose, en plan goebeliano, en una repetición sistemática de lo que es mentira, cosa, al parecer, frecuente en las redes y no solo ahí, pero sin que se conozca quién tiene autoridad para determinar si esos mensajes son correctos o mendaces. El autor del primer artículo que cito se refiere a la cuestión del cambio climático y a las tácticas de los negacionistas. No es eso lo que me interesa. Vuelvo a Machado:
¿Tu verdad? No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
La tuya guárdatela.
Lo que las cosas son tal vez no lo conozcamos, pero podemos seguir buscando. Y eso es válido desde el guasap que entra pidiendo que firmes un manifiesto basado en verdades (me pasó  anteayer y ni contesté) hasta la existencia del cambio climático al que me he referido varias veces. 
Los velos que cubren la Verdad pueden ir desvelándose (repito: esa es la etimología de la palabra "verdad" en griego, alezeia). Popper lo planteaba con claridad a propósito del saber científico en el cual no hay proposiciones verdaderas sino proposiciones cuya falsedad o error todavía no se ha demostrado. Provisionales, por tanto. Pero también hay mentiras, mentiras podridas y estadísticas... y mentiras en boca de gobernantes.
De todas formar, pasar este argumento de los elefantes a la política tiene, como dice el autor que he citado al principio, sus riesgos. Cierto que los que poseen la Verdad, en política, sean de derechas o de izquierdas, elitistas o populistas, son peligrosos. Lo han sido por lo menos. Pero también parece cierto que los que niegan cualquier verdad están defendiendo, subrepticiamente, el status quo (me niego a escribir statu, como manda la, a veces, autoritaria Academia, que no lo es del latín).
¿Qué queda entonces? Verdades provisionales que se ponen a prueba mediante el voto y las demás formas de participación política (no solo el voto, pues) y que se revisan continuamente. Nada de "fidelidad ciega" y "obediencia ciega" al Partido, sea el que sea (y para los viejos españoles, el partido con mayúsculas era uno). Nada, tampoco, de "il Duce non si sbaglia mai". Son instrumentos, no fines en sí mismos. Y lo mismo se puede decir de la "nación" y demás construcciones históricas. Seguiremos buscando, pues. Por lo menos, eso he procurado hacer yo en mi vida. A veces, nomás a veces.
(Trabajos para casa:
1. ¿Quién dice la verdad, Asia Argento, fundadora del #MeToo, o el New York Times cuando una niega y el otro afirma que hubo asalto sexual por parte de la primera sobre -y nunca mejor dicho lo de "sobre"- el joven Jimmy, de 17 años que por fin ha hablado? Cuidado con las respuestas que se basan en las propias preferencias o ideología y no en los "hechos" comprobados.
2. ¿Quién tiene razón, los anti-vacunas que subrayan los indeseables efectos secundarios, por ejemplo en el autismo, o los pro-vacunas que achacan a aquellos por el actual aumento de casos de sarampión en Europa? La respuesta dependerá de en qué científicos confía usted. Pero la confianza no es conocimiento.
3. ¿Cuál es la versión de lo sucedido en la comisaría de Cornellá, Cataluña, sobre la muerte de un musulmán, argelino? ¿Terrorismo aislado, locura momentánea, inmolación suicida? Pues dependerá de qué fuentes le merecen confianza (las oficiales, la esposa del muerto, el abogado de la familia, los distintos partidos) o de cuál le parece más verosímil y menos contaminada por intereses personales o colectivos.
4. Cruce de versiones sobre lo sucedido en Bolivia, a propósito del TIPNIS, entre el gobierno, los cocaleros, los indígenas y la comisión de Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza. Reconozco mi sesgo a la hora de confiar en unos u otros. Mi viejo amigo boliviano, Rafa Puente, hace un recorrido por las dificultades para diferenciar verdad y mentira en este y casos colindantes.
5. Un concienzudo análisis de cómo Reuters ha informado sobre la situación en Nicaragua. Si después de eso, tiene claro quién es el "bueno" y quién es el "malo" y qué ha sucedido y sucede en el país, es que la ideología ha ido por delante de los hechos. Porque ese trabajo no es un mapa a escala 1:1 y seguro que se deja fuera detalles relevantes. Los hechos no tienen por qué reducirse  a la versión que da FAIR sobre la versión de los "otros". Tome partido, faltaría más, pero fíjese en cuáles son sus motivos y motivaciones. Todos los y las tenemos y tendemos a pensar que son los otros los que los y las tienen en plan más problemático y poco respetuoso de los hechos. La causa no está en los hechos. Tal vez más en los intereses. Conocimiento e intereses, sí, del viejo Habermas)
(Añadido el 30: Reacción de Ortega dando su versión frente a la versión del informe de la ONU)
(Añadido el 31: la cuestión, planteada en términos más generales aquí)

miércoles, 22 de agosto de 2018

Horóscopos veraniegos

Me divierten los horóscopos, de cuya falsedad me sobran argumentos, en especial el que hace coincidir determinadas fechas con sus correspondientes signos del Zodíaco, cosa que la mítica NASA (y cualquier astrónomo) ya se ha encargado de desautorizar. Mi entretenimiento, esta vez, ha sido el de coleccionar siete horóscopos matutinos de siete periódicos diferentes (me faltó el del Mundo Today, que supongo hacía vacaciones): el mismo día a mitad de agosto, el mismo signo (Tauro) y, supuestamente, para la misma persona, es decir, yo mismo. Ahí van, añadiendo, si procede, algún comentario entre paréntesis y otro final si cabe, avisando que si los horóscopos los recogí por la mañana (ahora son las 7:50) los comentarios los hice por la tarde-noche.
1. A estas alturas del año, Tauro contará con cierta estabilidad en el trabajo que le permitirá desconectar de su rutina profesional, por lo que iniciará sus vacaciones con demasiado ímpetu, esto hará que Tauro esté más motivado y con nuevas ideas para el segundo periodo del 2018. Hoy será un día ideal para que los nacidos bajo este signo del Zodiaco disfruten de paisajes nuevos que le harán sentirse en calma y de buen humor, por lo que Tauro se sentirá más liberado para gozar de buena compañía. (Estoy jubilado y carezco de rutina profesional. En realidad, el concepto “vacaciones” no se me aplica. Siento mucho que los nacidos bajo otros signos no disfruten de paisajes nuevos. Yo, ciertamente, tampoco los he disfrutado)
2. Tendrás noticias positivas relacionadas con la salud y eso hará que tu energía aumente así como también tu motivación e ilusión. (Se lo tengo que decir a mi médico: que me dé noticias para ver si así aumenta mi escasa energía, motivación e ilusión. Lo que no sé es qué me pasará si me da noticias negativas, cosa que, como buen pesimista, es lo que supongo sucederá)
3. Tiene un importante desafío profesional en su carrera, por lo que es probable que esté nervioso. También puede tener problemas con alguien relacionado con su hogar y es posible que su familia necesite su ayuda. No apreciará los consejos que recibirá de su entorno (...) Si pensaba en unas vacaciones, hágalo en los últimos días y váyase lejos. (Y dale: que estoy jubilado y no tengo esos desafíos porque no tengo tal carrera. De nervioso, nada. Eso sí, seguiré practicando el dicho de Pitigrilli: “No necesito consejos: sé equivocarme solo”. No pensaba en unas vacaciones, pero esta lectura me ha pillado lejos de mi residencia habitual -contra mi voluntad-)
4. Son meses muy favorables a sus relaciones, en especial a la vida de pareja. La jornada propicia compartir un proyecto ambicioso, aunque de muy lenta evolución. (La primera frase no es de horóscopo sino de sociología. Lo malo es que hay abundante material que dice lo contrario: frecuencia de divorcios y de suicidios precisamente en verano. Ver horóscopo 1, que parece que ha leído algo más)
5. Un cambio en tu manera de comportarte permitiría un acercamiento más estrecho con la persona deseada; por ejemplo dedicar menos tiempo a los amigos. Sería saludable evitar sobrestimar tus fuerzas en estos días porque los astros indican riesgos de dolores llevando algo pesado. (Ya, pero mis amigos están todos lejos, así que no puedo dedicarles menos tiempo que cero. Ni se me ocurre llevar algo pesado: desde mi médico a mi santa me lo impiden. No hace falta el consejo, que no predicción)
6. Será un excelente día en el terreno social. Los demás no se equivocarán en confiar en ti porque mostrarás decisión y claridad de ideas. Además, podrás hacer nuevos amigos. (Pues no: leído al acabar el día, hemos estado mi mujer y yo solos en casa tan ricamente y no hemos hecho ningún nuevo amigo)
7. Estarán muy movedizos, lo que provocará que su compañero no pueda compartir un rato a solas con él. Debido a esta actitud la convivencia será emocionante, pero algo controvertida. El Sol genera gran poder en usted, deslumbrará a los demás y muchos sentirán envidia. (Vaya, que me pondré moreno. Y lo de movedizo, vaya usted a saber)
Final: la predicción sirve cuando es una frase ambigua que cada cual lee como quiere y se rompe cuando es concreta y se compara con el fin del día y con lo que han dicho otros horóscopos. Pero divierten. Eso sí: los consejos no son predicciones. Es uno de tantos trucos para hablar del futuro: si no los sigues fielmente, será por tu culpa. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Época de extremos

Me entran, en el mismo día, afirmaciones, citas de estudios y opiniones sobre la que se nos viene encima en el campo climático. Ejemplos, aquíaquí, aquí y aquí. Su cantidad no es prueba de nada, pero sus argumentos (los de los científicos y los de los opinadores) no son despreciables. Sea definitivo o no (cosa que nunca se sabe), el deshielo del Ártico tiene consecuencias y las tendrá de inmediato manifestándose en episodios climáticos extremos: más calor, más frío, más sequía, más inundaciones y más población afectada.
Si eso es, como dice uno de ellos, una muestra de la capacidad de la humanidad de suicidarse como especie, no es novedad. De esa capacidad no se ha dudado nunca, vistos los ejemplos locales que han precedido a estos episodios que ahora son mundiales y tal vez acelerados. Sea el final del antropoceno (si es que el uso de esa palabra cambia algo) o un simple episodio que podría durar algunos años, eso chi vivrà, vedrá o, si se prefiere aunque sea alterando ligeramente el sentido de la frase, vivir para ver. Pero termine como termine, el camino inmediato es de extremos que pueden traducirse o compaginarse o correlacionarse con otros extremos perceptibles: políticos y económicos (y eso que Wall Street sigue alcista). Y geopolíticos, "el fin del largo siglo XX".
Una advertencia: ese fue el título (Age of extremes) de uno de los libros, de Eric Hobsbawm, aunque él hablaba de 1914-1991. Se quedó corto, pero lo que él hacía era historia y lo que se está haciendo ahora es otro tipo de historia. Si tiene final feliz, eso ya no está tan claro.
(Añadido el 24: no es impensable que un presidente estadounidense rodeado de problemas legales, políticos y económicos practique la maniobra distractiva de una guerra. Hay películas sobre el asunto y hay antecedentes que se recogen aquí, añadiendo que las características personales del actual presidente hacen pensar en embarcarse en una guerra (por ejemplo, USA-Irán) sin pensar en sus consecuencias)

martes, 21 de agosto de 2018

La etiqueta terrorista

Un inquilino de una casa cercana, de origen argelino, entra en una comisaría de policía local provisto de un cuchillo y al grito de "Alá es grande" intenta utilizarlo contra una policía, siendo abatido de inmediato. Sucedió en Cornellá, Cataluña, España. Y, desde el principio, el asunto presentaba muchos matices.
Como hace ya casi quince años me interesó la palabra terrorista, me he tenido que preguntar qué querían decir los que hablaban del atacante como terrorista y los que juzgaban prematuro tildarlo de tal, aunque el calificativo haya aparecido en los titulares de varios periódicos antes incluso de que esa fuese la versión oficial de la policía local catalana y del consejero de interior de la Generalidad (gobierno local) catalana. Siendo, como es, una palabra con muchos significados, me cuesta entender qué han querido decir los que han hablado de "ataque terrorista", eso sí, "aislado".
La facilidad con que se ha usado la dicha palabra puede tener que ver con el carácter musulmán del abatido. Encaja bien con la xenofobia creciente y el "Alá es grande" ayuda esta versión. Pero, insisto, sin saber a cuál de los muchos sentidos que tiene la palabra se refieren los que la usan.
Hay, como siempre, versiones alternativas: se trata de un musulmán que se descubre homosexual, que es rechazado por ello por su esposa (con la que tal vez se casó, matrimonio de conveniencia, para conseguir la nacionalidad española), que sabe del rechazo de algunas versiones de su religión (la versión suní, supongo, y quizás salafista, pero no era wahabita) a la homosexualidad y al suicidio, que quiere poner fin a su vida y encuentra que esta es una forma sencilla de suicidarse sin considerar suicidio dicha acción.
¿Es eso terrorismo o integrismo religioso? Ni idea, claro. Pero sospecho de la facilidad con que se ha usado la palabra-comodín en un contexto como el catalán de estos días. No me parece que la proximidad del aniversario de los atentados en Barcelona y Cambrils sea suficiente para explicar el uso de la palabra.
En todo caso, claro que "la amenaza del yihadismo es real", pero cada cosa en su sitio y que haya un sitio para cada cosa. Me cuesta creer que este caso se pueda clasificar como terrorismo yihadista y más me suena a una escenificación de la "república catalana" mostrando solo a la policía catalana, al presidente de la Generalidad catalana y al consejero de interior de dicha Generalidad para un caso que, al merecer aquella etiqueta, se convierte en importante, haciendo adicionalmente importantes a los que intervienen en la rueda de prensa. El hecho es que el suceso no ha tenido mucho impacto en la prensa no-española que manejo. Lo de Chicago, sí. Y eso que no era terrorista, es decir, islámico, según la costumbre estadounidense de etiquetar.

lunes, 20 de agosto de 2018

Diez años son nada

Este septiembre se cumplirán diez años del comienzo oficial de una crisis que ha resultado duradera y cuyos efectos todavía son perceptibles. Aquí se hace para los Estados Unidos, pero puede extenderse a otros ámbitos ya que fue mundial.
Lo primero que hay que recordar es que lo de "oficial" es una forma de decir que sus causas venían de antes (deuda, bancos, préstamos) y que, por tanto, no tiene mucho sentido decir que ahora se cumplen diez años.
Lo segundo es que, de todas maneras, la primera reacción (y ciertamente fue la del gobierno español) fue negar la tal crisis. La lógica es aplastante: como una buena parte de la susodicha se debe a percepciones y opiniones además de factores reales (a factores ideales que diría el otro), los gobiernos intentaron reducir el aspecto psicológico que tiene  la economía real, aspecto especialmente visible en los casos de pánico.
Lo tercero es que, efectivamente, su impacto ha sido duradero no solo en la economía real sino también en la política real, visto que supuso cambios importantes en la sociedad real. Pero, como siempre, conviene no perder de vista lo que NO ha cambiado, en particular en la estructura de poder de las sociedades realmente existentes (no es las idílicas exaltaciones nacionalistas del tipo "America first", eslogan tantas veces repetido y por presidentes estadounidenses tan significativos como el actual).
Finalmente, que conviene utilizar una medida de tiempo algo más ajustada a la realidad. Ante todo, mirar los antecedentes, por ejemplo, como hace el artículo que cito, los de la crisis del 29. Pero también mirar hacia el futuro y plantearse si algo así se puede repetir por acumulación de pequeñas crisis. La de 2008 sería una de ellas que podría ser seguida por otro terremoto (por ejemplo, a partir de Turquía+Brexit) y llegar a aquella explosión del 29 con el auge de los fascismos y los belicismos de diverso pelaje del momento que acompañaron al malestar en poblaciones que buscaron soluciones drásticas en manos de "cirujanos de hierro". Veremos.
(Añadido el 23: en una newsletter que me llega por mail de The Economist y que no encuentro manera de citar la fuente, pero sí de copiar y pegar:
(W)e don't see big risks in the five biggest emerging markets in Asia. The largest, China, is not at all vulnerable (at least from market contagion), due to its regulated capital account. Of the next four largest, South Korea and Taiwan both have sizeable current-account surpluses, meaning they are net exporters of financial capital to the rest of the world, and so are not as reliant on global sentiment (they are, however, very exposed to the US-China trade war). India and Indonesia are both more reliant on foreign funding, partly as they are being hit by the higher oil price. However, they have more foreign-exchange reserves than Turkey, as well as independent central banks that have been raising interest rates. They should be able to ride it out.
Los riesgos se dejan para "Occidente". Razón de más para mirar a la geopolítica además de la geoeconomía) 

domingo, 19 de agosto de 2018

Obras son amores

El refrán, que tendría que formar parte del escudo de armas de todo político, dice "Obras son amores y no buenas razones". Traduciendo al román paladino: la retórica está muy bien, pero, por favor, muéstrela en la práctica y no se quede en el blablabla. No tengo que irme muy lejos para encontrar ejemplos de este desfase entre lo que se predica y lo que después se hace. 
Pero esta vez el asunto que me lleva a este post está lejos en la geografía, pero muy cercano en mis afectos: Alberto Acosta, ecuatoriano, juez del Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza, ha visitado Bolivia a propósito del caso del TIPNIS (Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure) una amplia zona en la que el gobierno boliviano (indigenista) pretende construir una carretera, muy útil para los cocaleros, pero rechazada por los indígenas que viven allí cuyos derechos se teme que conculque la carretera. 
Pero también Derechos de la Naturaleza o, en otras palabras, del Parque Nacional (reconocido por su biodiversidad que estaría en peligro por culpa de la carretera). Derechos que se reconocen en la Constitución ecuatoriana y se predica en Bolivia (los contrarios lo llaman "pachamamismo", los partidarios lo llaman respeto a la Pachamama, a la Madre Tierra). 
Lo que mi amigo Acosta dice al gobierno boliviano es muy sencillo: que hagan coincidir sus decisiones con sus planteamientos (convertidos en retóricos si no son seguidos por la práctica). 
La situación no es nada original. Como digo, tengo buenos ejemplos de incongruencia sin salir del país cuyo pasaporte llevo. Pero esta me produce otro tipo de reacción, por el país y por sus protagonistas.  Y no digamos la práctica sistemática de la mentira.
(Añadido el 20: el asunto de la delegación del Tribunal Internacional se ha complicado mostrando las diferencias entre cocaleros e indígenas a propósito del TIPNIS. Por cierto, en la primera de estas citas hablan de Acosta como abogado cuando es economista. Y parece que la situación se suavizó, después de haber sido retenidos)
(Añadido el 28: una clara exposición de Alberto Acosta sobre los recientes hechos en el TIPNIS)

sábado, 18 de agosto de 2018

El Movimiento (popular, por supuesto)

Así parece que se llamará la agrupación de partidos que está proponiendo Steve Bannon, fautor venido a menos de Donald Trump, y promotor de una ideología de extrema derecha, racista, xenófoba y, por tanto, anti-inmigrante. "Populistas" los llaman. Y con sede central en Bruselas desde donde coordinarían la inminente campaña electoral para el Parlamento Europeo con un objetivo inmediato claro: aumentar el peso de los euro-escépticos, es decir, debilitar a la Unión Europea.
No es nuevo el intento. Lo nuevo es la presencia del "amigo americano" dando pábulo a los que creen que hay una conjura estadounidense (es decir, de Trump) para debilitar al máximo a la Unión.
Un antecedente a recordar: el encuentro “Freedom for Europe”, calificado como de la Internacional Nacionalista, celebrado en Coblenza a principios de 2017 organizado por Alternativa para Alemania (AfD) y con asistencia de diversos líderes de partidos calificados de “populistas de derechas”, posibles imitadores de Donald Trump. Si Amnistía Internacional consideraba “peligrosa” la deriva securitaria producida en los 14 países europeos analizados por dicha ONG, se entenderá lo que podría pensar de un entonces posible triunfo simultáneo de estas fuerzas, en concreto, Wilders en Holanda y Le Pen en Francia, todos ellos euroescépticos. Ahora se añade Austria e Italia. Portugal parece inmune a esta epidemia, no así España tanto en sus formas hiper-unionistas como en las secesionistas.  En todo caso, no se le ocurra confundir, aunque razones pueda haberlas, este "Movimiento" con el "Movimiento Nacional", partido único del general Francisco Franco, creado en 1943, año de mi nacimiento.

viernes, 17 de agosto de 2018

Business is business

Las razones del armamentismo estadounidense quedan muy claras en este Tomgram para un país en el que  cada año mueren, en media, por disparos, 17,102 niños y  116,255 adolescentes en “asesinatos, asaltos, suicidios, intentos de suicidio y disparos accidentales o a manos de la policía"

1. Mercado interior
  • Hay 120,5 armas cortas por cada 100 residentes
  • En el mundo hay 857 millones de armas cortas en uso. 45 por ciento de ellas están en manos estadounidenses.
  • En 2017, según el  Pew Research Center,  poseían armas el 48% de los estadounidenses varones blancos, el 25% de las mujeres blancas, el 25% de los varones no-blancos y el 16%  de las mujeres no-blancas.
  • La compra de armas es relativamente fácil (y, añado, más lo sería si se pudieran duplicar con copiadoras 3D)
2. Mercado exterior
  • Las ventas internacionales de armas estadounidenses han oscilado entre un tercio y algo más que  la mitad del valor de todas estas ventas a escala mundial
  • Según un informe del Center for American Progress, entre 2014 y 2016 se recuperaron, en  15 países del Hemisferio Occidental y en investigaciones policiales, unas 50,000 U.S. armas estadounidense El 70% de las armas recuperadas en crímenes producidos en  México  tenían origen estadounidense, es de suponer que importadas ilegalmente. 49% en Centroamérica, 46% en El Salvador, 46% en Honduras y 29% en Guatemala.
3. Mercado político
  • Las donaciones de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) a congresistas y senadores se conocen (están en hoja de cálculo, aquí) como se sabe que el presidente Trump recibió del lobby armamentístico para su campaña diez veces más que el siguiente beneficiario (Marco Rubio).
  • Argumentos: la identidad o tribalismo, la II Enmienda (derecho de los ciudadanos libres a llevar armas para la defensa), el Legislativo representa al Pueblo, criminalidad de los demás.
4. Resultado
  • Acceso a las armas: uno de los factores (no el único: opiáceos, desigualdad, deterioro de la sanidad entre otros) que explican la curiosa y continuada caída de la esperanza de vida en los Estados Unidos.
  • Floreciente industria armamentista que encaja con el "America first". No es keynesianismo clásic, sino keynesianismo invertido y pervertido. Los intereses de la NRA son los intereses de los Estados Unidos y viceversa. Nueva versión de: “Lo que es bueno para la General Motors es bueno para los Estados Unidos, y viceversa”, pronunciado en 1953 por un destacado accionista de la empresa, nombrado secretario (ministro) de Defensa por el presidente Eisenhower. Difícil saber si con el mismo final.
(Añadido el 19: era estadounidense la bomba que mató a 40 niños que iban en un autobús en el Yemen, en una guerra liderada por Arabia Saudita, esa guerra de la que se habla poco. Para el comercio de armas español es imprescindible el Centre Delàs)
(Añadido el 20: Lo reseñado en el punto 3 -Mercado político- tiene otro nombre en otros lugares, a saber, corrupción. La enorme diferencia es que en USA se hace en público y todo el mundo puede conocer los detalles de la transacción o cabildeo. Se me escapa lo que pueda haber, allí también, de subterráneo. Casi por definición, a pesar de esta última cita)

jueves, 16 de agosto de 2018

Sectas, cultos y partidos

Un artículo útil para entender por qué hay formas extremas de militar en grupos culturales, religiosos o políticos. El que no esté muy interesado en comprender al votante y al seguidor incondicional de Trump, puede omitir la segunda parte del texto en el que se aplican las reacciones en determinados segmentos sociales hacia el presidente Trump que las asemejan a lo que algunos autores han estudiado a propósito de las diversas formas de culto.
En estos seguidores incondicionales aparecen factores que les llevan a ello y factores que les atraen. Las distintas formas de estrés (social, económico, sexual, racial) o ansiedad llevan a algunos a "buscar soluciones fáciles". Entre las causas de ese estrés está el aumento de la desigualdad. Sobre las soluciones, mejor si están personificadas, es decir, si hay una persona que las ofrece en forma atractiva. La satisfacción de la necesidad de seguridad puede venir a través de la participación en grupos en los que las fronteras no solo están definidas sino que son afirmadas y exaltadas continuamente por parte  de los líderes (líder, anglicismo, significa el que dirige). Da mucha seguridad formar parte de esos grupos (esos "nosotros") claramente enfrentados a los "otros", y todavía mejor si esos otros son "todo el mundo menos nosotros".
Claro que hay niveles en esos grupos: no es lo mismo una secta esotérica con derecho del líder sobre los cuerpos de las adeptas que un partido político con derecho del líder a decir hoy que sí y mañana que no que un equipo de fútbol con derecho a turbios manejos económicos y fiscales. Pero las semejanzas son interesantes. La lectura de la primera parte del artículo pensando en los "forofos" de un partido o los "hinchas" de un equipo puede resultar sugestiva precisamente en eso: en sus semejanzas y en sus diferencias. El autoritarismo aparece donde uno menos se lo espera. Y el neo-fascismo.
Esto es solo una hipótesis, pero cargada de futuro


Hypothesized relationship between country gini, individual income rank, and status anxiety if country income inequality influences status anxiety intercept and income rank slope.
Hypothesized relationship between country gini, individual income rank, and status anxiety if country income inequality influences status anxiety intercept and income rank slope.

Mi propia hipótesis: La vulnerabilidad ante ofertas de seguridad grupal estaría en las rentas bajas de países con baja  desigualdad (¿Dinamarca?), en rentas medias de países con desigualdad media (¿España?) y en rentas altas de países con alta desigualdad (¿Venezuela? tal vez en su día, no estoy seguro). Se trataría, para ser más exactos dentro de la especulación abstracta, de una línea horizontal que partiría del extremo de bajos ingresos de países de baja desigualdad y y tocaría a los que se encuentran cerca de los más altos ingresos pero  sin llegar a ellos. La ansiedad superior  es paralizante o suicida o explosiva y la inferior no tiene otro efecto que desconocer todavía más lo que sucede a los que están "abajo" y con temor a descender todavía más. Desgraciadamente falta una variable: el nivel general de renta  de los países, no solo la desigualdad de distribución de la misma. )

miércoles, 15 de agosto de 2018

Corrupción pa' rato

Un alto cargo acuerda con una constructora que esta le regalará un chalet a cambio de conseguir el contrato para edificar un importante inmueble público. Para evitar problemas, la cosa será cuestión de dos altos cargos, es decir, de dos chalets a cambio del asentimiento. Eso se llama corrupción.
Pongamos ahora el caso de un alto cargo universitario que llama a un subordinado y le comunica que, si no se pliega a sus caprichos, verá su carrera muy dificultada. Es el subordinado el que parece tener la razón, pero es el cargo el que tiene en sus manos su futuro, así que puede ejercitar su poder para que el subordinado se le pliegue. No es corrupción. Es abuso de poder o, si se prefiere, prevaricación.
Hay montones de casos parecidos. Algunos llegan a los medios y/o a los juzgados, pero la mayoría sigue alegremente su curso sin que medie una denuncia. Lógico: no hay testigos, no hay pruebas, es “tu palabra contra la mía”. A lo más, se trata de un compañero (ya se sabe: enemigos, enemigos acérrimos y compañeros de partido) que ha tenido la precaución de grabar conversaciones o archivar documentos que presentará a la autoridad competente, por lo general a su debido retraso. Pero lo habitual es que estas cosas vayan de boca en boca y ahí se queden.
El recurso a la ética es inmediato, pero no sirve de mucho. Un buen sermón contra el pecado difícilmente consigue que no lo haya. Se precisa una buena política de evitar “las ocasiones de pecar” que poco tiene que ver con un amable y elaborado “portaos bien”.
También es frecuente que lo que se plantee sea aumentar las penas de esos casos que siguen produciéndose hoy en día (no es “cosa del pasado”, es de hoy mismo). Pero tampoco sirve de mucho. Suponga que decido castigar con una multa de 1.000 € a quien piense que todo esto son monsergas. Si veo que nadie me hace caso, el aumentar las penas a 2.000 no va a evitar que haya quienes piensen de tal modo. Porque la cuestión no está en el monto, sino en la probabilidad de que se pille in fraganti al delincuente y se le pueda castigar. Si va a ser imposible pillarle, se puede poner hasta pena de muerte: será inútil.
Dos caminos: evitar las ocasiones de que se peque y aumentar la probabilidad de que se les pille, sabiendo que esto último es particularmente difícil en muchos casos (como los que “negociaron” el chalet o abusaron en privado de su poder), así que solo nos queda centrarnos en la prevención sin por ello negar el peso (muy secundario, pero no nulo) que puede tener la ética y la policía.
Veamos. Lo primero que hay que hacer es no sólo no suprimir los sistemas de control, sino mejorarlos y ser capaces de conseguir un cuerpo de inspectores realmente independiente y eficaz que, mediante muestras aleatorias y análisis estadísticos, pueda hacer un seguimiento de las decisiones ya tomadas. Además, es preciso detectar los puntos vulnerables a la corrupción que pueda tener la organización (partido, ayuntamiento, ministerio) y someter­los a una vigilancia particular. La figura del arrepentido está aceptada en muchos lugares. Es preciso, ante ellos, aceptar los "chivatazos" por norma y, por norma, no creérselos, sino someterlos a investigación. Publicar primero e investigar después, es uno de los comportamientos irrespon­sables de algunos medios de comunica­ción en el mundo sensacionalis­ta. Sobre todo, es preciso reestructurar la relación agente-cliente de forma que se elimine la combinación (inductora de corrupción) de monopolio, discrecionalidad, secretismo y escasez de rendición de cuentas, evitando, siempre que sea posible, que la decisión final la tome alguien de forma aislada. El trabajo en grupos sometido a revisión jerárquica y con auditores externos para los niveles más altos es mejor que el "experto" aislado que decide sin que nadie le vea, sin que nadie tenga la "llave" final de la decisión. En este caso, lo que hay que evitar son los cuellos de botella entre tarea y tarea.
Publiqué en 1995, en pleno “Váyase, señor González”, un librito sobre estos asuntos. Se titulaba, lacónicamente, Corrupción. Eran momentos del ruido ensordecedor producido por los sucesivos casos de corrupción. La editorial, visto lo visto, me sugirió que lo pusiese al día, de nuevo en una riada de casos sobre casos (todos producidos “anteriormente”). Salió en 2013 y lo titulé: Corrupción. Corregida y aumentada. Corregida y aumentada la corrupción, corregido y aumentado el librito. Hice lo que pude. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

La complejidad de la complejidad

La  frase, de Edgar Morin, puede usarse con diferentes propósitos. El primero en que pienso es el de ocultar que uno no se aclara con el problema que tiene delante. Creo que es frecuente. El segundo es adornar los propios fallos. Y el tercero, reconocer que las respuestas simples (no digamos las simplistas) no siempre coinciden con los hechos, diga lo que diga la "navaja de Ockham".
He encontrado en Newsweek un bonito ejemplo y mis comentarios se refieren al artículo de la revista y no al original que citan.
La sociedad de la isla de Pascua, la de los rapa nui que fueron capaces de erigir centenares de moais, desapareció. No es que desaparecieran los rapa nui, cuyos descendientes siguen viviendo en la isla, supongo que mezclados con otros orígenes, sino que aquellos megalitos dejaron de construirse y trasportarse. La hipótesis que funcionaba hasta ahora es que aquella sociedad había colapsado por conflictos internos y por cuestiones medioambientales aunque hubiera descendientes de aquellos escultores ahora dedicados a otros menesteres. Algo así como los maya en el Yucatán. En el caso de la isla, el esclavismo y el colonialismo hicieron el resto.
El artículo que cito avanza que el fin de aquella civilización fue más complejo. Que el comportamiento humano es más complejo. Que sí que hubo colaboración (por encima del conflicto) y que, por tanto, seguimos sin saber qué sucedió hace siglos para que los moai dejaran de construirse y la sociedad que los produjo desapareciera o cambiara tan profundamente que resultaba irreconocible (si es que tal cosa tiene algún sentido). Complejo, demasiado complejo, así que no sabemos qué es lo que pasó según la nueva hipótesis de la complejidad. Y como las miradas al pasado son, por definición, desde el presente (y, muchas veces, desde determinadas perspectivas de futuro), el colapso de aquella civilización, por lo menos tendría que hacernos pensar. Cosa poco probable, dicho sea con optimismo.

martes, 14 de agosto de 2018

Cuando los elefantes pelean

Bayer tiene problemas en Australia por los posibles efectos secundarios de Essure, un anticonceptivo de la empresa. No son nada comparados con los efectos que su fusión con Monsanto ha tenido en su valor en Bolsa: Monsanto ha sido condenada en los Estados Unidos por los efectos que su glifosato ha tenido en el cáncer de un jardinero y entonces  Bayer ha perdido ocho mil millones de capitalización en la Bolsa de Frankfurt. Así funciona el mundo: Australia, Estados Unidos, Alemania (ah, y los periódicos que cito, portugués e italiano respectivamente). 
No hace falta añadir que son los enfermos locales los que van a sufrir los efectos de estos y otros embates de las empresas farmacéuticas. Cuando los elefantes pelean, la hierba sufre.

lunes, 13 de agosto de 2018

No es noticia

La caída de la lira turca crea inquietud en los mercados de los países llamados "emergentes" y en los no tan emergentes. Es un asunto mundial ya que los mercados de divisas y acciones son mundiales y nada monetario les es ajeno y menos lo que tiene que ver con los Estados Unidos y sus políticas arancelarias. Esto no quiere decir que el desplome no tenga nada que ver con decisiones tomadas en Turquía.
Como el asunto pide discreción, los periódicos españoles (que todavía no he visto), guardarán un pudoroso silencio o pasarán sobre el asunto como gato sobre brasas para así no generar inquietud (como si los "inquietables" dependieran de los periódicos). Sí hablaron hace un par de días, pensando, sobre todo, en el impacto de esta crisis en algún Banco con sede en España (llamarlo "español" es exagerado y no porque tenga oficinas en Turquía). Y como el problema no tiene imágenes ad hoc, estoy convencido de que los dos telediarios que veré esta tarde no dicen nada o, a lo más, dan la noticia sobre las fluctuaciones de la Bolsa de Madrid  y el tal banco con una fugaz referencia a Turquía,  asunto este último que interesa menos.
Eso sí, en Turquía se investiga el papel jugado en las "redes sociales" por comentarios "provocativos". Lo que faltaba.
(Añadido el 14: Ayer no fue noticia, hoy sí lo es en la prensa española que leo en papel. La cuestión se convierte en tema: dedican dos páginas y editorial en El País, página y media y editorial en El Mundo y página en el Hoy. Más de lo que me esperaba. Me equivoqué).

Comportamiento terrorista

No debe de ser fácil explicar un comportamiento que consiste en matar a semejantes de forma indiscriminada y, a ser posible, masiva. 
El primer camino parece ser el de plantearlo como un comportamiento instrumental, algo que busca fines y, por tanto, puede indagarse sobre su eficacia concluyendo que, vistos los casos conocidos, resulta relativamente poco eficaz. Es decir, raramente alcanza sus fines.
Lo que pasa es que el comportamiento racional-instrumental no solo puede serlo respecto a fines (por ejemplo, la independencia) sino que, muchas veces, lo es respecto a valores: se pretende algo como el reconocimiento, llamada de atención.
Para complicarlo, también se da el comportamiento puramente expresivo: si me dan un pisotón, grito. Con ello no pretendo conseguir nada sino que, simplemente, expreso una reacción ante el dicho pisotón. 
Las conversaciones entre los que participaron en los asesinatos terroristas del 17 de enero del año pasado mostraban una mezcla de los tres tipos de comportamientos. Expresaban sus frustraciones (la agresión puede ser resultado de una agresividad producida por una frustración previa y que se manifiesta encontrando un objeto sobre el que descargarla), quieren lograr la entrada en el Paraíso y quieren conseguir reconocimiento. Buscar únicamente la racionalidad instrumental (respecto a fines) no es suficiente.

domingo, 12 de agosto de 2018

Refugiados y demás

Millón y medio de refugiados sirios en el Líbano indican hasta qué punto las simplificaciones al respecto son eso: simplismos. Porque los problemas son todavía más complicados.
Tenemos, en primer lugar, los factores de expulsión. En el caso que cito se trata de la guerra y sus violencias que van más allá de ejércitos o gerrillas enfrentados e incluyen violencias gratuitas, atentados indiscriminados y "advertencias" a la población enemiga. Que en estos casos "Occidente" tiene algo que ver, aunque no sea el protagonista, parece visible: participan, aunque no sea más que vendiendo armas. El papel de "Occidente" en la expulsión también puede verse, aunque con más dificultad ya que la lógica del sistema se encarga de difuminar, en las consecuencias económicas del comercio internacional que incluye la corrupción que los "ricos" practican en las autoridades de los países "pobres". Y ya, casi invisible, el medioambiente con problemas muchas veces causados por los países "ricos" en los países "pobres", sea por extractivismo impuesto, por contaminación mundial o, de nuevo, por apoyo y connivencia con las élites locales. Total, que hay refugiados ante la guerra, ante la pobreza o ante la sequía. Ni siquiera un "Plan Marshall" solucionaría el problema.
Viene, después, el problema de como refugiarse. En los casos en que se puede hacer a pie, pueden aparecer "sherpas" que, por un módico precio, ayuden al paso de la frontera. Pasa en Europa y pasa en los Estados Unidos... y pasa, por ejemplo, con muchos venezolanos en el Ecuador. En los casos en los que hay que recurrir al mar, el asunto se complica todavía más ya que, de nuevo, aparecen los "facilitadores" de la travesía de distintos pelajes vendiendo pateras y "tecnología" para manejarlas y estafando (como también sucede con los "sherpas") a los que huyen. Los muertos en el Mediterráneo siguen aumentando. Y ahí se produce un conflicto entre el egoísmo (más o menos "ilustrado") de los receptores y los sentimientos humanitarios de algunas ONG. Sobre los "illustrados" vuelvo enseguida. Sobre las ONG, que tienen que sortear a estos "ilustrados" que les acusan de estar de parte de los estafadores en origen haciendo creer a los que buscan refugio que esas ONG les salvarán. Si solo hubiera muerte, parecen decir, no habría pateras. No es solución.
Finalmente, están los problemas de acogida que, por lo general, se plantean sin considerar los anteriores (excepto en la condena de las mafias facilitadoras del viaje). Tampoco se consideran (tal vez por un puntín de racismo) los beneficios demográficos y económicos que suponen esas llegadas de gente por lo general joven, incluso adolescente.
Hay, pues, factores de expulsión y factores de atracción (lo del "efecto llamada" queda para la propaganda política) y medios de conectarlos. Obvio que los políticos prefieren considerar solo una parte (a veces mínima) de este conjunto. Obvio, insisto, ya que creen que así solucionan "su" problema o pueden utilizarlo en lo que realmente les interesa que no es solucionarlo sino usarlo en su búsqueda del poder.
(Añadido el 15: Más sobre lo inexacto de la "crisis migratoria" de la que hablan políticos en España y algo sobre las percepciones, más o menos interesadas, del asunto)

sábado, 11 de agosto de 2018

Fines anunciados

Primero fue el ocaso de las ideologías. Después vino el fin de la historia. Ahora, añaden, llega el fin de la política sustituida (como en los casos anteriores) por un tipo particular de tecnocracia. Económica, por supuesto.
Que los fines anteriores, como la muerte de Mark Twain, fueron anunciados con cierta exageración, puede hacer pensar que este final también está siendo exagerado. No seré yo el que niegue el cuento de "que viene el lobo", lobo que nunca llega. Pero podría llegar.
Sin embargo, estos ocasos sucesivamente anunciados lo que podrían mostrar es la sucesiva presencia de modos de mirar hacia el sistema mundial que dejan de tener su interés propagandístico sin por ello dejar de existir. Las ideologías siguen existiendo, la historia también y no parece que la política vaya a desaparecer de la noche (neoliberal, dirían) a la mañana (la de la liberación, dirían otros).
De hecho, pidiendo disculpas a Kant, las tres son formas que, como fenomenon, permiten acercarnos al numenon, sabiendo que nunca, por definición, llegaremos a descubrirlo. "Verdad" en griego (alezeia) hace referencia al ir quitando velos, no al conseguir ver la realidad desnuda. 
Reducir el peso que el color del cristal con que se mira tiene sobre la "cosa en sí" haciéndola "cosa para mí", no quiere decir que consigamos, al final, verla. Pero, por lo menos, podemos seguir reduciendo nuestra ignorancia. 
Pero, cuidado (y me repito por enésima vez), si el especialista es el que "cada vez sabe más sobre menos cosas hasta que al final lo sabe todo sobre nada" (por ejemplo, historiador especialista en el siglo XIX, en España, en 1808, en Madrid, en el levantamiento del 2 de mayo, en los primeros momentos del levantamiento, en...), el generalista "cada vez sabe menos sobre más cosas hasta que al final no sabe nada sobre todo" (por ejemplo, yo mismo).

jueves, 9 de agosto de 2018

Y qué pasó

Unos drones explotaron y/o fueron abatidos durante una celebración en Venezuela presidida por el presidente Maduro. Hasta ahí lo que puede constatarse (y obsérvese ese "y/o" que ya avisa de que no todo es constatable). Tenemos imágenes de la presidencia, dos tipos de reacción por parte de sus miembros aunque el Presidente permanece impávido y es de manera muy inmediata protegido por escudos y escudos humanos y tenemos la desbandada en las formaciones militares situadas frente a la presidencia. Lo que resulta difícil es saber qué pasó realmente. No voy a citar. Solo voy a resumir lo que he leído.
Está, en primer lugar, la versión oficial. Se trata de un atentado contra el Presidente, organizado por la extrema derecha local y la extrema derecha colombiana acabando la cadena en el actual presidente colombiano (hay alusiones al imperio también). El atentado lo reivindica un grupo desde Miami y otro desde Venezuela. Militares en activo y en la reserva. 
Viene, después, la de sus seguidores que subrayan lo del imperio, lo del ataque al presidente como ataque a toda Venezuela y esperan la reacción inmediata, dura y fulminante del gobierno venezolano contra los golpistas. Porque se trata de un "golpe de estado".
Finalmente, viene la versión dominante (y los anteriores lo critican) de gran parte de la prensa convencional que, por cierto, tiende a hablar del asunto como "ataque", es decir, con comillas ya que suponen que se trata de un auto-atentado o, mejor, de una teatralización de un atentado que nada iba a producir (de ahí lo impávido que queda Maduro y lo ultra-rápido que es protegido por escudos antibala) excepto la visualización de un ataque externo al país que, por un lado, permita una limpieza de opositores (comenzando por la algún importante parlamentario de la "anterior" Asamblea) y, en sociología convencional, unificar al país frente al enemigo externo común.
No hay versión perfecta. El acceso a los drones y su carga explosiva es algo más que el sencillo ataque terrorista en Barcelona que se conmemora este 17 y de cuyos detalles comienza a saberse algo. Un magnicidio no supone, automáticamente, un golpe de Estado. Y un autoataque supondría un grado de desesperación extremo.
La tercera versión me parece más probable para entender los hechos constatados y que he resumido al principio. Todo lo demás (incluída esa versión) son interpretaciones, versiones, suposiciones, "narrativas" cuyas "pruebas" o no lo son o, sencillamente, no existen. La prueba del algodón consiste en ver la coherencia de estas interpretaciones con los intereses políticos de los que las expresan. Eso no prueba nada, pero suscita sospechas. Pero como el que manda es el que manda, la interpretación que tiene todas las de ganar es la primera que se queda en una unificación del país en torno a su líder (sobre las funciones del conflicto social existe un libro insustituible: el de Lewis Coser). Deseo ardientemente que no lleve a enfrentamientos armados con países vecinos.
(Añadido el 12: hoy publica El Mundo un reportaje (UN MAGNICIDIO QUE NO ESTABA MADURO -las mayúsculas sirven para permitir que la última palabra del título tenga dos sentidos- ) en su edición en papel que no encuentro en internet, suplemento "Crónica", pags. 8 y 9. Revisando las diferentes versiones que, como se ve allí, son más de las tres que he resumido. "Mostrar la vulnerabilidad de Maduro" es  una a considerar. Siento que no esté -que no la encuentre- en internet, porque vale la pena)

miércoles, 8 de agosto de 2018

Comentarios a una cita

La cita es esta: “El tipo medio del actual hombre europeo posee un alma más sana y más fuerte que la del pasado siglo, pero mucho más simple. De aquí que a veces produzca la impresión de un hombre primitivo surgido inesperadamente en medio de una viejísima civilización. En las escuelas, que tanto enorgullecían al pasado siglo, no ha podido hacerse otra cosa que enseñar a las masas las técnicas de la vida moderna, pero no se ha logrado educarlas. Se les han dado instrumentos para vivir intensamente, pero no sensibilidad para los grandes deberes históricos; se les han inoculado atropelladamente el orgullo y el poder de los medios modernos, pero no el espíritu. Por eso no quieren nada con el espíritu, y las nuevas generaciones se disponen a tomar el mando del mundo como si el mundo fuese un paraíso sin huellas antiguas, sin problemas tradicionales y complejos”.
Mucho más simple, sí. Y con un sistema educativo que le prepara para las nuevas tecnologías o para un empleo técnico, pero sin hacerle reflexionar ni ejercitar un espíritu crítico, de simple que es y simple lo que recibe. Materia, sí, pero no espíritu, dice nuestro autor. Y simplismo para afrontar problemas complejos como son los problemas colectivos. Se incluye, entre esos problemas, el de responder a una simple pregunta “qué soy” con un “son seguidor de tal equipo de fútbol” o “soy seguidor de tal partido político nacionalista” (y en lo de nacionalista se incluye tanto al que quiere que su Estado se convierta en una nación como el que quiere que su nación se convierta en un Estado, es decir, unionistas y secesionistas, según el vocabulario que a veces se sustituye por otras palabras que encajen mejor con la respuesta que cada cual ha dado al “qué soy”).
Sí parece claro: ahora, como entonces, hay una necesidad básica en los humanos (nuestro autor dice “hombre” como un genérico que incluye a varones y mujeres, pero ya resulta casi políticamente incorrecto, primitivo dirían). Es la necesidad de la identidad que cada cual satisface, como su mismo nombre indica, identificándose con objetos externos al individuo. Un sistema educativo particular, que proporciona objetos con los que identificarse que no tienen por qué ser reales, basta con que sean creídos (la nación es uno de ellos) y que le permiten llegar a un paraíso, sea el de las nuevas tecnologías, los robots, la independencia o la irresponsabilidad sistemática.
Pero la lista de necesidades humanas básicas no termina con la identidad. Hay más problemas que complican malamente el simplismo de poner la identidad por encima de cualquier otro criterio. Por ejemplo, el empecinamiento con la identidad puede impedir afrontar con sensatez la cuestión del bienestar. Hay, en efecto, luchas por la identidad (el “nosotros”) que se ponen en marcha sin calcular en qué medida ese supuesto objeto de identidad (por ejemplo, la nación, “comunidad imaginada” como la ha llamado uno de sus estudiosos) pone en peligro el bienestar de sus creyentes (insisto en que hay nacionalismo sub-estatal secesionista y nacionalismo estatal unionista).
El simplismo no se queda en buscar la identidad a costa del bienestar (no es tan fácil llegar a la Arcadia feliz con solo elementos identitarios). Hay más necesidades humanas básicas. Por ejemplo, la libertad que queda fuertemente en entredicho cuando la búsqueda de la identidad se convierte en un trágala, como por ejemplo la de buscar satisfacer la identidad lingüística de los valencianos obligando (obligando, insisto) a los castellanohablantes a sumergirse en la que no es “su” lengua.
Pero se puede dar la vuelta al argumento: la búsqueda del bienestar puede ser un obstáculo para el logro de la identidad (que, insisto, es una necesidad básica humana que, como ya he dicho, se puede buscar de forma exagerada, en contra de otras necesidades, pero que no por ello es posible descartar de las decisiones políticas).
Muy complicado. Lo sé. Resulta difícil no caer en el simplismo de elegir una de las necesidades (identidad, bienestar o libertad) y olvidarse de las otras dos o incluso dificultando, objetivamente, su satisfacción. Pero es lo simple y lo sencillo lo que “vende” aunque la realidad se resista a ser encorsetada en una sola de sus dimensiones. ¿Buscar el bienestar, mediante el consumo de masas, por ejemplo, o mediante nuevas tecnologías? Vale. Pero sabiendo que se está dificultando la necesidad de identidad o, lo que sería peor, la del bienestar.
Perdón: la cita es de Ortega y Gasset, La rebelión de las masas, 1930. Irrelevante, pues. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)