miércoles, 11 de julio de 2018

CDR

No me refiero a esos, pero también. Me refiero a los Cargados De Razón (CDR) aunque incluyen a los Comités en Defensa de la República, pero no solo. Desconozco el peso que los CDR tienen en el conjunto de la sociedad, pero los reconozco cuando converso con alguno de ellos o me topo con sus certezas publicadas.
Digo que no sé qué peso puedan tener en la sociedad porque no he encontrado encuesta que aborde tal tema. Mi impresión es que son minoritarios, pero no voy a cargarme de razón (CDR) y aferrarme a esa impresión como si fuese un hecho incontrovertible. Conozco gente que no se aferra a sus opiniones, sino que es capaz de escuchar lo que dicen otros y encontrar lo que pueda haber de verdad en lo que, aparentemente, es contrario a lo que uno pensaba. No son CDR, evidentemente. Otros están demasiado ocupados en las tareas cotidianas como para aferrarse a esta o aquella teoría. A lo más repetirán lo que han oído, pero sin CDR. Y, finalmente, están los que practican la “duda metódica” que Descartes proponía como medio de conocer el verdadero funcionamiento de las cosas. Vayan algunos ejemplos.
El cambio climático. Un buen CDR, que de las ciencias que tratan de tal asunto no sabe absolutamente nada, será taxativo: “no hay tal cosa; el cambio climático es una invención; son cosas de una ONG”. Estos CDR negacionistas suelen encontrarse en los sectores más a la derecha del espectro político y tienen sus fuentes que les confirman en su pre-juicio convirtiéndolo en un juicio taxativo y definitivo. Por su parte, los científicos que afirman que tal cosa sí que puede producirse son mucho más cautos: muestran sus hipótesis, sus técnicas de investigación, sus datos y construyen interpretaciones siempre provisionales, nunca definitivas si es que practican la “duda metódica” que se espera de un científico. Pero, claro, también hay CDR que creen en lo inexorable del proceso y se aferran a cualquier dato anecdótico como el calor que está haciendo (los CDR negacionistas se aferran al frío de un determinado momento) para quedar convencidos de que su creencia es la correcta. No ven las “dudas” de los científicos y se quedan muy contentos con la disminución de la capa de hielo en la Antártida como quedaron cuando lo de la capa de ozono, mirando hacia otro lado cuando tales cosas no se han comportado como su creencia pedía. Los científicos siguieron estudiando y produciendo resultados por definición provisionales.
Lopetegui, Hierro, Florentino, Rubiales y compañeros mártires. No suelo escuchar las tertulias radiofónicas sobre el fútbol (las otras sí, y tienen muchos elementos en común con estas), pero los días de autos (anuncio, dimisión, inicio, nombramiento, derrota) había CDR para todas las opciones, indicando con ello su debilidad cuando es imposible que sean todas ciertas. Quién había comenzado el asunto, quién debió callarse, quién puso sus h… encima de la mesa, quién pretendía qué etcétera producían encendidas respuestas del más puro estilo CDR, es decir, de personas dispuestas a atender a los datos que encajaban con su pre-juicio, rechazar los que podrían contradecirle y aportar las interpretaciones que mejor sirvieran para fundamentar su Razón, entre las cuales las más sugestivas eran las suposiciones de posibles intenciones (benévolas, malévolas, interesadas, desinteresadas) en los distintos actores de aquel teatro. Ya se sabe que un buen juicio de intenciones (“eso lo hizo porque quería mostrar tal cosa”, “eso lo calló para conseguir tal otra”) es ideal para ir por la vida CDR. Alguien interesado, vaya usted a saber por qué, en saber qué había sucedido realmente, no excluiría la posibilidad de que cada uno de los CDR tuviera algo de razón, mientras ningún CDR estaría dispuesto a reconocer que pudiera haber algo que se correspondiera con la realidad en las soflamas de alguno o algunos de los demás CDR: un buen CDR tiene la razón en exclusiva.
Y, sí, están los CDR específicos para el proceso independentista catalán. Ahí la razón es poseída de manera monopolista con mucha más fuerza. Hay más cosas en juego que la derrota en el mundial. En general, compréndase por qué no suelo leer las entrevistas a políticos en activo (CDR por definición, aunque provisionalmente, hasta el siguiente CDR) ni tampoco los artículos de sus intelectuales orgánicos: no me ayudan a entender lo que está sucediendo, a no ser que lo que está sucediendo sea una explosión de CDR. Un vistazo sí les doy, no vaya a ser que tengan algo de verdad.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Nota: CDR puede significar muchas más cosas
Sea como sea, la tema del cambio climático no tiene por qué ser, necesariamente, una cuestión de tener razón o no tenerla. Puede ser, sencillamente, un problema de esperanza matemática, resultado de multiplicar la probabilidad de que tal cosa suceda por los males que, de producirse, acarrearía. Con probabilidad muy baja pero con consecuencias muy, pero que muy catastróficas, tal vez sería cosa de dedicar algo más de esfuerzos a su prevención. Más que a las directivas de la UE, el terrorismo o una posible invasión extranjera, como se dice en lo que acabo de citar.
Pero la tema también puede ser una fuente de beneficios económicos para quienes se ocupen de "mitigarlo". The Economist Intelligence Unit es un caso interesante: dan por supuesto que el cambo climático es un hecho, así que proporcionan un índice muy expresivo:
Climate Change Mitigation Opportunities Index 2017. Navigating In-Country Opportunities for Technology-Enabled Sustainable Investing
Lenguaje apropiado: mitigación, oportunidades, inversión)

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