domingo, 24 de junio de 2018

Menos inmigrantes

Lo he escuchado esta mañana en boca de un radiopredicador en la radio de los obispos españoles y estoy de acuerdo con su análisis (siento no poder encontrarlo en internet donde lo que aparece es lo de ayer. Lo que cuento lo sintonicé en vivo hoy y, por cierto, no acaba de encajar con algunos titulares que proporciona la edición digital de dicha emisora). 
Por un lado, parece que el número de inmigrantes que llegan por el Mediterráneo a Europa está disminuyendo. El radiopredicador daba los datos de 2016 y 2017 y comparaba los primeros meses de 2017 con estos primeros meses de 2018 (para el caso de España, aquí y, constatando el aumento, aquí). Diáfano: están disminuyendo claramente las llegadas, que muchos consideran numerosas y pueden serlo localmente, y también las muertes, aunque este último dato es más problemático.
Pero, por otro lado, y con honrosas excepciones, el rechazo a esas llegadas está aumentando de manera visible y audible. Xenofobia, pero no solo. La interpretación que daba me parece acertada: 1. es un tema que sirve para objetivos concretos de partidos políticos concretos (en Italia, Austria, Alemania) y 2. es un tema que sirve como chivo expiatorio o cabeza de turco para las crecientes frustraciones de muchos europeos. El esquema que presentaba es el conocido: la frustración genera agresividad, la agresividad busca un objeto sobre el que descargarse y los "otros" son un objeto ideal para tal descarga.
El problema, como él decía, es la frustración económica, política, social, sobre la que cabalgan objetivos partidistas e incluso personales. Supongo que se verá en las reuniones "de alto nivel" previstas para estos días en la Unión. "Cacofonía" lo titula Le Monde. O histeria.
(Añadido el 27: La intervención radiofónica a la que hago referencia puede escucharse aquí. El tema de las migraciones a partir del minuto 7:20 y, en concreto, a partir del minuto 13:24 y hasta el final de dicha intervención)

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