sábado, 9 de junio de 2018

Antijudíos y antisionistas

La palabra clásica es antisemita, pero es engañosa ya que toma a la parte (los judíos) por el todo (los semitas -el árabe también es una lengua semítica-). Pero el caso es que las primarias estadounidenses, con su récord de candidatos estrictamente nazis y antijudíos, permite tratar de lo mismo a quienes, sencillamente, critican algunas políticas del actual gobierno de Israel que pueden ser tachadas de sionistas. Israelita es quien pertenece al pueblo de Israel (como se defina este, es otra cuestión), israelí es quien vive en Israel (puede ser palestino), judío es el que se considera (o es considerado) miembro de un determinado grupo religioso-lingüístico y sionista es el seguidor de una determinada ideología que propone no solo el regreso a Sión de toda la diáspora sino también la recuperación de todo el territorio que les fue entregado por su Dios (YHWH) y que va desde el Eúfrates al Nilo en sus versiones extremas.
Como en política, por lo visto, todo vale, los que critican a estos últimos (representados por el actual gobierno de Israel y, sobre todo, de algunos de los miembros de su coalición de gobierno), pero que no tienen nada de anti-judío, son, sin embargo calificados de tales, haciéndoles más importantes (tienen más probabilidades de salir elegidos) que los estrictamente nazis y anti-judíos. La lectura de lo que los medios estadounidenses han dicho al respecto es instructiva. Tengo amigos judíos y, sin embargo, tengo muchas reticencias hacia lo que está haciendo el gobierno actual de Israel, por ejemplo respecto a Jerusalén y respecto a los asentamientos. De Gaza, mejor no hablemos. ¿Soy anti-judío o anti-sionista?¿Y si, encima, la división Hamás-Fatah me resulta impresentable?

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