sábado, 2 de junio de 2018

Algunos más iguales que otros

Cierto que la igualdad total es un sueño imposible. Pero también que un exceso de desigualdad puede convertirse en una pesadilla para la economía y la sociedad en la que se produce. Por eso puede resultar interesante leer este texto (en castellano): "Informe del Relator Especial sobre la extrema pobreza y los derechos humanos relativo a su misión a los Estados Unidos de América".
El lector encontrará abundantes datos al respecto, desarmando ideas preconcebidas sobre el contenido racial de esa desigualdad (hay 18 millones de pobres blancos más que de negros) pero también respecto a las diferencias de géneros o a la situación de los pueblos indígenas y alertando sobre reacciones igualmente equivocadas (que son peor como remedio que la enfermedad misma) como puede ser la criminalización del pobre. 
El caso es que, sobre una tendencia ya observada con anterioridad, las políticas fiscales (recortes a los ricos) y las no-políticas sociales (recortes en estas) puestas en práctica por el actual gobierno sitúan a los Estados Unidos a la cola de los "países occidentales" como se los llama en el informe. En el informe se subrayan los peligros de esa tendencia. Mi metáfora: no puedes separar indefinidamente los extremos de un resorte sin que, al final, se rompan.
Solo una advertencia: hay países no-occidentales en los que la desigualdad es mucho mayor y que no solo se deben a las políticas y no-políticas internas (que también) sino igualmente a las relaciones con esos países occidentales que no son, precisamente, hermanitas de la caridad.

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