domingo, 13 de mayo de 2018

No todo es geopolítica ni terruño

No es solo cuestión de sus relaciones con sus vecinos y la interesada ayuda que recibe de los Estados Unidos, por importante que sea su conflicto con Irán y su alianza (el enemigo de mi enemigo es mi amigo) con Arabia Saudita y extraordinario el apoyo prestado por los sucesivos gobiernos estadounidenses amén del ominoso silencio que acompaña al hecho de que Israel es potencia nuclear y quiere ser el único en la zona. Pero no todo es geopolítica.
Algo pasa dentro que pone en perspectiva lo recién dicho. Lo refleja esta recensión de un libro de historia que recuerda que 700.000 colonos (incluidos los de Jerusalén Este) son un dato más que pronostica un Estado problemático una vez se abandona la posibilidad (no digo la probabilidad) de dos estados en el territorio que fue Palestina antes de 1948. "Echar al mar" a los palestinos restantes o someterlos como ciudadanos de segunda en el Estado Judío (que parece ser el modelo), no deja de ser amenazante de cara al futuro. 
Pero mucho más sintomático, me parece, es el notable crecimiento de las migraciones de judíos desde Israel a los Estados Unidos donde, en la actualidad, puede vivir algo así como un millón de judíos (en Israel no llegan a nueve millones). Frente a las versiones nacionalistas (casi etnicistas, falsas estas últimas casi por definición), salta el dato de las 66.000 judíos israelíes que han obtenido la ciudadanía estadounidense entre 1995 y 2005 y los 87.000 que lo han hecho entre 2006 y 2016. Se van, sí. Y me gustaría tener datos completos sobre cuántos han sido los judíos sefardíes que han optado a la ciudadanía española que les ofrecía el gobierno. Entre octubre de 2015 y agosto de 2016 fueron 2.424, pero llegarían a casi 6.500, aunque, en 2017, no todos provenían de Israel (202) siguiendo a los que provenían de Venezuela (254) con México en tercer lugar (146). Los sefardíes que obtuvieron la nacionalidad portuguesa en 2017 fueron 1.800, sextuplicando a los del año anterior.
No tengo el dato para Alemania, pero hay empresas que gestionan el pasaporte alemán para descendientes de víctimas de los nazis. El "ius sanguinis" no siempre se aplica automáticamente, pero quererse irse, quieren.
Eso sí, gracias a Eurovisión, puede verse como un país abierto, tolerante y moderno.
(Añadido el 15: un dato más: muchos jóvenes judíos estadounidenses resultan ser más "progres" y menos "halcones" que la media a propósito de Israel)

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