jueves, 17 de mayo de 2018

Limpieza étnica

Es la forma extrema de xenofobia y supremacismo. Copio y pego:  a United Nations report from investigations in the former Yugoslavia defines it as "rendering an area ethnically homogeneous by using force or intimidation to remove persons of given groups from the area" and later as "a purposeful policy designed by one ethnic or religious group to remove by violent and terror-inspiring means the civilian population of another ethnic or religious group from certain geographic areas".
Es decir, mediante la limpieza étnica se trata de convertir una determinada zona en algo homogéneo desde el punto de vista étnico (para lo cual se precisa creencia en las diferencias étnicas imborrables entre personas) intimidando o expulsando a determinados grupos fuera de tal área. La violencia o el terror son buenos medios para conseguir expulsar a esas poblaciones indeseadas por parte de los "limpiadores" que, obviamente, precisan del poder y la fuerza para lograrlo. 
El artículo del que he copiado se refiere a las políticas del gobierno de Israel respecto a los palestinos y proporciona datos muy significativos sobre el número de palestinos expulsados de su territorio para conseguir crear el Estado de Israel, culturalmente homogéneo, el número de localidades destruidas por el gobierno israelí desde 1948 y las ocupaciones (ilegales desde el punto de vista internacional) de territorios (los asentamientos) para extender el área sobre la que hay que practicar tal limpieza. Los palestinos que todavía viven en el Estado de Israel, tienen la ciudadanía, pero no la nacionalidad. Algo es algo. En otros sitios, como en USA, ha habido quienes, desde puestos de poder, ha planteado la posibilidad de revisar el voto de los negros.
Como se dice en el artículo, la extinta Yugoslavia fue un ejemplo de dichas prácticas, pero, remontándose mucho en el tiempo, la expulsión de judíos y moriscos en las Españas de los siglos XV a XVII las recuerda mucho. 
Son bastante obvias las condiciones en las que un gobierno puede lanzarse a tales aventuras: necesita creer que representa a un todo homogéneo cultural, étnica o lingüísticamente hablando; le viene bien recurrir a un enemigo externo o interno para aglutinar al propio grupo (no hace falta que el enemigo sea real: basta con que la gente se lo crea); y necesita de los medios para lograrlo sean físicos (la deportación o hacer la vida imposible  a los "diferentes" para que se autoexilien), sean culturales (la educación, si no se trata de razas ya que las razas no pueden enseñarse como las lenguas), sean sociales (estratificación social, políticas sociales y económicas selectivas y similares).  
El caso descrito y algunos de los que se le podrían parecer con el tiempo tienen una característica peculiar: el de la identificación con el agresor o síndrome de Estocolmo. Los judíos hacen a los palestinos lo que muchos gobiernos europeos hicieron a los judíos. Cuando algún secesionista xenófobo dice, en las Españas, eso de que "España nos roba", no estaría de más preguntarse si no estará robando a alguien en ese momento.

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