miércoles, 2 de mayo de 2018

Gato escaldado

El presidente Netanyahu ha elaborado una presentación sobre el programa nuclear iraní. Un poco grandilocuente para mi gusto, pero que ha generado desde el desmentido iraní hasta las dudas de algunos expertos en la materia. Argumentos no faltan: una nueva sospechosa presión  para involucrar a los Estados Unidos (en la que, parece, colaborará AIPAC, el lobby israelí en Washington) o debilidad de las pruebas por muy grandilocuentes que sean los archivadores y los disquetes informáticos que se presentan, pero no se abren.
A retener: Netanyahu ahora ya puede declarar una guerra incluso con la oposición de todos, menos uno, sus ministros. Trump lo tiene más fácil, como se ha visto con el bombardeo punitivo en Siria.
Tengo la impresión de que la razón principal para dudar de esta denuncia israelí es esta: la sarta de mentiras que el secretario de Estado, Colin Powell, se aventó en su discurso en Naciones Unidas en febrero de 2003, tratando de demostrar (con apoyo gráfico, por supuesto) la presencia de armas de destrucción masiva  en manos del dictador iraquí Sadam Husein. Y esa mentira, reconocida por Tony Blair, uno de los participantes de "Los Cuatro de las Azores", sí se sabe . Con todas las consecuencias.
La historia de ambos países (Irán e Irak) recoge en distintos momentos y en direcciones no siempre coincidentes la intervención de los Estados Unidos, incluso apoyando a Sadam en su guerra contra Irán (con problemático uso de armas prohibidas, posiblemente de origen estadounidenses). Motivos, en ambos casos, geopolíticos, geoeconómicos (el omnipresente petróleo como causa subterránea) y los problemas de Israel con sus vecinos. Lo curioso, en este caso, es que ninguno de los dos países es árabe y, curioso también, que haya que introducir a un país, Arabia Saudí, que no solo es árabe, sino además fautor del wahabismo (la versión más estricta del Islam que algunos yihadistas adoptan como propia, con o sin apoyo saudí), pero más cercano al actual gobierno de Israel que a los ayatolás íraníes o al gobierno títere de Irak.
(Añadido a última hora: una hipótesis de Juan Cole sobre la aparente obsesión de Netanyahu con Irán. Lo que trataría el gobernante es distraer la atención sobre la doble moral en su país que acepta lo que hacen los soldados israelíes -incluso matando niños- y rechaza lo que hacen los gazatíes recordando que el gobierno de Israel incumple con mandatos de Naciones Unidas desde diciembre de 1948, primera vez que se habló de los palestinos expulsados)
(Añadido el 6: Netanyahu expresa con claridad sus objetivos según Ha'haretz, pero eso no quita verosimilitud a la sugerencia de Juan Cole que cito líneas arriba)

No hay comentarios:

Publicar un comentario