sábado, 5 de mayo de 2018

Cuáqueros sin dios

Tuve un amigo inglés, que ya falleció, de familia cuáquera. Aunque había estado en su juventud con los comunistas y después con los laboristas, mostraba el impacto de la educación que había recibido de sus padres. En concreto, su profundo pacifismo. Quiso participar en el bando republicano de la última guerra civil española (1936-39 y siguientes) conduciendo ambulancias, sin portar armas, pero no lo consiguió. Siempre estuvo del lado de "los de abajo", cosa que le sucedía hasta en el fútbol que veía por televisión: que siempre estaba de parte del que iba perdiendo. Trabajó con los sindicatos con mucha seriedad y dedicación.
Hace también bastantes años, en mis tres meses trabajando en Honolulu, tuve que cambiar de residencia varias veces, según me había organizado un amigo que vivía en el país. Me tocó una semana alquilado en una House of Friends, la casa en la que se reunían los cuáqueros de la ciudad, en una habitación justo al lado del lugar de su encuentro. Yo escuchaba desde el otro lado de la puerta y recuerdo cómo me impresionó su silencio, sumidos en la meditación más profunda. Sin liturgias ni ceremonias.
Han venido estos recuerdos a propósito de una noticia sobre el posible abandono de la idea de Dios en la "guía de los encuentros" de los cuáqueros. Y tienen buenas razones: el 14 por ciento de los que se declaran cuáqueros son ateos declarados (puede verse su web Nontheist Quakers) junto a un 43 por ciento que se declaran "incapaces de profesar una fe en Dios". No es la única novedad en este su, digamos, concilio anual, pero es la que me ha resultado más interesante. Y me parece más honrado (mi amigo lo era a carta cabal, aunque ya no participaba de los encuentros semanales) que ocultarlo. Sería una especie de religión (hay muchas más especies) de las que no se definen necesariamente por la creencia en un Dios. Los budistas (ahora menos pacifistas que antaño, sobre todo contra los rohinyás musulmanes) y los confucianos tampoco tienen un dios. Tanto el Buda como Confucio dijeron (cada cual con sus palabras) que eso de un dios no servía para llegar a la iluminación (versión budista) o no ayudaba en nada a la creación de una sociedad ordenada (versión confuciana). Tampoco es que los taoístas (basta leer "La regla celeste") están interesados en la existencia de un dios (el libro comienza diciendo "El Tao que puede ser llamado Tao, no es el eterno Tao", pero el Tao no es dios). Lo que me llama la atención no son estas ideas orientales sino que sean los cuáqueros, occidentales donde los haya, los que estén dispuestos a expresarlas ahora.
Mientras, el presidente Trump afirma, en su discurso ante la NRA (Asociación Nacional del Rifle, un potentísimo lobby financiador de campañas) que fue Dios mismo el que dio a los estadounidenses el derecho a llevar armas.

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