jueves, 31 de mayo de 2018

Errores europeos

Para los que, en las Españas, suponían que la "prima de riesgo" (normalmente, como yo, sin saber qué es y cómo se calcula) reaccionaba ante la crisis política española (cada cual atribuyéndolo a sus contrarios), la subida de ayer, en vísperas de una moción de censura al gobierno, les habrá pillado desprevenidos. Supongo que un dato no les va a estropear una versión tan interesante de lo que está sucediendo. Y está sucediendo en la Unión Europea y en la crisis italiana que, como suele suceder, es una mezcla de peculiaridades internas y de decisiones externas. Vale la pena leer estos dos artículos. Uno, de George Soros, que me hace llegar un amigo: narra con precisión dónde puede estar el problema. Copio y pego:
 But since the financial crisis of 2008 theEuropean Union seems to have lost its way. It adopted a program of fiscal retrenchment which led to the euro crisis. This transformed the Eurozone into a relationship between creditors and debtors where the creditors set the conditions that the debtors had to meet. The debtors couldn’t meet those conditions and that created a relationship that is neither voluntary nor equal.
As a result, many young people today regard the European Union as an enemy that has deprived them of jobs and a secure and promising future. Populist politicians exploited the resentments and formed anti-European parties and movements.
Austeridad, política migratoria y desintegración territorial son los tres elementos de su análisis que, como buen clínico, incluye propuestas terapéuticas. Las tres han tenido, añado, impactos particulares en la crisis italiana (encima, con la Lega -antes Lega Nord-, ganando terreno al M5S). Esto último (impacto de las políticas migratorias de la Unión en el populismo italiano) se refleja en este artículo de ayer en The Guardian poniendo en perspectiva (incluso histórica) la crisis italiana. No todo es culpa de la Unión, por supuesto. La proporción entre externo e interno, sin embargo, no es fácil de concretar.
Que un sistema cosido con alfileres se puede descoser comenzando por cualquiera de sus puntos débiles (y casi todos lo son), no es una fantasía. Y parece que el sistema financiero internacional está así y que un eslabón débil (en este caso, Italia) puede llevarse por delante todo el montaje. Pero, como digo, no parece que Italia sea el único eslabón débil y, encima, debilitado por políticas económicas y financieras europeas no muy certeras, a decir de Soros. No sé si el salvamento financiero estabilizador propuesto por la Unión será suficiente para contrarrestarlo o para superar los efectos de las políticas que Soros describe. Sí sé que los problemas llegan hasta el Deutsche Bank.
(Añadido el 8 de junio: dos citas de periódicos europeos "de referencia" -traducidas al castellano- sobre la posible parálisis europea, con algunos puntos en común con Soros)

miércoles, 30 de mayo de 2018

Democracias realmente existentes

Un conocido autor ha escrito dos libros que son fundamentales para entender algunas cosas relacionadas con la política. Uno, sobre las dictaduras o, para ser más precisos, sobre los dictadores. El otro, al que me voy a referir y que contrasta con el anterior, sobre las democracias y sus ciudadanos. De entrada, sabe que, en las democracias, a diferencia de las dictaduras, no hay problema alguno con la sucesión de los que mandan (recuerden los viejos del lugar aquello de “después de Franco, las instituciones”)
No es que este autor sea muy benévolo en sus constataciones sobre las democracias. Vayan tres ejemplos: “Un pueblo acostumbrado a vivir bajo un ‘dictador’, si por casualidad llega a ser libre, difícilmente mantiene la libertad”; “Un pueblo corrompido que ha alcanzado la libertad, difícilmente se mantendrá libre”; y “El pueblo muchas veces desea su ruina, engañado por una falsa especie de bien, y (…) se le conmueve fácilmente con grandes esperanzas y arriesgadas promesas”.
Frente a esas y otras constataciones poco favorables a las democracias, presenta lo que, para él, sería el ideal de las mismas, aunque, de nuevo sus constataciones no siempre se cumplan: ideal es ideal. Vayan algunos elementos que plantea nuestro autor.
Por supuesto, dice, en las democracias se busca el bien común, no el de unos particulares frente a los de otros. También se respeta la ley, expresión de la voluntad popular, por encima de las voluntades particulares. Por supuesto que, en una democracia, no puede crecer una oligarquía que corrompa y limite la libertad con regalos o, como ha dicho, con falsedades. En general, añade, las democracias, a diferencia de las dictaduras sean del color que sean, generan más igualdad ya que se produce un cierto reparto de poder entre todos los estamentos sociales, que para eso sirve el sufragio universal que es uno de los medios con los que se participa en el gobierno. El pueblo es libre con una única limitación, a saber, la ley. Todos tienen los mismos derechos, pero también tienen deberes entre ellos el de la defensa de la Patria incluso con las armas (sic).
Pido disculpas ya que he hecho una trampa: el libro en cuestión fue escrito por Nicolás Maquiavelo entre 1513 y 1520. Un año antes había comenzado a escribir sobre los que ahora llamaríamos dictadores y el llamaba príncipes, cosa que tardaría en publicar y que, en todo caso, interrumpió para escribir estos “Discursos” en los que no dice “democracia”, sino, con perdón, “república”. Leído con ojos de hoy, es difícil no asombrarse de cómo algunas cosas han cambiado poco (y Maquiavelo ya hablaba profusamente de los romanos y los griegos de la Antigüedad).
De entrada, la cuestión de la igualdad que, en el mejor de los casos, se queda en que todos pueden votar libremente, aunque tal vez algo engañados. Pero planteada en términos económicos, son constantes las referencias actuales al aumento de ladesigualdad, entre países y dentro de las diferentes democracias.
Después está la cuestión de las oligarquías, cuando mandan muy pocos y no es el pueblo el que realmente manda (esa es la etimología de una y otra palabra: en griego, “oligos” significa “pocos” y “demos” “pueblo”). En las dictaduras del tipo soviético, se produjo lo que otro autor, este sí contemporáneo, llamó “la nueva clase”. Milovan Djilas, yugoslavo. Pero el problema es la existencia de oligarquías dentro de las democracias, tal vez sin llegar al extremo de los Estados Unidos donde hay quien habla de gobierno de los que tienen dinero  (business politics lo llaman) y lo usan directamente o mediante un lobby que les sirva.
Está claro lo que otro autor contemporáneo, Robert Michels, alemán, llamó “la férrea ley de la oligarquía” que aqueja a esos instrumentos de participación del pueblo en los asuntos de gobierno que son los partidos y, no digamos, los sindicatos. Los que mandan son sus respectivas élites. Un caso intermedio puede ser el de Venezuela, formalmente una democracia, pero, en realidad, entre uno y otro modelo, con una “nueva clase” y una “férrea ley de la oligarquía”. En cualquier caso, no parece que se puedan negar las tendencias oligárquicas en las democracias actuales (incluyendo empresarios convertidos en políticos).
Una lectura con ojos actuales, a comienzos del siglo XXI, de lo que el pobre Maquiavelo planteaba a comienzos del siglo XVI no deja de ser peligrosamente descorazonadora. Y ahí entra Winston Churchill: la democracia es el peor de los sistemas, exceptuados todos los demás. Cierto que mejor que la dictadura.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

martes, 29 de mayo de 2018

Egoísmo estructural

La sociedad que describe Orwell en su 1984 es esta



Es la forma que adquiere, en un determinado momento de la historia (el 1984 de la novela), la sociedad humana que, a decir del personaje Emmanuel Goldstein, ha sido esta:
Throughout recorded time, and probably since the end of the Neolithic Age, there have been three kinds of people in the world, the High, the Middle, and the Low. They have been subdivided in many ways, they have borne countless different names, and their relative numbers, as well as their attitude toward one another, have varied from to age to age; but the essential structure of society has never altered. Even after enormous upheavals and seemingly irrevocable changes, the same pattern has always reasserted itself, just as a gyroscope will always return to equilibrium, however far it is pushed one way or the other.

The aims of these three groups are entirely irreconcilable. The aim of the High is to remain where they are. The aim of the Middle is to change places with the High. The aim of the Low, when they have an aim -- for it is an abiding characteristic of the Low that they are too much crushed by drudgery to be more than intermittently conscious of anything outside their daily lives -- is to abolish all distinctions and create a society in which all men shall be equal. 
Tres clases, castas, estratos o grupos: los de Arriba, los de en Medio y los de Abajo. Sus nombres han cambiado y, generalmente, ha habido subdivisiones dentro de cada uno, pero la constante es la misma: los primeros quieren seguir donde están, los segundos quieren sustituirles para lo cual, muchas veces, utilizan a los terceros que, las más de las veces, bastante tienen con sobrevivir a sus penosas circunstancias y solo muy de tarde en tarde son capaces de proponer una utopía que cambie esa estructura que, según el supuesto Goldstein -cuya judeidad se subraya- viene, probablemente, desde el neolítico.
Una característica que Orwell (o su personaje) no menciona para "los de Arriba" es su incapacidad, desde su Olimpo, para ver en qué condiciones se encuentra el resto de la sociedad: estando donde están y sabiendo que, de momento, van a seguir estando ("tomorrow never comes"), no tienen ningún motivo para mirar abajo. Sus andanzas como "clase ociosa" fueron descritas hace ya muchos años (1899) por Veblen, pero pueden encontrarse ejemplos recientes en Barbara Bush y sus comentarios sobre los negros asistidos después del huracán Katrina y en Ivanka Trump y sus fotos con su hijo pequeño. En general, se sabe por estudios empíricos, "Arriba" no suele mostrar mucha empatía ni tampoco mucha compasión hacia los de "Abajo". También se sabe, desde hace tiempo, que, para que los del "Medio" se ocupen de algo más que sustituir a los de "Arriba", hace falta lo que los sociólogos llamaron "inconsistencia de status", es decir, que se encuentran con algunas características más arriba que en otras (por ejemplo, negros con educación superior -y en negros se puede poner cualquier grupo inferiorizado, como los gitanos (roma) en España-). Este egoísmo puede ser todavía mayor si de lo que se trata es de ese 2% (1% según otras versiones simplificadoras) en un imperio en decadencia.

lunes, 28 de mayo de 2018

La lucha final

Ya sabemos que la Historia de la Humanidad no es la Historia de la Lucha de Clases (es el mismísimo Engels el que lo añade en una nota a pie de página reconociendo que esa Humanidad solo es, prácticamente, Europa). Sin embargo, otra hipótesis sería que la historia de la humanidad es la historia de la lucha entre humanos y bacterias, curiosa de verdad, tal vez como lo de la lucha de clases: ambos se necesitan, ambos se atacan y ambos tendrán dificultades para sobrevivir si el otro es definitivamente vencido. 
Los seres humanos están habitados por bacterias (yo conozco el nombre de algunas de las que me habitan, helicobacter pylori, encantada de estar conmigo aunque yo peleo por que se vaya), es decir, las bacterias nos necesitan como habitación, como parásitos o como simbióticos, pero el caso es que algunas nos hacen daño, razón por las que las atacamos con antibióticos (antibacterias y antivirus). Nos necesitan y nos dañan. Exactamente como hacemos nosotros con ellas: las necesitamos y las atacamos.
El problema es que nuestros ataques las hacen más resistentes con lo que resulta cada vez más difícil acabar con ellas, cosa que, por cierto, sería catastrófico para los humanos. Pero no es eso lo que ahora me fascina, sino este artículo en el que se citan diversos trabajos que muestran que lo que llaman cambio climático (que podemos dejar en el calentamiento global de los últimos 30 años) está produciendo una resistencia especial de las bacterias, probablemente asociado con una mutación de las mismas que, hasta ahora, han demostrado mejores capacidades de adaptación que sus suicidas contrapartes, los humanos. El artículo que cito termina citando a su vez a la OMS cuando afirma que esta nueva resistencia de las bacterias es "one of the biggest threats to global health, food security, and development today". Nuevas enfermedades, dificultad para enfrentarse a las antiguas, mejora de las capacidades de las bacterias para hacer lo que los humanos saben hacer tan bien: destrozar su medio de vida, el medioambiente. La ventaja de las bacterias es que, si desaparece la especie humana, otros animales quedan a su disposición. Los humanos ni yéndose a Marte solucionan el problema

domingo, 27 de mayo de 2018

Más comparaciones

En el país X, en las últimas elecciones, votó el 58 por ciento del censo, el ganador obtuvo el 46 por ciento de los votos lo cual significa el 27 por ciento del electorado. Ganó, pues.
En el país Y, en las últimas elecciones, votó el 46 por ciento del censo, el ganador obtuvo el 68 por ciento de los votos lo cual significa el 31 por ciento del electorado. Ganó, pero hay motivos para dudar de su victoria, cosa que no sucede en el caso anterior. ¿Por qué?
Pues muy sencillo: el país X son los Estados Unidos de América y el ganador Donald Trump (aunque con menos votos que su contrincante, Hillary Clinton) mientras que el país Y es Venezuela y el ganador Nicolás Maduro.
Tomo los datos de un artículo que comienza con una comparación mucho más ominosa ya que, al fin y al cabo, la que acabo de reproducir reproduce a su vez la doble moral habitual en las relaciones internacionales. Esta otra es peor:
A leftist candidate won a close election in a South American country, threatening US interests in the region. The US president asked the CIA to "make the economy scream" to undermine governance and bring regime change, even if by violent means.
I am referring, of course, to Salvador Allende's election in Chile, and Richard Nixon's reaction, which eventually led to Augusto Pinochet's coup, one of the most bloody in the troubled history of the region.
No es ningún secreto que el gobierno de los Estados Unidos (hazaña de Kissinger, premio Nobel) intervino en el derrocamiento de Allende y en la entronización de Pinochet. Y eso podría volver a pasar ahora, dice el articulista que, cierto, no atribuye todos los problemas de Venezuela a la intervención estadounidense, en particular en el terreno financiero y petrolero. Hay más, mucho más y todos en el ámbito interno sin necesidad del "imperio": en la economía, una sucesión de políticas rentistas fatales; en la política, una oposición incapaz de unirse frente a una "nueva clase" atrapada por la "férrea ley de la oligarquía" (la política, claro); en la sociedad, una baja ética del trabajo y una clase empresarial depredadora y complaciente con los manejos turbios de algunos gobernantes; en la cultura, una aceptación de tales comportamientos y una ausencia de propuestas alternativas.

sábado, 26 de mayo de 2018

Fantasías secesionistas

Cuando los gobernantes de un territorio (y los que les apoyan) pretenden separarse de aquel del que formaban parte con anterioridad, pueden hacerlo de dos maneras: unilateral y bilateralmente (de acuerdo: también multilateralmente). El unilateral ("adiós, muy buenas, ahí queda eso") es el más problemático ya que la otra parte, si no está de acuerdo (cosa que sucede por definición en las unilateralidades), hará todo lo posible por dificultar juegos de suma positiva en el proceso y jugará a juegos de suma cero (que los que se van pierdan todo lo que el que se queda gana) a no ser que estén inmersos en juegos de suma negativa (todos pierden) o se encuentren empantanados en un dilema del prisionero. Kosovo pudo ser un ejemplo, ahora que se cumplen diez años de una independencia que todavía no reconocen todos los países (porque esa es otra).
Pero tampoco el bilateral ("y entre los dos nos arreglamos, si puede ser") es pan comido. Obvio: ambas partes pretenden ganar o, por lo menos, minimizar las pérdidas que siempre se producen aunque los secesionistas hagan todo lo posible por negarlas afirmando la inmediatez de la llegada a la Arcadia Feliz (aunque "et in Arcadia, ego"). Es el caso del Brexit, donde aparecen las fantasías de hoy y las que hubo durante el referéndum como lo que son: fantasías. Y hay realidades que no perdonan.
El elemento multilateral (cuando intervienen más actores, además del que se va y del que se queda, al que me he referido de pasada) no añade facilidad al proceso. Más bien, lo complica todavía más como muestra tanto el caso de Kosovo como el del Reino Unido.
Pero, por lo visto, negar la realidad es parte del oficio de político. En parte, por esa especie de endiosamiento que acompaña al poder y que hace imaginar (otra fantasía) que son ellos los que crean la realidad, así que no tienen por qué someterse a ella. Lo curioso es que los que no tienen poder se lo crean. ¿Mecanismos de defensa freudianos? No diría yo que no, sobre todo sabiendo que tienen que ver con la identidad, una de las necesidades humanas básicas. Este es el menú que resumen en la wikipedia (subrayo, en negrita, mis favoritos):

Mecanismos de defensa principales

Otros mecanismos

viernes, 25 de mayo de 2018

Confianza en los medios

Un sugestivo trabajo del Pew Research Center sobre ocho países de la Europa Occidental. Permite ver las diferencias, de país a país, en lo que se refiere a la confianza en lo que los medios cuentan. Cuatro países destacan por la baja confianza que muestran los encuestados: España, Italia, Reino Unido y Francia. Sus razones tendrán. ¿Tendrán?
Me lo hace dudar la comparación entre estos dos gráficos que copio y pego del citado trabajo. Como se ve, si se divide a los encuestados según su orientación derecha-izquierda, no parece que haya grandes diferencias en las respuestas, con la excepción, que tampoco es enorme, de la diferencia de diez puntos entre unos y otros para Alemania y Suecia (los de derechas tienden algo más a desconfiar de los medios) y para las Españas (donde sucede lo contrario: los de izquierdas desconfían más). 
Pero, en cambio, si la división de los encuestados se hace según hayan contestado a algunas preguntas que, para el PRC, significan un cierto grado de ideología populista en el entrevistado, las diferencias dentro de los países encuestados es mucho más clara: los populistas tienden a confiar menos en los medios que los no-populistas. Las negritas al referirse a las DIFFerencias indican si las tales son significativas.
La ideología derecha-izquierda no influye en confiar en los medios tanto como el populismo, con independencia de que los medios del país sean, objetivamente, dignos o indignos de confianza. Para esta segunda variable, sí parece que el color con que se mira a los medios influye significativamente en la confianza que se tiene en ellos.


(Añadido el 28: El gráfico, en castellano, y sus correspondientes comentarios en El Mundo que veo hoy en pantalla. Ver también las diferencias respecto a la prensa escrita "de referencia" -Madrid y Barcelona-)

jueves, 24 de mayo de 2018

Eso aquí no pasa

Dos artículos sobre la política estadunidense que cualquier lector del mundo mundial se dará cuenta de que eso, en su país, no pasa. Bueno, quiero decir que eso en su país no se sabe, aunque las probabilidades de que se produzcan cosas parecidas en países menos superficialmente puritanos que los USA tal vez sean mayores ya que no existe ni siquiera ese tigre de papel que llaman moral pública como barrera aparente para desmanes como los que se cuentan allí. En todo caso, en las Españas (que incluye, de momento, a Cataluña y no solo a la de los Pujol) no pasa y, si pasa, fueron cosas del pasado que nada tienen que ver con la actualidad. No como lo que cuentan de USA estos artículos:
El primero narra las andanzas de un político corrupto y corruptible, visto su lenguaje. Está a la venta y lo que hay que concretar es el precio. En un caso como el español (y catalán) con un sistema parlamentario diferente, no es tan fácil (por inútil) corromper a un parlamentario: hay que hacerlo con alguien que tenga cargo en el que sí se tomen decisiones, a no ser que se trate de un portavoz carismático (y su pareja) de un partido igualmente dispuesto a los entusiasmos carismáticos o se ingresen, como partido, importantes sumas en el Banco para después pedir una hipoteca para el líder del partido que hace el ingreso.
El segundo, por aquello de que la corrupción, como el tango, es cosa de dos, se ocupa en las generosidades recientes de algunos lobbies. Como en las Españas no tienen muy buena prensa, sus actividades son menos conocidas, pero en los Estados Unidos (y es algo por lo que hay que admirar a aquel país, algo es algo) es relativamente fácil saber cuánto han dado a quién y, por lo menos, suponer que ha sido a cambio de algo, cosa que los buenos empresarios y ejecutivos saben bien. Y los corrompibles, también.
De acuerdo, eso, aquí, también pasa. Pero se suele presentar con el griterío de un caso detrás de otro, con lo que el que recibe las noticias se satura y ya no presta atención al caso siguiente. Más importante que los casos conocidos gracias a la policía y la justicia sería conocer los factores sistemáticos que lo producen y que son inmunes a declaraciones retóricas por parte de los corrompibles proclamando códigos éticos y silencios sospechosos por parte de los posibles corruptores a propósito de tales códigos éticos (si es que existen). Y todos, solucionándolo con un aumento de las penas para los culpables... que serían declarados tales después de un larguísimo proceso y cuyas penas en muy poco servirían para disuadir a los del tango de seguir con sus actividades habituales.
(Para los que siguen las noticias españolas -y, por tanto, también las catalanas-, un test proyectivo para su autoanálisis:

(Copiado del New Yorker)

miércoles, 23 de mayo de 2018

No existe el suicidio

Cuando, en los Estados Unidos, se produce un atentado o masacre (generalmente, a manos de blancos, cristianos y de extrema derecha) se levanta una ola de preocupación que, inmediatamente, es contrarrestada (y se ve en las encuestas) por intereses económicos disfrazados de la libertad que concede una interpretación de la Segunda Enmienda a su Constitución, por la Asociación Nacional del Rifle(NRA), generosos donantes a las campañas de muchos congresistas, senadores y, claro, presidentes. Si es por defensa de la vida, resulta, en cambio, que los suicidios son la causa principal de las muertes producidas por tales armas, cosa que ya no se discute incluso en lo que allí hay quien llama “epidemia de suicidios”. Hay, además, curiosos detalles en este problema: que las marchas contra la violencia de las armas en colegios y universidades bienestantes no toman en cuenta lo que, por ejemplo, está sucediendo en los barrios pobres de Washington: un aumento de los suicidios producidos por tales armas.
Para algunos sociólogos, el tema del suicidio es como la Meca para los musulmanes: que tienen la obligación de haberlo visitado por lo menos una vez en su vida, siguiendo las huellas de uno de sus clásicos (Durkheim) y, espero, que no cometan los mismos errores que él: confundir los suicidios de su país con los suicidios del mundo en su conjunto y convertir sus datos en representantes de todos los datos del mundo. Algo de etnocentrismo no le faltaba.
La Organización Mundial de la Salud proporciona una lista con las tasas de suicidio en los diferentes países y lo primero que salta por los aires es la desproporción entre suicidios de varones y de mujeres. Haberla, hayla. Pero no siempre esa comparación varones-mujeres lleva a las mismas conclusiones. Además, las listas de países presentan datos problemáticos: por ejemplo, porque no tienen el mismo valor los datos de países en los que el suicidio frustrado no es un delito y países en los que se castiga (aunque, claro, no con la pena de muerte). De hecho, algunas listas añaden que algunas diferencias entre países pueden ser atribuidas a su ilegalidad. España no está mal situada en ese “ranking”: puesto 90 de los 177 de los que la OMS tiene datos, es decir, en medio.
En todo caso, es un tema prácticamente ausente en nuestros medios, más allá de algún programa de radio de madrugada. Y es comprensible. Primero, porque los datos son malos y no porque el suicidio sea ilegal, sino porque no siempre esa muerte es clasificada como suicidio, habiendo, como hay, un cierto pudor para tratar estos temas. Pero, sobre todo, porque el suicidio es un tema tabú. Mucho más que el de la muerte en general. Así que “peor es meneallo”.
Sí tenemos datos aireados todos los fines de semana sobre muertos en las carreteras. Además, con todo tipo de detalles e imágenes. Igualmente, están los datos sobre feminicidio, que se proporcionan oficialmente, sus imágenes son presentadas por los medios y los casos son seguidos por manifestaciones públicas de rechazo, cosa que los muertos en las carreteras no provocan.
El problema está en las causas. Para los accidentes de tráfico, la lista es conocida. Para los feminicidios algo menor y hay motivos para desconfiar de atribuciones muy simplistas a una única causa si, encima, es puramente ideológica. Sin embargo, rogar a San Google que atienda nuestras súplicas y nos diga cuáles son las causas del suicidio consigue una rápida y articulada respuesta desde múltiples perspectivas, de alguna de las cuales no me fío mucho. Para colmo, no encuentro referencias a las correlaciones que Durkheim encontraba, que tal vez, como he dicho, no se aplican al mundo entero, pero que son preguntas que convendría que los poderes públicos se hiciesen.
Pero pongámoslo en términos puramente cuantitativos: La OMS afirma que estamos entre la primera (o segunda) causa de muerte no-natural en el mundo y, en el caso de España, cierto que es la primera, con unas cifras realmente notables si se comparan con tráfico y feminicidio: el año pasado, un promedio de 10 suicidios al día. Y si hay que hacer caso a Durkheim, más frecuentes en verano. El que avisa no es traidor.
De todos modos, escuchando la radio, me di cuenta de dónde estaba el problema más grave respecto al suicidio: los que se quedan, las preguntas que se hacen, el dolor de la ausencia. Algo más de prevención y, si se llega a producir, apoyo a los familiares de las víctimas, no vendría mal.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Significativo aumento de suicidios de jóvenes en Gaza en los últimos años: desesperación, al acabar sus estudios, ante un futuro sin futuro. También inmolaciones.
En USA, la violencia de las armas es mayor fuera de las escuelas que dentro. Sobre el suicidio, hay datos que muestran una reducción de los mismos en cuanto se aplican, en algunos estados, algunas leyes restrictivas sobre el acceso a las armas)

La guerra de Irán

Sí, sí, no la de Irak, que esa todavía dura, sino la que entre Pompeo, Bolton, Trump y alguno que otro más, (que incluye a Netanyahu) se podría estar montando. Copio y pego lo que Jan Oberg, desde TFF, dice al respecto a partir del discurso de Trump,  y fundamenta aquí:
  • that this is a disturbing, frightening speech for all of us, and that the speech itself is a violation of international law,
  • that it is part of a Plan B for yet another catastrophic war,
  • that that war may have much worse consequences for the region and the world, Europe in particular, than any of the earlier wars,
  • that things can still be done to avoid it - but that mere words won't stop the US in its increasingly autistic, belligerent and exceptionalist mood.
Que suenan tambores de guerra como suele hacerse, es decir, saltándose las leyes internacionales, que esa guerra puede tener pésimas consecuencias para el mundo y, en particular, para Europa y que algo se tendría que hacer para evitarla y que eso no pueden ser solo palabras que no van a detener el estado de ánimo autista, beligerante y excepcionalista del gobierno de los Estados Unidos.
(Añadido el 25: más de la TFF sobre la escasa base empírica que tiene la supuesta amenaza iraní)

martes, 22 de mayo de 2018

No hay para tanto (o sí)

Frente a las promesas de los vendedores de nuevas apps y, en general, sobre los posibles desarrollos tecnológicos, vuelve a aparecer la distinción que Umberto Eco hacía, allá por 1964, sobre las reacciones que suscitaban entonces los medios de comunicación de masas: Apocalípticos e integrados, dos posturas extremas.
Las "nuevas tecnologías" también tienen sus asustados y sus entusiastas. Deshumanización, pérdida de empleos (algunos inesperados, hay que añadir), rebelión de los robots y cosas parecidas por un lado y, por otro, mejora de la calidad de vida, tiempo libre, logros de nuevas metas inimaginables previamente.
Este es un artículo que me convence ya que no cae en los excesos de asustados y entusiastas sino que procura ver qué hay detrás de algunas de las cosas que se ofrecen y qué puede haber de realmente nuevo en un futuro no muy lejano. Da por supuesto que alguna de las chácharas que se escuchan no son otra cosa que soflamas de vendedores que quieren llegar a compradores incautos ofreciendo productos de dudosos efectos excepto la sensación de que el comprador "está al día" y "está a la última". Al final del artículo hay un resumen de su posición, aunque ha dedicado mucho más espacio a esos inventos "absurdos y a menudo peligrosos que se nos ofrecen casi cada mes":
In fields such as driverless transport, virtual reality and blockchain technology, new inventions may eventually transform our lives, and fulfil the cliched big-tech promise about making the world a better place. But that is the not the nature of our current phase of history, nor the absurd and often dangerous creations we are now being offered on an almost monthly basis.
Sí, tal vez. Tal vez el trasporte sin conductor, la realidad virtual y el blockchain (que hace posible, por ejemplo, el bitcoin), tal vez cumplan con la promesa de colaborar en la construcción de un mundo mejor. Pero lo que se observa ahora no es exactamente eso. Los apocalípticos dirán que la cosa va a peor y los integrados correrán a comprarse el último app.

lunes, 21 de mayo de 2018

Heterogéneos musulmanes

Ya me he hecho eco en otras ocasiones de la heterogeneidad de grupos que pueden ser objeto de xenofobia. Me referí a los judíos y a los gitanos y podría referirme a los catalanes para algunos españoles y a los españoles para algunos catalanes. Es la xenofobia lo que hace homogéneas a dichas categorías para así poder descargar sobre ellos las propias frustraciones y las propias inseguridades.
Ahora encuentro una recensión de sendos libros, uno sobre los musulmanes en el Reino Unido y otro sobre los musulmanes en Europa. También ahí hay un intento de que los datos empíricos, constatables, superen a las simplificaciones xenofóbicas, lo cual, como en los casos anteriores, no exlcuye que haya, en esas comunidades agentes de delito y violencia. Pero los datos muestran que no es acorde con la realidad a tribuir al todo lo que solo es propio solo de una de sus partes, mayoritaria o no.

domingo, 20 de mayo de 2018

Identificación nacional

Estos datos que proporciona el Banco Mundial no pueden tomarse al pie de la letra. En la cita del Banco se habla de 1.000 millones de personas las que carecen de tal identificación. Pero, por supuesto, no se trata de los que no se sienten miembros de una determinada nación (yo estaría entre ellos), sino de aquellos que carecen de un documento de identidad extendido por una entidad política (Estado, claro). Se trata de pasaporte, documento "nacional" de identidad, tarjeta de seguridad social y similares. Desde ese punto de vista, no estoy entre esos mil millones: tengo pasaporte, dni, tarjeta de jubilado, tarjeta de la seguridad social y algún que otro documento que acredita mi "identidad nacional" que, supongo, incluye el que pague religiosamente mis impuestos constantes y los que tocan en estas fechas. No llego a esos niños que hablan varias lenguas, han vivido en varios países y se encuentran a gusto en todos ellos sin que ninguno de ellos sea "su" país. Eso sí, llevarán el pasaporte de uno o dos países que serán su "identificación nacional", pero no necesariamente su "identidad nacional". Homo sum et humani nihil alienum a me puto. No son de aquí, ni son de allá. No se sienten de ninguna nación.
Pero, fuera de permitirme la broma de  hablar del "país cuyo pasaporte llevo" (y no de "mi país"), el texto del Banco proporciona este gráfico que habla por sí solo
Porcentaje de población sin una identificación nacional por quintil de ingreso
Los que carecen de identificación nacional son más en los niveles más bajos de renta y en los países de ingreso bajo. Más o menos, en ambos casos, el doble de los que están en los niveles más altos de ingreso y los que viven en países que no sean de ingreso bajo (que el Banco, pudorosamente, prefiere llamarlos así: "todos, menos los de ingreso bajo"). Parece claro que si no tienes tal identificación no puedes acceder a varios servicios básicos, con lo que se crea un círculo vicioso. Mi identificación nacional no me cuesta mucho (incluso si incluyo los impuestos), pero entiendo que haya gente no pueda permitirse los gastos que comporta acceder a ella. Todo eso el Banco lo explica.  Por mi parte, no voy a decir "que se jodan". Eso lo dejo para destacados miembros del partido gobernante en España ahora.

sábado, 19 de mayo de 2018

Humanos como animales

Allá por 1999, un candidato en campaña, que ya llegó a gobernador en uno de los estados mexicanos, dijo aquello de que "los derechos humanos son para los humanos, no para las ratas". Todo un programa.
Después, en 2012, el ahora presidente de la Generalidad catalana, hablaba de unas bestias carroñeras que destilan odio, viviendo en Cataluña pero aquejados de lo que otros llaman catalanofobia (en catalán aquí, traducido al castellano, aquí).
Ahora sabemos que los inmigrantes indocumentados, en los Estados Unidos, "These aren't people. These are animals". Lo dice el Presidente de dicho país.
No son novedades. Los nazis alemanes declararon Untermenschen (subhumanos) a gitanos, judíos, bolcheviques soviéticos, polacos y serbios, lo cual les daba libertad para hacer con ellos lo que consideraran oportuno (mala cosa es que el sospechoso Sputnik Mundo lo recuerde a propósito de la situación catalana, esa que, se insiste en otros foros, "los rusos" han fomentado). Pero no son los únicos que encuentran ominosos paralelismos entre esta calificación de animales y la antigua calificación nazi de subhumanos.
Esas declaraciones de no-humanos, animales, suelen estar detrás de muchas barbaridades cometidas por esta especie humana tan peculiar si se la compara con otras especies animales en el Planeta. 
Hay cosas que sí son comunes, por ejemplo, la xenofobia (el rechazo al diferente) que comparte con otras especies, pero que, en su diferencia, puede ser superada por un mínimo de razonamiento. Por lo visto, nuestra reacción "instintiva" y defensiva ante el diferente se produce en la amígdala, la parte más "primitiva" y, digamos, "animal" del cerebro, cosa que el neocórtex, más racional, se encarga de revisar y, en su caso, desechar.
Si esto último fuese cierto, la xenofobia de los que declaran animales a algunos humanos haría, paradójicamente, que estos xenófobos fueran más animales que aquellos a los que tilda de animales. Exageración por exageración.
(Añadido el 21: los palestinos son humanos)

viernes, 18 de mayo de 2018

Confianza en lo político

Una encuesta de Gallup sobre la confianza que se muestra en diez países latinoamericanos respecto a las instituciones políticas (gobierno, policía, judicatura etcétera).
Un indicador muy especial: en todos los países, menos el Uruguay, la desconfianza en la honestidad de las elecciones supera a la confianza.  En todos los países de la lista, menos Uruguay y el Ecuador, son más los que desconfían en su gobierno que los que confían. Mal vamos. Destacan los desconfiados de los militares en Argentina, Bolivia, Colombia, el Perú y Venezuela. En el Brasil hay empate entre los que confían y los que no. Con respecto a la policía, me han llamado la atención Bolivia, el Perú y Venezuela donde hay más que desconfían que confiados. Son, pues, estos tres países los más problemáticos.
No se crea que son excepcionales. En el Reino Unido, vistas las dificultades que tiene el gobierno para que la Cámara de los Lores apruebe el concreto Brexit, su primera ministra ha encontrado una solución democrática donde las haya: ha nombrado lores a diez miembros de su partido que apoyan la posición de la primera ministra con lo que ya tiene mayoría suficiente. Si democracia es votar, vótese. Del pueblo, con el pueblo, para el pueblo? Anda ya. Y no hay que irse tan lejos para encontrar estos arreglillos. Como para confiar.


jueves, 17 de mayo de 2018

Limpieza étnica

Es la forma extrema de xenofobia y supremacismo. Copio y pego:  a United Nations report from investigations in the former Yugoslavia defines it as "rendering an area ethnically homogeneous by using force or intimidation to remove persons of given groups from the area" and later as "a purposeful policy designed by one ethnic or religious group to remove by violent and terror-inspiring means the civilian population of another ethnic or religious group from certain geographic areas".
Es decir, mediante la limpieza étnica se trata de convertir una determinada zona en algo homogéneo desde el punto de vista étnico (para lo cual se precisa creencia en las diferencias étnicas imborrables entre personas) intimidando o expulsando a determinados grupos fuera de tal área. La violencia o el terror son buenos medios para conseguir expulsar a esas poblaciones indeseadas por parte de los "limpiadores" que, obviamente, precisan del poder y la fuerza para lograrlo. 
El artículo del que he copiado se refiere a las políticas del gobierno de Israel respecto a los palestinos y proporciona datos muy significativos sobre el número de palestinos expulsados de su territorio para conseguir crear el Estado de Israel, culturalmente homogéneo, el número de localidades destruidas por el gobierno israelí desde 1948 y las ocupaciones (ilegales desde el punto de vista internacional) de territorios (los asentamientos) para extender el área sobre la que hay que practicar tal limpieza. Los palestinos que todavía viven en el Estado de Israel, tienen la ciudadanía, pero no la nacionalidad. Algo es algo. En otros sitios, como en USA, ha habido quienes, desde puestos de poder, ha planteado la posibilidad de revisar el voto de los negros.
Como se dice en el artículo, la extinta Yugoslavia fue un ejemplo de dichas prácticas, pero, remontándose mucho en el tiempo, la expulsión de judíos y moriscos en las Españas de los siglos XV a XVII las recuerda mucho. 
Son bastante obvias las condiciones en las que un gobierno puede lanzarse a tales aventuras: necesita creer que representa a un todo homogéneo cultural, étnica o lingüísticamente hablando; le viene bien recurrir a un enemigo externo o interno para aglutinar al propio grupo (no hace falta que el enemigo sea real: basta con que la gente se lo crea); y necesita de los medios para lograrlo sean físicos (la deportación o hacer la vida imposible  a los "diferentes" para que se autoexilien), sean culturales (la educación, si no se trata de razas ya que las razas no pueden enseñarse como las lenguas), sean sociales (estratificación social, políticas sociales y económicas selectivas y similares).  
El caso descrito y algunos de los que se le podrían parecer con el tiempo tienen una característica peculiar: el de la identificación con el agresor o síndrome de Estocolmo. Los judíos hacen a los palestinos lo que muchos gobiernos europeos hicieron a los judíos. Cuando algún secesionista xenófobo dice, en las Españas, eso de que "España nos roba", no estaría de más preguntarse si no estará robando a alguien en ese momento.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Inestabilidad

Con frecuencia encuentro artículos que tratan de la crisis de 1. la globalización, 2. de la Unión Europea y 3. de la democracia. Hay argumentos a favor y en contra de tales propuestas. Normalmente el juicio que merecen depende de cómo se definan esos tres términos. Esta es una de las versiones posibles.
1. Hay muchas definiciones de globalización. Si por ello se entiende, por ejemplo, que algunos sectores de la economía son mundiales y no respetan las fronteras de los Estados, parece que no hay tal crisis. El sistema bursátil, en efecto, cubre el Planeta y resulta curioso ver cómo lo que empieza, por decirlo, en América, siguen en Oriente y vuelve a empezar desde Europa.
En cambio, si la globalización es la existencia de un mercado de mercancías que se mueven sin restricción por todo el mundo, la cosa ya no está tan clara si se constatan las tendencias a favor del proteccionismo en lo comercial y del nacionalismo en lo político. Tal vez valga la pena considerar lo que puede significar la presidencia de Donald Trump en este contexto: la negación de lo que pudo ser el proyecto deglobalización liderado por los Estados Unidos. Ahí sí que hay crisis, como la hay en la tendencia en contra de la creación de entidades supraestatales para gestionar las cosas comunes a la especie humana.
Para colmo, si el medioambiente es planetario, mundial o global (táchese lo que no proceda), el modo con que los diferentes gobiernos se saltan a la torera los acuerdos internacionales poniendo los intereses “nacionales” por delante de los planetarios, indica hasta qué punto hay proceso de globalización o no.
2. Si las tendencias que se pretende reflejar en el epígrafe anterior son correctas, parece obvio que la Unión Europea, como entidad supra-nacional, tienen que estar en crisis si por tal se entiende la tendencia hacia la profundización de las relaciones supra-estatales que buscan la creación de dicha entidad.
Si por Unión europea se entiende una unión comercial (la “Europa de los mercaderes”), el proteccionismo parece ser una tendencia a su contra. Pero si por UE se entienden determinados valores (libertad, igualdad, fraternidad y, en general, democracia liberal) basta ver cómo están funcionando los procesos electorales en sus miembros para ver que los euroescépticos van tomando posiciones no solo en los parlamentos (tal vez con la excepción de Portugal, España y, de momento, Irlanda), sino incluso en los gobiernos, en especial en lo que fue la Europa del Este. Hungría, Polonia, Italia, Alemania, Austria son, tal vez, los más claros y, por supuesto, el Reino Unido sería el mascarón de proa de esta crisis, se resuelva el Brexit como se resuelva.
3. La palabra democracia suele pedir un adjetivo para saber de qué estamos hablando. En las Españas hubo democracia orgánica mientras en la URSS había democracia popular. Quizá sufrieron una crisis terminal, aunque no lo tengo tan claro viendo algunos ejemplos en los que la separación de poderes de Montesquieu brilla por su ausencia, el respeto a las minorías no llega ni a ser simple retórica y sí es retórica lo de “gobierno del pueblo”, pueblo al que se le engaña, se le manipula y cuya inteligencia es objeto de burla sistemática por parte de los “padres de la Patria” y su idea de que no es que el pueblo no se equivoque nunca: es que el pueblo es tonto y se le puede tratar como tal.
Desde este punto de vista sí se puede decir que la democracia está en crisis, y se puede argumentar, cifras en mano, que dicho sistema no goza de buena salud, y, aunque globalizado, su calidad deja mucho que desear, se deteriora. Pero es que, encima, no queda claro si lo que se extiende y afianza es una simple democracia formal, ritualista, pero sin contenidos que impidan el fascista “los jefes nunca se equivocan”.
Cuando se escuchan, desde Madrid, soflamas sobre el carácter democrático del sistema español y se contrastan con las soflamas sobre el carácter democrático del proceso independentista catalán, lo menos que se puede pensar es que alguno, si no los dos, representan esa crisis a la que me estoy refiriendo.
1, 2 y 3 están relacionados, aunque cada cual tiene su lógica. Pero el resultado de estos tres grupos de dudas es una más que evidente inestabilidad por lo menos en nuestras percepciones de lo que pueda estar sucediendo. Si, como decía el clásico, “esse est percipi”, el ser es ser percibido, la tenemos clara.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Leo, por primera vez, la palabra Gerxit, sobre la salida de Alemania por lo menos del euro. También, por primera vez, leo “Des-Brexit”. Y por lo que respecta a la globalización, aspectos en los que está en retirada y aspectos en las que sigue en sus trece, aquí)
(Se expresaba así al comienzo de un artículo en El País:
Saltan las alarmas, el edificio democrático se vacía, amenaza ruina y sus piedras caen a nuestros pies mientras tememos la que pueda aplastar nuestra cabeza. El final de época está a la vista y la sensación de desamparo estremece. ¿Qué pasará? 
Se refiere a las Españas, y no es el único, pero puede aplicarse a otros contextos)
(La inestabilidad tiene algunos factores concretos como la situación del sistema financiero mundial -Argentina incluida-, el precio del petróleo, el aumento de la belicosidad con un evidente precipitante o gota que colma el vaso: Trump)

Sin poblema entonces

Dos casos extremos de violencia de género: uno mínimo, el piropo, y otro máximo, el feminicidio. Solo que cantados a mitad del siglo pasado.
Vamos a lo menos problemático: el piropo. En esta vieja canción se exalta en la voz de Sara Montiel:
Le vi por la calle
pasó por mi lado me dijo un requiebro (léase, piropo) que fue de mi agrado. (le gustó, pues) No quise mirarle no fuera a zararle. (¿evitar un ligue? En todo caso, no sé qué es eso de "zararle") El me dijo: "Vida si usted me quisiera igual que en la gloria quizás que viviera" (pues vaya piropo) Y yo ruborosa me puse orgullosa. (rubor y orgullo, nada negativo).
En el otro extremo, el feminicidio. En voz de Carlos Gardel y que escuché en mi lejana infancia. El hombre, por amor, se ha hecho un hombre de bien, honrado y trabajador y padre de un hermoso niño, pero:
Pero una noche de Reyes,
cuando a mi hogar regresaba,
comprobé que me engañaba
con el amigo más fiel.
Y ofendido en mi amor propio
quise vengar el ultraje,
lleno de ira y coraje
sin compasión los maté!
La mata a ella, no a él. La cosa acaba con la pena por el dolor del niño:
Por eso, compañero, como hoy es día de Reyes,
los zapatitos el nene afuera los dejó.
Espera un regalito y no sabe que a la madre
por falsa y por canalla, su padre la mató!
Dos casos de agresión, una, suave, a la mujer (un simple piropo) y la otra un homicidio. Lo que me interesa es cómo era entonces, de alguna forma, aceptado y justificado. Hoy ambas canciones serían recibidas con rechazo y no te digo si formaran parte de unas fiestas populares organizadas por un ayuntamiento o, peor, si ese texto lo fuera de un rap. No han cambiado las costumbres: ha cambiado la cultura, las mentalidades desde las que se ven esos hechos. Entonces eran objeto incluso de música popular.

martes, 15 de mayo de 2018

El pasado vuelve inútilmente

Me referí ayer a los tuits xenófobos que se aventó en su día el ahora ya presidente del gobierno autónomo de Cataluña. En la sesión de investidura en el parlamento catalán de ayer se leyeron algunos artículos del mismo autor y en la misma dirección. Pedir disculpas no añade nada, sino solo muestra otro oportunismo propio de políticos y no solo de políticos. Si no quisiera ser presidente estéticamente aceptable, no habría pedido tales disculpas. Es lo que piensa y no parece que tenga argumentos sólidos para dejar de pensar lo mismo. En resumen: al no ser de su grupo (aunque "vivan y trabajen en Cataluña"), los charnegos (catalanes sin pedigrí) son objeto de desprecio y los catalanes no-nacionalistas objeto de escarnio. Y no te digo los españoles.
Me encuentro ahora un caso parecido, solo parecido: el del jefe de gabinete del actual gobierno estadounidense del que, en plena oleada de "Black lifes matter", se conocen sus opiniones expresadas ante los medios sobre la esclavitud (de los negros) en su país que pueden aplicarse ahora a lo que se puede hacer con los inmigrantes (más o menos clandestinos) a su país. En resumen: al no ser ciudadanos, se puede hacer con sus familias lo que se quiera (por supuesto, separar a sus miembros y dejar a cada cual a su manera).
El poder todo lo lava y no pasa nada ni en un caso ni en el otro, aunque opiniones tan extremas no sean las más apropiadas para una democracia pluralista, no etnicista o racista. Y un mínimo de humanitaria, en todo caso.
(Añadido el 17: a Pablo Iglesias, líder del partido Podemos, que se compra un chalet de segunda mano por 600.000 euros, se le recuerda cómo criticó a Luis de Guindos, entonces ministro ahora en el BCE, cuando se compró un apartamento por 600.000 euros)

Nakba

Catástrofe para los palestinos y celebración para los judíos que incluye la inauguración de la embajada estadounidense en Jerusalén, contra toda indicación de la ONU, ese costoso club de opinión en que se convierte cuando interviene alguno de la "banda de los cinco" que tienen poder de veto. Enfrentamientos en Gaza, numerosas muertes y heridos en el bando palestino a manos del bando israelí (tal vez israelita). Desesperación palestina ante su futuro.
Momento de pensar en cómo fue "aquello", cómo comenzó, cosa que se narra a través de los errores del que fue reportero de ello, Arthur Koestler, el "Casanova de las causas" como él se denominaba a sí mismo, aunque no lo fue de la causa palestina. Se puede leer, traducido al castellano desde The Guardian de ayer al eldiario.es, aquí. Vale la pena.
(Añadido el 18: trampas en el lenguaje de los medios para referirse a los hechos en Palestina, aquí)
(Añadido el 26: la Nakba interminable)

lunes, 14 de mayo de 2018

Secesionistas xenófobos

Son dos cosas diferentes y no siempre van juntas. Tengo amigos catalanes, y muy queridos, que son secesionistas desde hace años, lo cual no les ha impedido intentar entender otras culturas extra-peninsulares, aceptar con tranquilidad a los "otros" y, cierto, ser amigos míos.
También hay xenófobos que no son secesionistas. Odian al diferente aunque sus consecuencias no sean necesariamente la de trabajar por la independencia. Su xenofobia puede estar referida a otros "otros" que no impliquen, necesariamente, una independencia ante ellos. Por ejemplo, algunos "catalanófobos", también amigos míos y desde hace muchos años.
Sí hay xenófobos independentistas. He visto los tuits que, en su día (y de los que ahora pide disculpas propias de las circunstancias), publicó el actual candidato a presidir el gobierno (de momento autonómico) de Cataluña. Aquí hay una lista de ellos. A pesar de mis casi tres años viviendo en Barcelona, nunca había visto esos planteamientos. Bueno, sí: fueron, pero mucho después de tal estancia, los de uno de los estudiantes que tuve en el diploma de cultura de paz de la universidad autónoma de Barcelona, hace ya algunos años. Prácticamente, las mismas ideas que se reflejan en el tuit, lo cual indica una cierta difusión de tales planteamientos, por lo menos en algunos círculos más o menos cerrados. Centenares de miles de catalanes, se dice.
Si se recorren los planteamientos del UKIP en la campaña del Brexit, se encontrarán algunas analogías (y peor ha sido después, según dicen desde la ONU y vale la pena leer). El "otro" en este caso era "Europa" (toda ella), como para estos lo es "España" (toda ella, también llamada "el Estado", todo él). Y, sí, para los catalanófobos es "Cataluña", toda ella, tal vez incluyendo a los catalanes a los que los xenófobos secesionistas no les conceden el título de "catalanes" que reservan a los que muestran un determinado "pedirgí" más allá de ser "los que viven y trabajan en Cataluña", como decía el presidente Pujol, aunque su señora no estuviera muy contenta con el presidente "charnego" que había entonces y cuyo catalán dejaba mucho que desear. Lo de la corrupción no viene a cuento.
(Añadido el 17: se podría llegar a paralelismos peores)

domingo, 13 de mayo de 2018

No todo es geopolítica ni terruño

No es solo cuestión de sus relaciones con sus vecinos y la interesada ayuda que recibe de los Estados Unidos, por importante que sea su conflicto con Irán y su alianza (el enemigo de mi enemigo es mi amigo) con Arabia Saudita y extraordinario el apoyo prestado por los sucesivos gobiernos estadounidenses amén del ominoso silencio que acompaña al hecho de que Israel es potencia nuclear y quiere ser el único en la zona. Pero no todo es geopolítica.
Algo pasa dentro que pone en perspectiva lo recién dicho. Lo refleja esta recensión de un libro de historia que recuerda que 700.000 colonos (incluidos los de Jerusalén Este) son un dato más que pronostica un Estado problemático una vez se abandona la posibilidad (no digo la probabilidad) de dos estados en el territorio que fue Palestina antes de 1948. "Echar al mar" a los palestinos restantes o someterlos como ciudadanos de segunda en el Estado Judío (que parece ser el modelo), no deja de ser amenazante de cara al futuro. 
Pero mucho más sintomático, me parece, es el notable crecimiento de las migraciones de judíos desde Israel a los Estados Unidos donde, en la actualidad, puede vivir algo así como un millón de judíos (en Israel no llegan a nueve millones). Frente a las versiones nacionalistas (casi etnicistas, falsas estas últimas casi por definición), salta el dato de las 66.000 judíos israelíes que han obtenido la ciudadanía estadounidense entre 1995 y 2005 y los 87.000 que lo han hecho entre 2006 y 2016. Se van, sí. Y me gustaría tener datos completos sobre cuántos han sido los judíos sefardíes que han optado a la ciudadanía española que les ofrecía el gobierno. Entre octubre de 2015 y agosto de 2016 fueron 2.424, pero llegarían a casi 6.500, aunque, en 2017, no todos provenían de Israel (202) siguiendo a los que provenían de Venezuela (254) con México en tercer lugar (146). Los sefardíes que obtuvieron la nacionalidad portuguesa en 2017 fueron 1.800, sextuplicando a los del año anterior.
No tengo el dato para Alemania, pero hay empresas que gestionan el pasaporte alemán para descendientes de víctimas de los nazis. El "ius sanguinis" no siempre se aplica automáticamente, pero quererse irse, quieren.
Eso sí, gracias a Eurovisión, puede verse como un país abierto, tolerante y moderno.
(Añadido el 15: un dato más: muchos jóvenes judíos estadounidenses resultan ser más "progres" y menos "halcones" que la media a propósito de Israel)

sábado, 12 de mayo de 2018

70 años cumplidos

1984 (la novela de Orwell habiendo cambiado su fecha de origen de 1948), sigue viva.
Ha estado en USA en algunas listas de más vendidos (la de Amazon) y la Penguin USA informó del espectacular aumento en sus ventas. Como ejemplos que sigo, fue inspiración, en 1985 para analizar tres variaciones (hitlerismo, estalinismo y reaganismo) sobre el tema y también para, ya en 2005, relatar los avatares de la guerra de Irak usando los lemas del "ingsoc" ("guerra es paz" sobre todo) como epígrafes (Las semejanzas y diferencias entre aquella guerra y la actual coyuntura con Irán, pueden verse aquí).
Ahora lo encuentro en un artículo en el que se especula sobre el carácter orwelliano que puede tener el aumento de la desigualdad a escala mundial junto al problema del medioambiente. Sin quererlo, me he tenido que acordar del chiste del New Yorker que reproduje ayer y que, de algún modo, sintetizaba los comportamientos del "Partido Interior" frente a los "Proles". Faltaba la inestimable ayuda del "Partido Exterior", pero eso ya lo proporciona la realidad. El artículo, sin usar esa terminología de "Eurasia" (es decir, Inglaterra, reino unido a los Estados Unidos, no con el resto de Europa), sí hace ver cómo se están comportando los distintos estratos sociales allí... y en más sitios.
(Añadido el 18: más elementos orwellianos en los Estados Unidos contemporáneos y su desmantelamiento de la democracia)

viernes, 11 de mayo de 2018

El mundo de los sabios

El Pew Research Center proporciona tres encuestas sobre amenazas al propio país. Una sobre estadounidenses, otra sobre los habitantes de 37 países y, finalmente, una entre investigadores y docentes en relaciones internacionales que trabajan en los Estados Unidos, es decir, los que más saben del asunto.

Me interesan los desfases más evidentes: los estudiosos están mucho más preocupados que sus connacionales y los encuestados en esos 37 países en el caso del cambio climático. Lo contrario salta a la vista: mucho menos preocupados que el resto respecto al DAESH y a la crsis de los refugiados. Están, más o menos, pero muy cerca de sus compatriotas en lo que respecta a la amenaza China o la Rusa (por encima de la mediana de los 37 países) y por debajo de la economía global. Las opiniones estadounidenses y la de esos países están muy cerca, y muy lejos de esos intelectuales, en lo que se refiere a la amenaza de un ciberataque.
Es difícil saber si las preocupaciones de estos profesionales se traducen en intentos de influir en la opinión pública. Pero, por lo menos, sí se ve que no acaban de estar en consonancia con su supuesto público, en el caso que lo sea y en algunos de estos puntos.
Hay más lecturas posibles: dónde están las respuestas más altas (obvio, el cambio climático -y si he dicho "obvio" me convierto en sospechoso-) y las más bajas (la crisis de refugiados). Y, para cada uno de los tres conjuntos, dónde están sus respectivos máximos y mínimos. 
No es una encuesta banal, me parece.