sábado, 31 de marzo de 2018

Sesgo informativo

Lo noté anoche en los adjetivos que, en su reportaje para una televisión española, el periodista destacado al lugar usaba para hablar, en el caso de Gaza, de los supuestos dos participantes (los xxx de Hamás y el zzz ejército israelí). Los adjetivos xxx eran siempre peyorativos y los zzz eran neutros, todo ello sin entrar discusiones sobre si solo había dos participantes y tal vez habría que introducir algunos más.
Me he dado cuenta esta madrugada escuchando los comentarios de un radiopredicador (esos locutores que introducen explícitamente sus valores y dan su versión cualificada de los acontecimientos calificando a unos y a otros). Había, eso sí, un intento que no aparecía en el reportaje de televisión, de situar la violencia de estos días en Gaza en un contexto algo más amplio que unos palestinos manifestándose y unos israelíes disparando (veintena de muertos, o solo centenares de heridos). Introducía elementos que más tenían que ver con la "línea editorial" de la emisora que con el hecho en cuestión.
Pero, por lo visto, es epidemia. Aquí un análisis (también algo sesgado, por cierto) del sesgo de algún periódico de referencia en los Estados Unidos. Una comparación de las ediciones digitales de El País y El Mundo (no los he visto en papel), sabiendo de qué van sus respectivos accionariados, muestra hasta qué punto en el asunto de Gaza (para ser exactos "el asunto del gobierno de Israel con Gaza") hay diferencias en editoriales y en colaboradores. 
Normal, pero con una llamada a tomar con cautela las informaciones y opiniones al respecto.
(Añadido el 4: ¡¡Insustituible!! Un artículo explicando cómo presentan los medios convencionales el tema de Gaza: silencios, adjetivos, eufemismos y esas cosas)

viernes, 30 de marzo de 2018

Sin comentarios

Los administradores de las empresas del Ibex se repartieron el año pasado 306,2 millones, un 17,49% más, tras aumentar las compañías sus beneficios un 9,7%
Mientras, el salario medio subió en España un 0,5% y los precios aumentaron un 1,1%
(Más detalles y sus fuentes, aquí. Se refiere a España. Para los Estados Unidos, aquí).

miércoles, 28 de marzo de 2018

Encuesta electoral (en España)

Podría preguntar por la intención de voto y obtener así algunas de estas respuestas.
Diana, 21 años, estudiante: “No voy a votar. Lo habría hecho por Podemos, cuando eran asamblearios con los “círculos” y se reunían en las plazas para discutir “qué hacer”. Pero eso terminó. Son un partido como los demás, solo que con ese tono comunista-caudillista que muestran en su estructura poco participativa y sí muy jerárquica. Y al que disienta, pues a la calle. O a algún puestecillo para contentarlo, como hacen los demás partidos. Nada, que no. Que no me esperen”.
Manolo, 33 años, informático: “Nunca he votado. Me parece una forma muy tonta de perder el tiempo. Y no es por aquello de que votar es la manera de elegir a los que te van a dominar, que también. Es que los teatrillos que montan son de tal falta de seriedad que no merecen ni que me ocupe por ellos. Tengo amigos que siguen las declaraciones cambiantes de los políticos que terminan, por lo general, en acciones que poco tienen que ver con tales declaraciones. Para eso, prefiero esperarme a ver qué hacen que no perder el tiempo leyendo sus proclamas, falsas casi por definición”.
Eva, 43 años, aparadora: “¿Partido Comunista? ¿Izquierda Unida? Eso ya no existe. Yo estuve con ellos hasta que se difuminaron todavía más. Ahora no veo quién les sustituya. Para votarles a ellos, que no lo haré, preferiría votar a los que les han fagocitado, a los que tampoco pienso votar.”
Antonio, 47 años, arquitecto: “He votado siempre PSOE, pero ahora tengo dudas ya que no sé a qué partido estaría votando, quién sería su señorito o señorita, qué línea cambiaría en cuanto me convenciera de que era la correcta y con quién acabaría aliándose. Demasiadas ambigüedades, demasiadas peleas internas escenificadas en la plaza pública, demasiadas zancadillas y demasiados egos hinchados. ¿Propuestas? Pues o las que contienen un exceso de verbalismo o las que ya se sabe que no van a cumplir o las que no hay quien entienda. Y hablo del PSOE. Peores son los que ponen otras letras locales donde la E”.
Evangelina, 51 años, maestra: “Harta del PP, me ilusioné con Ciudadanos, pero he perdido el entusiasmo. Hubo un tiempo, y no hace tanto, solo tres años, que era un partido centrista y centrado. Y joven. Ahora solo le queda lo de joven y eso, como bien sabemos, se cura con el tiempo. Es un partido tan de derechas como el PP y hasta podría serlo más. Se han pasado más de cuatro estaciones con lo de Cataluña. Casi más catastrófico para el futuro que lo del PP. Sí, han sido el partido más votado allí y quieren sacarle rentabilidad al asunto. Pero una cosa es predicar y otra dar trigo. Algo de experiencia no les habría venido mal. Y no digo nada sobre sus propuestas para la huelga del 8 de marzo”.
Evaristo, 69 años, jubilado de Banca: “Primero voté por UCD, después por el PP, pero ahora no sé qué voy a hacer. Me han desilusionado con su falta de acción. Demasiado pasivos, aunque en Cataluña parecía lo contrario, pero demasiado chapuceros. Además, me han insultado con la dichosa cartita congratulándose con el aumento de mi pensión en un 0,25, como si yo no supiera nada de coste de la vida o inflación. Encima, soy de los beneficiados porque un 0,25 de los 2.200 euros que cobro ahora no es lo mismo que un 0,25 de lo que está cobrando la señora de la limpieza de mi antigua oficina. Parece que lo que más saben es tirar del argumentario, sin concretar, con algún que otro chantaje como el de los presupuestos, y, encima, riéndose de nuestras movilizaciones o de los másteres de nuestros nietos”.
Josemaría, 74 años, sociólogo: “Los algoritmos que utilizan para pasar, en un cuestionario, de respuestas a estimaciones de voto (eso que llaman “cocina”) suelen ser, en la mejor de las hipótesis, un reflejo de las opiniones del colega que las hace y, en la peor, una forma más de intentar manipular a la opinión pública, como se han encargado de explicar sociólogos experimentados que conocen el percal. Entiendo las razones de estos supuestos entrevistados, pero no me atrevo a convertirlos en representantes del conjunto de los electores. Sí creo que reflejan lo que parece ser una tendencia no solo española (ha pasado, sin ir más lejos, en Italia, aunque no en Rusia): Más abstención. En general tiene que ver con la oferta”. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Un buen resumen de la situación política española incluyendo la catalana o tomando a esta como acelerante)

Creencias increíbles

Estoy pensando en otras creencias increíbles, pero me da pie esta: hay mucha gente que cree que la Tierra es plana, como otra gente cree en cosas que estoy pensando. Pero esta en concreto parece que, al tener una referencia física, tendría que ser más fácil desmontarla. Cuando las referencias son tan mentales como la creencia misma, es inútil buscar pruebas tanto a favor como en contra. Hay quien lo hace en la Historia y sus resultados son poco convincentes para los que creen lo contrario.
Pero la creencia en que la Tierra es plana (Flat Earth) tendría que ser fácil de demostrar que es increíble. Y sus creyentes algo han tenido que suponer cuando han conseguido dinero para enviar un misil a gran altura que demostrara que su creencia no solo era creíble sino que era cierta, que tenía base. Que el experimento haya fracasado no va a afectar a los creyentes, por supuesto. Como en los demás casos en los que estoy pensando.
Por lo que se refiere a este puede encontrar más argumentos a favor de este creencia en la página web de la organización, donde encontrará más pruebas tomadas de los eclipses lunares y sabrá que las teorías de Einstein la apoyaban.
¿En qué otras creencias estoy pensado? (Y no me refiero a las religiones establecidas. Aquí otro ejemplo, con independencia de los peculiares titulares de primera página que han acompañado a su diario)

martes, 27 de marzo de 2018

Las reglas cuentan

Dependiendo de su nivel, saltarse las normas puede llevar a los tribunales o, sencillamente, a etiquetar tal acto como escandaloso. En todo caso, las reglas cuentan y eso que se llaman "jerarquía" (es decir, que las normas "superiores" tienen, como su mismo nombre indica, prioridad sobre las "inferiores") forma parte del comportamiento democrático. Tal vez, como decían los fascistas italianos, "il Duce non si sbaglia mai", cosa que los falangistas españoles tradujeron correctamente como "los jefes nunca se equivocan". Son contextos en los que los Jefes están por encima de las normas: tienen una visión más adecuada, representan el auténtico sentir de la Patria y, en el fondo, son los creadores de esas normas que, si les molestan, pueden cambiar a su voluntad.
Pero fuera de esos contextos autoritarios, la democracia es respeto a las normas, cosa que algunos autoproclamados demócratas traducen en "solo las normas que encajan con nuestros intereses y valores deben ser seguidas", sobre todo si esas normas no encajan con la Verdad Absoluta que "nosotros" representamos.
Esto último es, tal ve, una exageración que no se me ocurre aplicar a la atosigante situación en lo que queda de la Península Ibérica si le quitas Portugal, Andorra y Gibraltar. En realidad, lo que antecede me lo ha provocado este artículo que reacciona ante lo que considera un escándalo: el poco respeto a las normas que mostraron los partidarios del Brexit. Ahí se dice:
If we believe that democracy is made meaningful not by aerated statements in its praise but by the rules that govern its execution, and if we believe there’s a chance that those rules have been broken, it would be incurious not to check.
El Catalexit no me provocó éste. Me provocó otro. O provocó este (para suscriptores) o este otro.
(Añadido el 28: Las mentiras e irregularidades sobre el Brexit merecen este titular de El Mundo. Pero que hay algo básicamente in-democrático en todo ello lo afirma -aunque no es una autoridad, pero la tiene mayor que muchos que se la autoadjudican- el que levantó la liebre Cambridge Analytica, Facebook, Brexit y todo eso)

lunes, 26 de marzo de 2018

Entrometidos en las elecciones

Cuando la apariencia juega un mayor papel que la realidad y cuando las victorias electorales se consiguen por muy pocos votos de diferencia, es comprensible (no por ello justificable) que haya intentos de todo tipo para inmiscuirse en esos posibles resultados. En los medios están las tribulaciones de Facebook que no son tanto las posibles leyes al estilo antiguo contra sus prácticas (que incluyen sus ventas a terceros como Cambridge Analytical) sino su espectacular caída en Bolsa. En todo caso, se dice, los medios analógicos no acaban de funcionar en un mundo digital.
Pero también se está planteando en términos más generales. Aquí una crítica interesante en Social Europe a otro artículo, éste en Foreign Affairs. En este último se explicaba por qué desde los Estados Unidos NO era cinismo criticar el entrometimiento ruso en varias elecciones, por supuesto en las últimas presidenciales de tal país.  El primero que cito va en la dirección opuesta y explica el cinismo que supone que un país que ha estado entrometiéndose en elección tras elección a lo largo de la historia se rasgue ahora las vestiduras ante la de los rusos. Cierto que, a favor del no-cinismo, se puede decir que los USA se entrometieron en elecciones como parte de la Guerra Fría, es decir, evitando que ganaran los "malos". Pero ese no parece que sea un buen argumento: no es la bondad o maldad de los objeto de injerencia sino la injerencia misma la que está en discusión.
Porque esa es una conclusión posible: el entrometimiento lo han llevado a cabo muchos países, no solo la pareja en cuestión. Y lo siguen haciendo. Y es rechazable venga de donde venga y se dirija hacia donde se dirija.
(Añadido el 31: No hay que exagerar: estos entrometimientos no son omnipotentes: no hay nada, de tejas para abajo, que lo sea)

domingo, 25 de marzo de 2018

El futuro ya no es lo que era

Una sugestiva enumeración de los indicadores que pueden usarse (y se usan) para "predecir" el futuro económico, todos ellos de lógica aplastante... y no siempre coincidentes. "The proof of the pudding is in the eating".
Gobiernos e instituciones económicas estatales o internacionales (interestatales) suelen hacer sus predicciones que se convierten en titulares de prensa. Pero no suelen discutir sus indicadores. 
Tal vez haya que distinguir entre predicción y previsión y dejar la primera para el mundo de las bellas artes. Pero "más vale prevenir que curar", así que "prevedere per provvedere e prevenire", no para engañar al personal o convertir la predicción "prestigiosa" en parte de una realidad incontrolable.
Tan incontrolable que no se excluye la existencia de "cisnes negros", esos hechos que destruyen todas las predicciones previas. Tal vez prevenir, sí; predecir, no tanto.

sábado, 24 de marzo de 2018

Atentados terroristas en Europa

La lista que presenta Le Monde es instructiva. Poca extrema derecha y mucho yihadista (separándolo de los chechenos) a diferencia de los Estados Unidos (difícilmente llaman terrorista a los blancos supremacistas y similares). Los del mundo darían una visión todavía más diferente.

Como para preocuparse

John Bolton, ex-embajador de los Estados Unidos ante Naciones Unidas, ha sido nombrado National Security Advisor. Por supuesto que nadie en un gobierno es totalmente libre como para hacer lo que le venga en gana. No hace falta recurrir al "deep state", esas instancias de los gobiernos que permanecen constantes mientras sus jefes cambian y son las que, en muchas ocasiones, toman las decisiones importantes. Basta saber que las decisiones de los gobiernos son, internamente, resultado de acomodos entre sus miembros sea porque ha habido conflictos (por ejemplo, conflictos entre los que "apoyan", es decir "compran", a unos u a otros o banalmente conflictos entre modos de ser y actuar) sea porque es imposible estar de acuerdo en todo, incluso bajo el diktat de un hiper-líder (cosa que no parece ser el caso).
Aún así, resulta preocupante leer este artículo de 2005 publicado por el Bulletin of the Atomic Scientists haciendo una semblanza de Bolton como embajador ante la ONU. Claro que algunos rasgos psicológicos o ideológicos pueden haber cambiado, no necesariamente para mejorar. Pero lo que había entonces ya preocupaba. Por lo menos, hay más línea que en el caso de su zigzagueante presidente actual. Quiero decir que es algo más previsible, amén de la necesidad que hay en política de transigir y negociar y, en términos pobres, envainársela.

viernes, 23 de marzo de 2018

Legalismos

No entiendo ni sé de leyes, pero me tiene que asombrar cómo los que se saltan tranquilamente las leyes se aferran apasionadamente a los reglamentos. Está claro que cambiar los reglamentos es más fácil que cambiar las leyes: los procedimientos y los actores del cambio son diferentes. Así que, si no gustan las leyes (de momento inamovibles), lo mejor es cambiar los reglamentos, cosa que se puede hacer en un plisplás, exaltar como muy democrático el obedecer a los reglamentos y olvidar las penosas consecuencias de aplicar la ley.
Esta es una posibilidad. La otra, si la ley está de nuestra parte, se tratará de exaltar la muy democrática obediencia a la misma que, además, se presentará como inamovible, aere perennius. 
En general, los reglamentos son más fáciles de entender que las leyes, que siempre estas tienen sus ambigüedades y, por tanto, pueden ser interpretadas de diversas formas.
Obvio: me estoy refiriendo a los reglamentos del Parlamento de Cataluña y a las leyes del Estado. Ser demócrata, para unos, es cumplir con los reglamentos. Para otros, aceptar las interpretaciones que el juez de turno hace de las leyes (y que, a veces, no coinciden con las interpretaciones del juez de al lado).
Penoso. Creo que hay una cosa que se llama algo así como "jerarquía de las leyes" y que las ordena de forma que "las de arriba" están por encima, como la misma frase indica, de "las de abajo". Pero para obviar ese pequeño problema, siempre está la cuestión de la legitimidad.

jueves, 22 de marzo de 2018

A buenas horas

En las antiguas pruebas para acceder en España a cátedra de universidad, se incluía presentar un proyecto de investigación. Allá por 1991, mi contrincante en dichas pruebas presentó un proyecto sumamente interesante: analizar las comunicaciones persona-persona en el internet de entonces. Ya entonces era obvio que lo que se publicaba era, por definición, público. Y el profesor en cuestión mostraba cómo se podía sacar partido de un análisis de contenido de tales intercambios.
Me entretuve en Facebook hasta el 2009. Era un juego que, en mi caso, un luctuoso suceso, largo de contar, hizo que prefiriera cortar del todo y no volver nunca más. Lo que viene a cuento es que pocos días antes, sin que tuviera nada que ver con aquel suceso,  había aconsejado a una amiga que no hiciera en la red aquellos comentarios sobre su centro de trabajo: sus jefes, le dije, podían acceder fácilmente a sus mensajes con lo que le podían crear algunos problemillas a propósito de tales comentarios. Quiero decir que hasta yo sabía de la facilidad con la que se podía acceder a las cuentas de los inscritos.
Ahora sabemos del nivel al que ha podido llegar ese conocimientos del usuario, cosa que, como es de suponer, no me puede extrañar. Sabía del asunto aunque tal vez nunca pude imaginar hasta dónde podía llegar la cosa, y más cuando ya se vende a grandes empresas (por ejemplo, de seguros -no invento: recuerdo-) el producto de cosecha de big data. Debe de hacer algo más de tres años que un alto ejecutivo de una de esas empresas me habló de un colega que había ido a ofrecer sus servicios de "recolector" de tales datos a dicha empresa. Que se venda a empresas que lo venden a políticos ya no sorprende.
Junto a estos asuntos que, como digo, no son nuevos, están los del uso que se puede hacer de tales redes. Que un gobierno pida a Facebook que impida determinado tipo de mensajes en sus redes, indica hasta qué punto se les puede pedir lo contrario o, por lo menos, se puede usar ese conocimiento para promocionar determinados estados de opinión
Nada nuevo, pues, sobre el uso y abuso de las redes. Pero sí la importancia que ha adquirido el saber leerlas. Si, en otros tiempos, "lo ha dicho la radio" era un criterio de verdad (equivocado, por supuesto), ahora "lo he visto en internet" tiene que ir acompañado de un aprendizaje previo a leerlo. Hay que aprender a leer. Una vez más: la duda metódica es un buen remedio. Sin paranoias, pero sin contemplaciones.
(Añadido el 28: Comentario jugoso sobre la hipocresía en torno al escándalo de Facebook)

miércoles, 21 de marzo de 2018

Riesgos mundiales (y 3)


Se define como “posibilidad de que se produzca un contratiempo o una desgracia, de que alguien o algo sufra perjuicio o daño”. Ese “algo” sería, en este caso, el sistema mundial y este año ha habido dos respuestas a dicha posibilidad. Una, la que se publicó coincidiendo con el Foro Económico de Davos y que se titulaba “Global Risks”, es decir, riesgos mundiales, a la que ya me referí el mes pasado. La otra, que se ha publicado hace un par de semanas, es obra de The Economist Intelligence Unit que la han titulado “The top 10 risks to the global economy”, los diez riesgos principales para la economía mundial. Puede resultar interesante comparar ambas listas, aunque la primera se refiera a algo más general (aunque se publicaba en un foro económico) y la segunda sea algo más específica (aunque se ha publicado de manera más general). Se puede hacer viendo las respectivas listas ordenándolas con criterios de probabilidad: de mayor a menor probabilidad.
Vayamos a Davos que comienza con “eventos meteorológicos extremos” que, supongo, incluye este gélido invierno en el hemisferio Norte y el tórrido verano en el hemisferio Sur. En esa misma línea va el segundo riesgo en probabilidad: “Desastres naturales”.  El tercero y el cuarto van juntos y en un ámbito bien diferente: los “ciberataques” y los “fraudes o robos de datos”. De la Naturaleza a la Tecnología, o de lo natural a lo humano. Y ese es el quinto: “Fracaso en mitigar y adaptarse al cambio climático”. El sexto habla de “migraciones involuntarias (¿) a gran escala”. Volvemos al medioambiente con “desastres medioambientales hechos por el hombre”, es decir, los que no son “naturales”. Octavo: “ataques terroristas”, con una probabilidad ya muy baja como la del puesto noveno, “comercio ilícito”, para acabar con “burbujas especulativas en una economía importante” sin especificar cual. Poca economía, por lo que se ve.
En cambio, la otra respuesta, la de la Economist Intelligence Unit, precisamente por tratarse de riesgos de la economía mundial, el énfasis es otro. Presentan los riesgos en tres grupos según su probabilidad. De probabilidad moderada empezaríamos con “una caída prolongada en las Bolsas importantes que desestabilizaría la economía mundial”. Probabilidad moderada, pero la más probable en su lista. A subrayar lo de “prolongada”, porque caídas las hay con cierta frecuencia. El siguiente riesgo: “el comercio mundial se desploma en la medida en que los Estados Unidos pone en práctica políticas proteccionistas”. Pero no todo es economicismo. También están “las disputas en el Mar del Sur de China acabando en ruptura de hostilidades”, para, de inmediato, volver al tema, a saber, que “el crecimiento mundial se dispara por encima del 4 por ciento”. Por fin algo en común con la lista de Davos: “un ciberataque importante paraliza las actividades de empresas y gobiernos”. La siguiente en orden de probabilidad sería una “caída significativa de los precios del petróleo siguiendo al fracaso de la OPEP de reducir la producción”. Los puntos en común con Davos aparecen con más claridad en los riesgos de probabilidad baja y que son que “la China sufre una caída económica desordenada y prolongada”, que “se produce una confrontación militar importante en la península de Corea” y que los “conflictos en Oriente Medio sufren una escalada hasta convertirse en confrontaciones directas que paralizan los mercados mundiales de la energía”. Y, ya con probabilidad muy baja, que “varios países abandonan la zona euro”.
Estas enumeraciones (ambas con sendos diez riesgos) pueden resultar algo pesadas. Pido disculpas. No todo van a ser fuegos artificiales. Pero me permiten algunos comentarios. El más evidente se refiere al hecho de que, a pesar de origen diferente y matices en sus intenciones, los riesgos de tipo “conflictivo” aparecen en ambas listas. Hay, sí, problemas distintos y distantes que se convierten en un riesgo para el sistema mundial y para uno de sus componentes, la economía mundial. No se trata únicamente de cuestiones militares, sino también del uso de los nuevos instrumentos de comunicación que, como los cuchillos, pueden usarse para el bien como para el mal. Y el mal es probable.
Hay más. Primero, que no hay que excluir la existencia de “cisnes negros”, esos contratiempos o desgracias que nadie esperaba y que, sin embargo, son más dañinos que los previstos. Y, segundo, una cita de la matemática Cathy O’Neil, que, en su libro Weapons of Math Destruction, afirma que “los algoritmos solo son opiniones expresadas matemáticamente”. Las predicciones de los autores de ambos informes son fundamentadas. Pero son opiniones.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Otra lista de 10 riesgos a corto plazo, es decir, 2018. Menos impresionante, pero a considerar)

martes, 20 de marzo de 2018

Aniversario

Hoy se cumplen 15 años de aquel fin del principio que fue la invasión de Irak. Política Exterior recoge artículos de la época cuya presentación termina con un "los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla". Bueno, en realidad dice que "Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo".
Recordar la sarta de mentiras que los políticos de entonces dijeron (y algunos, como Tony Blair, han reconocido, mientras otros, como José María Aznar, han preferido olvidar, estando así condenado a repetirlas). Y las enormes manifestaciones callejeras que las precedieron, en particular en España, y que fueron seguidas por la invasión y por el triunfo general en las siguientes elecciones (locales) que consiguió el partido que, desde España -o desde las Azores-, había apoyado tal invasión, el Partido Popular, hoy en el gobierno. El presidente Rodríguez Zapatero, el siguiente domingo a su toma de posesión por  unas elecciones generales, problemáticas por haber sido precedidas por un atentado, ordenó la retirada de las tropas españolas en territorio iraquí. Le tacharon de cobarde, como si los gobernantes estuviesen en el campo de batalla.
La TFF, desde Suecia, hace lo propio y recoge artículos relacionados con ese aniversario. Su presentación termina diciendo: "while wars may also sometimes be seen as mistakes, as wrong means-end calculations – repeated wars are not mistakes. They are produced by elites who benefit from them being fought and who turn warfare into their nation’s lifestyle, or addiction".
La guerra continúa y es un crimen.
Que el día sea, para Naciones Unidas, Día Internacional de la Felicidad, no deja de ser un sarcasmo.

Disidentes

Los procesos de paz muestran que no todo el mundo está por la paz, que siempre hay quienes creen que la paz es una derrota y, por tanto, debe ser rechazada en aras de los viejos ideales. Esto último puede ser retórica: los que no están por el acuerdo de paz (o por el desarme, si me apuran) pueden estar pensando en la parte gloriosa que tiene el enfrentamiento armado, incluyendo enriquecimientos especiales tanto para los militares que obtienen condecoraciones y aumentos de sueldo como para los guerrilleros que tienen ingresos extra sea mediante el secuestro o, sencillamente, mediante el narcotráfico (no invento: recuerdo). En todo caso, unos y otros tienen a su favor la exaltación del héroe que acompaña a estos enfrentamientos en los que uno se juega la vida (y "morir por la Patria no es morir: es vivir" como competían los guerrilleros colombianos del M-19 con los soldados que encontraban al otro lado -recuerdo, no invento-).
Pasó con ETA en un primer momento (aún existe, pero tuvo algunos desarmes anteriores con los habituales disidentes), pasó con el IRA (con los "auténticos" rechazando cualquier acuerdo que no fuera la "victoria final") y acaba de pasar con las FARC que, si bien han concurrido a las elecciones (no con mucho éxito, digámoslo todo) después de los acuerdos de paz, han tenido algunas bajas recientes en enfrentamiento entre los disidentes y el ejército. Se trata de unos 1.200 disidentes.
Malos presagios en este caso. Porque no solo los disidentes están en contra del acuerdo de paz, sino que buena parte de la sociedad colombiana ha votado precisamente a favor de los otros contrarios a tal acuerdo, desde el otro lado de la trinchera. 
No hay paz si no hay alguna forma de reconciliación o, por lo menos, trascendencia o resolución del conflicto subyacente. En ese sentido, tampoco la hay en el País Vasco cuando los que homenajean a un excarcelado de ETA tienen, en frente, a los que muestran las fotos de sus víctimas. Una forma, la de estos últimos, también de disidencia, en este caso, como se ve, mostrando las víctimas como sucedió en su día en Colombia con el fin del M-19 y sucede ahora con los reinsertados de las FARC. Paz sí, pero ¿quién me devuelve a mis muertos? 
Cierto que si no se cede por ambas partes, los disidentes, los que no ceden, seguirán existiendo y dificultando la paz.

lunes, 19 de marzo de 2018

Dos citas

La primera la veo atribuida a Winston Churchill. Dice así:
“Un fanático es una persona que de ningún modo cambia de opinión y de ningún modo permite que se cambie de tema”
Desgraciadamente no es tan sencillo. El que cambia de opinión (como sucede con muchos políticos que hoy "no es no", mañana "no es sí", pasado mañana "sí es no" y termina con un  "sí es sí") puede hacerlo por muchos motivos. Incluso el que cambia de opinión puede ser acusado de no tener convicciones.
Lo de tema es más complicado todavía. Cambiar de tema (en el sentido de asunto o materia) puede estar incluso bien mientras seguir con el tema puede ser una forma de profundizar en el mismo. Pero no es lo mismo con la tema, en femenino (en el sentido de manía o idea fija): los especialistas no cambian de tema. Y ahí entra la segunda cita, esta atribuida a Ortega y Gasset:
El especialista es el que sabe cada vez más de menos cosas; hasta que llega un momento en que sabe casi todo, pero de casi nada
 No cambiar de opinión puede ser signo de firmeza en las convicciones y no cambiar de tema lo puede ser de especialidad.
Personalmente, y en la línea del autor de esta última atribución, he cambiado de opinión varias veces: nuevos datos, nuevos enfoques, nuevas situaciones me han llevado a ello. Y, en cuando al especialista, me declaro un generalista, es decir, 
el que sabe cada vez menos sobre más cosas; hasta que llega un momento en que no sabe casi nada, pero de casi todo.
Supongo que ambas cosas me hacen inmune al fanatismo. Tal vez. Rarezas.

domingo, 18 de marzo de 2018

El que manda y yerra

Si se leen con detenimiento las listas de riesgos mundiales (el miércoles volveré a ello, enlaces incluidos), los Estados Unidos aparecen de una forma u otra en más de media docena. Tienen que ver con los efectos sobre el sistema mundial que tendrían políticas proteccionistas o militares. 
La razón es obvia. Se trata de la todavía potencia hegemónica y es por definición que lo que hace tiene efectos sobre el conjunto que controla, positivos o negativos, generalmente negativos ya que la decisión se toma en términos egoístas "y el que venga detrás, que arree". Pero efectos en todo caso.
Por eso resulta tan importante seguir los acontecimientos en aquel país en la medida en que uno está interesado en sus efectos en lo más inmediato a quien escribe o lee. Pero lo malo es que ese seguimiento no me permite aclararme.
Hay algunos escándalos que solo son escándalos. Lo que hiciera el ahora presidente con una actriz porno y los avatares legales que siguieron a aquella aventura extramatrimonial, tiene morbo, pero sus efectos no tendrían que ser espectaculares (algo parecido, aunque a menor escala, ya sucedió con Bill Clinton y aquella becaria después famosa). Constato que no me afectan a no ser que la hipocresía política llevara a rasgarse las vestiduras de quienes tienen pocos motivos reales, pero sí retóricos, para  rechazar tales comportamientos (que ellos practican con el mismo interés y entusiasmo). Y que ese rasgarse las vestiduras llevara a un impeachment que sus relaciones con Rusia no han conseguido (de momento).
Pero poner al frente de la CIA a la responsable de pasadas torturas (de hecho, no podría viajar a algunos países en los que está denunciada por tales salvajadas) y al frente de la política internacional al anterior director de la CIA conocido como convencido "halcón", no son cosas que le dejen a uno tranquilo. 
Tampoco el poner al frente de decisiones económicas (que afectan a la economía internacional) a reconocidos defensores de determinadas políticas proteccionistas. 
Sin embargo, no. No se equivoca. Hace lo que toda potencia hegemónica ha practicado desde que en el imperio de los Austrias no se ponía el sol: pensar en sus propios intereses, incluso personales. Para algo mandan.

jueves, 15 de marzo de 2018

La felicidad de los inmigrantes

Unos investigadores, desde Gallup con datos de un informe sobre 140 países, después de haber dividido a los países estudiados en "los que más aceptan a los inmigrantes" y "los que menos aceptan a los inmigrantes", se preguntaron sobre la felicidad (tal y como se "mide" en el estudio -que no voy a discutir ahora-) de los nativos, de los recientemente inmigrados y de los inmigrantes que ya llevan tiempo en tal país.
Su énfasis está en estos tres puntos:
  • Migrants in the least-accepting countries rate their lives worse
  • Migrants' lives in least-accepting countries worsen the longer they stay
  • In most-accepting countries, migrants rate their lives higher
Uno de los gráficos del estudio permite algunas reflexiones más.

Current Life Evaluations by Migrant Acceptance Index
La primera e inmediata es la ligera ventaja, en cuanto a felicidad de sus nativos, de los países "aceptantes". La diferencia no es muy fuerte, pero da que pensar.
La segunda, es la ligera ventaja, en cuanto a felicidad, de los recién llegados a los países "aceptantes" frente a los "no tan aceptantes". Diferencia todavía menor que en el caso anterior, pero igualmente sugestiva.
La tercera es que, si suponemos que esas dos diferencias no son significativas (como parece razonable pensar), lo que tiene más peso en cuanto a esta forma de "medir" la felicidad está en el tiempo que se lleva como inmigrante. Los recién llegados han inmigrado llenos de esperanza, pero la cruda realidad del país que no les acepta tanto les impone una caída en su "nivel" de felicidad, cosa que no sucede en los países "aceptantes".
¿Búsqueda trabajosa de lo obvio, como algunos definen -erróneamente en mi opinión- a la sociología? Pues no tanto. Más bien un "huevo de Colón": cuando lo ves, te das cuenta de que es así, pero no se te había ocurrido pensarlo. Y tiene consecuencias. Algunas las recoge el segundo estudio que cito: ¿Qué pasa con la felicidad de la familia que el emigrante deja atrás, en el país de origen?

miércoles, 14 de marzo de 2018

Equidistancia y sus alternativas

Estar a favor o en contra y actuar en consecuencia no es lo mismo que intentar entender a unos y otros. Cuando se critica a alguien por “equidistante” suele ser porque aparece como “tibio”, como alguien que no apoya suficientemente a los “nuestros”. Es uno de tantos calificativos con los que se puede evitar la “funesta manía de pensar” sin entrar en mayores consideraciones: se le llama a uno “equidistante” (o buenista, o facha, o progre) y ya no hace falta dedicarle más tiempo.
Escribidores y pensantes suelen hacerlo a favor o en contra de algo. Son, como se decía antes, intelectuales orgánicos y, ciertamente, cumplen con una función: la de introducir un mínimo de racionalidad en temas generalmente emocionales, si no viscerales. Bienvenidos sean.
Sin embargo, hay “empates catastróficos” en los que ni así se reduce el apasionamiento, cosa que dificulta, casi por definición, su resolución. Ya me referí aquí a algunos de estos “empates” como los de Bolivia, Venezuela o Cataluña. Hace un par de semanas, el Financial Times terminaba su crónica, justo en el día en que el Parlamento catalán volvía a reunirse, con una observación que parece pertinente: “"Las emociones apuntan muy alto y la gente está enojada [en Madrid]," dijo una persona cercana al partido de JuntsxCat en Barcelona. "No es el tipo de ambiente en el que cualquier persona, incluso si quisiera — podría sugerir un compromiso"”. Si a eso se añaden las emociones del otro lado, se entenderá por qué los intelectuales orgánicos, sea del secesionismo como del unionismo, acaban siendo poco útiles para resolver el problema ya que, de entre la infinidad de datos, antecedentes, opiniones y símbolos existentes, solo eligen las que encajan con los intereses de su bando y, encima, azuzando la pasión y reduciendo la reflexión.
Hay, claro está, casos en los que no hay tal empate, sino que se produce un síndrome de David y Goliat. De nuevo, el caso catalán, “empate” en el interior y presentado con frecuencia en y ante la prensa europea como un David frente al Goliat de Madrid. Puede que Palestina-Israel también lo sea. Y, ciertamente, lo es Corea del Norte-Estados Unidos. La cosa cambia. No parece, sobre todo en este último caso, que sea razonable otra cosa que no sea estar en contra de ambos, equidistancia muy diferente, aunque, de nuevo, aparezcan intelectuales orgánicos dispuestos a explicar por qué “nosotros” tenemos razón.
Con eso se puede regresar al caso de los “empates catastróficos” y ver si, además de intentar introducir algo de reflexión entre los “nuestros”, se puede procurar hacerlo para ambas partes. Si de lo que se trata es de “hasta la victoria, siempre”, nada que hacer. Vengan los intelectuales orgánicos, deslegitimen a los contrarios y exalten a los “nuestros”. Pero si tal victoria es problemática o, incluso, si se piensa que, de producirse, el remedio sería peor que la enfermedad respecto al común de los mortales afectados por tal victoria, tal vez haya que tomar un camino diferente: el del médico (medicina clínica) ante una enfermedad: partir del diagnóstico, no de la terapia.
En estos empates de victoria problemática, diagnosticar a una sola de las partes implicadas (generalmente, a los “otros”, los contrarios) no ayuda para llegar a arreglos satisfactorios para ambos contendientes. En eso solo cabe la equidistancia: se mira, sine ira ac studio, sin odio ni favoritismo, a cada una de las partes y se intenta entender la lógica de las respectivas posiciones para lo cual una anamnesis (que dirían los médicos, es decir, una historia clínica) nunca estará de más. Pero si se trata de ganar adeptos para la propia causa (la de los “buenos”, claro), nada de equidistancia: “A por ellos, oe”. Pero si se quiere curar, no hay otra.
Los mediadores lo saben por experiencia: es muy frecuente que las partes en conflicto pongan en práctica el dicho evangélico de que “quien no está conmigo, está contra mí” y vean al equidistante no tanto como alguien que quiere aportar su granito de arena a la resolución o trascendencia del conflicto, sino como un quintacolumnista de la otra parte, es decir, un enemigo más. En los inicios de las tentativas de Rodríguez Zapatero en Venezuela hubo más de un lance en este sentido.
Después está el caso en que el enfrentamiento está a tales niveles de pasión defensiva y fervor misionero que el intento de presentar a los unos las razones de los otros cae totalmente en el vacío. Por más que se intente, probablemente se fracasa. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

martes, 13 de marzo de 2018

Dos "gabrieles" al día

Lejano, abstracto, estadístico, invisible, frío, sin móvil aparente. Luego poco importante.
Cercano, concreto, con puesta en escena, visible, pasional, con posibles móviles. Luego muy importante, como para dedicarle horas y horas en algunas televisiones, abrir noticiarios en la radio y estar en primera página de periódicos que añaden comentarios al respecto.
En el primer caso, me refiero a los niños muertos en Siria durante 2017 según UNICEF: dos por día. Y al menos un millar en lo que va de año. El segundo caso no necesita presentación en las Españas. También se pueden comparar por la reacción que provocan en las llamadas redes sociales.
(Añadido el 17: También hay que separar estos casos mediáticos respecto a las 14.000 desapariciones que hay al año en España)

Derecha, izquierda y otras más

Lo dicen tanto desde la derecha (el caso francés con el ex-Front National) como desde la izquierda (Íñigo Errejón en sus conferencias francesas): hay que superar las etiquetas derecha-izquierda. La razón: hay otras dimensiones más importantes: nacionalista/globalista, por ejemplo. O europeísmo/nacionalismo, globalización/soberanía o élites/pueblo.
Sin embargo, y hablando de Europa y con la excepción de España, Portugal e Irlanda, que no tienen extrema derecha, el caso es que la extrema derecha sigue avanzando. Y la llamada izquierda, retrocediendo y en forma muy sintomática como en Italia.
O igual es el "populismo" el que acaba convergiendo, como en los viejos tiempos, en experimentos nuevos (o viejos) que llegan desde la derecha y desde la izquierda. Y aquí no es cuestión de que "los extremos se tocan" sino, efectivamente, de confluencia. Como muchos Wandervögel confluyeron con los nacionalsocialistas.
En todo caso, sospeche de las simplificaciones.

lunes, 12 de marzo de 2018

Ex-guerrilleros

En las elecciones colombianas, los ex-guerrilleros de las FARC no han llegado ni al 1% de los votos. Tendrán, eso sí, los escaños (curules) que les asignó el tratado de paz. Pero hay más cosas a subrayar.
Uno, que ha bajado la abstención. Sigue siendo muy alta para lo que se supone que es un voto tan importante como el del congreso y el senado, pero bajó. Algo más de interés, pues.
Dos, que ese interés se ha concretado en una victoria del uribismo (la derecha, para entendernos) que fue contrario a los acuerdos de paz con las FARC. En general, la derecha duplicó a la izquierda.
Y tres, que de cara a las próximas elecciones presidenciales, Gustavo Petro se presenta como el más probable vencedor. Petro fue guerrillero en el M-19, que también tuvo su proceso de paz y su transición a la democracia. No es la primera vez que contienden por un cargo a ese nivel y ya llevan tiempo ocupando puestos, por ejemplo en la alcaldía de Bogotá. ¿Proceso de paz más meditado? ¿Mejor planteamiento por parte de los ex-guerrilleros? ¿Menor rechazo social al modo con que se dejaban las armas? (Conocí en 1996 a algunos de aquellos ex-guerrilleros, algunos asesinados después de la reinserción probablemente como venganza por muertes ocasionadas por el M-19, y, ya en el 2000, paseé por Bogotá acompañando a alguna de ellas, eso sí con guardaespaldas y eso que aquel proceso de paz había terminado hacía ya tiempo).

domingo, 11 de marzo de 2018

Presidentes vitalicios

Es curioso el peso que tienen diferentes culturas políticas en la evaluación de un mismo hecho, amén del interés manipulador que pueda tener su presentación periodística.
Un caso es el de la posibilidad de reelección para un cargo público. A nadie le extraña que Frau Merkel vaya por su cuarto mandato y, si el cuerpo le aguanta y la coalición lo propicia, pueda concurrir a un quinto o a un sexto. Reelección indefinida mientras el electorado esté por la cuestión y vote por ella (por su partido, para ser exactos). En cambio, a muchos les extraña que un presidente pueda tener más mandatos que los que fija la respectiva Constitución. Se discutió, hace tiempo, en Colombia y se ha discutido en el Ecuador (con un referéndum) y en Bolivia (con un referéndum que resultó negativo y un fallo de la Corte Constitucional que aprobó la reelección indefinida). Son, pues, dos culturas políticas diferentes que valoran de manera diferente el paso por los puestos con poder. Mejor limitarlos, dicen unos, no vaya a ser que a más tiempo en el poder, más corrupción posible. Mejor dejar que el electorado hable ("habla, pueblo, habla" en el paso del franquismo a un sistema parlamentario) dicen otros dejando en manos del electorado el reelegir o no al incumbente.
Pero lo que no tiene sentido (excepto como manipulación política) identificar "supresión de mandatos fijos" con "mandatos vitalicios" porque siempre habrá que añadir "si el electorado quiere". Se ha hablado a propósito de los cambios en la China.
No hay sistema perfecto. Por eso usar las propias virtudes para denigrar los vicios de los otros (ambas cosas, muchas veces, más supuestas que reales) mientras los otros hacen lo propio, es entretenido, pero está fuera de foco. Lo importante es cómo conseguir que la soberanía que reside en el pueblo se manifieste lo más limpiamente posible en la democracia representativa. Limitar los mandatos y tener presidentes "comprados" que, además, "designan" a su sucesor, no es una buena solución al problema de la democracia. "Demos" pueblo, "cracia" gobierno.
(Añadido el 17: Un planteamiento sobre el caso chino recordando que lo de "si el electorado quiere" no se aplica. De paso, recordando que la bella teoría según la cual a más mercado, más liberalización política tiene ahora una enorme excepción)

sábado, 10 de marzo de 2018

Más políticos peculiares

Otro discurso cuya línea central es esta:
“Look those people in the eyes that are starving and tell them you can’t have electricity" “Because as a society we decided fossil fuels were bad. I think that is immoral.”
Efectivamente, es inmoral mirar a los ojos a esa pobre gente y decirles que no pueden tener electricidad porque no deben (no deben) usar el petróleo porque es malo, cuando todo el mundo sabe que el petróleo es bueno y ayuda a la gente a salir de su pobreza.
El caso es que el texto está tomado de un discurso de Rick Perry  secretario (ministro) de Energía de los Estados Unidos, señalando las líneas de su departamento para conocimiento de las empresas petroleras y gasísticas reunidas en su encuentro anual CERAWeek en Houston.
Al hacer la reseña algunos añaden este gráfico:
Y enumeran las razones por las que los petróleos y similares sí son inmorales. No voy a entrar en ello. Pero lo que me deja intranquilo es esta facilidad para decir esas cosas que me hacen recordar a Lope de Vega, que no es un autor moderno precisamente:
"Porque, como [las comedias] las paga el vulgo, es justo / hablarle al vulgo en necio para darle gusto"
Traducción abreviada: el que paga, manda. Como ayer conté a propósito de AIPAC. ¿Recuerdan los españolitos que en las Españas rige un llamado "impuesto al sol" contra las renovables que se está discutiendo en Bruselas? Veremos quién paga, digo quién gana.

viernes, 9 de marzo de 2018

Paz en Palestina-Israel

Léase con cuidado lo que copio y pego a propósito de las causas de la no-paz en Palestina-Israel, las verdaderas y las falsas (he revisado la traducción de google y es bastante buena, pero mantengo el original):
Now, some say there are some who argue the settlements are the reason there's not peace, but we all know what happened in Gaza, Israel voluntarily got rid of the settlements there, the Israeli soldiers dragged the settlers out of Netzarim, and three weeks later the Palestinians threw rockets into Sderot. It's sure not the settlements that are the blockage to peace.
Some say it's the borders. Oh, Israel wants different borders, but they forget during the negotiations in 2000, Ehud Barak was making huge territorial concessions that most Israelis didn't like, it was Arafat who rejected the settlement. It's not the borders neither. And it's certainly not because we've moved the embassy to where it should belong in Yerushalayim. It's not that either. 
Now, let me tell you why – my view, why we don't have peace. Because the fact of the matter is that too many Palestinians and too many Arabs do not want any Jewish state in the Middle East. The view of Palestinians is simple, the Europeans treated the Jews badly culminating in the Holocaust and they gave them our land as compensation.
Of course, we say it's our land, the Torah says it, but they don't believe in the Torah. So that's the reason there is not peace. They invent other reasons, but they do not believe in a Jewish state and that is why we, in America, must stand strong with Israel through thick and thin. We must, because that is the reason, not any of these other false shibboleths why there is not peace in the Middle East.
No son los asentamientos, ni las fronteras, ni en qué ciudad está la capital. Eso de que los europeos trataron mal a los judíos y después les dieron esos territorios como compensación es un  simplismo. Lo que pasa es que, según queda claro en la Torah, esa tierra es de los judíos. O sea, añado, que YHWH se la dio a los judíos y, por tanto, se podría decir, es judía por derecho divino. Pero el problema, prosigue el texto que pego, es que los palestinos no creen en la Torah, así que se inventan otras razones para no creer en un Estado Judío.
Parece fantasía, pero es copia y pega del discurso que un senador estadounidense, del Partido Demócrata por más señas, pronunció en una sesión de AIPAC (Comité de Acción Política América-Israel, el más importante lobby en los Estados Unidos) y que se recoge en la página de dicho lobby. La calidad de, por lo menos, parte de la clase política internacional está fuera de discusión. También de la española.

jueves, 8 de marzo de 2018

Siempre hay quien gane

Los argumentos contra las armas nucleares son numerosos. Demasiado peligro, demasiado impacto, demasiado posible descontrol que no compensa su supuesto carácter disuasorio, por ejemplo de Israel frente a Irán o de la India frente a Paquistán o de los Estados Unidos frente al mundo (lo de Corea va por otra lógica). Aumentar el beneficio de construir más armas es, por tanto, dudoso y hay razones para pensar que tal posible beneficio (más seguridad ?????) no compensa el incremento de riesgo incluso definitivo para la Humanidad, la vieja MAD, Destrucción Mutua Asegurada de la que se hablaba cuando básicamente había dos potencias que podían usarlas (la vieja Guerra Fría USA-URSS).
Vea ahora esta lista: BlackRock, Capital Group, Vanguard, State Street, JPMorgan Chase, Bank of America, Citigroup, Evercore, Wells Fargo y Goldman Sachs. Hay viejos conocidos en ella. 
Pues bien, se trata de las 10 primeras empresas, a escala mundial, constructoras de armas nucleares que, obviamente, están encantadas del aumento de presupuestos de defensa en general y para armas nucleares en particular. 235 millardos de dólares en inversión, la mitad del total. No es mucho, pero menos da una piedra, vieja arma cuando los humanos matábamos de uno en uno y pudiendo ver a la víctima. 
La civilización ha sido eso: poder matar en grandes cantidades y sin necesidad de ver a quiénes se está matando. Y, por supuesto, matar por grandes ideales como la patria, la nación, la raza, un cacho de terreno, la voluntad divina y cosas parecidas, a cual más abstracta. Pero cada vez mayor el dinero público (keynesianismo invertido y pervertido) dedicado al asunto. ¿Menos Estado, más mercado? ¿De qué me hablan?

miércoles, 7 de marzo de 2018

Democracias iliberales

Recibo con preocupante frecuencia whatsapps subrayando la mala calidad de la democracia realmente existente. Suelen ser textos cortos que acompañan a imágenes muy expresivas. También encuentro textos que tratan de lo mismo con más amplitud y a estos he dado eco varias veces. La epidemia parece muy difundida, incluyendo a USA. Hasta Dani Rodrik se ha detenido en ver qué significa. Vale la pena dedicarle algunas reflexiones.
La primera duda es sobre lo apropiado de tal diagnóstico. Siempre es posible que de lo que se trate sea de una campaña internacional para que la democracia de supuesta mala calidad dé paso a oligocracias de alto voltaje. Gobierno de unos pocos, organizados en Foros de Davos, Trilaterales y Bilderberg variados. Suena a teoría conspiranoide, pero no por ello tiene que ser descartada: la etiqueta con que se desdeña un asunto (progre, facha, buenista y similares) no tiene porqué ser un argumento contra su contenido. Al fin y al cabo, conspiraciones haberlas, haylas. Pero, como "nadie es perfecto", siempre se puede suponer que estamos ante "el peor de los sistemas, exceptuando todos los demás", que diría el otro, y que, siendo realistas, la mala calidad es solo una cara de la moneda que oculta que sus alternativas serían peores.
Supongamos que se trata de algo real (por más que pueda ser utilizado para fines ajenos a la mejora de la democracia, por ejemplo, para lograr el poder). La pregunta es, si es algo nuevo, a qué puede deberse.
Y, sí, la segunda duda es sobre su novedad y es posible remontarse a otras épocas en las que "la política" (es decir, la democracia) y "los partidos" (es decir, la democracia) eran tachados como algo negativo que tenía que dar paso a un sistema de partido único o de no-partido que no haría "política", sino que respondería al bien común desde lo alto. Dicen que el dictador Franco decía a sus ministros que hicieran como él: "trabajar mucho y no meterse en política". Antesala de un pensamiento que llevó a varias guerras, algunas llamadas “mundiales” aunque no lo fueran.
Supongamos que una mirada al pasado no explica mucho, aunque no sea más que porque la Historia no es que no se repita: es que no puede repetirse, dadas las circunstancias económicas, sociales, tecnológicas o culturales que han cambiado drásticamente el panorama.
Bueno, pues ¿qué puede haber producido este "desencanto" con la democracia? La respuesta tiene, necesariamente, que abordar dos campos diferentes, aunque, obviamente, interrelacionados: los "desencantantes" y los "desencantados".
Vayamos, primero a estos últimos. Los desencantados viven un contexto en el que los sentimientos priman sobre los razonamientos (ambos están siempre presentes en nuestras acciones, pero la cuestión es saber si manda el corazón o el cerebro). Esos sentimientos son un refugio frente al exceso de información, exceso, además, desordenado y caótico. Son un efecto de la facilidad con que se intercambian insultos y descalificaciones por encima del análisis concreto de situaciones concretas. Para completarlo, una más que evidente fragmentación de las sociedades mediante criterios muy diferentes, algunos de los cuales tienen que ver con las desigualdades sociales (sexo, edad, clase, "raza", "nación" etc.) que hacen todavía más injusto el reparto de la tarta mientras otros se refieren a posibles causas juzgadas como provocadoras de catástrofes inminentes y que llevan a reacciones como el ecologismo, el especismo, el animalismo y semejantes.
Los "desencantantes" intentan responder a esas demandas tan divergentes (defender a las mujeres sin añadir perspectiva de clase, o a los ancianos sin perspectiva de género, o a "mi" nación sin contar con sus vulnerables, por poner ejemplos) y, o hacen propuestas disparatadas o se convierten en monotemáticos sin respuesta para los demás problemas. Como ha dicho alguna política en activo, "gobernar en muy duro". A lo que Andreotti contestaría: "más duro es no gobernar". Pero el resultado es una política que echa mano de la manipulación y el simplismo (un único enemigo a batir es más rentable que reconocer que la cosa está complicada). En más de un caso hace que el Partido se sienta el representante en la Tierra de la Verdad Absoluta, cosa que le legitimaría para hacer lo que le dé la gana, corrupción incluida. Sin llegar a tanto, los “desencantantes” es que no pueden hacer otra cosa: están atrapados… por los “desencantados” a los que intentarán “encantar” como sea. ¿Inútilmente? No siempre.
Porque junto a estas dos especies de ciudadanos, hay, por suerte, políticos no-desencantantes y electores no-desencantados. Quién acabe ganando es lo que está por ver.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Consecuencia: entre las cuatro formas de reducir el impacto de los populismos, que a eso se refiere lo de “democracia iliberal”, esta es la primera que se propone: “Political parties (established and emerging) should seek to propose inclusive visions and programs that deliver benefits for all citizens, not only for a part of the voters”.
La definición que da Rodrik de lo que es la democracia iliberal es: a kind of authoritarian politics featuring popular elections but little respect for the rule of law or the rights of minorities. Me suena, en España, a lo que hace el gobierno del Partido Popular respecto a Cataluña y a lo que hacen los independentistas en ésta respecto a los unionistas). 
(Añadido el 8: Incompleto, pero sugestivo este mapa del Pew Research Center

O este gráfico
Nations with higher shares of politically unaffiliated people show stronger opposition to representative democracy
(Añadido el 9: echar toda la culpa a electorados irracionales es fomentar la idea de que hay que quitarles todavía más poder. Argumentado en sentido contrario aquí)

martes, 6 de marzo de 2018

Menos Estado, más mafia

El dicho, hasta hace bien poco, era "Menos Estado, más mercado" y era el eslogan del llamado "neoliberalismo", de aquella revolución que iniciaron, sin irse muy atrás, Reagan en USA y Thatcher en Inglaterra. No lo cumplieron con mucho entusiasmo, pero sí era notable el entusiasmo con que lo proclamaban sus seguidores. Aquella ola ya pasó. No he leído ni escuchado nada que incluya el dicho eslogan.
Por el contrario, encuentro este texto (escrito por economistas, alguno de los cuales muy conocido) en el que lo que se intenta demostrar es que las mafias aparecen, precisamente, en contextos de Estado débil, con lo que, si se debilita el Estado, lo que se conseguirá es más mafia. El trabajo en cuestión se basa en el caso siciliano en el que "los de arriba" fomentaron la mafia para defenderse de las pretensiones de "los de abajo" ya que el Estado era incapaz de hacerlo. Sus autores dicen que su perspectiva podría aplicarse a otras mafias italianas (calabresa, napolitana) y a otras llamadas mafias fuera de Italia. 
No parece que sea un argumento definitivo, y menos pretender que una sola causa produzca tal efecto: hacen falta más factores económicos, sociales y políticos. Pero, por lo menos, debilita la pretensión del "Estado mínimo" como si no tuviera costes en ningún sentido. Los tiene. Aunque, como suele suceder, haya ganadores y perdedores, cosa que, generalmente, se evita plantear con mucho cuidado.
(Añadido el 8: claro el gráfico sobre Italia poco antes de las últimas elecciones, según el Pew Research Center
Italians are pessimistic ahead of their general election
Y pasó lo que pasó

lunes, 5 de marzo de 2018

Adivinanzas

Los resultados de estas elecciones en Italia se enmarcan en una tendencia general en Europa hacia la fragmentación de sus electorados. Se sabe quién ganó como partido (5S) y quién ganó como coalición (sotto il cavaliere Berlusconi), todos ellos, en particular la Lega (antes Lega Nord), especialmente euroescépticos. Dos adivinanzas.
La primera es sobre en cuánto tiempo llegarán a acuerdos para formar gobierno ya que nadie tiene la mayoría suficiente para hacerlo solo y, en concreto, si tardarán más o menos de lo que han tardado en Alemania para llegar a acuerdos que permitan la Gran Coalición, en este caso no euroescéptica.
La segunda, siempre sin salir de Europa aunque tal vez sí de la Unión Europea, cuánto tiempo va a durar la coalición en el Reino Unido entre los unionistas de Irlanda del Norte y el partido conservador de Theresa May. Tienen intereses contrapuestos en lo que respecta a la frontera aduanera con Irlanda (la del Sur, con perdón).
Aunque no lo parezca, los tres asuntos están relacionados, pero no solo por las respectivas fragmentaciones electorales que permitían en otros tiempos una cómoda alternancia de los partidos mayoritarios o, incluso, una larga estancia en el poder de uno de tales partidos. Lo que los relaciona es la inestabilidad de la Unión Europea por más que Alemania y Francia, es decir sus respectivos gobiernos, se conviertan en paladines de profundizar en la misma. Pero incluso estos tienen vigilantes del tipo AfD o Front National (ahora Rassemblement National) que no van a ayudar mucho a los entusiasmos europeístas si, encima, en Italia llegan al gobierno los euroescépticos y, en Inglaterra, no consigue una salida airosa, en una situación interna parecida a cuando, en España, gobernaba el PP con el apoyo de Convergència, el partido de Jordi Pujol, hoy el de Puigdemont.
Tiempo al tiempo.

domingo, 4 de marzo de 2018

Gerra "Tibia"

No es exactamente "Guerra Fría" al viejo estilo USA-URSS, pero los nuevos artilugios presentados este fin de semana por Putin hacen pensar en aquellos viejos tiempos. Como siempre, la culpa es de Rusia. Pero dos observaciones se imponen.
Primera, que el gobierno de Trump está dispuesto a incrementos de miles de millones de dólares en su presupuesto militar en paralelo a estas decisiones rusas. No es fácil saber de cuánto se trata (ver aquí y aquí) ya que, en este caso como en el anterior, la mentirijilla es la norma. Pero lo que importa es que van en paralelo: no es Putin solo o solo Trump. Es la vieja carrera de armamentos.
Segundo, que esta "Guerra" ya cuesta mucho verla como asunto de solo dos, como resultaba fácil ver el mundo durante la Guerra Fría: los buenos en un lado y los malos en el otro (y algunos autodenominados "no alineados" que, en la práctica, resultaban "algo alineados"). Ahora el mundo es más complicado. Por lo menos la China ya es ahora muy diferente de lo que era entonces. Y las potencias nucleares son más que las que había entonces.

(The New Yorker)
(Añadido el 15: El secretario general de la ONU ya habla de "retorno de la Guerra Fría")

sábado, 3 de marzo de 2018

Migraciones internacionales

Un mapa interactivo del Pew Research Center que permite aventurar (porque la certeza es imposible, casi por definición) cuántas personas han emigrado de cada país y cuántas han inmigrado a cada país, con datos de 1990, 2000, 2010 y 2017. Fascinante, por ejemplo, que haya más de 49 millones de personas viviendo en los Estados Unidos nacidas en otro país casi 6 millones en las Españas o 2 millones en la Argentina que se encuentra, a su vez, entre los principales países que han enviado nacidos allí a las Españas. O qué está pasando en la llamada África subsahariana o en Siria en cuanto a migraciones internacionales. O la presencia de nacidos en la China viviendo en diversos países.
El mapa cambia al seleccionar un país u otro, las salidas o las entradas y la situación en cada uno de esos años. Entretenido. Por ejemplo, viendo a dónde han ido a vivir los casi 10 millones de personas nacidas en la China y que han emigrado.

viernes, 2 de marzo de 2018

Más riesgos mundiales

No son los que se presentaron en Davos, sino los que ahora publica la Economist Intelligence Unit. Primero, el mapa
Obsérvese que, además de diferenciarse por el tipo (político, militar, financiero), se diferencian por su territorialidad: los hay mundiales, sin territorio, y los hay locales con impacto en el mundo sea por decisión de algún gobierno o por escalada de conflictos previos. En este último caso, tómese nota de los riesgos que aparecen a la derecha del mapa, desde Oriente Medio y el "Lejano" Oriente (mala cosa es que hablemos de esos territorios como si Europa fuera el centro, y USA el Occidente). De todos modos, no todos estos riesgos son iguales. La EIU los clasifica según su intensidad, índice este que es combinación de otros dos: la probabilidad de que tal evento se produzca y el impacto que tendría en el conjunto mundial. Esta es su lista (ver el original si esta mi copia-y-pega es insuficiente):
La probabilidad y el impacto de cada uno de estos riesgos y su consiguiente intensidad son analizados uno por uno en el texto que cito. Dos observaciones sobre los extremos de la tabla.
La primera en cuanto a intensidad, referida a caídas prolongadas en las Bolsas mundiales, es considerada de probabilidad moderada, pero de muy alto impacto. Chi vivrà, vedrà.
En el otro extremo, el abandono del euro por parte de varios países. Muy baja probabilidad, pero de muy alto impacto. La Unidad, a este respecto, concluye diciendo que:
If more countries were to leave the euro zone, the global economy would be destabilised. Countries leaving the zone under duress would suffer large currency devaluations and be unable to service eurodenominated debts. In turn, banks would suffer huge losses on their sovereign bond portfolios and the global economy could be plunged into recession.
Supongo que se puede aplicar también a regiones que tendrían que dejar el euro y que, desde Bruselas -y Fráncfort-, es obvio que harán lo posible por evitarlo. 
Si fueran materia de fe, valdría la pena ponerse a comparar la lista de los riesgos de este año en Davos y esta que comento ahora. Sí salta a la vista que cosas muy graves para unos ni siquiera aparecen en los otros. Varias opciones, pues: o no creerse ninguna de las listas, tomar en serio solo aquellas que aparecen en ambas o creérselas todas. A ciascuno il suo.

jueves, 1 de marzo de 2018

Lo normal no es extraordinario

"Normal" es una curiosa palabra. Puede significar "lo que debe ser" (implicando algún tipo de ética o moral) o, sencillamente, "lo más frecuente". Es en este sentido que la uso en este post. Y me refiero al escándalo formado en torno a la intervención de Rusia en las elecciones estadounidenses o en el "procés" catalán con todos los ingredientes del teatro: afirmación, negación, prueba. Y en Alemania. Pero un recorrido por los enlaces de este artículo de Jan Oberg (lo recomiendo) hace ver hasta qué punto esos comportamientos han sido "normales" por parte también de los Estados Unidos, interviniendo en otros países, sembrando noticias falsas, promoviendo hechos que pudieran manipular a la opinión pública. Nihil novi sub sole, nada nuevo. Normal. Nada extraordinario. Como es normal la credulidad con que se reciben algunas noticias (en pocos días, sin ir más lejos, entraron varias falsas atribuciones de un texto sobre el mal funcionamiento de un país y su democracia, España en este caso. El texto era de 2012 y ahora se daba equivocadamente como nuevo y como firmado por un dibujante recientemente fallecido).
The Economist proporciona este gráfico sobre las intervenciones rusas. Seguro que existe un gráfico sobre las intervenciones estadounidenses, pero no lo tengo.

(Añadido el 5 de marzo: Newsweek recoge la acusación del gobierno ruso según la cual los Estados Unidos estarían interviniendo en la actual campaña electoral rusa. Déjà vu)