sábado, 3 de febrero de 2018

Democracias mejores y peores, deterioro generalizado

La Intelligence Unit de The Economist ha publicado su índice de democracias (hay que registrarse para leer el informe). Las clasifica según esa variable, siguiendo una serie de 60 indicadores, en dos grandes grupos: democracias plenas y democracias imperfectas. Después están los regímenes mixtos y los sistemas autoritarios. La lista pone en el primer puesto a Noruega y en el último a Corea del Norte.
España ocupa el último lugar entre las democracias plenas (y ha bajado puestos gracias a los últimos acontecimientos). Entre las democracias imperfectas están los Estados Unidos (y deteriorándose), el Japón, Francia, Italia y Bélgica y el último puesto en este grupo lo ocupa el Ecuador. Híbridos son Bolivia y autoritarios Venezuela. Busque cada cual a su país si es eso lo que le interesa. Pero lo que me ha dado que pensar son las razones que la Unidad encuentra para el deterioro generalizado en los indicadores de calidad democrática en el mundo. Los corto y los pego:
- declining popular participation in elections and politics
- weaknesses in the functioning of government
- declining trust in institutions
- dwindling appeal of mainstream representative parties
- growing influence of unelected, unaccountable institutions and expert bodies
- widening gap between political elites and electorates
- decline in media freedoms
- erosion of civil liberties, including curbs on free speech.
Menor participación, mayor desconfianza en las instituciones, influencia de elementos no-electos y distancia entre las élites políticas y los electorados son los más evidentes. Tanto que, de algunos, hasta yo ya me había hecho eco. 
Tal vez habría que añadir la creciente presencia de partidos poco democráticos (no solo en su funcionamiento interno, que suele ser lo habitual, sino, en particular, en sus planteamientos fundamentalistas y absolutistas -más sentimientos que razonamientos-). No es tanto cuestión del auge de la extrema derecha (que también se observa), sino, sobre todo, del auge de propuestas a partir de la idea de que el partido representa la Verdad Absoluta (religiosa, política, social o ideológica, tanto da) y, por tanto, no tendría porqué someterse a votaciones en las que participaran los que defienden el Error (todos los demás). Y entre estos "absolutistas" los hay que pueden clasificarse como de derechas y otros que pueden ser considerados de izquierdas, secesionistas y unionistas, buscadores del poder y conservadores del poder (sea de derechas o de izquierdas).

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