sábado, 10 de febrero de 2018

¿Cuántos han de mandar?

En lo que respecta al sistema mundial, disponemos de varios modelos sobre cuántos deben (de) mandar. Una superpotencia sola, dos, tres, muchos países.
La superpotencia sin rivales importantes es el ideal de toda potencia hegemónica que en el mundo haya sido, por lo menos desde los Austria. Inglaterra lo quiso ser y, ahora, lo quiere ser Estados Unidos. Para el que manda es, como digo, ideal. Para el resto, no tanto ya que esa potencia hace y deshace a su gusto y no necesariamente a gusto de "los de abajo" (me refiero a los países que la obedecen, no a sus propias clases bajas, que esa es otra historia). Si la historia sirve de algo, se sabe que, tarde o temprano, esos "líderes" dejan de serlo por una mezcla de deterioro interno (léanse las novelas del género picaresco en la España de su tiempo), excesos militaristas (lo mostró Paul Kennedy) y aparición de alternativas viables (del "quítate tú, que me pongo yo", que es lo que hizo Wilson con Inglaterra).
Las dos potencias es la Guerra Fría. Destrucción mutua asegurada, pero relativa estabilidad en medio de la tensión y el miedo. Mala cosa para ambos si tienen que resolver el dilema "cañones vs mantequilla". Violencia por país interpuesto (las llamadas "guerras de baja intensidad"). Tal vez bueno para las élites de los países subalternos, pero no tan bueno para las clases bajas de dichos países.
Tres potencias es el modelo de Orwell en 1984. Inestabilidad todavía mayor si es cuestión militar (diplomacia de dos contra uno, con alianzas cambiantes). La Tríada como fue después de la Guerra Fría (USA, Japón, UE) que acabó. Gran Hermano que vigila en cada uno de los polos.
Pero, ¿por qué no Naciones Unidas -el modelo, no la práctica observable bajo la Banda de los Cinco en el Consejo de Seguridad-? Es decir, democracia, resolución de conflictos. Pues porque parece que el principio "realista" que mueve el escenario es, primero, codicia por parte de las élites que, una vez logrado el puesto, practican la avaricia, la acumulación incesante de capital. Nada nuevo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario