miércoles, 28 de febrero de 2018

Bolivia, Venezuela, Cataluña

En el referéndum de hace dos años, los bolivianos ciertamente dijeron NO a la reelección del presidente y vicepresidente. En Bolivia eso no se discute. Que después hubo sentencia del Tribunal Constitucional que SÍ las permitían, eso ya empieza a ser problemático para algunos, sobre todo para los que dicen que el tribunal es "la voz de su amo" (como los secesionistas catalanes dicen del Tribunal Constitucional excepto cuando resuelve a favor de las posiciones de estos). Junto a Venezuela, son los tres casos de "empate catastrófico" que me ocupan y que muestran diversas formas de abordarlo.
Cuando se produce ese empate, su evolución depende de las condiciones económicas en que se dé y de quién manda en cada caso. En condiciones particularmente adversas como la venezolana y con una oposición dividida, el que está en el poder puede hacer las reglas, aunque sean algo ilegales, y convocar elecciones cuando y como mejor se le adapten. La oposición se ha dividido, esta vez, hasta entre los que querían presentarse y los que no.
Cuando el empate se da en condiciones económicas propicias (fruto de buenas políticas y de coyunturas concretas y mucho más concretas ayudas -en este caso, chinas-) y con la oposición dividida, el que está en el poder puede hacer "sus" reglas con más cuidado con las formas, incluso concentrando poderes en el presidente, solo temiendo (y eso relativamente) que, aunque los opositores anden divididos, sí puedan ponerse de acuerdo para salir a las calles y manifestar su oposición (están unidos por el NO, pero no lo están en cuanto a las alternativas). Como, a pesar de todo, el empate es catastrófico y se han generado sentimientos encontrados en paralelo, las manifestaciones y contramanifestaciones pueden ser problemáticas, como me temí el 21 pasado escuchando una radio boliviana.
Hay un ex-presidente español, Rodríguez Zapatero, que aparece en ambos contextos. Como mediador en el venezolano (aunque un mediador no debería mostrar sus preferencias por uno u otro bando y me temo que él lo ha hecho) y como simpatizante de Morales como manifestó, igualmente el miércoles pasado, en el acto ("Por Bolivia, con Evo") que se celebró en Madrid de apoyo a esa reelección en 2019. Junto a Pablo Iglesias (Podemos) y Alberto Garzón (Unidos Podemos) y con una bandera española adornando su mesa, expresaron dicho apoyo, aunque recibieran alguna protesta. El acto fue organizado por la Asamblea por Bolivia que un periódico boliviano, citando fuentes españolas, describía como: “La Asamblea de Apoyo a Bolivia reproduce la retórica en contra del neoliberalismo y de las potencias occidentales y las acusaciones de conspiraciones internacionales contra los líderes bolivarianos. Entre otros objetivos, los organizadores del acto marcan denunciar la actividad de “multinacionales como las españolas, que históricamente han saqueado Bolivia””. 
Internacionalizar el empate es un tema recurrente. También en el catalán, solo que ahí la diversidad de poderes hace que la situación sea más complicada, al margen de lo que se pueda pensar de los comportamientos, histriónicos según unos, muy calculados según otros, de algunos de sus protagonistas. Lo que ahí tenemos es un empate con un ganador interno (los secesionistas, también llamados, exageradamente, independentistas) pero con dos salvedades: la primera, es que ambos bandos están, a su vez, divididos estratégica e ideológicamente (hay diferentes tácticas para conseguir el poder y, en ambos casos, hay derechas e izquierdas) y la segunda, que el asunto está inmerso en una instancia superior (también en poder) y que, por tanto, hace que el que manda "dentro" haga lo que otros hacen -usar las leyes, modificarlas o crearlas ad hoc-, pero que también lo haga el que tiene el poder "fuera", con una particularidad: el que manda fuera no tiene prácticamente representación política dentro. Para añadir fluidez, las condiciones económicas no son ni la venezolana ni la boliviana, sino todavía más imprevisibles con el añadido de que ni el que manda fuera ni el que manda dentro tiene capacidad para manejar asuntos tan concretos como la moneda, cosa que los gobernantes de los otros dos sí pueden hacer y más Venezuela. Es decir, que el empate catalán se produce, de momento, dentro de la Unión Europea, asunto que los unionistas airean siempre que pueden y sobre el que los secesionistas pasan como sobre brasas.
Hubo una especie de empate técnico que se llamó Guerra Fría. Sus secuelas se curan (dicen) reconociendo el peso de los prejuicios, dialogando y creando organizaciones que lo permitan. Y reconociendo un elemento común a los tres casos: corrupción del poder político. ¿Suficiente?
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Lo que importa es el uso

Escuché ayer por la radio una defensa del bitcoin y, muy en particular, del instrumento informático que le da vía, el blockchain. Se lo comparaba con un cuchillo que, en sí, no es bueno ni malo: dependerá del uso que se dé de él. Argumento impecable que también se ha usado para el acceso a las armas en los Estados Unidos: las armas no matan; son los humanos los que matan con ellas. Me pregunto si el argumento se puede extender a otras cosas. Por ejemplo, al arsénico, beneficioso en pequeñas dosis y mortal en dosis mayores. O la marihuana ilegal, que se hace legal para determinados enfermos (tengo amigos que la usaron legalmente antes de morir). Cuidado, pues, con los argumentos rotundos. Incluida esta advertencia.
Y un comentario de The Economist


martes, 27 de febrero de 2018

Calidad de gobierno

Curioso mapa de la "calidad de gobierno" según estudio de la universidad de Gotemburgo que hace suyo la Comisión Europea



Es aconsejable ir al original para ver el índice de cada región. Como se puede suponer, los mejores niveles están en Escandinavia, Reino Unido con Irlanda y Alemania. No tan bien el sur de Italia, Grecia y antiguos países del Este, menos Polonia. A destacar la heterogeneidad de la Península Ibérica, con zonas "a la francesa" y zonas "a la polaca".
(Añadido el 6: compárese Italia con este mapa económico
Imagen relacionada
Y con este político :
Resultado de imagen de mafias en italia
Ya puestos, este sobre el crimen organizado



Natalidad y crecimiento económico

El estudio no cubre el Planeta, pero sus datos son sugestivos aunque, como sucede en estos campos, las conclusiones no sean como las de la ley de la gravedad.
Se trata de los trabajos  que muestran que una caída en la tasa de fertilidad (concepciones) o de natalidad (nacimientos) "predice" una crisis económica.
Obviamente, eso no quiere decir que la caída en una (fertilidad) "produzca" una caída en la otra (crecimiento medido por el PIB). Primero, porque correlación no significa causalidad (también el número de cigüeñas por municipio, en la España preindustrial ,"predecía" la correspondiente tasa de natalidad o las mareas bajo un puente estadounidense "predecía" el número de coches sobe el mismo: son casos en los que una tercera variable -ruralidad y hora del día, respectivamente- explicaban ambos datos que no guardaban ninguna relación directa entre sí). Y, segundo, porque el PIB sigue siendo un indicador demasiado problemático como para tomarlo en serio en una relación como la que implica el estudio en cuestión.
Sin embargo, me interesa en la medida en que muestra las limitaciones del economicismo. Todos los "ismos", sociologismo incluido, son limitados cuando no engañosos. Legitiman cátedras, departamentos universitarios y revistas "especializadas", pero... Desgraciadamente, nunca conseguiremos un mapa de la realidad a escala 1:1, y esa es la ventaja de la especialización (saber cada vez más sobre cada vez menos asuntos hasta que, al final, se sabe todo sobre nada). Pero lo contrario, en lo que me adscribo, puede ser perverso (saber cada vez menos sobre cada vez más asuntos hasta que no se sabe nada sobre todo). Probablemente, en el medio está la virtud. Pero ¿dónde está ese medio? (Sí, ya sé, esto no encaja con la tendencia mayoritaria. Pues peor para la realidad, que diría Hegel)

lunes, 26 de febrero de 2018

Sutilezas en Jerusalén

Se trata del clásico ejercicio de comparar fuentes. En este caso a propósito del cierre de la iglesia de Jerusalen que se supone se encuentra en el lugar en que Jesús de Nazaret ascendió a los cielos en carne mortal (lo de carne mortal no estoy muy seguro).
Primero, leeremos el artículo publicado en Jerusalén en un periódico poco afín al gobierno (y poco amante de que le bloqueen sus anuncios en internet), a saber, Ha'aretz (que en hebreo significa La Tierra). Vaya el titular:
Jerusalem's Church of Holy Sepulchre Closes in Protest Amid Row With Israel
 Y ahora el comentario:
Israel burns its bridges with the Christian world
Preocupante que los pasos del gobierno de Israel en convertir su Estado en un estado ultra-confesional, un estado judío, puedan manifestarse en hechos como este. Aunque tal vez se trate de una exageración por mi parte tal vez motivada por las noticias de nuevos asentamientos legales-ilegales-alegales.
Church of the Holy Sepulchre closed.
Church heads announce closure of church following bill affecting church-owned property, regulating real estate sales and levying city taxes
Los matices cuentan. Hay una nueva ley (que incluye impuestos), las autoridades religiosas no están de acuerdo y protestan cerrando su iglesia.
Y tenemos, entre otros, una vía media, la de The Guardian
Jerusalem's Holy Sepulchre church closes in tax protest
Religious leaders say Israeli legislation is attempt to weaken Christian presence in area
Sigamos con los matices, esta vez en el ABC
Las Iglesias cristianas cierran el Santo Sepulcro en un pulso político con Israel
Se trata de una una medida sin precedentes en protesta por medidas legales y fiscales de Israel que consideran un «ataque contra la presencia cristiana en Tierra Santa»
 Y Le Monde para acabar:
Les Eglises à Jérusalem décident de fermer le Saint-Sépulcre pour protester contre Israël
Des responsables chrétiens ont pris dimanche la rare décision de fermer le site du tombeau du Christ. Ils dénoncent des mesures fiscales prises par l’exécutif.
Las certezas disponibles son varias, además de los paralelismos. Una es que se trata de una maniobra del gobierno de Israel al que responden los responsables de distintas iglesias (es co-confesional, no se olvide). Otra, que es un ataque contra la presencia cristiana a la que responden etc. Otra más, que se trata de una maniobra distractiva (como el próximo discurso de Netanyahu ante el AIPAC estadounidense). Sigamos, ha habido un cambio en la legislación inmobiliaria y fiscal que no solo afecta a los templos pero que, al afectar a este templo en concreto, ha producido esta reacción de cerrarlo al público. Mi interés está en los que no tienen dudas y saben cuál de estas certezas es certeza de verdad. Es decir, los que buscan la noticia que encaja con sus ideas previas. Es decir, todos nosotros. 

domingo, 25 de febrero de 2018

DUI

No, no se trata de la Declaración Unilateral de Independencia, eso que no se sabe si se produjo o no en Cataluña y, de producirse, si iba en serio o era solo política  (qué si no) o, incluso, únicamente simbólica. El DUI lo encuentro hoy en Fox News y, navegando, veo que ha sido noticia en numerosos medios estadounidenses. 
Pero no se trata de una eventual declaración de independencia por ejemplo de los separatistas californianos (que haberlos, haylos, aunque, por lo visto, tienen problemas con la Constitución del país). DUI es "Conducir Bajo Influencia" de cualquier droga (alcohol incluido, ya que droga lo es). No sería digno de atención (debe de ser muy frecuente en todas partes, a lo que dicen las autoridades con competencias en los accidentes) si no fuera porque se trata de un individuo que fue arrestado por DUI en el área de Los Angeles, pero que lo que conducía ("driving") era un caballo que, a lo que parece, no iba drogado. O igual ni le hicieron las consabidas pruebas. País.

sábado, 24 de febrero de 2018

Paradojas políticas

Esta es la clasificación de necesidades humanas básicas (y sus contrarios) que hace Johan Galtung. A su favor, la sencillez. Son necesidades más o menos materiales (las "no materiales" siempre hacen referencia a algo material) y cuya satisfacción se observa o en el contexto (relaciones estables, estructura) o en la persona en cuestión.

Dependiente de la estructura
Dependiente del actor
Material
Seguridad
(Violencia)
Bienestar
(Miseria)
No material
Libertad
(Represión)
Identidad
(Alienación)

La traigo a colación porque es útil para entender algunas paradojas de la toma de decisiones por parte de los que tienen poder para ello, es decir, para las políticas en general. 
He subrayado lo de la "identidad" porque hace ya tiempo levanté acta de los problemas que tienen las políticas centradas en la identidad. Primero, respecto a la libertad ya que, para defender mi identidad, por ejemplo mediante una política lingüística que defienda mi lengua, muchas veces, como gobernante, tendré que reprimir a los que no comparten mi lengua en mi territorio y les impondré una inmersión (del tipo del los Païssos Catalans) o una represión del uso de las demás lenguas (otra cosa es que los gobernados vean esa lengua ajena como medio de ascenso social, con gran alegría de los gobernantes). La política nacionalista franquista no era muy diferente: español (castellano) para todos y desprecio hacia las otras lenguas peninsulares ("No me ladre", "hable usted la lengua del Imperio" y similares). El ahora "catalán para todos" tiene muchos elementos en común y las discusiones valencianas al respecto suenan a ya escuchadas en otros tiempos con otros actores y la otra lengua.
Pero lo contrario es posible: una política obsesionada con el bienestar (el desarrollismo a ultranza) puede ser notablemente alienante hacia los que tal vez puedan salir de la miseria pero a costa de un abandonar sus señas de identidad.
O libertad (liberalismo) con efectos en el bienestar (de "los de abajo", no de "los de arriba" que quedan encantados con el crecimiento del PIB sin que el Estado aminore las reglas del reparto, humanas, demasiado humanas). La contra-política del gobierno central español respecto a la inmersión lingüística catalana se hace en nombre de la libertad.
Es fácil darse cuenta de que resulta muy complicado abordar las cuatro necesidades de manera simultánea y con el mismo ímpetu. La política, el arte de elegir, consiste en buscar las mezclas más apropiadas para que el que manda pueda seguir mandando o, en plan benévolo, para que el "bien común" se alcance en la medida que lo permite la condición humana.
Y, por supuesto, siempre queda la posibilidad de que el gobernante busque la satisfacción de una de las necesidades y lo oculte mediante una sistemática retórica referida a cualquiera de las otras, sobre todo si es más visible y puede servir mejor de pantalla o de hoja de higuera. 
En todo caso, sigo pensando que la clasficación de Galtung, que puede ser acusada de simplista, sobre todo si se la compara con las prolijas listas del tipo Max-Neef (pág. 42), tiene un valor muy particular: es útil y ayuda para reducir los engaños. Y eso es mucho. Por decirlo todo, el aporte de Max-Neef está en introducir los satisfactores a las necesidades. Si estas pueden ser universales, aquellos dependen de las diferentes culturas, con lo que imponer satisfactores de aquí a gente de allí no es la mejor manera de satisfacer la correspondiente necesidad, amén de que existen falsos satisfactores. Pero eso es otra historia.
De todos modos, las cuatro necesidades de Galtung también aparecen en la clasificación de Max-Neef (en el original que cito se ve más claro: subsistencia, protección, libertad, identidad)

viernes, 23 de febrero de 2018

Dos mundos paralelos

Por lo que dicen, la confrontación ante las cámaras entre un estudiante de la Marjory Stoneman Douglas High School y, en general, estudiantes y padres de la misma, con un senador conocido por su defensa a ultranza de las armas, mostró hasta qué punto el "mundo de Washington" y el "mundo real" se encuentran en planos diferentes sin que viendo uno se pueda conocer al otro. La pregunta no pudo ser más dura: "¿Rechazará usted el dinero de la Asociación Nacional del Rifle?" 
No hay que irse tan lejos. Mientras miles de jubilados se manifestaban en diversas ciudades españolas protestando por el ridículo aumento de sus pensiones públicas y por las penurias que muchos de ellos tienen que pasar, la ministra del ramo afirmaba tranquilamente que aunque, sí, la capacidad adquisitiva de los jubilados había bajado algunos años, sin embargo, en el último, se había incrementado en una décima después del aumento concedido de un 0,25 por ciento (no me resigno a recordarlo: el 0,25 por ciento de una pensión de 2.000 € es diferente al de ese mismo porcentaje sobre una pensión de 600 y más teniendo en cuenta la respectiva estructura de gasto que hace que esta última sufra más las subidas de determinados productos de primera necesidad). Por supuesto, citaba un informe internacional que situaba a España como uno de los países en los que más y mejor se cuidaba económicamente de los jubilados. En todo caso, no todos sus datos son óptimos, pero sí parece que tiene motivos para estar satisfecha de la situación, cosa que no parece que compartan los jubilados que se manifiestan (y los que no se manifiestan por no poder haber asistido a la manifestación). Dos mundos paralelos.

jueves, 22 de febrero de 2018

Otra conspiración

No teníamos bastantes conspiraciones danzando por las redes y los medios y me encuentro una, para mí, nueva. Se trata de los que piensan que todas estas masacres en realidad no han existido, que se trata de actores que fingen haber muerto o que sus hijos han muerto y que manifiestan su indignación por tales muertes. Quién mueve los hilos ya no está tan claro, pero piensan que se trata de lo que otros llaman el "Estado profundo", esas instancias de poder estable por encima de los gobiernos que pasan mientras ellos permanecen. Lo que pretenden es obvio: sumir al pueblo en una tiranía. Desarmarlos, someterlos, sojuzgarlos. Por eso han llegado a preguntar en una entrevista a un superviviente si era un actor. 
Como todas estas teorías, son insensibles a los hechos. Siempre pueden contra argüir o dejar de lado los posibles hechos que desbaratan la teoría y abrazar únicamente aquellos que la soportan. No es un caso, como digo, único. Pero reconozco que este no me lo esperaba.
(Añadido el 23: un caso práctico, el de David Hogg, que cuenta Le Monde)

miércoles, 21 de febrero de 2018

Viejos y nuevos optimistas

Cuenta Joseph Stiglitz, quien ha venido asistiendo al Foro Económico de Davos desde 1995, que este año pudo constatar un notable optimismo por parte de los altos ejecutivos que dominan el Foro: va a haber crecimiento económico, aumentarán los beneficios empresariales e, independientemente, crecerán los emolumentos que reciben por su trabajo. Digo “independientemente” porque lo que estos ejecutivos cobran suele tener poco que ver con el funcionamiento de las empresas de las que se supone son responsables en un sistema de “Estado de Bienestar para Ricos” como algunos lo han llamado. O en un sistema en el que proliferan los casos de “cleptocracia”, gobierno de los ladrones capaces de esquilmar una empresa mientras esta se hunde o la están hundiendo esos ladrones. No hace falta citar casos recientes y suficientemente cercanos.
Es el optimismo de “cada uno habla de la feria según le ha ido en ella”. Es normal y comprensible. Nadie comparte la omnisciencia divina y todos, por necesidad, sufrimos de lagunas en nuestro conocimiento de la realidad. De entrada, nadie es capaz de hacer un mapa a escala 1:1 para orientarse en el mundo. Los magníficos mapamundis son útiles, sí, pero son una más que evidente simplificación y más si deforman, por exigencias del guion, el tamaño real de los continentes. Quiero decir que se comprende que ese optimismo que recoge Stiglitz tenga que ver con “el color del cristal con que se mira” el mundo, color que no coincide necesariamente con los que están sufriendo una terrible hambruna en el Yemen o los que no saben cómo sobrevivir a la violencia directa en los campos de batalla de Oriente Medio. O ante un eventual “crash”.
Nos pasa a todos y es igualmente razonable pensar que, para la vida cotidiana, tiene poco sentido pasarse el día remugando las cosas negativas cuando, incluso por salud física y no digamos psíquica, mejor haríamos mirando el lado positivo de la vida sin por ellos olvidar que no pasa de ser un sarcasmo cantar, en medio de una tragedia, el “always look on the bright side of life” de los crucificados en la película “La vida de Brian”. El nobel de economía no va por ahí: simplemente se contenta con levantar acta de los problemas que estos optimistas han pasado por alto. Y la lista no es irrelevante ni se reduce a la consabida cantinela pesimista, del tipo Murphy, según la cual, “si las cosas pueden empeorar, empeorarán necesariamente”. No es una predicción lo que cuenta, sino la constatación de los problemas actuales, no solo inmediatos, que afectan al mundo.
Aquí entran los “nuevos optimistas” del tipo Steven Pinker o Johan Norberg. Para estos, sin llegar al “vivimos en el mejor de los mundos posibles” que afirmaba el roussoniano doctor Pangloss, sí dicen que vivimos en el mejor de los mundos conocidos hasta ahora. La lista de logros es igualmente relevante desde la reducción de la pobreza al uso de lavadoras y, como ya comenté aquí en su día, a la reducción de la violencia de la que, en todo caso, hay que reconocer, dicen, que tiene una difusión mucho menor de la que los medios de comunicación nos podrían hacer pensar. Curioso el argumento contra los pesimistas que tiene, como núcleo duro, el que estos son incapaces de ofrecer soluciones a sus diagnósticos al que los pesimistas pueden contestar que la ventaja de estos optimistas es que no ven problemas a los que haya que dar solución.
Ahí reside el riesgo de oponer optimistas y pesimistas: que, en la contienda, pueden olvidar que sí que hay problemas, hayan estos aumentado o disminuido en el mundo actual y aunque sean locales. Cierto que este aumento o disminución dará la razón, respectivamente, a los pesimistas y a los optimistas que podrán afirmar que, si las cosas tienen esa tendencia, qué menos que pensar que dicha tendencia (al alza o a la baja) se mantendrá. Porque, de nuevo, ese planteamiento evitará la espinosa cuestión de los problemas que, en aumento o en disminución, existen y son solucionables. Desde el punto de vista de estos “nuevos optimistas” esos problemas son secundarios ya que la tendencia es a que acaben desapareciendo, así que mejor no hacer nada ya que igual sería una manera de impedir que las cosas mejorasen. Son, generalmente, contrarios a la intervención, cosa que los pesimistas proponen con entusiasmo: para evitar que las cosas empeoren por su propia dinámica, nada mejor que intervenir para cortar dicha tendencia. En todo caso, los problemas existen.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Reelección indefinida

En los sistema políticos europeos lo habitual es que los líderes se vayan porque han perdido, no porque hayan agotado un mandato con fecha de caducidad. En los sistemas americanos, en cambio, es frecuente que los líderes lo sean por un número determinado de años, generalmente establecido por la respectiva Constitución.
Bien es verdad que los primeros suelen ser sistemas parlamentarios (se vota un parlamento que es el que vota al presidente o primer ministro) mientras que los segundos son sistemas presidenciales (se vota tanto en unas elecciones al parlamento como en unas presidenciales diferentes -generalmente incluso en el tiempo- de las anteriores). Eso hace que las ventajas e inconvenientes para la salud democrática del país sean diferentes de un sistema a otro.
En Bolivia, hace hoy dos años, se votó en un referéndum sobre la posibilidad de un nuevo mandato que afectaría al actual presidente Evo Morales. Ganó el NO. La mayoría no estaba por que el actual presidente se pudiera presentar a unas nuevas elecciones, pero (triquiñuelas de la política, que nunca es perfecta) hubo cambios legislativos posteriores que sí permiten esa reelección. Hoy puede pasar de todo: habrá manifestaciones en contra de la reelección que convocan las divididas fuerzas de la oposición que encontrarán enfrente manifestaciones a favor del gobierno y su plan de reelección de su presidente. 
Ayer escuché, por radio FIDES, la emisora de los jesuitas en La Paz, la discusión en la que intervenían los escuchantes de la radio que querían llamar a la emisora para dar su opinión sobre un asunto significativo: ¿Irían los niños a la escuela hoy, en medio de las manifestaciones? Había de todo: desde los que lo que querían es que las escuelas cerraran hoy para evitar problemas a los que, sencillamente, decían que no enviarían a sus hijos a la escuela no fuera a pasarles algo en el tumulto. A cinco horas de desfase horario, siguen discutiendo en la radio sobre la reelección indefinida, y no tengo claro qué va a suceder. Pero los argumentos en una dirección u otra respecto a este tema siguen y recuerdan argumentos utilizados en el reciente referéndum ecuatoriano aunque la situación sea diferente.
Limitar los mandatos parece una buena idea, visto lo visto. Y no estaría de más que se hiciese también en regímenes parlamentarios como el español.
(Añadido el 26: También el gobierno chino quiere elección indefinida)

martes, 20 de febrero de 2018

Más Cataluña

Estos dos textos, distintos y distantes, se pueden tomar, entre otros muchos, porque no hay una sola versión de los acontecimientos. Ambos intentan ser ecuánimes, pegados a los datos y sin insultar, cosa que se agradece. Leerlos uno detrás del otro es un sano ejercicio mental, sobre todo si se hace una lista de lo que uno dice y el otro calla y viceversa. No voy a entrar en la lista. Me quedo en algo más impresionista.
Uno, desde fuera de España y en inglés, parece dirigido, sobre todo, a lectores de fuera de España. De alguna manera, quiere compensar la versión del asunto, según él dominante en los medios europeos, de una lucha titánica entre David (el pueblo catalán) y Goliat (el gobierno de Madrid, o, en algún caso, España). Énfasis en la contradicción entre defender los derechos de los independentistas catalanes frente a los dictados del gobierno central (o, en corto, de Madrid) y defender los derechos de los unionistas catalanes frente a los dictados del grupo mayoritario (en escaños, no en votos) en el Parlamento catalán.
El otro, desde dentro de Cataluña, parece dirigido a lectores de dentro de España y, por tanto -no es lo que piensan sus autores- a lectores catalanes. Casi parece dirigido a estos últimos, pero no tengo modo de contrastarlo, aunque no está escrito en catalán. La lucha titánica también aparece casi en los mismos términos que el anterior autor constata en los medios europeos. La contradicción entre diferentes defensores de derechos no está tan clara. Pero sí muestra con claridad los agujeros en la política del gobierno de Madrid, en particular en lo que respecta al denostado artículo 155.
¿Qué es lo que me haría falta? Vaya mi elucubración.
Las reivindicaciones identitarias, no siempre traducidas en propuestas independentistas, no son nuevas allí. Lo que se podría llamar nacionalismo cultural (un "dolça Cataluña, pàtria del meu cor", canción de emigrante, por cierto) ha ido alternándose con episodios de nacionalismo político (un "La Santa Espina" y, más claramente, el himno nacional "Els segadors"). La oscilación entre el predominio de uno u otro parece que ha tenido, hasta hace poco, una relación sospechable con los ciclos económicos largos de modo que cuando la economía iba bien, la burguesía catalana optaba por le nacionalismo político, mientras que cuando llegaban las vacas flacas, esa misma burguesía prefería el paraguas del gobierno central (el "Estado de Bienestar para Ricos") y se hacía unionista, quedándose en lo cultural. El franquismo trastocó esas relaciones y la última crisis mundial la ha dejado fuera de la observación. En teoría, la burguesía catalana tendría que estar ahora en lo cultural y no en lo político. Vale que "el gobierno (no) es el consejo de administración de los negocios de los burgueses", frase excesivamente simplista como para usarla como axioma en cualquiera de sus dos posibilidades sí o no. El hecho es que hay apoyo burgués y huida burguesa.
Puede que, entonces, la burguesía que creó sus frankensteins (ANC, Omnium) vea que se le ha ido de las manos, que hay una más que evidente autonomía de la política y que partidos "burgueses" y "anti-sistema" comparten los principios del nacionalismo político y luchan por la independencia. Frente a ellos, partidos "burgueses" y partidos "anti-¿qué?" (anti-sistema, anti-capitalista, no sé) comparten los principios del nacionalismo cultural (unos más que otros, con independencia de que estén más o menos a la derecha o izquierda).
Ya he dicho muchas veces que, de ser catalán, yo estaría por un referéndum legal (bastaría un retoque a la Constitución), pero votaría denodadamente contra la independencia ya que la considero un suicidio colectivo en las actuales circunstancias, digan o hayan dicho lo que dijeron egregios economistas del grupo Wilson. Contra facta non sunt argumenta. Pero ¿qué es lo que sucede? Pues una mezcla de dos procesos bien conocidos en psicología social y en sociología desde hace muchos años. 
Por un lado, el "groupthink", la paulatina creación de un pensamiento colectivo que se legitima, contra facta, precisamente porque se tiene en grupo. Sucede en las mejores familias y hay estudios de tal proceso en consejos de ministros estadounidenses que acaban negando la realidad mientras se sumergen en ideas válidas simplemente porque son compartidas. Recuérdense los experimentos de Ash sobre el sometimiento al grupo.
Por otro, la dinámica de los grupos de referencia, es decir, los grupos que se convierten en fuente de ideas y legitimación para el individuo, y más si este llega desde una situación "anómica", de aislamiento y desorientación. Pero esos grupos no son solo los de pertenencia (en los que el "groupthink" campa por sus respetos). También los hay de pertenencia deseada que hacen que el individuo intente interiorizar las posiciones del grupo al que, por lo que sea -movilidad social incluida- , desea pertenecer y los va copiando e incluso exagera en su comportamiento los rasgos del grupo al que quiere pertenecer (en el caso vasco hubo algún estudio que mostraba que algunos maketos -no vascos- utilizaban la calle borroka, terrorismo de baja intensidad, para ser aceptado por los vascos). Podrían darse nombres de charnegos -no catalanes- que exageran su adhesión a los definidos por el "groupthink" como valores catalanes.
Pero hay un grupo más, en esta clasificación, que también explica comportamientos observables: el grupo de ex-pertenencia. En este caso, el comportamiento esperable para el ex-miembro es el de rechazar todo lo que venga del grupo al que perteneció (el ejemplo evidente es el de los ex-seminaristas convertidos en come-curas).
Tentado estoy a escribir, como Marx al final de su crítica al programa de Gotha, dixi et salvavi animam mean. Pero no, no lo hago mío porque, una vez más, hago mías las palabras de Espriu que escuché por primera vez en Barcelona, en el teatro Romea, acompañado de un viejo amigo catalán, independentista, en un espectáculo que se titulaba Ronda de Mort à Sinera.

lunes, 19 de febrero de 2018

Enemigos de quita y pon

En tiempos de la Guerra Fría, uno de los factores que generaba un falso sentimiento de seguridad (intelectual) era la aparente estabilidad del enfrentamiento entre la potencia hegemónica (los Estados Unidos) y la candidata oficial a sucederle (la URSS) en tal empeño.
Ya entonces, y para países más periféricos, se vio cómo cambiaba la enemistad o la amistad respecto al país que más mandaba o parecía mandar. Así, por ejemplo, Noriega fue amigo y enemigo, Gadafi fue amigo, enemigo, amigo y enemigo. No siempre era evidente el motivo de tales cambios de humos estratégico, pero el caso es que se podía pasar de cenar amistosamente con el líder entonces bueno (por ejemplo, José María Aznar con Gadafi, con intercambio de cariñosos regalos incluido) a abanderar ataques desazorados hasta acabar con el ex-amigo haciéndole morir vergonzosamente (eso sí, dejando el país hecho unos zorros, si es que "eso" puede ser llamado país).
Pero lo mismo sucede en las alturas: ¿quién es el enemigo que el gobierno USA necesita en cada momento para justificar sus inmensos, inabarcables y corruptos gastos militares -no solo para que los estudiantes se maten entre sí, sino, sobre todo, para que se produzcan guerras "de baja intensidad" o se pueda intervenir para aplicar la "doctrina Carter" (el interés económico de los Estados Unidos -es decir, de sus empresas grandes- es el que manda y, así, habrá que invadir países en los que hay intereses de tales empresas).
Peco como esos intereses cambian en el tiempo, lo lógico es que también cambien las definiciones de enemigo que se cuentan al público crédulo (cosa que tanto asombraba a Howard Zinn). No es la única causa (supongo que no hay fenómeno social que tenga una única causa), pero esta pesa lo suyo. 
Vale, pues esta es, según Gallup, la percepción que tienen los estadounidenses al respecto:
Un cierto empate a principios de 2016 y una subida espectacular por parte de Corea del Norte (Irán, que se supone que son malos-malísimos porque envían drones a Israel y otras cosas peores, en cambio, disminuye en esa percepción)
Tomándolo con más tiempo, la cosa es clara:
Irán, entre 2006 y 2012 llevaba la batuta como potencia percibida por los estadounidenses como enemigo principal. Pero en estos dos últimos años, la subida de Corea del Norte es espectacular. No me extraña que el vicepresidente no estuviera muy contento al ver el acercamiento "olímpico" entre el Norte y el Sur. 
De todos modos, es la posición de Rusia y la China las que resultan más cargadas de futuro (Wallerstein lo comentaba). Pero este palmarés de la particular olimpiada a ver quién manda más, proporciona alguna preguntas adicionales.

Rusia y la China están bien situados, Israel no aparece (pero tiene a AIPAC en los Estados Unidos) y Corea del Sur va detrás de España-

domingo, 18 de febrero de 2018

Ética para robots

A principios de los años 40, Asimov, en su serie sobre los robots, formuló las que se han conocido como "tres leyes de la robótica". Era los principios que se programaban en los robots para que estos las cumplieran sin mayor discernimiento. Algo mecánico que, como el autor hacía ver, generaba numerosos problemas cuando entraban en contradicción entre sí o con el contexto y el robot "enloquecía". Los principios éticos para aquellos robots eran estos, claros y diáfanos:
  1. Un robot no hará daño a un ser humano, ni permitirá con su inacción que sufra daño.
  2. Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entrasen en conflicto con la primera ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley.
Discusiones al margen, Asimov planteaba, en sus aporías, problemas que después se han tenido que plantear en la realidad como muestran discusiones sobre el uso de robots en el campo militar, la medicina o las relaciones personales, dando paso a planteamientos de algo que se puede llamar "roboética".
Pero hay más. Resulta que estos principios y sus imitadores parten de un supuesto problemático: que la ética, necesariamente, tiene que derivar de supuestos filosóficos universales. Y ahí está el problema. Primero, porque es dudoso que existe eso que llaman "ley natural" que, algunas veces, no es más que la ética de la religión dominante despojada de cualquier ornamento religioso o, tal vez, una imaginación por parte del creador sobre cómo es su creatura. Y, segundo, porque el mundo se ha hecho suficientemente complejo como para que no se levanten voces sobre esa curiosa identificación entre "supuestos filosóficos universales" y "supuestos filosóficos 'occidentales'" (es decir, eurocéntricos). De hecho, se puede hablar de civilizaciones, pero cuando se habla de "la civilización" es porque se está hablando de la "civilización occidental" (es decir, eurocéntrica). 
Y hasta ahí ha llegado el asunto: a que haya proyectos sobre una "roboética" que no se base únicamente en supuestos eurocéntricos, sino que recoja los planteamientos de otras éticas (confuciana, taoísta, hinduísta y otras tradiciones no-occidentales). No sé si se podrá conseguir algo, pero los pasos se están dando para ver cómo programar sistemas inteligentes y autónomos no-humanos, es decir, robots. Pero me temo que la ética no puede programarse (Asimov lo entendió bien) y que, al final, "la ética dominante será la ética del sistema dominante" y si este sistema es el capitalismo, ya se sabe qué puede dar de sí dicho sistema.

sábado, 17 de febrero de 2018

Universidades aparcamientos

No recuerdo ahora quién habló, hace ya bastantes años, de las universidades (en aquel caso, españolas) como aparcamiento de jóvenes para retrasar su ingreso en el mercado laboral. La idea no ha desaparecido. Lo he tenido que recordar al recibir, casi de manera simultánea, dos textos.
Por un lado, un "PROYECTO DE OPINIÓN de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales para la Comisión de Cultura y Educación sobre la modernización de la educación en la Unión Europea" del que copio y pego este epígrafe:
Toma nota de que, pese a la fuerte demanda en el mercado laboral de capacidades de alto nivel y a la respuesta del sistema educativo, que ha desarrollado de forma masiva centros de enseñanza superior, aproximadamente el 20 % de los europeos, incluidos graduados universitarios, carecen de competencias básicas de lectura, escritura o cálculo 1 ; recuerda, además, que un número similar de europeos tiene un bajo nivel de capacidades básicas y que el 44 % carece de capacidades digitales básicas 2 , lo que dificulta gravemente su participación en un mercado laboral tecnológicamente avanzado y también su vida cotidiana;
Las referencias 1 y 2 son a estas páginas:
1 http://ec.europa.eu/education/policy/school/math_es
2 https://ec.europa.eu/commission/sites/beta-political/files/digital-skills-factsheet-tallinn_en.pdf
No parece que los centros de enseñanza superior hayan sido un prodigio de éxitos. El aumentar el número de titulaciones no parece que sea la solución. El documento habla de cuestiones más de fondo.
La tentación de mirar hacia los Estados Unidos es casi insuperable, cosa que se observa, en concreto, en las titulaciones de negocios (MBA) y derecho. ¿Seguro? Pues si se pregunta a los que las han obtenido, las respuestas tienen que matizarse, según describe Gallup en el segundo de los textos que me llegan.
Hay alguna interesante incoherencia entre el porcentaje de los que dicen que la cosa valió la pena y los que, para el mismo grado, dicen que les preparó para el "mundo exterior". Es el caso del doctorado que, efectivamente, prepara para acceder a algunos puestos, pero que suele ser irrelevante en la mayoría de ellos. Los estudios de medicina quedan relativamente bien en un mundo de medicina privada mayoritaria, pero derecho y MBA no tanto. No parece que, a los efectos "europeos" (es decir, de la Unión Europea), este sea el mejor modelo. Igual es que no existe todavía para las cambiantes condiciones laborales, mezcla de tecnología y crisis, actuales.

viernes, 16 de febrero de 2018

Feliz año nuevo

Para todo el mundo, ya que pensar que el único cómputo posible sea el "gregoriano" son ganas de mantener el eurocentrismo. No se olvide que estamos, en el calendario judío, en el  año 5778, para los hinduistas en el 5119, los budistas cuentan el año 2561 y los musulmanes el 1439. Pero hoy ingresamos en el año 4716, Año del Perro de Agua. Mi repaso por los diferentes horóscopos que pueblan el ciberespacio no me ha dado una idea clara sobre lo que se puede esperar este año. Sí me la ha dado el último Comentario (el 467) publicado ayer por Immanuel Wallerstein dedicado a la geopolítica de este siglo (supongo que, como suelen hacer, La Jornada, México, lo publicará traducido). Característica general: la fluidez. La inestabilidad, añado. O, lo que él llama "crisis estructural".
La China aparece en el texto nada más empezar y junto a Rusia. A diferencia de la estabilidad de la Guerra Fría, ahora son los Estados Unidos los que tienen que ir adaptándose a lo que estas potencias plantean de forma que se obtenga su cooperación para seguir adelante con los objetivos estadounidenses. 
En su zona, sin duda, está la cuestión de Corea del Norte, importante para dos aliados de los Estados Unidos, a saber, Corea del Sur y el Japón. Curioso, añado, que desde la potencia todavía hegemónica no se vea con entusiasmo pacifista los pasos de acercamiento entre las dos Coreas. Igual es que los objetivos estadounidenses son otros: tener un enemigo claro y enfrentado a aliados. Todo quedaría claro.
Lo que no queda claro, prosigue el texto, es Oriente Medio (de nuevo, ese curioso eurocentrismo ya que, para los australianos o neozelandeses difícilmente se puede entender dicho nombre como geográfico: es su Occidente ya que para ellos el Oriente son los Estados Unidos). Copio y pego (y envío al lector a la entrada del blog de Álvarez-Osorio aquí en el margen derecho):
Or take the even more knotty situation in the so-called Islamic world going from the Maghreb to Indonesia, and particularly in Syria. Each major power in the region (or dealing with the region) has a different prime "enemy" (or enemies). For Saudi Arabia and Israel, it is at the moment Iran. For Iran it is the United States. For Egypt it is the Muslim Brotherhood. For Turkey it is the Kurds. For the Iraqi regime, it is the Sunnis. For Italy, it is Al Qaeda, which is making it impossible to control the flow of migrants.
Fluidez, pues, pero con negros augurios finales. La posibilidad en el terreno de las armas nucleares de "accidents, or mistakes, or folly", con lo que se resolverían, añado, todas las perplejidades anteriores y, si se produjera tal eventualidad a una escala apropiada, la desaparición de los que pueden quedar perplejos ante esta fluidez.

jueves, 15 de febrero de 2018

A Dios rogando

Los asesinatos de estudiantes y profesores en Florida por parte del confeso Nikolas Cruz, de infancia atormentada y con conexiones políticas, han sido recibidos por numerosos políticos estadounidenses con comentarios que hablan de sus rezos por las víctimas o, en la mejor de las hipótesis, propuestas para que se dicten nuevas leyes que ya se sabe que no tendrán futuro legislativo. 
Esta lista que publicó el New York Times en octubre pasado tiene dos lecturas. La primera columna que acompaña a diez congresistas y a diez senadores estadounidenses se refiere a las buenas intenciones religiosas por parte de estos políticos, dispuestos a elevar plegarias al Altísimo por las víctimas de la masacre de Las Vegas. La segunda columna, que es la que les lleva a la lista, es la de los donativos recibidos desde las arcas de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) que los sitúa entre los respectivos diez primeros.
El teatro se repite y ahora hasta el presidente Trump, devoto creyente, ha hablado de sus oraciones (como suena) por las víctimas de este octavo suceso con víctimas en lo que va de año (con y sin víctimas son dieciocho). Durante su campaña para llegar a la presidencia, Trump recibió de la NRA 21 millones de dólares y ha tenido intervenciones importantes en eventos organizados por la NRA.
No se crea que es excepcional. Estos dos gráficos muestran los que más recibieron durante la campaña de 2016. Seguro que todos han rogado a Dios por el alma de los asesinados.
Dinero a favor y dinero en contra. Increíble que los datos, dentro de sus fluctuaciones de una fuente a otra, se conozcan (es uno de mis argumentos para admirar y envidiar al sistema estadounidense, cosa que me encantaría poder hacer, y por los mismos motivos, en otros sistemas europeos). En su discurso ante la NRA, ya como presidente, Trump insistió en la defensa de la Segunda Enmienda a su Constitución, que permite el uso de armas para la autodefensa. No está tan claro que lo permita para el asesinato. Pero eso son peccata minuta. Las armas no matan: matan los hombres, como ya decía el presidente Reagan, también amigo de la NRA. Así que el problema es la salud mental de los asesinos o, si procede, la religión de los mismos. O la inmigración. Seguiremos rezando.
(Aquí algunas reacciones de supervivientes a la "oraciones y condolencias" recibidas)
(Añadido el 21: Los datos estadounidenses sobre donaciones se refieren a donaciones públicas, lo cual no excluye, como en España, el uso de "cajas B", donaciones bajo manga, "discretas". Casos  de "dinero oscuro" haberlos, haylos)

miércoles, 14 de febrero de 2018

Riesgos mundiales

El Foro de Davos es un encuentro anual en el que se mezclan eventos sociales y discusiones serias. Uno de los productos que vale la pena de seguir (más allá de reportajes sobre políticos excéntricos, propuestas retóricas y discursos para la galería -de sus respectivos países de origen-) es su informe sobre riesgos mundiales que este año alcanzaba su decimotercera edición. Ha habido algunas recensiones interesantes, sobre todo recordando la presencia del “America first” proteccionista en un contexto librecambista, es decir, la presencia de un líder ante “el mundo que él insulta”. Pero hay alguna referencia más, sobre todo teniendo en cuenta de qué público se trata y que, por orden de importancia, serían los grandes empresarios, algunos líderes políticos, los necesarios compañeros de viaje y, finalmente, los apropiados intelectuales orgánicos dispuestos a dar la versión que mejor encaje con los intereses de los anteriores. Sin embargo, no siempre las cosas van en esa dirección. O tal vez sí. Veamos.
Me refiero a la lista de tales riesgos según la probabilidad de que ocurran y según el impacto que pueden tener sobre el funcionamiento del sistema mundial que, no hace falta ser muy avispado, se concreta sobre todo en el sistema económico mundial.
Si se juntan ambos criterios y se busca qué riesgos son, al mismo tiempo, más probables y con efectos más visibles, aparecen con claridad los que tienen que ver con el clima: los hechos climáticos extremos, desastres naturales y el posible fracaso en la mitigación y adaptación al cambio climático (sic: dan por supuesto que el cambio climático es una realidad que hay que reducir y a la que hay que adaptarse). Parece que de estos riesgos se derivan otros, como las migraciones originadas por los efectos del calentamiento global.
En un lugar preeminente en cuanto a probabilidad, aunque su impacto sea menos evidente, están los riesgos asociados con los ciberataques y, mucho menos impactantes, los fraudes y robos de datos. Lo de los ciberataques ha estado en los medios en los últimos tiempos, desde los producidos durante las elecciones estadounidenses que llevaron a la victoria de Trump (o a la derrota de Clinton) hasta el procés catalán. Cierto que, desde Rusia, se ha negado tal participación y cierto también que la opinión pública europea no acaba de creerse tales riesgos (como tampoco se creen, a efectos prácticos sobre todo, los del cambio climático). Pero estos intelectuales orgánicos del Foro los dan no solo como riesgos reales, sino, encima, como muy probables y muy peligrosos. Y no son los únicos, como se sabe, en concreto en lo que se refiere a los ciberataques, habiendo opiniones, por ejemplo en el Reino Unido, que se preguntan no tanto “si” se van a producir, sino “cuándo” se van a producir.
Lo que resulta curioso es que, entre los diez primeros riesgos tanto en probabilidad como en impacto, los estrictamente económicos sean una minoría o, en todo caso, ocupen un puesto muy secundario. Las razones pueden ser muy variadas: desde la posibilidad de que una crisis económica siga siendo una amenaza demasiado evidente como para mentarla en un Foro como ese (sería mentar la bicha) o porque, en efecto, tales riesgos estén ocultados por la constatación de un crecimiento a escala global. Un artículo de Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional, publicado por las mismas fechas, viene en nuestra ayuda. Gracias a ella sabemos que, aunque hay diferencias dentro del sistema mundial y la desigualdad sigue siendo un problema, el crecimiento está garantizado, pero… Y ahí viene el pero: la corrupción y el cambio climático no conocen fronteras y hacen que el optimismo sobre el crecimiento tenga que ser matizado. Y muy matizado.
La corrupción no se refiere a la llamada “corrupción mosquito” en la que un “amiguito del alma” recibe unos regalos del corruptor de turno. Se trata de la “corrupción dinosaurio”, ese movimiento enorme de dinero desde las arcas públicas a los bolsillos privados y, de ahí, a paraísos fiscales de los que algo debe de saber el Fondo. O debería saber. A veces, esa “corrupción sin fronteras” va directamente de las arcas públicas a los paraísos fiscales de modo que los ladrones puedan irse de rositas (algún caso hay, y se conoce, en el que el ladrón aprovechaba viajes oficiales para hacer una escapada a ver crecer su dinero plantado en bancos complacientes).
Sobre el cambio climático, ese supuesto invento chino contra Estados Unidos, parece que hay acuerdo: es más que un riesgo. Cuidado, pues.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Añadido el 20: un trabajo sobre los asistentes a Davos y los divergentes significados que tiene su evolución)

De relatos y otras novelerías

"Con frecuencia se dice que falta un relato de España. Confieso que el término relato, tal como ahora se utiliza, me resulta incómodo y hasta antipático. Por supuesto no tanto como empoderamiento, que ya es el colmo. Pero relato, en este nuevo sentido, es un término de moda, útil sobre todo por su imprecisión". Me gusta este artículo de Francesc de Carreras que comienza con la cita que acabo de hacer y que comparto.
Suponiendo que los independentistas hayan conseguido un buen "relato" (mezcla, como todos -dice-, de verdades y falsedades), la solución (si es que se trata de un problema) no es oponerle otro relato y recurrir a los 500 años y a lo que haga falta. Eso sería mantener el problema indefinidamente porque relato contra relato, dependerá, como dirá Humpty Dumpty a Alicia, de quién tenga el poder y, en este caso, el poder de Madrid no tiene paralelo al poder de Barcelona (prescindiendo de la broma de Tabarnia, que incluye en su definición, a Barcelona). Baste ver que el Partido Popular puede seguir siendo el partido más votado en España y el menos votado en Cataluña. Estamos donde estábamos.
Como es posible, y hasta probable, que no haya solución, es decir, que no se trate de un problema,  y que sea una "misión imposible", habrá que buscarle un nombre al asunto que, de nuevo Ortega, habrá que aprender a "conllevar". 

martes, 13 de febrero de 2018

Empate catastrófico

A partir de un viejo artículo del vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, dedicado al particular empate catastrófico de su país, se puede hacer lista de otros empates que se encuentran ahora en el panorama mundial.
Está, claro está, el venezolano con los avatares de diversos mediadores y, en particular, el del expresidente español Rodríguez Zapatero. Conviene tomar cum mica salis algunos reportajes españoles, contrarios tanto al expresidente español como al presidente venezolano. Pero no es exagerado pensar que también allí hay un fifty-fifty de difícil solución, excepto para quien tiene poder, que siempre puede arrimar el ascua a su sardina.
Más complicado está el empate catalán, aunque no sea más que porque ahí la cuestión del poder es más complicada. Mitad-mitad, sí. Pero no está claro quién tiene el poder. Tal vez el gobierno de Madrid, pero, como en el caso de Venezuela, el empate oculta las profundas divisiones dentro de cada uno de los bandos.
La división opositora venezolana es evidente. Pero también, aunque menos visible, parece que se da en el bando chavista. Se sabe: cuando no hay harina, todo es mohína. Pero también son palpables las divisiones en ambos bandos dentro de Cataluña: la búsqueda del poder es golosa y no siempre los partidos son capaces de poner el supuesto "interés general" por encima de su particular "interés electoral". Los tira-y-afloja para formar la Gran Coalición en Alemania son un caso curioso, tal vez excepcional.
El artículo de García Linera tiene un punto que no es tan claro en los otros dos casos que recojo: reconocer el empate implica reconocer que, aunque "mi" proyecto sea mejor, carece de hegemonía o, si se prefiere, de mayoría suficiente como para imponerlo a la otra mitad de la sociedad. Se podría aprender de Bolivia, aunque sin caer en el culto a la personalidad de suponer que el actual presidente es "poder constituyente".
Pero hay más. El empate pasa a ser catastrófico en determinadas circunstancias, en concreto en lo que se refiere a las demandas de los ciudadanos. Pongamos que, a lo largo de una recta que separa extremos políticos (derecha-izquierda, secesionismo-unionismo y similares) podemos situar esas demandas. Es una simplificación, siguiendo a Downs, pero que sirve para entender algunas cosas. Se pueden dar dos casos extremos.
El primero se produce cuando esas demandas toman la forma de una campana (la llamada curva normal): la mayoría está en torno al centro, así que los empatados A y B tienden a parecerse en su oferta para ocupar así el punto de máxima demanda.
Los situados en los extremos, como C, no tienen posibilidades ni siquiera de coaligarse con su más cercana oferta, B en el ejemplo. Total, hay empate A-B, pero no es catastrófico. Es "centrista".
Otra cosa sucede si la distribución tiene dos máximos, como en este otro ejemplo:
A y B no tienen motivo alguno para acercar sus posturas. Los partidos "centristas", como el D, no tienen mucho que hacer. Tendrán algún respaldo por parte de los que temen los efectos de la probable polarización A-B, pero serán irrelevantes. C, en cambio, puede ayudar a B a ganar a A, a no ser que quede demasiado lejos.
Obsérvese que los ejes sobre los que se construyen esas curvas pueden ser muy variados y hay que ver, en cada situación concreta, qué poner en el eje de las abscisas. En la España previa a la última guerra era el eje derecha-izquierda, una polarización catastrófica con dos puntos altos en la derecha y la izquierda. En la España hasta la crisis de 2008, en todo caso ya no ahora, el denostado bipartidismo respondía a un gráfico como el primer que he presentado, nada catastrófico, y también era sobre la variable derecha-izquierda. En cambio, en la Cataluña contemporánea, es el eje secesionistas-unionistas el que lleva a ese empate catastrófico.

lunes, 12 de febrero de 2018

Nacionalismo olímpico

Se supone que los juegos olímpicos, siguiendo la tradición de Olimpia, son una exaltación de lo común por encima de lo particular teniendo en cuenta que entre lo particular está el localismo de ser espartano o ateniense. 
Cierto que, en esta edición, ha habido un caso especial: deportistas de las "dos" coreas desfilando juntos bajo una sola bandera mientras, en paralelo, se produce un acercamiento entre sus respectivos representantes llegando a estrecharse las manos y eso que se supone que siguen estando en guerra.
Pero lo normal (es decir, lo más frecuente) es que cada cual hable de la feria según le haya ido (a su país) en ella. Caso francés, por ejemplo, con Le Monde ayer. O caso estadounidense con el Washington Post también de ayer. Y caso especial, el vicepresidente estadounidense levantándose unicamente ante su país y no haciéndolo ante ningún otro (nueva versión del second to none de Reagan). Los tres periódicos españoles que he ojeado (de ojo, no de hoja), andan más ocupados con el fútbol local, excepto, secundariamente, para la recuperación de Queralt Castellet, noticia "humana" más que "nacionalista". Obvio.

domingo, 11 de febrero de 2018

Donde dije "digo", digo "Diego"

Ese es el argumento que el autor de este reportaje usa para llamar "cínico", ya en el titular, al presidente del Ecuador, Lenín Moreno. Discutible si se reconoce que es el comportamiento normal de (casi) todo político que toca poder y tiene que revisar lo que prometió en campaña, muchas veces porque, al entrar en coalición con otros partidos, no tiene más remedio que hacerlo. Que se lo digan a Merkel y a Schulz. O a los británicos que se sienten traicionados por sus políticos en lo que se refiere al tema Brexit (Caveant catalani).
Dicho lo cual, el reportaje en cuestión es un repaso al modo, opuesto al firmante de éste, con que los medios estadounidenses han abordado el asunto, laudatorio para Moreno, contrario a Rafael Correa, el ex-presidente de quien Moreno fue vicepresidente.

sábado, 10 de febrero de 2018

Mi confusión

Me he perdido. Sabía de movimientos separatistas en la provincia más occidental de la China, Xinjiang, donde los uigures, de tradición islámica, recibían fraternal ayuda de Arabia Saudita para organizar sus mezquitas, no sé si siempre en tradición wahabita, al tiempo que, desde Beijing, se "recolonizaba" el territorio con miembros de la mayoría han. Hasta ahí, ningún problema: una forma más de poner astillas en las ruedas del gobierno de Beijing, dejando a la vista las alianzas y enfrentamientos y un típico truco para aguar separatismos junto a la reacción hiperpolicial al respecto. Pero ahora me encuentro que, en Afganistán. esa absurda guerra que inició Bush II, un grupo uigur, aliado de los talibán, ha sido objeto de ataques por parte de los Estados Unidos.
En general, es curioso que los aliados en un sitio se conviertan en enemigos cuando se trasplantan a otro. Lo de estos uigures no es un caso único. Al Qaeda podría ser otro.

¿Cuántos han de mandar?

En lo que respecta al sistema mundial, disponemos de varios modelos sobre cuántos deben (de) mandar. Una superpotencia sola, dos, tres, muchos países.
La superpotencia sin rivales importantes es el ideal de toda potencia hegemónica que en el mundo haya sido, por lo menos desde los Austria. Inglaterra lo quiso ser y, ahora, lo quiere ser Estados Unidos. Para el que manda es, como digo, ideal. Para el resto, no tanto ya que esa potencia hace y deshace a su gusto y no necesariamente a gusto de "los de abajo" (me refiero a los países que la obedecen, no a sus propias clases bajas, que esa es otra historia). Si la historia sirve de algo, se sabe que, tarde o temprano, esos "líderes" dejan de serlo por una mezcla de deterioro interno (léanse las novelas del género picaresco en la España de su tiempo), excesos militaristas (lo mostró Paul Kennedy) y aparición de alternativas viables (del "quítate tú, que me pongo yo", que es lo que hizo Wilson con Inglaterra).
Las dos potencias es la Guerra Fría. Destrucción mutua asegurada, pero relativa estabilidad en medio de la tensión y el miedo. Mala cosa para ambos si tienen que resolver el dilema "cañones vs mantequilla". Violencia por país interpuesto (las llamadas "guerras de baja intensidad"). Tal vez bueno para las élites de los países subalternos, pero no tan bueno para las clases bajas de dichos países.
Tres potencias es el modelo de Orwell en 1984. Inestabilidad todavía mayor si es cuestión militar (diplomacia de dos contra uno, con alianzas cambiantes). La Tríada como fue después de la Guerra Fría (USA, Japón, UE) que acabó. Gran Hermano que vigila en cada uno de los polos.
Pero, ¿por qué no Naciones Unidas -el modelo, no la práctica observable bajo la Banda de los Cinco en el Consejo de Seguridad-? Es decir, democracia, resolución de conflictos. Pues porque parece que el principio "realista" que mueve el escenario es, primero, codicia por parte de las élites que, una vez logrado el puesto, practican la avaricia, la acumulación incesante de capital. Nada nuevo.

viernes, 9 de febrero de 2018

VIX

Una entrada fugaz me hizo dedicar ayer un buen tiempo a ver qué diablos era eso del índice VIX que pretende medir la volatilidad de los mercados financieros (si está bajo, todo el mundo contento; si está alto, todo el mundo se asusta, tiene miedo y cunde el pánico). Entendí poco del asunto y, todavía menos, de los complejos vericuetos estadísticos mediante los cuales se calcula. San Google respondió fielmente a mis oraciones.
Hoy veo que mis motivos eran fundados: VIX se muerde la cola y se convierte en efecto, pero también causa, de la volatilidad de estos días. Su inventor teme que tal cosa se esté produciendo.
Comprensible: el sistema financiero es, junto al medioambiente, algo mundial y,  por muchos ordenadores que se pongan en marcha, resulta muy difícil, si no imposible, abarcarlo. Hacer un fetiche de los instrumentos para iluminar en algo una cosa tan inabarcable, es, pues, comprensible. Pero el riesgo es el que se ha visto: lo que, en teoría, reflejaba la realidad, se convierte en parte de esa realidad y la afecta como cualquier otro factor, como la amenaza de un cambio en los tipos de interés o una vuelta a la inflación en el país central.
Efecto: 3 billones de dólares (trillion en inglés) evaporados en una semana de volatilidad del Dow Jones.

Propaganda estadística

Un buen artículo en el Financial Times con algunos consejos para defenderse de las estadísticas que, detrás de su rotundidad y oscuridad, esconden sencilla propaganda (por cierto, siempre creí que "estadística" venía de "Estado", pero resulta que viene, según cuenta Amando de Miguel, de "estado" -estado de cuentas, por ejemplo-). Algunos de sus consejos valen para muchas otras "certezas" que recibimos cotidianamente. He aquí algunos de ellos:
1. Antes de todo, sé consciente de tus sentimientos. En contra de lo que, a veces, pensamos, la razón suele estar precedida del sentimiento. En términos pedantes (que incluye citar a Weber), toda investigación parte de un juicio de valor sobre qué vale la pena investigar y qué no, aunque después se cumplan todos los requisitos del empirismo.
2. Pon la cosa en perspectiva. Hay hechos que llaman la atención. Quedarse en ella son ganas de no entenderlo. Hasta renombrados investigadores han quedado atrapados por las noticias sobre violencia contra las mujeres en España, sin ver el asunto en términos no sólo históricos, sino también geográficos.
3. Acepta la imprecisión. Las estadísticas (y las noticias rotundas) parecen no dejar margen para la duda. Mala cosa. Nuestro conocimiento siempre es impreciso y lo que vamos consiguiendo es evitar los errores, no alcanzar la verdad (cita a Popper obligada) y menos la Verdad Absoluta.
4. Mantén la curiosidad. En el artículo se sugiere darle otro clic al ratón y buscar algo más, alguna versión alternativa, algún detalle que se nos haya escapado.
Bello ideal. No es una descripción desapasionada, definitiva, precisa y total de lo que hacemos, sino un catálogo de lo que deberíamos hacer y no PODEMOS hacer, por el mero hecho de que somos humanos, limitados, pasionales y provisionales.