lunes, 19 de febrero de 2018

Enemigos de quita y pon

En tiempos de la Guerra Fría, uno de los factores que generaba un falso sentimiento de seguridad (intelectual) era la aparente estabilidad del enfrentamiento entre la potencia hegemónica (los Estados Unidos) y la candidata oficial a sucederle (la URSS) en tal empeño.
Ya entonces, y para países más periféricos, se vio cómo cambiaba la enemistad o la amistad respecto al país que más mandaba o parecía mandar. Así, por ejemplo, Noriega fue amigo y enemigo, Gadafi fue amigo, enemigo, amigo y enemigo. No siempre era evidente el motivo de tales cambios de humos estratégico, pero el caso es que se podía pasar de cenar amistosamente con el líder entonces bueno (por ejemplo, José María Aznar con Gadafi, con intercambio de cariñosos regalos incluido) a abanderar ataques desazorados hasta acabar con el ex-amigo haciéndole morir vergonzosamente (eso sí, dejando el país hecho unos zorros, si es que "eso" puede ser llamado país).
Pero lo mismo sucede en las alturas: ¿quién es el enemigo que el gobierno USA necesita en cada momento para justificar sus inmensos, inabarcables y corruptos gastos militares -no solo para que los estudiantes se maten entre sí, sino, sobre todo, para que se produzcan guerras "de baja intensidad" o se pueda intervenir para aplicar la "doctrina Carter" (el interés económico de los Estados Unidos -es decir, de sus empresas grandes- es el que manda y, así, habrá que invadir países en los que hay intereses de tales empresas).
Peco como esos intereses cambian en el tiempo, lo lógico es que también cambien las definiciones de enemigo que se cuentan al público crédulo (cosa que tanto asombraba a Howard Zinn). No es la única causa (supongo que no hay fenómeno social que tenga una única causa), pero esta pesa lo suyo. 
Vale, pues esta es, según Gallup, la percepción que tienen los estadounidenses al respecto:
Un cierto empate a principios de 2016 y una subida espectacular por parte de Corea del Norte (Irán, que se supone que son malos-malísimos porque envían drones a Israel y otras cosas peores, en cambio, disminuye en esa percepción)
Tomándolo con más tiempo, la cosa es clara:
Irán, entre 2006 y 2012 llevaba la batuta como potencia percibida por los estadounidenses como enemigo principal. Pero en estos dos últimos años, la subida de Corea del Norte es espectacular. No me extraña que el vicepresidente no estuviera muy contento al ver el acercamiento "olímpico" entre el Norte y el Sur. 
De todos modos, es la posición de Rusia y la China las que resultan más cargadas de futuro (Wallerstein lo comentaba). Pero este palmarés de la particular olimpiada a ver quién manda más, proporciona alguna preguntas adicionales.

Rusia y la China están bien situados, Israel no aparece (pero tiene a AIPAC en los Estados Unidos) y Corea del Sur va detrás de España-

domingo, 18 de febrero de 2018

Ética para robots

A principios de los años 40, Asimov, en su serie sobre los robots, formuló las que se han conocido como "tres leyes de la robótica". Era los principios que se programaban en los robots para que estos las cumplieran sin mayor discernimiento. Algo mecánico que, como el autor hacía ver, generaba numerosos problemas cuando entraban en contradicción entre sí o con el contexto y el robot "enloquecía". Los principios éticos para aquellos robots eran estos, claros y diáfanos:
  1. Un robot no hará daño a un ser humano, ni permitirá con su inacción que sufra daño.
  2. Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entrasen en conflicto con la primera ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley.
Discusiones al margen, Asimov planteaba, en sus aporías, problemas que después se han tenido que plantear en la realidad como muestran discusiones sobre el uso de robots en el campo militar, la medicina o las relaciones personales, dando paso a planteamientos de algo que se puede llamar "roboética".
Pero hay más. Resulta que estos principios y sus imitadores parten de un supuesto problemático: que la ética, necesariamente, tiene que derivar de supuestos filosóficos universales. Y ahí está el problema. Primero, porque es dudoso que existe eso que llaman "ley natural" que, algunas veces, no es más que la ética de la religión dominante despojada de cualquier ornamento religioso o, tal vez, una imaginación por parte del creador sobre cómo es su creatura. Y, segundo, porque el mundo se ha hecho suficientemente complejo como para que no se levanten voces sobre esa curiosa identificación entre "supuestos filosóficos universales" y "supuestos filosóficos 'occidentales'" (es decir, eurocéntricos). De hecho, se puede hablar de civilizaciones, pero cuando se habla de "la civilización" es porque se está hablando de la "civilización occidental" (es decir, eurocéntrica). 
Y hasta ahí ha llegado el asunto: a que haya proyectos sobre una "roboética" que no se base únicamente en supuestos eurocéntricos, sino que recoja los planteamientos de otras éticas (confuciana, taoísta, hinduísta y otras tradiciones no-occidentales). No sé si se podrá conseguir algo, pero los pasos se están dando para ver cómo programar sistemas inteligentes y autónomos no-humanos, es decir, robots. Pero me temo que la ética no puede programarse (Asimov lo entendió bien) y que, al final, "la ética dominante será la ética del sistema dominante" y si este sistema es el capitalismo, ya se sabe qué puede dar de sí dicho sistema.

sábado, 17 de febrero de 2018

Universidades aparcamientos

No recuerdo ahora quién habló, hace ya bastantes años, de las universidades (en aquel caso, españolas) como aparcamiento de jóvenes para retrasar su ingreso en el mercado laboral. La idea no ha desaparecido. Lo he tenido que recordar al recibir, casi de manera simultánea, dos textos.
Por un lado, un "PROYECTO DE OPINIÓN de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales para la Comisión de Cultura y Educación sobre la modernización de la educación en la Unión Europea" del que copio y pego este epígrafe:
Toma nota de que, pese a la fuerte demanda en el mercado laboral de capacidades de alto nivel y a la respuesta del sistema educativo, que ha desarrollado de forma masiva centros de enseñanza superior, aproximadamente el 20 % de los europeos, incluidos graduados universitarios, carecen de competencias básicas de lectura, escritura o cálculo 1 ; recuerda, además, que un número similar de europeos tiene un bajo nivel de capacidades básicas y que el 44 % carece de capacidades digitales básicas 2 , lo que dificulta gravemente su participación en un mercado laboral tecnológicamente avanzado y también su vida cotidiana;
Las referencias 1 y 2 son a estas páginas:
1 http://ec.europa.eu/education/policy/school/math_es
2 https://ec.europa.eu/commission/sites/beta-political/files/digital-skills-factsheet-tallinn_en.pdf
No parece que los centros de enseñanza superior hayan sido un prodigio de éxitos. El aumentar el número de titulaciones no parece que sea la solución. El documento habla de cuestiones más de fondo.
La tentación de mirar hacia los Estados Unidos es casi insuperable, cosa que se observa, en concreto, en las titulaciones de negocios (MBA) y derecho. ¿Seguro? Pues si se pregunta a los que las han obtenido, las respuestas tienen que matizarse, según describe Gallup en el segundo de los textos que me llegan.
Hay alguna interesante incoherencia entre el porcentaje de los que dicen que la cosa valió la pena y los que, para el mismo grado, dicen que les preparó para el "mundo exterior". Es el caso del doctorado que, efectivamente, prepara para acceder a algunos puestos, pero que suele ser irrelevante en la mayoría de ellos. Los estudios de medicina quedan relativamente bien en un mundo de medicina privada mayoritaria, pero derecho y MBA no tanto. No parece que, a los efectos "europeos" (es decir, de la Unión Europea), este sea el mejor modelo. Igual es que no existe todavía para las cambiantes condiciones laborales, mezcla de tecnología y crisis, actuales.

viernes, 16 de febrero de 2018

Feliz año nuevo

Para todo el mundo, ya que pensar que el único cómputo posible sea el "gregoriano" son ganas de mantener el eurocentrismo. No se olvide que estamos, en el calendario judío, en el  año 5778, para los hinduistas en el 5119, los budistas cuentan el año 2561 y los musulmanes el 1439. Pero hoy ingresamos en el año 4716, Año del Perro de Agua. Mi repaso por los diferentes horóscopos que pueblan el ciberespacio no me ha dado una idea clara sobre lo que se puede esperar este año. Sí me la ha dado el último Comentario (el 467) publicado ayer por Immanuel Wallerstein dedicado a la geopolítica de este siglo (supongo que, como suelen hacer, La Jornada, México, lo publicará traducido). Característica general: la fluidez. La inestabilidad, añado. O, lo que él llama "crisis estructural".
La China aparece en el texto nada más empezar y junto a Rusia. A diferencia de la estabilidad de la Guerra Fría, ahora son los Estados Unidos los que tienen que ir adaptándose a lo que estas potencias plantean de forma que se obtenga su cooperación para seguir adelante con los objetivos estadounidenses. 
En su zona, sin duda, está la cuestión de Corea del Norte, importante para dos aliados de los Estados Unidos, a saber, Corea del Sur y el Japón. Curioso, añado, que desde la potencia todavía hegemónica no se vea con entusiasmo pacifista los pasos de acercamiento entre las dos Coreas. Igual es que los objetivos estadounidenses son otros: tener un enemigo claro y enfrentado a aliados. Todo quedaría claro.
Lo que no queda claro, prosigue el texto, es Oriente Medio (de nuevo, ese curioso eurocentrismo ya que, para los australianos o neozelandeses difícilmente se puede entender dicho nombre como geográfico: es su Occidente ya que para ellos el Oriente son los Estados Unidos). Copio y pego (y envío al lector a la entrada del blog de Álvarez-Osorio aquí en el margen derecho):
Or take the even more knotty situation in the so-called Islamic world going from the Maghreb to Indonesia, and particularly in Syria. Each major power in the region (or dealing with the region) has a different prime "enemy" (or enemies). For Saudi Arabia and Israel, it is at the moment Iran. For Iran it is the United States. For Egypt it is the Muslim Brotherhood. For Turkey it is the Kurds. For the Iraqi regime, it is the Sunnis. For Italy, it is Al Qaeda, which is making it impossible to control the flow of migrants.
Fluidez, pues, pero con negros augurios finales. La posibilidad en el terreno de las armas nucleares de "accidents, or mistakes, or folly", con lo que se resolverían, añado, todas las perplejidades anteriores y, si se produjera tal eventualidad a una escala apropiada, la desaparición de los que pueden quedar perplejos ante esta fluidez.

jueves, 15 de febrero de 2018

A Dios rogando

Los asesinatos de estudiantes y profesores en Florida por parte del confeso Nikolas Cruz, de infancia atormentada y con conexiones políticas, han sido recibidos por numerosos políticos estadounidenses con comentarios que hablan de sus rezos por las víctimas o, en la mejor de las hipótesis, propuestas para que se dicten nuevas leyes que ya se sabe que no tendrán futuro legislativo. 
Esta lista que publicó el New York Times en octubre pasado tiene dos lecturas. La primera columna que acompaña a diez congresistas y a diez senadores estadounidenses se refiere a las buenas intenciones religiosas por parte de estos políticos, dispuestos a elevar plegarias al Altísimo por las víctimas de la masacre de Las Vegas. La segunda columna, que es la que les lleva a la lista, es la de los donativos recibidos desde las arcas de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) que los sitúa entre los respectivos diez primeros.
El teatro se repite y ahora hasta el presidente Trump, devoto creyente, ha hablado de sus oraciones (como suena) por las víctimas de este octavo suceso con víctimas en lo que va de año (con y sin víctimas son dieciocho). Durante su campaña para llegar a la presidencia, Trump recibió de la NRA 21 millones de dólares y ha tenido intervenciones importantes en eventos organizados por la NRA.
No se crea que es excepcional. Estos dos gráficos muestran los que más recibieron durante la campaña de 2016. Seguro que todos han rogado a Dios por el alma de los asesinados.
Dinero a favor y dinero en contra. Increíble que los datos, dentro de sus fluctuaciones de una fuente a otra, se conozcan (es uno de mis argumentos para admirar y envidiar al sistema estadounidense, cosa que me encantaría poder hacer, y por los mismos motivos, en otros sistemas europeos). En su discurso ante la NRA, ya como presidente, Trump insistió en la defensa de la Segunda Enmienda a su Constitución, que permite el uso de armas para la autodefensa. No está tan claro que lo permita para el asesinato. Pero eso son peccata minuta. Las armas no matan: matan los hombres, como ya decía el presidente Reagan, también amigo de la NRA. Así que el problema es la salud mental de los asesinos o, si procede, la religión de los mismos. O la inmigración. Seguiremos rezando.
(Aquí algunas reacciones de supervivientes a la "oraciones y condolencias" recibidas)

miércoles, 14 de febrero de 2018

Riesgos mundiales

El Foro de Davos es un encuentro anual en el que se mezclan eventos sociales y discusiones serias. Uno de los productos que vale la pena de seguir (más allá de reportajes sobre políticos excéntricos, propuestas retóricas y discursos para la galería -de sus respectivos países de origen-) es su informe sobre riesgos mundiales que este año alcanzaba su decimotercera edición. Ha habido algunas recensiones interesantes, sobre todo recordando la presencia del “America first” proteccionista en un contexto librecambista, es decir, la presencia de un líder ante “el mundo que él insulta”. Pero hay alguna referencia más, sobre todo teniendo en cuenta de qué público se trata y que, por orden de importancia, serían los grandes empresarios, algunos líderes políticos, los necesarios compañeros de viaje y, finalmente, los apropiados intelectuales orgánicos dispuestos a dar la versión que mejor encaje con los intereses de los anteriores. Sin embargo, no siempre las cosas van en esa dirección. O tal vez sí. Veamos.
Me refiero a la lista de tales riesgos según la probabilidad de que ocurran y según el impacto que pueden tener sobre el funcionamiento del sistema mundial que, no hace falta ser muy avispado, se concreta sobre todo en el sistema económico mundial.
Si se juntan ambos criterios y se busca qué riesgos son, al mismo tiempo, más probables y con efectos más visibles, aparecen con claridad los que tienen que ver con el clima: los hechos climáticos extremos, desastres naturales y el posible fracaso en la mitigación y adaptación al cambio climático (sic: dan por supuesto que el cambio climático es una realidad que hay que reducir y a la que hay que adaptarse). Parece que de estos riesgos se derivan otros, como las migraciones originadas por los efectos del calentamiento global.
En un lugar preeminente en cuanto a probabilidad, aunque su impacto sea menos evidente, están los riesgos asociados con los ciberataques y, mucho menos impactantes, los fraudes y robos de datos. Lo de los ciberataques ha estado en los medios en los últimos tiempos, desde los producidos durante las elecciones estadounidenses que llevaron a la victoria de Trump (o a la derrota de Clinton) hasta el procés catalán. Cierto que, desde Rusia, se ha negado tal participación y cierto también que la opinión pública europea no acaba de creerse tales riesgos (como tampoco se creen, a efectos prácticos sobre todo, los del cambio climático). Pero estos intelectuales orgánicos del Foro los dan no solo como riesgos reales, sino, encima, como muy probables y muy peligrosos. Y no son los únicos, como se sabe, en concreto en lo que se refiere a los ciberataques, habiendo opiniones, por ejemplo en el Reino Unido, que se preguntan no tanto “si” se van a producir, sino “cuándo” se van a producir.
Lo que resulta curioso es que, entre los diez primeros riesgos tanto en probabilidad como en impacto, los estrictamente económicos sean una minoría o, en todo caso, ocupen un puesto muy secundario. Las razones pueden ser muy variadas: desde la posibilidad de que una crisis económica siga siendo una amenaza demasiado evidente como para mentarla en un Foro como ese (sería mentar la bicha) o porque, en efecto, tales riesgos estén ocultados por la constatación de un crecimiento a escala global. Un artículo de Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional, publicado por las mismas fechas, viene en nuestra ayuda. Gracias a ella sabemos que, aunque hay diferencias dentro del sistema mundial y la desigualdad sigue siendo un problema, el crecimiento está garantizado, pero… Y ahí viene el pero: la corrupción y el cambio climático no conocen fronteras y hacen que el optimismo sobre el crecimiento tenga que ser matizado. Y muy matizado.
La corrupción no se refiere a la llamada “corrupción mosquito” en la que un “amiguito del alma” recibe unos regalos del corruptor de turno. Se trata de la “corrupción dinosaurio”, ese movimiento enorme de dinero desde las arcas públicas a los bolsillos privados y, de ahí, a paraísos fiscales de los que algo debe de saber el Fondo. O debería saber. A veces, esa “corrupción sin fronteras” va directamente de las arcas públicas a los paraísos fiscales de modo que los ladrones puedan irse de rositas (algún caso hay, y se conoce, en el que el ladrón aprovechaba viajes oficiales para hacer una escapada a ver crecer su dinero plantado en bancos complacientes).
Sobre el cambio climático, ese supuesto invento chino contra Estados Unidos, parece que hay acuerdo: es más que un riesgo. Cuidado, pues.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

De relatos y otras novelerías

"Con frecuencia se dice que falta un relato de España. Confieso que el término relato, tal como ahora se utiliza, me resulta incómodo y hasta antipático. Por supuesto no tanto como empoderamiento, que ya es el colmo. Pero relato, en este nuevo sentido, es un término de moda, útil sobre todo por su imprecisión". Me gusta este artículo de Francesc de Carreras que comienza con la cita que acabo de hacer y que comparto.
Suponiendo que los independentistas hayan conseguido un buen "relato" (mezcla, como todos -dice-, de verdades y falsedades), la solución (si es que se trata de un problema) no es oponerle otro relato y recurrir a los 500 años y a lo que haga falta. Eso sería mantener el problema indefinidamente porque relato contra relato, dependerá, como dirá Humpty Dumpty a Alicia, de quién tenga el poder y, en este caso, el poder de Madrid no tiene paralelo al poder de Barcelona (prescindiendo de la broma de Tabarnia, que incluye en su definición, a Barcelona). Baste ver que el Partido Popular puede seguir siendo el partido más votado en España y el menos votado en Cataluña. Estamos donde estábamos.
Como es posible, y hasta probable, que no haya solución, es decir, que no se trate de un problema,  y que sea una "misión imposible", habrá que buscarle un nombre al asunto que, de nuevo Ortega, habrá que aprender a "conllevar". 

martes, 13 de febrero de 2018

Empate catastrófico

A partir de un viejo artículo del vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, dedicado al particular empate catastrófico de su país, se puede hacer lista de otros empates que se encuentran ahora en el panorama mundial.
Está, claro está, el venezolano con los avatares de diversos mediadores y, en particular, el del expresidente español Rodríguez Zapatero. Conviene tomar cum mica salis algunos reportajes españoles, contrarios tanto al expresidente español como al presidente venezolano. Pero no es exagerado pensar que también allí hay un fifty-fifty de difícil solución, excepto para quien tiene poder, que siempre puede arrimar el ascua a su sardina.
Más complicado está el empate catalán, aunque no sea más que porque ahí la cuestión del poder es más complicada. Mitad-mitad, sí. Pero no está claro quién tiene el poder. Tal vez el gobierno de Madrid, pero, como en el caso de Venezuela, el empate oculta las profundas divisiones dentro de cada uno de los bandos.
La división opositora venezolana es evidente. Pero también, aunque menos visible, parece que se da en el bando chavista. Se sabe: cuando no hay harina, todo es mohína. Pero también son palpables las divisiones en ambos bandos dentro de Cataluña: la búsqueda del poder es golosa y no siempre los partidos son capaces de poner el supuesto "interés general" por encima de su particular "interés electoral". Los tira-y-afloja para formar la Gran Coalición en Alemania son un caso curioso, tal vez excepcional.
El artículo de García Linera tiene un punto que no es tan claro en los otros dos casos que recojo: reconocer el empate implica reconocer que, aunque "mi" proyecto sea mejor, carece de hegemonía o, si se prefiere, de mayoría suficiente como para imponerlo a la otra mitad de la sociedad. Se podría aprender de Bolivia, aunque sin caer en el culto a la personalidad de suponer que el actual presidente es "poder constituyente".
Pero hay más. El empate pasa a ser catastrófico en determinadas circunstancias, en concreto en lo que se refiere a las demandas de los ciudadanos. Pongamos que, a lo largo de una recta que separa extremos políticos (derecha-izquierda, secesionismo-unionismo y similares) podemos situar esas demandas. Es una simplificación, siguiendo a Downs, pero que sirve para entender algunas cosas. Se pueden dar dos casos extremos.
El primero se produce cuando esas demandas toman la forma de una campana (la llamada curva normal): la mayoría está en torno al centro, así que los empatados A y B tienden a parecerse en su oferta para ocupar así el punto de máxima demanda.
Los situados en los extremos, como C, no tienen posibilidades ni siquiera de coaligarse con su más cercana oferta, B en el ejemplo. Total, hay empate A-B, pero no es catastrófico. Es "centrista".
Otra cosa sucede si la distribución tiene dos máximos, como en este otro ejemplo:
A y B no tienen motivo alguno para acercar sus posturas. Los partidos "centristas", como el D, no tienen mucho que hacer. Tendrán algún respaldo por parte de los que temen los efectos de la probable polarización A-B, pero serán irrelevantes. C, en cambio, puede ayudar a B a ganar a A, a no ser que quede demasiado lejos.
Obsérvese que los ejes sobre los que se construyen esas curvas pueden ser muy variados y hay que ver, en cada situación concreta, qué poner en el eje de las abscisas. En la España previa a la última guerra era el eje derecha-izquierda, una polarización catastrófica con dos puntos altos en la derecha y la izquierda. En la España hasta la crisis de 2008, en todo caso ya no ahora, el denostado bipartidismo respondía a un gráfico como el primer que he presentado, nada catastrófico, y también era sobre la variable derecha-izquierda. En cambio, en la Cataluña contemporánea, es el eje secesionistas-unionistas el que lleva a ese empate catastrófico.

lunes, 12 de febrero de 2018

Nacionalismo olímpico

Se supone que los juegos olímpicos, siguiendo la tradición de Olimpia, son una exaltación de lo común por encima de lo particular teniendo en cuenta que entre lo particular está el localismo de ser espartano o ateniense. 
Cierto que, en esta edición, ha habido un caso especial: deportistas de las "dos" coreas desfilando juntos bajo una sola bandera mientras, en paralelo, se produce un acercamiento entre sus respectivos representantes llegando a estrecharse las manos y eso que se supone que siguen estando en guerra.
Pero lo normal (es decir, lo más frecuente) es que cada cual hable de la feria según le haya ido (a su país) en ella. Caso francés, por ejemplo, con Le Monde ayer. O caso estadounidense con el Washington Post también de ayer. Y caso especial, el vicepresidente estadounidense levantándose unicamente ante su país y no haciéndolo ante ningún otro (nueva versión del second to none de Reagan). Los tres periódicos españoles que he ojeado (de ojo, no de hoja), andan más ocupados con el fútbol local, excepto, secundariamente, para la recuperación de Queralt Castellet, noticia "humana" más que "nacionalista". Obvio.

domingo, 11 de febrero de 2018

Donde dije "digo", digo "Diego"

Ese es el argumento que el autor de este reportaje usa para llamar "cínico", ya en el titular, al presidente del Ecuador, Lenín Moreno. Discutible si se reconoce que es el comportamiento normal de (casi) todo político que toca poder y tiene que revisar lo que prometió en campaña, muchas veces porque, al entrar en coalición con otros partidos, no tiene más remedio que hacerlo. Que se lo digan a Merkel y a Schulz. O a los británicos que se sienten traicionados por sus políticos en lo que se refiere al tema Brexit (Caveant catalani).
Dicho lo cual, el reportaje en cuestión es un repaso al modo, opuesto al firmante de éste, con que los medios estadounidenses han abordado el asunto, laudatorio para Moreno, contrario a Rafael Correa, el ex-presidente de quien Moreno fue vicepresidente.

sábado, 10 de febrero de 2018

Mi confusión

Me he perdido. Sabía de movimientos separatistas en la provincia más occidental de la China, Xinjiang, donde los uigures, de tradición islámica, recibían fraternal ayuda de Arabia Saudita para organizar sus mezquitas, no sé si siempre en tradición wahabita, al tiempo que, desde Beijing, se "recolonizaba" el territorio con miembros de la mayoría han. Hasta ahí, ningún problema: una forma más de poner astillas en las ruedas del gobierno de Beijing, dejando a la vista las alianzas y enfrentamientos y un típico truco para aguar separatismos junto a la reacción hiperpolicial al respecto. Pero ahora me encuentro que, en Afganistán. esa absurda guerra que inició Bush II, un grupo uigur, aliado de los talibán, ha sido objeto de ataques por parte de los Estados Unidos.
En general, es curioso que los aliados en un sitio se conviertan en enemigos cuando se trasplantan a otro. Lo de estos uigures no es un caso único. Al Qaeda podría ser otro.

¿Cuántos han de mandar?

En lo que respecta al sistema mundial, disponemos de varios modelos sobre cuántos deben (de) mandar. Una superpotencia sola, dos, tres, muchos países.
La superpotencia sin rivales importantes es el ideal de toda potencia hegemónica que en el mundo haya sido, por lo menos desde los Austria. Inglaterra lo quiso ser y, ahora, lo quiere ser Estados Unidos. Para el que manda es, como digo, ideal. Para el resto, no tanto ya que esa potencia hace y deshace a su gusto y no necesariamente a gusto de "los de abajo" (me refiero a los países que la obedecen, no a sus propias clases bajas, que esa es otra historia). Si la historia sirve de algo, se sabe que, tarde o temprano, esos "líderes" dejan de serlo por una mezcla de deterioro interno (léanse las novelas del género picaresco en la España de su tiempo), excesos militaristas (lo mostró Paul Kennedy) y aparición de alternativas viables (del "quítate tú, que me pongo yo", que es lo que hizo Wilson con Inglaterra).
Las dos potencias es la Guerra Fría. Destrucción mutua asegurada, pero relativa estabilidad en medio de la tensión y el miedo. Mala cosa para ambos si tienen que resolver el dilema "cañones vs mantequilla". Violencia por país interpuesto (las llamadas "guerras de baja intensidad"). Tal vez bueno para las élites de los países subalternos, pero no tan bueno para las clases bajas de dichos países.
Tres potencias es el modelo de Orwell en 1984. Inestabilidad todavía mayor si es cuestión militar (diplomacia de dos contra uno, con alianzas cambiantes). La Tríada como fue después de la Guerra Fría (USA, Japón, UE) que acabó. Gran Hermano que vigila en cada uno de los polos.
Pero, ¿por qué no Naciones Unidas -el modelo, no la práctica observable bajo la Banda de los Cinco en el Consejo de Seguridad-? Es decir, democracia, resolución de conflictos. Pues porque parece que el principio "realista" que mueve el escenario es, primero, codicia por parte de las élites que, una vez logrado el puesto, practican la avaricia, la acumulación incesante de capital. Nada nuevo.

viernes, 9 de febrero de 2018

VIX

Una entrada fugaz me hizo dedicar ayer un buen tiempo a ver qué diablos era eso del índice VIX que pretende medir la volatilidad de los mercados financieros (si está bajo, todo el mundo contento; si está alto, todo el mundo se asusta, tiene miedo y cunde el pánico). Entendí poco del asunto y, todavía menos, de los complejos vericuetos estadísticos mediante los cuales se calcula. San Google respondió fielmente a mis oraciones.
Hoy veo que mis motivos eran fundados: VIX se muerde la cola y se convierte en efecto, pero también causa, de la volatilidad de estos días. Su inventor teme que tal cosa se esté produciendo.
Comprensible: el sistema financiero es, junto al medioambiente, algo mundial y,  por muchos ordenadores que se pongan en marcha, resulta muy difícil, si no imposible, abarcarlo. Hacer un fetiche de los instrumentos para iluminar en algo una cosa tan inabarcable, es, pues, comprensible. Pero el riesgo es el que se ha visto: lo que, en teoría, reflejaba la realidad, se convierte en parte de esa realidad y la afecta como cualquier otro factor, como la amenaza de un cambio en los tipos de interés o una vuelta a la inflación en el país central.
Efecto: 3 billones de dólares (trillion en inglés) evaporados en una semana de volatilidad del Dow Jones.

Propaganda estadística

Un buen artículo en el Financial Times con algunos consejos para defenderse de las estadísticas que, detrás de su rotundidad y oscuridad, esconden sencilla propaganda (por cierto, siempre creí que "estadística" venía de "Estado", pero resulta que viene, según cuenta Amando de Miguel, de "estado" -estado de cuentas, por ejemplo-). Algunos de sus consejos valen para muchas otras "certezas" que recibimos cotidianamente. He aquí algunos de ellos:
1. Antes de todo, sé consciente de tus sentimientos. En contra de lo que, a veces, pensamos, la razón suele estar precedida del sentimiento. En términos pedantes (que incluye citar a Weber), toda investigación parte de un juicio de valor sobre qué vale la pena investigar y qué no, aunque después se cumplan todos los requisitos del empirismo.
2. Pon la cosa en perspectiva. Hay hechos que llaman la atención. Quedarse en ella son ganas de no entenderlo. Hasta renombrados investigadores han quedado atrapados por las noticias sobre violencia contra las mujeres en España, sin ver el asunto en términos no sólo históricos, sino también geográficos.
3. Acepta la imprecisión. Las estadísticas (y las noticias rotundas) parecen no dejar margen para la duda. Mala cosa. Nuestro conocimiento siempre es impreciso y lo que vamos consiguiendo es evitar los errores, no alcanzar la verdad (cita a Popper obligada) y menos la Verdad Absoluta.
4. Mantén la curiosidad. En el artículo se sugiere darle otro clic al ratón y buscar algo más, alguna versión alternativa, algún detalle que se nos haya escapado.
Bello ideal. No es una descripción desapasionada, definitiva, precisa y total de lo que hacemos, sino un catálogo de lo que deberíamos hacer y no PODEMOS hacer, por el mero hecho de que somos humanos, limitados, pasionales y provisionales.

jueves, 8 de febrero de 2018

La Retirada

Un periódico francés propone, sin mucho éxito, que en lugar de conmemorar a Maurras, se rinda homenaje a los republicanos españoles que entre 1937 y 1939 huyeron a Francia, fueron internados en campos de concentración de la III República y, después, de Vichy y, muchos de ellos, lucharon en la Resistencia, llegando a ser visibles, como parte de los aliados, en la liberación de París de las fuerzas nazis. Es una memoria histórica que podría añadirse a las andanzas de los comités españoles para la tal memoria y el incumplimiento del gobierno de tal mandato.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Democracias poco democráticas

En democracia, de los políticos se espera que tengan ideas claras y que las persigan con inteligencia. Del resto, se espera que tengamos dudas sobre cuáles nos convienen más y, por tanto, que obremos consecuentemente sea en las urnas o en la calle. Esperanzas frustradas.
Por lo que toca a los políticos, los hay, no todos, que son capaces de decir hoy una cosa y mañana su contraria. Ejemplos abundan. Del “OTAN, de entrada, no” a “viva la OTAN para que nos dejen entrar en la CEE”, del “no es no” al “abstención, pero sí”, del “Pujol, enano, habla castellano” en la noche electoral al “hablo catalán en la intimidad” a los pocos días y en TV3 o, recientemente, del furibundo euroescepticismo declarado en Bruselas al entusiasmo europeísta del día siguiente. Son los precios que hay que pagar para conseguir algo más importante que tener ideas e intentar llevarlas a la práctica, a saber, conseguir el poder. Conozco políticos con ideas y con coherencia, pero me temo que los ejemplos que acabo de dar son más frecuentes de lo que la democracia exigiría.
Pero es que hay más. En el caso, hipotético en algunos personajes, de que tengan ideas más allá de conseguir el poder, la ambigüedad con que se expresan hace pensar que, en verdad, no hay tales ideas. “Hacemos lo que hay que hacer”, trabajamos por “el bien común” o “el interés general” o por la “nación” o por “la gente”. Formas de decir sin decir nada, cosa que, además, se puede aderezar con una buena dosis de mentiras públicas vs. privadas.
Pero nosotros tampoco salimos bien parados cuando se compara nuestro comportamiento con el bello ideal democrático de capacidad electoral para cambiar de gobierno: ese sencillo procedimiento, resultado de comparar lo que vemos (si es que lo vemos) con lo que queremos, pero en términos de nuestros intereses, no de nuestras identidades o cualquier otra idea nebulosa.
Esto sucede, primero, por ignorancia. Vayan dos ejemplos lejanos. Hace unos años se publicó en los Estados Unidos una encuesta que demostraba que, a propósito de Ucrania, los más partidarios de que su país la atacase era directamente proporcional a su ignorancia: a más ignorancia de dónde estaba el país, mayor entusiasmo en atacarlo. Es normal no saber dónde está un país (en mi bachillerato me suspendieron varias veces en Geografía y, por decirlo todo, una vez en Formación del Espíritu Nacional). Pero llama la atención que, en una encuesta posterior, los entrevistados dieran opiniones rotundas sobre la oportunidad de atacar a un país inexistente (excepto en el cine, Abrabah, o como ciudad jordana). Pero lo curioso era que los que se clasificaban como Republicanos eran mucho más partidarios que los Demócratas que, por su parte, mostraban mayores reparos para tal aventura.
El mayor acceso a la información hace crecer también la conciencia de la propia ignorancia, así que una reacción comprensible es sustituir razonamiento (y duda) por sentimiento, identidad, entusiasmo o desinterés. Cada uno va por donde puede, y deben de ser pocos los que plantean el asunto en términos racionales: el voto es un medio para conseguir un fin y ese fin ha de quedar claro… sabiendo que es imposible y que, por tanto, nos podemos equivocar en nuestro voto y, entonces, podremos pensar en otra forma de votar la próxima vez. Claro que hay cambios de voto, pero me temo que están en la línea de esa nuestra titubeante democracia: sustituimos un sentimiento por otro. Sentimiento que sabemos es “verdad” por el mero hecho de que lo compartimos con otros forofos.
Algo debe de haber de eso cuando hasta la presidencia de Italia ha pedido que los partidos propongan políticas realistas, es decir, que no mientan, para que así los italianos puedan votar aceptablemente y no como quien se ilusiona o entusiasma con su equipo de fútbol, cosa esta última admisible aunque no sea más que, excepto en el caso de enfrentamientos violentos entre hinchas, porque no tiene efectos, excepto fiscales, para el “bien común” o “interés general”.
De todas formas, lo curioso de este asunto es que este reconocimiento de la propia ignorancia y su sustitución por “certezas” basadas en el sentimiento, vaya acompañado por un rechazo a los que saben. Es posible que eso se deba a la proliferación de tertulianos sabelotodo, aplaudidos en el plató. Vaya usted a saber.
 ¿Qué nos queda? Ser más exigentes con nuestros representantes y, por otro lado, practicar la duda metódica que ya se aconsejaba hace como trescientos años.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Lo dicho se aplica también al funcionamiento interno de los partidos en su opción por la racionalidad o por el sentimiento. El caso del SPD alemán es interesante. Encima, hay un conflicto de racionalidades: la del que pone medios -la coalición- para conseguir la estabilidad del país -el bien común si me apuran- y la del que pone medios -la nocoalición- para conseguir salvar algunos votos en las próximas elecciones. Estos últimos también vienen adornados por planteamientos que más tienen que ver con los sentimientos que con la racionalidad medios-fines)

Año de elecciones

Elecciones importantes aunque no sea más que por el peso de los respectivos países latinoamericanos que las van a celebrar. De entrada, Brasil, México, Colombia y Venezuela, presidenciales. Lo malo es en qué contexto se celebran, aunque no sea más que el que refleja este gráfico del LatinBarómetro que reproduce el Financial Times:
Latin America chart
No hemos llegado a los niveles de principios del milenio, pero la tendencia decreciente parece clara.

martes, 6 de febrero de 2018

Muertes violentas en Europa y malos datos

Se trata de las mujeres muertas por violencia de un varón en Europa y de muerte de inmigrantes frustrados en el Mediterráneo. No he podido encontrar buenos datos y, los que he encontrado, difieren unos de otros. 
Para los muertos en el Mediterráneo, se trata de entre 2.000 y 3.000 en 2017. Comprensible que no se especifique el origen y comprensible que no se sepa exactamente cuántos han muerto intentando llegar a las costas europeas del Sur.
Para las mujeres muertas el dato es todavía más fragmentario. Primero, no siempre se refieren a 2017 (en torno a 50 en ese caso y en España) y, segundo, hay demasiados países europeos que, sencillamente, no dan datos. Curioso, de todas formas, que, entre las cifras confusas que se encuentran, los mayores porcentajes se den en en Norte de Europa y no en el Sur. Encima, es compresible la confusión ya que no siempre los países que dan estadísticas al respecto, definen el objeto de la misma manera y no me refiero a cómo lo llaman (violencia de género, violencia machista, violencia en la familia, violencia contra la mujer) sino a qué cosa concreta se refieren en cada caso (obvio: hay violencia, como la violación, que no lleva siempre a la muerte de la víctima). 
Son dos asuntos distintos y distantes (incluso geográficamente, si se me permite), pero que no reciben el mismo tipo de cobertura por razones obvias: un asesinato de una mujer (con suicidio posterior de su pareja o no) suele ser objeto de tratamiento informativo únicamente cuando el hecho se ha producido en el país en el que se informa. En cambio, las muertes en las pateras, al ser en cantidades mayores, se tratan del mismo modo, con tendencia a producir noticias también respecto a otros países, en particular, Italia.
Algo hay que hacer en uno y otro caso, pero esos frustrados inmigrantes no tienen quien les escriba. Y sí tienen policía que les persiga cuando están vivos.
En la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas de este enero, un 4,6 por ciento piensa que la "violencia contra la mujer" (que así aparece en la encuesta) es el principal problema en España y un 1,2 que es un problema que le afecta. El otro asunto, el de los muertos en el mar intentando llegar a estas costas, no aparece en la lista a no ser que sea bajo el epígrafe "Emigración", cosa que es juzgado un problema importante por un 0,4 por ciento de los encuestados y un 0,3 por ciento se siente afectado por él. Si, en cambio, se busca "refugiados" se obtienen 0 (cero) respuestas tanto para el principal problema como para el que afecta al que responde a la encuesta.

lunes, 5 de febrero de 2018

Depresión post-Davos

Así titula Joseph Stiglitz su comentario sobre lo que ha sido este año el Foro Económico de Davos al que asiste desde 1995. Este es el resumen que él mismo hace:
The CEOs of Davos were euphoric this year about the return to growth, strong profits, and soaring executive compensation. Economists reminded them that this growth is not sustainable, and has never been inclusive; but in a world where greed is always good, such arguments have little impact.
Los altos ejecutivos no fueron capaces de enfrentarse a los problemas (reales) que vive el Planeta y se quedaron encandilados con el crecimiento, los beneficios y sus propios ingresos. En su ayuda seguro que pudieron estar los "nuevos optimistas" a los que ayer dedicó El País (Madrid, edición en papel) 3 páginas y al que también se refería mi diario local Información.
El argumento de estos "nuevos optimistas" es impecable: hay muchas variables en las que se ha mejorado a escala mundial (otra cosa es cómo les haya ido a cada una de las partes de ese mundo), algunas importantes como la pobreza, otras locales como el uso de la lavadora. Por otro lado, dicen, los apocalípticos, los que solo ven lo negativo, no aportan soluciones. Eso sí, añado, los "optimistas" no aportan problemas... y ahí se encaja con el artículo de Stiglitz.
Hay motivos para dudar de estos "nuevos optimistas", visto qué es lo que defienden explícitamente y cómo su efecto es claro: no hay que hacer nada ya que nos dirigimos, si no al panglossiano "mejor de los mundos posibles", sí a un mundo mejor o, por lo menos, menos malo. Ese es su núcleo duro (y ya me hice eco aquí de alguna de sus propuestas en el terreno de la violencia y, antes, me enfrenté al asunto en mi Violencias ocultadas publicado en Quito en 2003), pero no hay problemas importantes que resolver. Y cuando no se quiere resolver los problemas (reales), hay motivos para deprimirse como Stiglitz. Porque aumentarán y será porque no se ha hecho lo que se podía hacer para resolverlos, encantados como estábamos con lo bien que ha mejorado el mundo. 
Pero que haya mejorado no quiere decir que no haya problemas que resolver incluso para los altos ejecutivos. En todo caso, problemas en Yemen, Mali, Mianmar y, en general, en Oriente Medio. En Palestina. Con los emigrantes y buscadores de asilo. Con las víctimas de ataques diversos, más o menos terroristas, más o menos ideologizados. Con los desempleados, precarios, temporeros y con los trabajadores que cobran por debajo de la línea de la pobreza de su país. Con los presos políticos. Con casos de Gran Hermano (Big Brother is watching you). Solo por poner algunos casos que no permiten sentirse optimistamente satisfechos. ¿Cambio climático? ¿Quién no se alegra del cambio climático? ¿Los osos polares?¿Y el mercurio bajo los hielos que se están derritiendo? Igual hasta eso es para bien.
(Añadido el 6: Al descalabro de Wall Street de ayer, le han seguido las Bolsas asiáticas y, ahora, a la apertura, las europeas. A eso se le llama globalización)

domingo, 4 de febrero de 2018

Riesgo nuclear

La TFF (Fundación Transnacional pro-Paz que dirige Jan Oberg desde Suecia) recoge información sobre el documento más peligroso para la Humanidad y menos cubierto por los medios de comunicación convencionales. Tiene que ver, sí, con el riesgo de un uso de las armas nucleares por parte de sus poseedores. 
No es solo cuestión de un "error" como el que se produjo en Hawaii por parte de un "vigilante" que interpretó equivocadamente las alarmas de su pantalla, cosa que, en los tiempos de la Guerra Fría ya sucedió alguna vez y aparece, en ficción, en la película "Juegos de Guerra".
Es cuestión del modo con que los "expertos" tratan tal asunto. El de una decisión posible/probable por parte de su gobierno. Y el modo con que los medios callan ante estos documentos no-secretos y cómo se extiende la idea de que se puede salir victorioso de una guerra nuclear. Nada de lo que dice el ordenador al final de la película que cito: "Juego curioso: la única forma de ganar es no jugar". Pero si juegan otros, los que no jugamos también perderíamos según aquello de MAD (locura en inglés y acrónimo, también en inglés, de Destrucción Mutua Asegurada) que modelizó Sagan y, a lo que parece, también habían modelizado los soviéticos en tiempos de la Guerra Fría.

sábado, 3 de febrero de 2018

Democracias mejores y peores, deterioro generalizado

La Intelligence Unit de The Economist ha publicado su índice de democracias (hay que registrarse para leer el informe). Las clasifica según esa variable, siguiendo una serie de 60 indicadores, en dos grandes grupos: democracias plenas y democracias imperfectas. Después están los regímenes mixtos y los sistemas autoritarios. La lista pone en el primer puesto a Noruega y en el último a Corea del Norte.
España ocupa el último lugar entre las democracias plenas (y ha bajado puestos gracias a los últimos acontecimientos). Entre las democracias imperfectas están los Estados Unidos (y deteriorándose), el Japón, Francia, Italia y Bélgica y el último puesto en este grupo lo ocupa el Ecuador. Híbridos son Bolivia y autoritarios Venezuela. Busque cada cual a su país si es eso lo que le interesa. Pero lo que me ha dado que pensar son las razones que la Unidad encuentra para el deterioro generalizado en los indicadores de calidad democrática en el mundo. Los corto y los pego:
- declining popular participation in elections and politics
- weaknesses in the functioning of government
- declining trust in institutions
- dwindling appeal of mainstream representative parties
- growing influence of unelected, unaccountable institutions and expert bodies
- widening gap between political elites and electorates
- decline in media freedoms
- erosion of civil liberties, including curbs on free speech.
Menor participación, mayor desconfianza en las instituciones, influencia de elementos no-electos y distancia entre las élites políticas y los electorados son los más evidentes. Tanto que, de algunos, hasta yo ya me había hecho eco. 
Tal vez habría que añadir la creciente presencia de partidos poco democráticos (no solo en su funcionamiento interno, que suele ser lo habitual, sino, en particular, en sus planteamientos fundamentalistas y absolutistas -más sentimientos que razonamientos-). No es tanto cuestión del auge de la extrema derecha (que también se observa), sino, sobre todo, del auge de propuestas a partir de la idea de que el partido representa la Verdad Absoluta (religiosa, política, social o ideológica, tanto da) y, por tanto, no tendría porqué someterse a votaciones en las que participaran los que defienden el Error (todos los demás). Y entre estos "absolutistas" los hay que pueden clasificarse como de derechas y otros que pueden ser considerados de izquierdas, secesionistas y unionistas, buscadores del poder y conservadores del poder (sea de derechas o de izquierdas).

viernes, 2 de febrero de 2018

El sueño del ascenso social

Se supone que en eso consiste el "sueño americano", la mayor o menor facilidad (pero real en todo caso) de pasar de vendedor ambulante de periódicos a magnate de las finanzas o, sencillamente, de clase baja a clase alta. No es fácil medirlo. En cambio, es fácil quedar pegado a los casos concretos sin saber si representan una tendencia importante o solo son excepcionales.
Una vez más, encuentro datos muy buenos (problemáticos como todos, pero buenos) sobre la sociedad estadounidense, fruto de la excepcional colaboración entre sociólogos (que supongo que hicieron las preguntas) y economistas (que supongo proporcionaron las fórmulas matemáticas). La simplificación que yo hago viene ya en el título del estudio: el "sueño americano" se está desvaneciendo. Cada generación encuentra más difícil que cifras importantes de sus miembros consigan esa movilidad social ascendente: si eres pobre, seguirás pobre, con mucha probabilidad. 
Que la pobreza se hereda es algo que ya se sabía, que la movilidad social ascendente es difícil, también. Pero sin bajar a análisis concretos de situaciones concretas. El trabajo estadounidense que cito lo hace. Y es demoledor (incluye, también, un mapa de los Estados Unidos según movilidad). Y explica el mal humor de sectores importantes del electorado y del abstencionismo.
Lo cuento con pena por no disponer de algo parecido para situaciones que me interesan. Por ejemplo, lo que podría ser un caso de tendencia opuesta: Bolivia, con el acceso de nuevas clases medias aunque tal vez sin grandes aportaciones a la clase alta (lo digo escuchando Radio Fides, La Paz). O Venezuela, tal vez al estilo estadounidense, y el Ecuador, también. Y de las Españas me gustaría comparar la movilidad social de las distintas regiones (comunidades autónomas, naciones o como se quieran llamar a los territorios en los que viven personas concretas) y ver si Cataluña es muy diferente, en este terreno, de Galicia o del País Vasco. Desgraciadamente, me tengo que contentar con recoger lo que dicen los estadounidenses sobre los Estados Unidos. O dónde tienen su domicilio fiscal los ricos en España (con su disminución en Cataluña y su relación con el proceso independentista que no tiene por qué ser la causa de tal disminución). Mejor saber eso que nada, pero... por lo menos me sirven para hacerme preguntas. Sociólogo, al fin y al cabo: muchas preguntas, pocas respuestas. Justo lo contrario de los expertos, muchas respuestas sin hacer preguntas.

jueves, 1 de febrero de 2018

USA desde fuera

Es casi un déjà vu. Los más viejos del lugar recordarán cómo respondía la URSS a las críticas a su sistema por parte de los Estados Unidos: haciendo una lista de los defectos del sistema de los Estados Unidos, tan objetivos como aquellas. No hay nadie perfecto.
Ahora, coincidiendo con el discurso sobre el "estado de la nación" y su previsible referencia crítica a Corea del Norte, el gobierno de esta ha publicado una lista de los defectos del sistema de los Estados Unidos que, como era de esperar, no estaban en el dicho discurso. Desempleo, pobreza, violencia racial y de género, problemas de la prensa libre, los sin-techo, los que no tienen acceso al sistema de salud y servicios sociales (puede ser peor), tasa de encarcelamiento y así sucesivamente. La página que cito permite suscribirse. No seré yo. Pero su larga lista en este caso es interesante. Si, como dijo Trump en su discurso, las armas nucleares de Corea del Norte son una amenaza a los Estados Unidos y al mundo, dadas las características de su régimen, algo habrá que decir sobre las armas nucleares de los Estados Unidos y de alguna que otra potencia nuclear más, Rusia incluida, dadas las características de su régimen. Por parte del texto de Corea, algo sobre el militarismo rampante del actual gobierno estadounidense habría estado bien. Pero es obvio que no se puede mentar la horca en casa del ahorcado.