viernes, 12 de enero de 2018

Países de mierda

Cierto que, "desde arriba", las cosas "de abajo" no siempre se ven con claridad. Eso lo reconoció Jimmy Carter cuando, una vez fuera de la presidencia, se dedicó a verlas "desde abajo". Pero de ahí a llamarlos "shithole countries" (traducción benévola: "países de mierda" -más traducciones aquí-), hay un gran paso que define al personaje.
Esta salida de tono sería comprensible si no fuera reflejo de un profundo desconocimiento de la realidad y me llega justo cuando un amigo me envía el libro de Erik S. Reinert (que va a estar por España de inmediato, por cierto) La globalización de la pobreza. Cómo se enriquecieron los países ricos... y por qué los países pobres siguen siendo pobres. Los datos han cambiado algo, pero sigue siendo esclarecedor.
Para dejar de ser pobres, para el despegue (el take off de Rostow), hacen falta factores internos (push) y externos (pull). Entre los primeros está el papel que juegan las élites locales que han sido caballo de Troya de los colonizadores y ahora son corruptas e ineficientes (explicando el nivel de desigualdad que existe en tales países). Pero, como ya queda implícito en la frase anterior, los factores externos han de ser tenidos en cuenta, cosa que ya explicó con claridad la "teoría de la dependencia". Sólo con "modernización" (interna) no se consigue mucho, aunque no hay que descartarla como pretenden las élites locales, si no va acompañada por una intervención externa (que es a lo que se aferran dichas élites para explicar la pobreza de sus súbditos). Esa fue la debilidad de los que propusieron "desconexiones", revolución, "confianza en las propias fuerzas" y cambios internos sin tener en cuenta lo externo, aunque no sea más que en términos de comercio e inversión, en especial en países pequeños y con geografía adversa, de mercado interno insuficiente para el take off.
Sigo pensando que, más allá de países "desarrollados" y "subdesarrollados" (o, llamados con wishful thinking, "en vías de desarrollo") o pobres y ricos o, mejor, empobrecidos e enriquecidos, lo que hay es un maldesarrollo a escala global que los incluye a todos. Pero eso no soluciona los problemas cotidianos de los vulnerables en los "países de mierda" a los que se refiere el presidente-inmobiliario-televisivo-tuitero. Y, mucho menos, considerarlos tales, ya que es una forma de condenarlos a hundirse todavía más. Es decir, a que "los de abajo" en dichos países estén todavía peor. Claro que "los de arriba" en tales países no tendrán tantos problemas. Algunos ya tienen el dinero en Suiza o propiedades inmobiliarias un poco por todos lados... fuera de su país, claro.
(Conforme a su costumbre, el presidente ha negado haber usado esa frase "odiosa, vil y racista". Pero el problema de Reinert persiste)
(Añadido el 13: Durante el gobierno de Clinton, los cuatro más importantes negociadores de paz  estadounidenses para el caso Palestina-Israel eran judíos y, uno de ellos, ex-alto cargo de AIPAC -Comité de Acción Política USA Israel-, el lobby judío. Sin problemas. Los habría habido si hubiesen sido de origen palestino. Ahora, lo que se cuenta es que: shortly before Kushner accompanied Trump on his first diplomatic trip to Israel in May, his family real estate company received about $30m (£22m) in investments from Menora Mivtachim, one of Israel’s largest insurers and financial institutions. Entiendo que "desde arriba", y más en el sector inmobiliario, no acaben de verse bien las cosas de "los de abajo", palestinos en este caso.
Creo que es mejor la traducción de "shithole countries" hecha al italiano por La Reppublica, "paesi cesso" o también "cesso di paesi", siendo "cesso"  retrete, inodoro, váter, pero "shit", mierda, añade ordinariez y mal gusto, amén de racista etc.)

No hay comentarios:

Publicar un comentario