jueves, 4 de enero de 2018

Miserias de la independencia

Se dejaron llevar por sentimientos identitarios ("somos una nación", "nos invaden", supuesta soberanía, independencia imaginada), egoísmo herido ("Bruselas nos roba", "si recuperamos ese dinero podremos organizar mejor nuestra sanidad") y, en el caso de algunos de sus políticos, trampas electorales ("si me subo a ese carro, ganaré votos"). Pero ahora los políticos que tienen que gestionar esa secesión encuentran muchos problemas, sentimentales, interesados y electorales. El asunto no resiste un análisis racional coste-beneficio. Y algunos se han lanzado a hacer ver la miseria del proyecto separatista, sobre todo mostrando que los intereses "nacionales" quedan maltrechos en el proceso y que los políticos no tienen otra que mentir y contradecirse continuamente (no solo de un día a otro, sino dentro de un mismo texto). Mintieron y mienten.
Me estoy refiriendo al Brexit y reflejo posiciones británicas. Tan británicas como las de los secesionistas y que saben que, si de intereses electorales se trata, seguir a los separatistas puede ser tan irresponsable como estos lo son en su porfía.
(Añadido el 13: Es significativo que Nigel Farage, entonces dirigiendo el UKIP en la campaña, algo mendaz, sobre el Brexit, hable ahora de un segundo referéndum, según él, para confirmar el anterior y despejar las dudas que ha generado la negociación con Bruselas y los efectos previsibles de la secesión. Algunos líderes catalanes secesionistas hablan ahora -no sé si mienten ahora o mintieron antes o en ambos casos o en ninguno- de no plantear de inmediato la independencia unilateral sino darse tiempo al tiempo)

No hay comentarios:

Publicar un comentario