miércoles, 10 de enero de 2018

Local/global

Imagine un libro que se vende por las declaraciones explosivas que incluye de un conocido ideólogo y piense qué sucedería si el tal ideólogo, presionado por sus financiadores (no se vive del aire y menos de la ideología), decide retirar tales declaraciones e incluso pedir disculpas por haberlas hecho, en en esplendoroso espectáculo de respeto a la realidad.
Vale, sí, estoy hablando de Steve Bannon y su relación con un best seller disponible gratuitamente en internet y del que ya hay una traducción al castellano (dicen que mala). Pero ya dije que no me interesaba lo que pudiera decir este personaje de la alt-right sobre los chismorreos en la Casa Blanca o sobre el etiquetado de "traicionero" a una entrevista totalmente legal. Las recensiones negativas me parecieron más sensatas que no el chunta-chunta montado en torno al reality show de la Casa Blanca que suena al que fue reality show en sentido estricto y dirigido por Trump-empresasario: The Apprentice
Lo que me fascina es que estas idas y venidas propias de un sainete abran hoy las noticias de Le Monde por internet y estén en cabeza del resumen del Financial Times también de hoy como World News. Que los Mercer le hayan quitado el apoyo a Bannon y, por tanto, haya tenido que dejar Breibart es algo que podría estar en "Corazón, corazón" o "Crónica rosa". ¿Mundial? ¿Primera página siendo un asunto penoso entre personajes igualmente penosos?
Pues igual sí. Igual es un dato más que muestra una decadencia, largo tiempo anunciada para dicho país, ahora acelerada por la presencia de alguien que, encima, se nos dice, no quería estar donde está ahora sino usar la candidatura como una medio más de auto-promoción para negocios inmobiliarios, que son la espécialité de la maison y que necesitan de una promoción muy particular, sobre todo cuando salta las propias fronteras sin necesidad del America first.
Efectivamente, y mientras no cambie más la cosa, los Estados Unidos es el único país que puede "pensar localmente y actuar globalmente" y cuyas interioridades afectan a muchos más territorios que los definidos por su Constitución y sus leyes. "Pensar globalmente y actuar localmente" se deja para ecologistas y "Pensar localmente y actuar localmente" para el común de los políticos. Nadie hay, y haría falta, que "piense globalmente y actúe globalmente". Ciertamente no lo hacen Naciones Unidas o el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, supuestamente globales los tres.

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