sábado, 13 de enero de 2018

La burbuja del bitcoin

De las burbujas económicas hay una cosa que se sabe con certeza: que revientan. Pero no se sabe cuándo ni, para desgracia de los vulnerables del sistema, si un asunto concreto es una burbuja o no, es decir, si está en un proceso parecido a un esquema Ponzi o a una estafa piramidal, al estilo de lo que hizo Madoff. Se compra algo pensando que su valor va a subir, lo cual hace que el valor suba al aumentar la demanda y se cubra con los nuevos que entran en el esquema. El problema es para los que se encuentran con el paso cambiado cuando el proceso toca techo y se desmorona.
Hace unos años busqué referencias sobre el asunto de los bitcoins y ya encontré opiniones sobre el carácter de burbuja que entonces ya se veía (aquí una buena descripción de cómo funciona). Ahora encuentro un texto en el que se repiten las perplejidades de entonces, siempre pensando que se trata de una burbuja como fueron, en el siglo XVI el de los tulipanes en Holanda o, más cercano, el "boom del ladrillo" en España o, antes, el "punto.com" o la burbuja inmobiliaria en el Japón.
De nuevo, pues, hay que plantear si lo de los bitcoins es una burbuja o no. Lo que sí es cierto es que una tendencia ascendente nunca es eterna (tampoco la descendente, por supuesto). Pero suponiendo que sí se trata de una burbuja (se compra suponiendo que seguirá subiendo y, por tanto, lo que se compró a 10  "valdrá" 100 dentro de poco), la cuestión es cuándo reventará, sabiendo que el hecho de plantearlo así no afecta a la realidad a no ser que la pregunta la haga un actor importante en el mundo financiero, a ser posible institucional, aunque recordando sus pasados errores.
En los tiempos del "boom del ladrillo", un amigo dedicado al sector inmobiliario se me quejaba (cifras inventadas ahora) de que había comprado un terreno por 10 y lo había vendido por 100. Hasta ahí no había queja. La queja venía porque el que se lo había comprado lo había vendido, a su vez, por 1.000. La burbuja reventó como, desde fuera, había intentado hacer ver a otro amigo que hacía incursiones en ese campo y le preguntaba si en la empresa estaban diversificando riesgos. Su respuesta fue propia de quien no quiere ver: habían entrado en la obra pública también. No hace falta que diga que la empresa en la que estaba ese amigo quebró: el reventón de la burbuja les pilló con el paso cambiado y lo que habían comprado por 100 se encontraron con que valía 10 y, encima, nadie quería comprarlo porque temían que bajara todavía más.
Era tan obvio que se trataba de una burbuja que hasta yo lo veía y lo decía a quien quería oírlo.
Ahora el hijo de un amigo está metido en el negocio del bitcoin: no hace falta que diga que no le he hecho ningún comentario. Los que se meten en esos procesos (burbujas, piramidales) pierden la perspectiva... excepto los listos que sí han diversificado riesgos, es decir, los que ya tienen mucho. Para los otros, que les sea leve.
(El "petro", la criptomoneda venezolana, tiene otra lógica. Puede durar más ya que tiene base física -petróleo, oro y cosas tanginbles-)
(Añadido el 19 de enero, 2018: las dos caras del bitcoin, o sea la burbuja y la alternativa)

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