miércoles, 31 de enero de 2018

Diccionario personal e intransferible

Patriota. Que se refiere a la Patria, palabra que a mí me suena a violencia (un himno proclamaba, aunque se suprimió, “que morir por la Patria no es morir: es vivir”) y a militar (lo cantábamos, en el campamento -militar, por supuesto- de Paterna, con un “Camaradas, la Patria nos llama a cumplir un sagrado deber”, los quintos que desfilábamos “con las armas al hombro y erguidos”). Pero también tiene tonos tristes en aquel “Miré los muros de la Patria mía” con que se veía la realidad circundante. ¿Cuál? Pues era Ovidio el que contestaba: “Sulmo mihi Patria est”, Sulmona es mi Patria, es decir, el lugar en que me nacieron y en el que guardo mis nostalgias por la infancia perdida. La referencia a la novela de Aramburu es puramente casual. Que en América Latina haya quien hable de “Madre Patria” no deja de ser un bello juego de palabras, sobre todo si Patria se deriva de “padre”, “tierra paterna”.
Nacionalista. Que profesa una ideología nacida en el siglo XIX. El adepto cree firmemente que existe una nación (la suya) a la que él pertenece “con cuerpo y con alma” (de nuevo cito el himno de aquellos desfiles, “al lema de Dios y Nación”, que eran otros tiempos). Tiene variantes: nacionalismo político (el más visible: quiere que su nación se convierta en Estado o su Estado llegue a ser nación), nacionalismo cultural (una alternativa más aceptable si se trata de un nacionalismo sub-estatal que no tendrá así problemas con el gobierno central) o nacionalismo constitucional (lo de Habermas, también llamado “patriotismo constitucional”). A lo que cuenta, hay dos principales: nacionalismo catalanista y nacionalismo españolista que, a su vez, se subdividen según las variantes recién indicadas. Dicen que hay un nacionalismo valencianista. Lo hubo con González Lizondo y su Unión Valenciana, pero fue fagocitada por el Partido Popular. Compromís podría ser una alternativa, “catalanista”/no-“blavera” a lo que dicen.
Separatista. El que quiere separarse. Me suena a franquismo. Era el lenguaje con el que, como buen nacionalista, el franquismo buscaba enemigos ante los que enfrentarse, por aquello de que una amenaza externa hace que el grupo se consolide. También estaba lo del complot judeo-masónico y “Gibraltar español”, pero la ventaja de “separatista” es que tenía resonancias de la Guerra Civil (anterior o en curso) en la que las fuerzas unionistas (q.v.) se enfrentaron a estas separatistas, con conocida victoria de las primeras sobre las segundas, asunto que dicen que todavía colea.
Secesionista. Lo mismo que el separatista, pero que suena a lo que pretendía el IRA en Irlanda del Norte, a saber, dejar de pertenecer al Reino Unido y pasar o volver a formar parte de la “otra” Irlanda. No tiene nada que ver con la voz siguiente.
Independentista. Ingenuo que cree que, en la actualidad, se puede ser independiente. Claro que se puede intentar lograr algunas cotas de independencia, pero, como proyecto total, es imposible. Finanzas (pienso, sobre todo, en Citigroup, JPMorgan, Barclays, UBS y Deutsche Bank y los tipos de interés mundiales), internet (y los ciberataques) y medio ambiente (del que nadie puede ser independiente, por muy ecologista que sea) no dejan mucho margen para la independencia como tampoco, por definición, instituciones internacionales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial) o acuerdos internacionales (Unión Europea ya que puede castigar a las instituciones políticas que “se portan mal”, pero también se incluyen acuerdos comerciales varios).
Unionista. Al revés que el secesionista, el que quiere seguir formando parte de una entidad a la que pertenece en ese momento. Eran, en el caso de Irlanda de Norte, los llamados “protestantes” (como si la diferencia fuera religiosa y no social).
Constitucionalista. El que defiende la Constitución y se ampara en ella. Es, en mi opinión, el vocablo más equívoco porque constitucionalista es el que acaba aceptando, por imperativo legal y/o por deseo de liberarse de la cárcel, toda una Constitución como la española que incluye un conocido artículo 155. A veces el constitucionalista (no me refiero a los expertos en derecho constitucional, faltaría más) puede llegar a ser fundamentalista, es decir, a referirse a un texto como si fuera sagrado, eterno e inamovible y como si no hubiera tenido, desde que se promulgó, por lo menos un par de modificaciones (la de Maastricht y la de la deuda). En todo caso, esta palabra se usa para evitar la más penosa, que es la anterior y que no queda tan bien como esta.
Insisto, se trata de un vocabulario personal e intransferible. Como el pasaporte.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Paraísos de primera y de segunda

Me refiero a los paraísos fiscales. Le Monde recoge las propuestas del Financial Secrecy Index (FSI) de este año 2018. Vale la pena ver la tabla completa y separar los "territorios de ultramar"  o "dependientes de la corona" (inglesa, por supuesto) y, ya puestos, valdría la pena compararla con los paraísos declarados tales por la Unión Europea fruto, como recuerda Le Monde, más de politiqueo que de análisis concreto de situaciones concretas.
El análisis del Tax Justice Network, responsable del Índice, es complejo en las fuentes y el tratamiento (ver la primera nota de la tabla en cuestión; la copia me permite mantener los enlaces, pero no reproducir todas las columnas. Paciencia).

RankJurisdictionFSI - Value6FSI Share7Secrecy Score4Global Scale Weight5
1 PDF Switzerland21,589.575.01%764.50%
2 PDF USA21,298.474.09%6022.30%
3 PDF Cayman Islands21,267.683.99%723.78%
4 PDF Hong Kong21,243.673.92%714.16%
5 PDF Singapore21,081.983.41%674.57%
6 PDF Luxembourg2975.913.07%5812.13%
7 PDF Germany2768.952.42%595.16%
8 PDF Taiwan2743.372.34%760.50%
9 PDF United Arab Emirates (Dubai)2,3661.142.08%840.14%
10 PDF Guernsey2658.912.07%720.52%
Pero incluso la tabla que cito permite muchas lecturas. Sin embargo, hay algo que sí vale la pena reconocer: que Suiza y los Estados Unidos destacan por encima de "territorios" clásicos en este campo. Claro que está Luxemburgo y Alemania entre los diez primeros, con las Islas Caimán, Singapur, Hong Kong, Taiwán y los Emiratos Árabes (Dubai). Y Guernsey (en el Canal de la Mancha o Canal Inglés). Nada que ver, excepto Dubai, con los de la UE. Tal vez tenga razón la viñeta:



martes, 30 de enero de 2018

Le llamaban democracia (3)

Los sistemas electorales, en teoría, son un instrumento para trasformar votos en poder, sea este a través de escaños o, directamente, en puestos de gobierno. En la práctica, muchas veces, son un medio para obtener gobiernos con relativa facilidad y con visos de estabilidad, independientemente de su reflejo de la realidad electoral a la que pueden distorsionar en aras de esa estabilidad. Es la diferencia entre sistemas proporcionales (se busca que el porcentaje de escaños se corresponda lo más posible con el de votos) y sistemas mayoritarios (el que más votos tiene, gana, aunque solo le haya votado un 30 por ciento del electorado). Obvio: estos últimos son menos "justos" que los anteriores, aunque siempre hay modos de conseguir mayores desfases entre votos y escaños, cosa que se puede conseguir atribuyendo pocos escaños a cada circunscripción. Resumiendo: nunca hay reflejo perfecto entre las voluntades de los electores y los resultados obtenidos por esos votos, una vez trasformados por las diferentes leyes electorales y teniendo en cuenta las diferencias entre sistemas presidenciales y sistemas parlamentarios.
Resultado de imagen de world electoral systems
Pero hay un extremo extremo: el gerrymandering, la creación de circunscripciones electorales en sistemas mayoritarios de modo que se garantice que los votantes de quien crea tales circunscripciones consigan la mayoría. Para ello, se pueden dibujar las circunscripciones más absurdas con tal de conseguir tal objetivo. Es el caso, siempre en discusión, de los Estados Unidos, de nuevo sobre la mesa.
Sin llegar a tanto, el sistema d'Hondt, que se usa en España (elecciones autonómicas incluidas, es decir, también en Cataluña), ya de por sí algo "injusto", se convierte en más "injusto" cuando las circunscripciones tienen un mínimo de escaños a cubrir, con lo que las pequeñas circunscripciones casi se convierten en mayoritarias (eso explica que, en el caso catalán, el porcentaje total de votos de los secesionistas sea inferior al porcentaje final de escaños en su parlamento). 
En todo caso, lo que conviene preguntar, además de cómo se elige al candidato, es sobre los medios que los partidos usan para nombrar a sus candidatos, desde primarias (con sus problemas de manipulación en el caso estadounidense) hasta nombramiento libre por parte del líder del partido, el "dedazo" o nombramiento de un sucesor "tapado" por parte del cargo saliente por agotamiento de su tiempo en el cargo. Cuando es el líder el que se nombra a sí mismo en un sistema mayoritario con oposición amordazada y/o fragmentada, la cosa se pone fea para la democracia.

lunes, 29 de enero de 2018

Le llamaban democracia (2)

Como ya conté, una forma bastante sencilla de reducir el nivel de democracia en un sistema político concreto consiste en insuflar abundante dinero para que o la contienda electoral venga sesgada por las diferencias de medios propagandísticos o los efectos de tal contienda lleven a responder a los intereses de los donantes y no de los votantes. Pero hay más.
Una democracia, se sabe, es un sistema en el que partidos suficientemente competitivos buscan el voto de un electorado suficientemente informado. El que algún partido se sepa representante de dios en la tierra o único posible representante de la "gente" o el "pueblo" o la "nación" o el "sentido común", no ayuda mucho ya que tenderá a usar medios legales e ilegales para impedir que el error (de los demás) tenga las más mínimas probabilidades de sustituir a quien está en el poder por derecho divino o histórico o sociológico.
En este ultimo caso, los gobiernos disponen de algunos mecanismos legales (más o menos legítimos, pero siempre legales) para evitar que el error se salga con la suya. Puede, por ejemplo, detener a los que tienen puntos de vista diferentes del propio (cosa harto probable, pero no peligrosa), pero que, además, tienen probabilidades de ganar la partida a quienes están en el gobierno. Dos casos recientes:  uno, la detención, en Rusia, de un líder opositor al que algunas encuestas daban como triunfador frente a Putin. Motivo: alteración de orden público. Y dos, el recurso al principio de la no-doble militancia para ser candidato en Venezuela, con lo que se impide que la MUD pueda presentarse, con probabilidades de éxito, como coalición de partidos que, por separado, poco tienen que hacer frente al gobierno.
El problema se presenta cuando hay dos fuentes de verdad absoluta frente al error ajeno, pero en instancias políticas diferentes. El gobierno español usa de la ley para evitar el error de los secesionistas catalanistas mientras estos, tan imbuidos de verdad como los anteriores -probablemente, más-, usan de otra ley para evitar el error de los unionistas españolistas. Que los primeros no representan a Cataluña, sino a una parte de ella (y probablemente no mayoritaria en votos, aunque sí en escaños) y los segundos estén prácticamente ausentes electoralmente en dicho territorio, es algo, a lo que se ve, irrelevante para ambos. Lo relevante es que se creen tocados por el dedo de la Verdad.

domingo, 28 de enero de 2018

Supervivientes compasivos

La tentación del síndrome de Estocolmo, esa identificación con el agresor con que algunas personas resuelven el haber sido profundamente maltratadas, ha sido superada claramente, en el día de la Memoria de Víctimas del Holocausto, que fue ayer, por algunos de los supervivientes de este. Fueron terriblemente perseguidos y no quieren que su gobierno haga lo mismo con más de 30.000 inmigrantes/refugiados africanos, etíopes, y los expulse de Israel. Lo cuenta Ha'aretz y vale la pena recorrer los titulares del día, en particular los referidos a Polonia. Ignoro cuántos de esos africanos son falashas y uso el término no en el sentido de extranjero, sino de los Beta Israel, una de las tribus perdidas, reconocidos en 1975, y que resultan ser negros (¿este sionismo es racista?).
He escuchado por la radio, esta madrugada, una entrevista a uno de aquellos supervivientes. Longevo, con biznietos, confiesa haber perdido la fe en aquellas circunstancias de los campos de concentración. 
No es cuestión de fe (como pretenden algunos ultraortodoxos) sino de humanidad. Y se incluyen los palestinos, en particular los que pueden perder las ayudas exteriores que les permiten sobrevivir y en concreto los de Gaza. Si no sobreviven, los ultraortodoxos del Eretz Israel lo tendrán más fácil, lo cual añade un posible calificativo más a los sionistas, cosa que, evidentemente, estos supervivientes no son.
(Añadido el 4 de enero: traducción al castellano de un artículo de Gideon Levy publicado originalmente en Ha'aretz. Habla sobre esta expulsión de refugiados (¿no judíos?) y de las que le seguirían: primero, la de los parlamentarios árabes en la Knesset, el parlamento israelí, y, después, la de todos los palestinos)

sábado, 27 de enero de 2018

Más avisos

Esta vez vienen de Soros y otros empresarios del mismo calibre advirtiendo sobre Facebook y Google (este blog funciona gracias al último y, respecto al primero, me di de baja hace ya muchos años: en 2009). Lo ha hecho en Davos y The Guardian, además de dar el enlace a la transcripción de su discurso, añade opiniones de esos otros empresarios al respecto. 
Si estos son un poco apocalípticos, por usar el vocabulario de Eco, los integrados tendrían que prestarles algo de atención. Los integrados son los que solo esperan grandes bienes de esas tecnologías o, simplemente, los que tienen negocios en ese campo y les conviene mantener el entusiasmo.
Los riesgos son de varios tipos. No se excluyen los económicos: esas plataformas son (no dicen que podrían serlo, sino que son) un obstáculo para la innovación, dado su carácter casi monopolista (y ya se sabe que en lo último que piensa un monopolio es en innovar).
Hay también riesgos políticos y muy variados: desde una reducción del nivel de democracia en un país hasta colaborar con la creación de autocracias, "Grandes Hermanos".
Y los hay sociales. Si, como dice Soros, "las empresas petroleras y mineras explotan el medioambiente físico, éstas explotan el medioambiente social". Son, pues, "una amenaza para la sociedad". Hay quien llega a decir que, al ser adictivas y dañinas como el tabaco, deberían ser objeto de regulaciones parecidas.
"Sus días están contados", añade Soros, en un arranque de optimismo (optimismo si su diagnóstico es correcto, porque también, partiendo de dicho diagnóstico, se puede temer que la cosa vaya a más, no a menos).
De momento, me quedo con la noticia del Washington Post: decenas de miles de estadunidenses se creyeron los mensajes que les llegaron vía Facebook originados en Rusia y como intervención de estos en aquellas elecciones. Cave canem. Por lo menos eso: cuidado con el perro. El que avisa (y Soros lo hace) no es traidor... necesariamente. Porque no vendría mal saber qué piensan del "blockchain", el "internet de las divisas" que da alas al bitcoin, ese bitcoin que algunos desaconsejan, en particular a los pequeños inversores (pero que callan sobre los grandes).

viernes, 26 de enero de 2018

Dos avisos

Algo dicen que habría dicho el Papa a propósito de las "fake news" y su relación con el diablo. Ahora, más claro, es un sacerdote irlandés el que avisa de que hacen falta más exorcistas para enfrentarse a este incremento de las actividades diabólicas en el tema de las posesiones. Cierto que el reportaje recoge la reducción de creyentes en Europa y el correspondiente aumento de descreídos, en particular en el contexto de la juventud. Pero eso, por lo visto, o es independiente de la actividad diabólica o, supongo, es efecto de la misma aunque, supongo también, un exorcismo no parece que vaya a terminar con esa tendencia.
El otro aviso lo ha dado el Bulletin of the Atomic Scientist al adelantar 30 segundos el tiempo que nos separa de la "medianoche", es decir, del apocalipsis, "doomsday", y dejarlo en 2 minutos, una inmediatez que no se alcanzaba desde 1953. Como se recoge en el texto que cito, The Clock has become a universally recognized indicator of the world’s vulnerability to catastrophe from nuclear weapons, climate change, and new technologies emerging in other domains. Por lo que respecta a las armas nucleares, el texto recoge los distintos motivos para estar preocupados en la actualidad. En cambio, al hablar del cambio climático, evitan hablar de inmediatez (el riesgo no es inmediato)  que sí encuentran en la falta de atención y reacción al asunto. Como dirían dirigentes del Bulletin en el Washington Post"The world is not only more dangerous now than it was a year ago; it is as threatening as it has been since World War II."
Cada campo tiene sus especialistas, sus reglas para llegar a conclusiones y sus motivos para creer en lo que dicen. Pero en ambos casos estamos hablando de creer en lo que nos dicen ya que carecemos de capacidad para responder personalmente a tales preguntas que, además, se refieren al futuro ese futuro que algunos dicen "never comes", truco que haría sonreír a los psicoanalistas que buscan mecanismos de defensa a los que ya me he referido otras veces también pensando en el futuro: es una de las maneras que hay de evitar un asunto incordiante que no podemos evitar. 
Como siempre, me fascinan las semejanzas (también las diferencias, no se vaya a creer) entre los dos avisos. Al fin y al cabo, dediqué algunos años a la "Sociología Comparada". 
Y nunca dejarse atrapar por ninguna versión: tanto el Índice de Paz Global (el mundo ha mejorado respecto al año anterior, pero no respecto a la década) y el Índice de Terrorismo Global (menos muertes, sobre todo respecto al pico de 2014) indican una mejora muy reciente. Si va a durar como para que el diablo pierda la batalla y el tiempo que nos separa de la "medianoche" aumente, eso se verá. En todo caso, como estos índices son fácilmente criticables, algo parecido sucede con los dos pronunciamientos de los que he partido.

jueves, 25 de enero de 2018

Le llamaban democracia

Este artículo recoge las estimaciones llevadas a cabo por otros, pero son las que hay. Por un lado, tenemos a unos ultra-ricos que han donado unos 20 millones de dólares para "orientar" las decisiones públicas en un determinado sentido. Por otro lado, tenemos que esos mismos ultra-ricos, gracias precisamente a esas decisiones, se han ahorrado por encima de los 1.000 millones de dólares en impuestos. Negocio redondo. Lo fantástico es que se sepa. Por lo menos eso. Y hay datos para generalizar la anécdota.
Porque hay motivos para sospechar que algo así sucede en otras democracias, solo que sin la relativa transparencia de la estadounidense. Es pura sospecha, pero el llamado "impuesto al sol", impuesto contra el autoconsumo eléctrico que se practica en España, huele raro. Cuando parecía que se iba a declarar ilegal según la normativa europea, y aumentar las sospechas sobre el ministro que lo promovió, otro ministro consigue que el Consejo Europeo lo avale. Se puede pensar en cuánto pudieron haber invertido las compañías eléctricas en tal peaje al autoconsumo, pero también se podria pensar en qué gana quién con tal impuesto, sobre todo dificultando la "competencia" a dichas empresas. No se sabe, claro. Tal vez las cifras estadounidenses son escalofriantes, pero por lo menos se saben. Algo más democrático que la simple sospecha que puede extenderse al caso del carbón, no como en Francia (de momento), pero sí como en los Estados Unidos.
El juicio a Lula es otra historia. Condenado, sí y resonando el escándalo mensalao, con una gran empresa (petrolera en este caso) de por medio. Tal vez, como dice Dilma Rousseff, una parte de un golpe de estado contra el posible candidato que saldría vencedor, a distancia del segundo, en las próximas elecciones presidenciales... si se pudiera presentar. Mala cosa tanto si es golpe de Estado como si no lo es: cherchez l'argent tanto si ha sido corrupción propia o corrupción de los funcionarios que ejecutan el golpe.
Y parece que ese dinero se encuentra incluso cuando las grandes empresas "untan" a quienes tienen como tarea controlar que tal cosa no suceda. Hay acusaciones en el Ecuador en ese sentido. Más de 10 millones de dólares desde, precisamente, una empresa brasileña. Pero también las hay hacia los que publican sesudos artículos científicos que coinciden, incidentalmente, con los intereses de grandes empresas o se despide a los menos complacientes. Y no digamos nada de las "puertas giratorias".
Lo curioso es que he leído casi todas esas noticias en el mismo día de hoy.
No "la" llamaban, sino "le" llamaban, como a Trinidad. Y lo peor es lo que no sabemos ni siquiera sospechamos ¿Declina la democracia en el mundo? Tal vez. Lo que sí se constata es que, por lo menos en parte, se compra por quien tiene el dinero suficiente para tal compra.
(Añadido el 6 de enero: las relaciones entre grandes empresas y gobiernos no son siempre fluidas y amistosas. Sucede como con las relaciones entre pequeñas tiendas en mi pueblo: están en competencia entre sí, pero están de acuerdo frente al ayuntamiento. Los acuerdos totales tampoco se dan entre grandes empresas y gobiernos aunque haya elementos importantes de acuerdo entre ambas instancias)

miércoles, 24 de enero de 2018

Tuve un sueño

Soñé que asistía, en extraño local que me sonaba algo, tal vez de cuarenta años atrás, soñé, digo, que unos actores, unidos por su sindicato, desarrollaban papeles que terminaban por enfrentarlos. También me sonaba al teatro organizado por Hamlet (ya se sabe, ese personaje dubitativo que unas veces dice sí y otras no), teatro dentro del teatro.
Los actores compartían muchas cosas. Sin ir más lejos, el salario y, en varios de ellos, el acceso a ingresos adicionales por patrocinios o sobresueldos fraudulentos que se llevaban fuera del país, la mayor parte de las veces de manera ilegal. Por supuesto, compartían el deseo de mantener la obra, fuente de aquellos ingresos principales y, por encima, mantener las representaciones teatrales en general, no fueran a caer en desuso y fueran sustituidas por intercambios, más o menos manipulados, a través de internet.
Pero el papel que, en buena parte, habían elegido ejecutar imponía algún tipo de oposición entre ellos, aunque sin llegar a un esquema Montescos contra Capuletos, pero con esa lógica de que quien no está conmigo está contra mí. En un principio, el papel solo subrayaba los acuerdos que había por debajo de la oposición y, así, eran capaces de colaborar explícita o implícitamente (en este último caso, algunos bordaban el papel) en lo que la obra llamaba la “gobernabilidad” y que, a fin de cuentas, no era más que una forma de mantener la obra y el teatro haciendo pensar que había una sana competencia entre un bando y otro.
Y llegó el desbarajuste. En un alarde de improvisación (el libreto no era muy estricto y permitía todo tipo de morcillas y textos inventados por el actor y que no venían en el libreto), alguno de los actores temió perder el papel y ver reducido su salario, así que exageró los elementos que había en su rol haciendo que la oposición al otro bando se hiciera mucho más patente, por encima de los acuerdos de fondo e incluso poniendo en riesgo estos últimos.
Aun así, ambos bandos ganaban, cada cual en su esfera, al introducir sentimientos, mitos y fantasías. Sucedió entonces que la reacción no se hizo esperar y los del otro bando también endurecieron sus posiciones, cosa que aceleró a los otros, cosa que, a su vez, encrespó a los unos y así sucesivamente. La confrontación se salió del libreto original y, por acción-reacción, se fue enardeciendo, a su vez enfervorizando, casi fanatizando a los espectadores que, ajenos a lo que estaba sucediendo realmente, se asombraban del realismo de lo que estaban viendo en el escenario y terminaban tomando partido por unos u otros.
De este modo, mientras unos, desde el patio de butacas, afirmaban que "Pretendíamos, ¡qué ingenuidad!, substituir los acuerdos y el mercadeo que había hasta entonces por un entendimiento de fondo que  (nos) diera satisfacción (…), pero una vez más fue rechazado". El otro bando, decían estos, "no parece ni quiere saber nada de reconciliación ni de soberanías compartidas", sino que se limita a poseer el poder y a negarse a cederlo. Estaban convencidos de que no se trataba de un teatro, sino que ya se sabía quién era el asesino del padre de Hamlet. La ficción teatral se convirtió muy rápidamente en realidad
¿Qué sucedía desde el otro bando? Pues que, de repente, desde el gallinero se siguió cantando un “a por ellos, oe”, pero con una importante novedad y fue que apareció un actor nuevo del que no se conocían trapicheos y manejos fraudulentos del dinero de la compañía y, entonces, una parte de los asistentes dejó de aplaudir a los de antes y se puso a hacerlo hacia los nuevos, aunque sin cambiar de bando.
Para complicarlo todavía más, apareció por el patio de butacas un payaso que tildó de payasos a los que, hasta ese entonces, habían jugado sus papeles como actores oficiales del enredo. Hasta los tildó de rufianes.
El caos parecía total. El sueño se había convertido en pesadilla. Hamlet se había convertido en Ricardo III y, desde las bambalinas, gritaba aquello de “Un caballo, mi reino por un caballo”. Quien más y quien menos, todos querían ser Macbeth, pues todos querían el papel principal, mientras las brujas iban desgranando sus encuestas y no se descartaba algo a lo Rey Lear, en que los locos guían a los ciegos sin tener muy claro si los locos que guían son los actores, el público o los libretistas. Los ciegos podían ser los crédulos. 
Cuando desperté, el procés todavía estaba allí. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

¿Árabes en Israel?

La imagen de un Estado de Israel como estado étnico (idea bien poco democrática, por cierto) choca, de momento, con la realidad: el tercer partido en su parlamento (Knesset) es un partido árabe y protestó por la visita del vicepresidente estadounidense Pence y la propuesta de aquel gobierno de trasladar para antes de final del año que viene su embajada a Jerusalén, haciendo, de este modo, un reconocimiento del carácter de capital del Estado como ciudad unificada. Estos parlamentarios árabes (tan árabes como los palestinos de los territorios ocupados) fueron expulsados por la fuerza por las "fuerzas del orden" que, obviamente, obedecían a los otros partidos en el gobierno (tanto los que tienen más escaños que ellos como los que tienen menos pero apoyan la coalición de gobierno).
Lo poco que puede verse de sus pancartas hace pensar que están en árabe no en hebreo, aunque los tuits de alguno de sus líderes se escriban en hebreo. Y, como era de temer, la Lista Conjunta no es precisamente un dechado de unidad. Una vez más, la oposición dividida acaba apoyando, gracias a sus divisiones, al gobierno (en la foto de Ha'aretz se ve a Netanyahu aplaudiendo a Pence, cosa que no hacen los que muestran signos de pertenecer a partidos ortodoxos judíos)

martes, 23 de enero de 2018

Sistema poco viable, poco legítimo y, además, caótico

He borrado el nombre del país y lo he sustituido por una X 
However, what’s happening in X today will make more people worldwide reflect on the viability and legitimacy of such a chaotic political system
"Lo que está sucediendo en tal país hará que mucha más gente en todo el mundo reflexione sobre la viabilidad y legitimidad de tal caótico sistema político".
Adivina adivinanza, quién lo dice de quién. Una pista: es la Agencia de Noticias Xinhua (Nueva China) la que lo dice. Pero, ¿de quién? Pues de los Estados Unidos, por supuesto. Y lo cuenta Newsweek en el contexto del "cierre del gobierno" o shutdown. Pues eso: Bon Anniversaire.

lunes, 22 de enero de 2018

Cuidado con los titulares

Me entraron ayer por la tarde, de manera simultánea, estos cuatro titulares que copio y pego tal y como me llegaron del feedly:
  1. Germany's SPD Backs Merkel Coalition Talks After Divisive Vote  Bloomberg
  2. German SPD leader urges party to back coalition talks with Merkel  Reuters
  3. Germany's SPD votes for coalition talks with Merkel  Financial Times
  4. A New Coalition With Merkel? Not So Fast  New York Times
Así que, titular en mano, sabemos que el SPD apoya las conversaciones de cara a una coalición con Merkel, que su líder urge a su partido a apoyar dichas conversaciones con Merkel, que el SPD está votando sobre las conversaciones  y, finalmente, que es pronto para decir que va a haber Gran Coalición. Son periódicos, revista y agencia de noticias en los que conviene distinguir apoyo a una coalición por un lado y, por otro, apoyo a que se entre en conversaciones de cara a una coalición.
Claro, se puede pinchar en cada uno de esos titulares y ver qué quieren decir exactamente cada uno de ellos. Obviamente, los cuatro se refieren al mismo asunto. Qué sucederá al final o qué ha sucedido este domingo en las votaciones internas, no es ahora mi tema, a saber, que el SPD ha aprobado tener conversaciones aunque se reservan el derecho de votar sobre el posible acuerdo  y aunque levanto acta de que las juventudes del SPD no están muy por la cuestión que propone la cúpula del partido. Mi tema es que si solo leemos titulares (o, peor, solo uno de ellos, el de "nuestro" medio habitual) no vamos a tener necesariamente una idea cabal de lo que está sucediendo. Porque no parece que los cuatro titulares, tomados como están, sean compatibles entre sí. Eso sí, a final de la tarde, el New York Times ya daba otro titular (otro titular interesante, aquí: el de Le Monde).
Angela Merkel Inches Closer to Germany Coalition Government
Añado: A vous l'honneur

domingo, 21 de enero de 2018

Riesgos mundiales

Coincidiendo con el Foro Económico Mundial de Davos se ha publicado la decimotercera edición de su informe sobre los riesgos mundiales. Reproduzco este gráfico que me parece esclarecedor. En él se ven los riesgos más probables (cuanto más a la derecha del gráfico) y los que tendrían mayor impacto en el mundo (cuanto más arriba se encuentren) (no consigo gráficos claros: véase original):



En otros términos, estos son los 10 más probables y los 10 con más impacto:
Obsérvese qué escaso papel juegan los riesgos económicos (en azul) frente a los mediambientales (en verde). Y no se olvide qué tipo de encuentro es el de Davos.

sábado, 20 de enero de 2018

Liderazgo mundial

Está por demostrar que en el sistema mundial deba haber un país que ejerza un liderazgo incuestionable o incuestionado. La verdad es que lo ha habido a lo largo del tiempo, desde los Habsburgo (que todavia no representaban a una "nación") a los Estados Unidos pasando por Inglaterra cuando "ruled the waves". Lo vaya a seguir habiendo o no y si vamos a entrar en una etapa sin que nadie pueda contestar al sencillo y ordenado "quién manda aquí", está por ver. Pero sí está claro que los Estados Unidos ya no son el líder indiscutible e indiscutido. Y, además, su liderazgo es considerado decreciente por amplias capas de la población mundial según Gallup y se muestra en este mapa:
En América es obvio: está a la baja (en el Paraguay no se preguntó y los encuestados venezolanos no lo tienen tan claro como el resto de americanos). En Europa, también, aunque Turquía vaya hacia lo que Venezuela es en América y algunos países del Este están en la dirección opuesta, como parte de África y de Asia (en la China no se preguntó y habría sido interesante conocer las respuestas). 
Total, que el "patio trasero" y los "fieles aliados" (o súbditos) lo tienen más claro que el resto, con algunas excepciones africanas y asiáticas.
Como era de esperar, cuando ya no es cuestión  de cambio, sino de nivel, los Territorios Palestinos están entre los 20 primeros países que, en 2017,  desaprueban ese liderazgo, mientras que Israel está entre los 20 primeros en aprobarlo. El país que más respuestas de desaprobación proporciona es Noruega, seguido de Austria y Canadá. Los aliados son más críticos.  Por su parte, el país que más aprobaciones constata es Kosovo, seguido de Albania y Guinea y, en general, países africanos.
No es una predicción de lo que va a suceder ni, mucho menos, una descripción de los que los diferentes gobiernos, convenientemente "convencidos", vayan a hacer (la opinión pública es una cosa, la acción del gobierno más o menos manipulador o democrático es otra). Pero son curiosas las continuidades.
A escala mundial, estos son los resultados sobre la aprobación del liderazgo dicho país y sus posibles alternativas a lo largo de los últimos años.
Si la geografía es sugestiva, la historia lo es todavía más. Y ya me dirán qué pinta Alemania, relativamente estable, en esta posible contienda. Y más si se ve no tanto cuántos aprueban ese liderazgo sino cuántos lo rechazan: la mediana es un 43 por ciento a los Estados Unidos, un 36 por ciento a Rusia, un 30 por ciento a la China y un 25 por ciento a Alemania (aunque supongo que en la mente de muchos encuestados Alemania significa, no sin razón, la Unión Europea). 
Mejor no creerse estas elucubraciones (muy costosas por cierto, no se olvide). Pero mejor tenerlas que no tener nada y dejarse llevar únicamente por los propios prejuicios o por lo que cuentan los medios afines a las propias preferencias.
A tener en cuenta: el Pew Research Center publica otra encuesta (esta en 37 países) sobre el interés en noticias sobre los Estados Unidos.  No ayuda mucho para interpretar el mapa reproducido más arriba, pero me llama la atención el escaso (relativamente) interés con que se siguen esas noticias en América Latina, excepto, comprensiblemente, en México. Que la "corte" las sigan, no me extraña. 
El World Report de este año del Human Rights Watch (páginas 591 y sigs.) constata el deterioro producido en los Estados Unidos en el terreno de los derechos humanos.
En todo esto, algo tiene que ver la presidencia de Trump que hoy cumple un año (explicación también aquí o aquí), su política exterior e incluso su modo de ser, y hay quien llega a pensar que lo peor está por llegar. Y que no sea una guerra nuclear como anuncia su endurecimiento frente a Corea del Norte. Eso a pesar del "deshielo".
Para bordarlo, se sabe que las muertes de civiles en las campañas contra el Daesh se han triplicado bajo esa presidencia.  Como comparten la idea bíblica de la ley del Talión, habrá que ver qué sucede con los datos a los que me referí ayer sobre atentados yihadistas y atentados neonazis y de extrema derecha en USA (Al Qaeda pide a sus seguidores que ataquen a estadounidenses y judíos por lo de la embajada en Jerusalén)

viernes, 19 de enero de 2018

Los datos no engañan

Los atentados de Orlando o San Bernardino pueden hacer pensar que los Estados Unidos se encuentran frente a una amenaza islamista imparable y enorme. Sin embargo, el último informe del Government Accountability Office presentado al Congreso a petición de este, obliga a matizar esa impresión que los medios, necesariamente (a más muertos, más noticia), tienden a resaltar y, a veces, a reforzar. De todas formas, esos datos oficiales (no lo que pueda decir un presidente tuiteando) imponen muchos matices.
Cierto que, a primera vista, los ataques islamistas se dejan ver por encima de los otros. 


El problema de la extrema derecha y los neo-nazis (el vocabulario es el del informe que, otras veces, se refiere a blancos supremacistas) también existe. No ha producido hechos tan espectaculares como los islamistas radicales (también vocabulario del informe), pero ha producido más ataques (73 por ciento del total) y, al final, ha sido más mortífero en su conjunto que los islamistas radicales. Los nacidos en el extranjero y autores de este tipo de ataques representarían un 26 por ciento del total.
Para celebrar estos datos oficiales, se pueden comparar con los igualmente oficiales proporcionados por el Ministerio de Seguridad Interior (DHS) y el de Justicia (DOJ): los convictos de cargos relacionados con el terrorismo internacional eran, en un 73 por ciento, nacidos fuera del país, es decir, para no manipular demasiado los datos, 254 no habían nacido en USA, 147 habían nacido fuera, pero se habían nacionalizado y solo 147 eran estadounidenses por nacimiento. El interés de sus autores, como se ve en las conclusiones, es que para proteger a los ciudadanos estadounidenses hay que tener cuidado con quién se deja entrar en el país (antes, en el informe, han aparecido varios nombres y apellidos árabes). Lo de la extrema derecha y los neo-nazis ni está ni se le espera.
Estas dos series son compatibles porque, en realidad, se están refiriendo a partes diferentes de un mismo problema: unos hablan de los ataques violentos y los otros de los convictos en casos relacionados con el terrorismo internacional (es decir, islamista radical en el vocabulario de los primeros).
Los datos sí que engañan.

jueves, 18 de enero de 2018

Más secesionistas

Cuando escribí, hace 20 años, un librito sobre el carácter religioso de los nacionalismos, se me ocurrió levantar acta de algunos países que no los tenían subestatales. El Japón, por supuesto, pero sobre todo los Estados Unidos. Ahora me encuentro con que el movimiento independentista californiano es real y, como sucede en otros lugares, es relativamente independiente de lo que allí se podría llamar derecha e izquierda, es decir, republicanos y demócratas. Cierto que, también como sucede en otras partes, depende de qué partido esté en el gobierno central  en Washington y si coincide con el que gobierna el estado de California. En mi entorno más inmediato, los socialistas alicantinos son muy críticos con el gobierno de la autonomía valenciana si en Valencia gobierna el Partido Popular y lo mismo sucede si las posiciones se cambian, solo guardando silencio si es el mismo partido el que gobierna en un lado y otro de la línea Busot-Biar, la de la Reconquista. Eso no quita para que, por encima de estas politiquerías, no intervengan cuestiones relacionadas con los egos de los respectivos gobernantes, a veces más importantes que los argumentos sobre quién maltrata a quién.
Digresión para volver a los Estados Unidos. El artículo de Newsweek que cito habla también de una cuestión de fondo: la posición "libertaria" frente al gobierno central que se encuentra, en mayor o menor medida, difundida en toda la sociedad californiana. The Economist sobre, entre otras cosas, la legalización de la marihuana en California, me hizo pensar en algo más: las fortunas californianas que pueden estar interesadas en esa movilización. Tal vez no quieran conseguir el objetivo de la secesión, pero sí convertir la demanda en un argumento más para conseguir facilidades por parte de unos y otros. Fiscales, entre otras. Me suena.
(Añadido el 27: Al secesionismo californiano ya le han puesto nombre: Calexit. No confundir con Catalexit, el secesionismo catalán)

miércoles, 17 de enero de 2018

Dos discusiones

Imagínese una discusión entre un cristiano y un musulmán sobre cuál debe ser el texto al que hay que hacer referencia para acercarse a Dios.
El cristiano, que en misa oye lo de "Palabra de Dios" al terminar determinadas lecturas, sabe que el texto sagrado es la Biblia, inspirado por Dios a muy diversos actores. Cierto que, peccata minuta, algunos detalles se dejan para los devotos judíos que leen determinadas instrucciones sobre la adoración a imágenes fabricadas por la mano del hombre y sobre la ingestión de algunos alimentos que incluyen no solo al cerdo sino también a todo aquel que lleve caparazón exterior, es decir, a los mariscos.
El musulmán, por su parte, sabe que el texto sagrado es el Corán, dictado directamente al Profeta y que Mahoma, analfabeto al fin y al cabo, trasmitió a sus compañeros que supieron escribir tales órdenes. Ninguna duda sobre este texto del que se extrae el núcleo duro de su fe y sus prácticas.
Pongámoslos ahora de argumentar sobre cuál tiene el texto realmente divino. Y ya sabemos lo que pueden decir, al margen de algunas dudas lingüísticas, filológicas, de "historia de las formas" y demás aspectos considerados secundarios. Lo que pueden decir es que el texto del contrario es falso en su pretensión de estar relacionado con la divinidad. El propio es el que vale y en él se demuestra que es el que real y absolutamente vale. Es decir, que hay que tener fe (creer en lo que no se ve, según decía el catecismo del padre Astete) para creer que tal Libro/Kitab/Biblia es el que proporciona la legitimación de esas respectivas creencias.
La realidad es que no hay discusión posible y se puede pasar de un libro a otro por conversión (relacionada con crisis personales pero también sociales -se cambia de religión como reflejo del cambio personal en la estructura social-), coacción (conquista, por ejemplo) o declaración (en la Reforma de Lutero el principio fue "cuius regio, eius religio", la religión oficial del reino será la religión del soberano, es decir, de su rey). En la mejor de las hipótesis, ambas ideas (cada una de ella poblada de diferencias internas -suníes, chiíes, wahabitas, sufíes en un lado y católicos, protestantes varios, ortodoxos por otro) podrán coexistir en paz, pero, con más frecuencia, en conflicto latente, en sumisión de una a otra o en conflicto violento en general del mayoritario contra el minoritario.
Aterricemos. Imagínese una discusión entre españolistas (los que creen que España es la única nación y que existe desde por lo menos 500 años como dijo el creyente Rajoy) y los catalanistas (los que creen que "som una nació" de existencia también secular y continua). Cuándo empieza cada uno de estos dioses-nación (porque no son eternas como los dioses-dioses) ya no está tan claro. Pero aquí el texto sagrado lo proporcionan determinados historiadores. Hay quien afirma que la historia, como disciplina académica que empieza en los institutos y no en las universidades, nace por exigencias de legitimación de las naciones nacientes extrapolando "hacia atrás" las fronteras de la actual nación hasta mostrar su carácter multisecular, tendencialmente eterno.
No es un caso particular. Si se toma la "lengua propia" como indicador de la presencia de una nación, los Estados monolingües se pueden contar con los dedos de dos manos. Es decir, que son frecuentes los conflictos entre el nacionalismo de Estados que quieren ser una nación por un lado y, por otro, las naciones que quieren ser un Estado. La historia, las señas de identidad y los sentimientos de pertenencia se utilizan por ambas partes recurriendo, como ornamentación, a héroes, artistas y banderas. Y a alguna que otra batalla, aunque se haya perdido.
Un ejercicio para lectores de lectura lenta en casas de cultura y bares: reléase lo dicho sobre las dos religiones y véase si hay algún paralelismo con lo dicho sobre los dos nacionalismos (el estatal y el subestatal), en particular en lo que respecta a su coexistencia pacífica o conflictiva. Incluso lo de "cuius regio, eius religio" podría traducirse, con algo de fantasía, en "el nacionalismo dominante será el de la clase dominante". Claro que hay diferencias, pero, por lo menos, sirve para ver lo poco que dan de sí las disputas "teológicas" entre expertos (historiadores en el segundo caso). No se trata de saber quién tiene razón. Eso se sabe desde el principio: la razón la tenemos nosotros y son ellos los adoradores de divinidades/naciones falsas. La pelea está en otro sitio, no confundamos.
(Publicado hoy en el diario Información  -Alicante-)
(También hay quien habla de los elementos yihadistas en el nacionalismo catalán. Al fin y al cabo, el yihadismo islámico prolifera en Cataluña. Feo presagio, no para ulteriores atentados islamistas en Cataluña, sino para el nacionalismo catalán en sí.
La lectura del propio libro puede llevar a curiosas conclusiones. Es el caso de grupos evangélicos estadounidenses que ven a Trump (bien poco evangélico en sus costumbres, ideas y conocimientos) como parte del proceso que llevará al “fin de los tiempos”: al aceptar a Jerusalén como capital de Israel, facilita la reconstrucción del Templo en la ahora Explanada de las Mezquitas o Monte del Templo -táchese lo que no proceda-, abriendo camino al retorno de Jesús a la Tierra, según se profetiza, dicen, en el Apocalipsis de San Juan y otros textos sagrados)
(Añadido el 24: una interesante conversión en Alemania, anti-musulmán militante del AfD se convierte al Islam)

martes, 16 de enero de 2018

Pre-pánico

Wallerstein se refiere a ese tema en un breve comentario, el 465. El argumento paradójico es que si se discute esa posibilidad es que, efectivamente, estamos al borde de un nuevo pánico y se entiende que personas, instituciones, empresas y países se pasen a la búsqueda de protección ante la que se nos puede venir encima. Ni idea de si es así o no. Simplemente, levanto acta de que alguien como él ha levantado acta. Y que nos sea leve, si, como es probable, tiene razón.
(Hay otros pre-pánicos: los de los hawaianos que creyeron que la alarma era real o la de los japoneses que han pensado lo mismo avisados erróneamente por los medios. Sintomático de un estado de ansiedad con algo de base empírica)

lunes, 15 de enero de 2018

Determinante en última instancia

Eso decía el marxismo de catecismo respecto a "la economía" que a veces se convertía en "los propietarios de los medios de producción", "la clase dominante" y cosas por el estilo. Como todo esquema sencillo para entender cosas complicadas, tiene su utilidad: ayuda. Pero tiene su riesgo: tomarlo como una descripción de la realidad (de cualquier realidad social) y no como una de tantas preguntas que uno debe hacerse ante esta. Es una especie del cherchez la femme, pero en serio.
Porque hay casos en los que la "autonomía relativa" de ese "economía" impide aplicar ese principio como si fuese una fotografía de lo que sucede. Ante "análisis concretos de situaciones concretas", uno se encuentra con asuntos que no se dejan encasillar tan fácilmente. Una vez más, el caso catalán.
El supuesto de que el nacionalismo es siempre burgués, es decir, que frente a un hecho político como ese hay que saber que "la ideología dominantes es la ideología de la clase dominante" y la clase dominante es la burguesa, tiene sus fallos, sobre todo si se ven las divisiones que el proceso independentista catalán ha producido en las organizaciones empresariales. Porque no está claro qué es lo mayoritario entre los empresarios, si el secesionismo o el unionismo ni, ya puestos, qué hacen las "unidades populares" defendiendo la independencia (a no ser como instrumento intermedio para la lucha final burgueses vs proletarios o viceversa).
Probablemente se trata de un caso en el que la política y los sentimientos generados desde ella ha ido por encima de la economía, al margen de las empresas que han cambiado su domicilio social (y, en casos, fiscal) y se han ido de Cataluña. La polarización es política, no económica. Y es aquella, no esta, la determinante en última instancia. Son sentimientos de identidad, no adscripciones izquierda-derecha que, se supone, tiene que ver con otras cosas más materiales. Se supone, digo. Basta ver cómo conviven, no sin problemas, dentro del bloque secesionista, partidos burgueses de toda la vida y movimientos políticos que se suponen "populares".