jueves, 24 de mayo de 2018

Eso aquí no pasa

Dos artículos sobre la política estadunidense que cualquier lector del mundo mundial se dará cuenta de que eso, en su país, no pasa. Bueno, quiero decir que eso en su país no se sabe, aunque las probabilidades de que se produzcan cosas parecidas en países menos superficialmente puritanos que los USA tal vez sean mayores ya que no existe ni siquiera ese tigre de papel que llaman moral pública como barrera aparente para desmanes como los que se cuentan allí. En todo caso, en las Españas (que incluye, de momento, a Cataluña y no solo a la de los Pujol) no pasa y, si pasa, fueron cosas del pasado que nada tienen que ver con la actualidad. No como lo que cuentan de USA estos artículos:
El primero narra las andanzas de un político corrupto y corruptible, visto su lenguaje. Está a la venta y lo que hay que concretar es el precio. En un caso como el español (y catalán) con un sistema parlamentario diferente, no es tan fácil (por inútil) corromper a un parlamentario: hay que hacerlo con alguien que tenga cargo en el que sí se tomen decisiones, a no ser que se trate de un portavoz carismático (y su pareja) de un partido igualmente dispuesto a los entusiasmos carismáticos o se ingresen, como partido, importantes sumas en el Banco para después pedir una hipoteca para el líder del partido que hace el ingreso.
El segundo, por aquello que la corrupción, como el tango, es cosa de dos, se ocupa en las generosidades recientes de algunos lobbies. Como en las Españas no tienen muy buena prensa, sus actividades son menos conocidas, pero en los Estados Unidos (y es algo por lo que hay que admirar a aquel país, algo es algo) es relativamente fácil saber cuánto han dado a quién y, por lo menos, suponer que ha sido a cambio de algo, cosa que los buenos empresarios y ejecutivos saben bien. Y los corrompibles, también.
De acuerdo, eso, aquí, también pasa. Pero se suele presentar con el griterío de un caso detrás de otro, con lo que el que recibe las noticias se satura y ya no presta atención al caso siguiente. Más importante que los casos conocidos gracias a la policía y la justicia sería conocer los factores sistemáticos que lo producen y que son inmunes a declaraciones retóricas por parte de los corrompibles proclamando códigos éticos y silencios sospechosos por parte de los posibles corruptores a propósito de tales códigos éticos (si es que existen). Y todos, solucionándolo con un aumento de las penas para los culpables... que serían declarados tales después de un larguísimo proceso y cuyas penas en muy poco servirían para disuadir a los del tango de seguir con sus actividades habituales.

miércoles, 23 de mayo de 2018

No existe el suicidio

Cuando, en los Estados Unidos, se produce un atentado o masacre (generalmente, a manos de blancos, cristianos y de extrema derecha) se levanta una ola de preocupación que, inmediatamente, es contrarrestada (y se ve en las encuestas) por intereses económicos disfrazados de la libertad que concede una interpretación de la Segunda Enmienda a su Constitución, por la Asociación Nacional del Rifle(NRA), generosos donantes a las campañas de muchos congresistas, senadores y, claro, presidentes. Si es por defensa de la vida, resulta, en cambio, que los suicidios son la causa principal de las muertes producidas por tales armas, cosa que ya no se discute incluso en lo que allí hay quien llama “epidemia de suicidios”. Hay, además, curiosos detalles en este problema: que las marchas contra la violencia de las armas en colegios y universidades bienestantes no toman en cuenta lo que, por ejemplo, está sucediendo en los barrios pobres de Washington: un aumento de los suicidios producidos por tales armas.
Para algunos sociólogos, el tema del suicidio es como la Meca para los musulmanes: que tienen la obligación de haberlo visitado por lo menos una vez en su vida, siguiendo las huellas de uno de sus clásicos (Durkheim) y, espero, que no cometan los mismos errores que él: confundir los suicidios de su país con los suicidios del mundo en su conjunto y convertir sus datos en representantes de todos los datos del mundo. Algo de etnocentrismo no le faltaba.
La Organización Mundial de la Salud proporciona una lista con las tasas de suicidio en los diferentes países y lo primero que salta por los aires es la desproporción entre suicidios de varones y de mujeres. Haberla, hayla. Pero no siempre esa comparación varones-mujeres lleva a las mismas conclusiones. Además, las listas de países presentan datos problemáticos: por ejemplo, porque no tienen el mismo valor los datos de países en los que el suicidio frustrado no es un delito y países en los que se castiga (aunque, claro, no con la pena de muerte). De hecho, algunas listas añaden que algunas diferencias entre países pueden ser atribuidas a su ilegalidad. España no está mal situada en ese “ranking”: puesto 90 de los 177 de los que la OMS tiene datos, es decir, en medio.
En todo caso, es un tema prácticamente ausente en nuestros medios, más allá de algún programa de radio de madrugada. Y es comprensible. Primero, porque los datos son malos y no porque el suicidio sea ilegal, sino porque no siempre esa muerte es clasificada como suicidio, habiendo, como hay, un cierto pudor para tratar estos temas. Pero, sobre todo, porque el suicidio es un tema tabú. Mucho más que el de la muerte en general. Así que “peor es meneallo”.
Sí tenemos datos aireados todos los fines de semana sobre muertos en las carreteras. Además, con todo tipo de detalles e imágenes. Igualmente, están los datos sobre feminicidio, que se proporcionan oficialmente, sus imágenes son presentadas por los medios y los casos son seguidos por manifestaciones públicas de rechazo, cosa que los muertos en las carreteras no provocan.
El problema está en las causas. Para los accidentes de tráfico, la lista es conocida. Para los feminicidios algo menor y hay motivos para desconfiar de atribuciones muy simplistas a una única causa si, encima, es puramente ideológica. Sin embargo, rogar a San Google que atienda nuestras súplicas y nos diga cuáles son las causas del suicidio consigue una rápida y articulada respuesta desde múltiples perspectivas, de alguna de las cuales no me fío mucho. Para colmo, no encuentro referencias a las correlaciones que Durkheim encontraba, que tal vez, como he dicho, no se aplican al mundo entero, pero que son preguntas que convendría que los poderes públicos se hiciesen.
Pero pongámoslo en términos puramente cuantitativos: La OMS afirma que estamos entre la primera (o segunda) causa de muerte no-natural en el mundo y, en el caso de España, cierto que es la primera, con unas cifras realmente notables si se comparan con tráfico y feminicidio: el año pasado, un promedio de 10 suicidios al día. Y si hay que hacer caso a Durkheim, más frecuentes en verano. El que avisa no es traidor.
De todos modos, escuchando la radio, me di cuenta de dónde estaba el problema más grave respecto al suicidio: los que se quedan, las preguntas que se hacen, el dolor de la ausencia. Algo más de prevención y, si se llega a producir, apoyo a los familiares de las víctimas, no vendría mal.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Significativo aumento de suicidios de jóvenes en Gaza en los últimos años: desesperación, al acabar sus estudios, ante un futuro sin futuro. También inmolaciones.
En USA, la violencia de las armas es mayor fuera de las escuelas que dentro. Sobre el suicidio, hay datos que muestran una reducción de los mismos en cuanto se aplican, en algunos estados, algunas leyes restrictivas sobre el acceso a las armas)

La guerra de Irán

Sí, sí, no la de Irak, que esa todavía dura, sino la que entre Pompeo, Bolton, Trump y alguno que otro más, (que incluye a Netanyahu) se podría estar montando. Copio y pego lo que Jan Oberg, desde TFF, dice al respecto a partir del discurso de Trump,  y fundamenta aquí:
  • that this is a disturbing, frightening speech for all of us, and that the speech itself is a violation of international law,
  • that it is part of a Plan B for yet another catastrophic war,
  • that that war may have much worse consequences for the region and the world, Europe in particular, than any of the earlier wars,
  • that things can still be done to avoid it - but that mere words won't stop the US in its increasingly autistic, belligerent and exceptionalist mood.
Que suenan tambores de guerra como suele hacerse, es decir, saltándose las leyes internacionales, que esa guerra puede tener pésimas consecuencias para el mundo y, en particular, para Europa y que algo se tendría que hacer para evitarla y que eso no pueden ser solo palabras que no van a detener el estado de ánimo autista, beligerante y excepcionalista del gobierno de los Estados Unidos.

martes, 22 de mayo de 2018

No hay para tanto (o sí)

Frente a las promesas de los vendedores de nuevas apps y, en general, sobre los posibles desarrollos tecnológicos, vuelve a aparecer la distinción que Umberto Eco hacía, allá por 1964, sobre las reacciones que suscitaban entonces los medios de comunicación de masas: Apocalípticos e integrados, dos posturas extremas.
Las "nuevas tecnologías" también tienen sus asustados y sus entusiastas. Deshumanización, pérdida de empleos (algunos inesperados, hay que añadir), rebelión de los robots y cosas parecidas por un lado y, por otro, mejora de la calidad de vida, tiempo libre, logros de nuevas metas inimaginables previamente.
Este es un artículo que me convence ya que no cae en los excesos de asustados y entusiastas sino que procura ver qué hay detrás de algunas de las cosas que se ofrecen y qué puede haber de realmente nuevo en un futuro no muy lejano. Da por supuesto que alguna de las chácharas que se escuchan no son otra cosa que soflamas de vendedores que quieren llegar a compradores incautos ofreciendo productos de dudosos efectos excepto la sensación de que el comprador "está al día" y "está a la última". Al final del artículo hay un resumen de su posición, aunque ha dedicado mucho más espacio a esos inventos "absurdos y a menudo peligrosos que se nos ofrecen casi cada mes":
In fields such as driverless transport, virtual reality and blockchain technology, new inventions may eventually transform our lives, and fulfil the cliched big-tech promise about making the world a better place. But that is the not the nature of our current phase of history, nor the absurd and often dangerous creations we are now being offered on an almost monthly basis.
Sí, tal vez. Tal vez el trasporte sin conductor, la realidad virtual y el blockchain (que hace posible, por ejemplo, el bitcoin), tal vez cumplan con la promesa de colaborar en la construcción de un mundo mejor. Pero lo que se observa ahora no es exactamente eso. Los apocalípticos dirán que la cosa va a peor y los integrados correrán a comprarse el último app.

lunes, 21 de mayo de 2018

Heterogéneos musulmanes

Ya me he hecho eco en otras ocasiones de la heterogeneidad de grupos que pueden ser objeto de xenofobia. Me referí a los judíos y a los gitanos y podría referirme a los catalanes para algunos españoles y a los españoles para algunos catalanes. Es la xenofobia lo que hace homogéneas a dichas categorías para así poder descargar sobre ellos las propias frustraciones y las propias inseguridades.
Ahora encuentro una recensión de sendos libros, uno sobre los musulmanes en el Reino Unido y otro sobre los musulmanes en Europa. También ahí hay un intento de que los datos empíricos, constatables, superen a las simplificaciones xenofóbicas, lo cual, como en los casos anteriores, no exlcuye que haya, en esas comunidades agentes de delito y violencia. Pero los datos muestran que no es acorde con la realidad a tribuir al todo lo que solo es propio solo de una de sus partes, mayoritaria o no.

domingo, 20 de mayo de 2018

Identificación nacional

Estos datos que proporciona el Banco Mundial no pueden tomarse al pie de la letra. En la cita del Banco se habla de 1.000 millones de personas las que carecen de tal identificación. Pero, por supuesto, no se trata de los que no se sienten miembros de una determinada nación (yo estaría entre ellos), sino de aquellos que carecen de un documento de identidad extendido por una entidad política (Estado, claro). Se trata de pasaporte, documento "nacional" de identidad, tarjeta de seguridad social y similares. Desde ese punto de vista, no estoy entre esos mil millones: tengo pasaporte, dni, tarjeta de jubilado, tarjeta de la seguridad social y algún que otro documento que acredita mi "identidad nacional" que, supongo, incluye el que pague religiosamente mis impuestos constantes y los que tocan en estas fechas. No llego a esos niños que hablan varias lenguas, han vivido en varios países y se encuentran a gusto en todos ellos sin que ninguno de ellos sea "su" país. Eso sí, llevarán el pasaporte de uno o dos países que serán su "identificación nacional", pero no necesariamente su "identidad nacional". Homo sum et humani nihil alienum a me puto. No son de aquí, ni son de allá. No se sienten de ninguna nación.
Pero, fuera de permitirme la broma de  hablar del "país cuyo pasaporte llevo" (y no de "mi país"), el texto del Banco proporciona este gráfico que habla por sí solo
Porcentaje de población sin una identificación nacional por quintil de ingreso
Los que carecen de identificación nacional son más en los niveles más bajos de renta y en los países de ingreso bajo. Más o menos, en ambos casos, el doble de los que están en los niveles más altos de ingreso y los que viven en países que no sean de ingreso bajo (que el Banco, pudorosamente, prefiere llamarlos así: "todos, menos los de ingreso bajo"). Parece claro que si no tienes tal identificación no puedes acceder a varios servicios básicos, con lo que se crea un círculo vicioso. Mi identificación nacional no me cuesta mucho (incluso si incluyo los impuestos), pero entiendo que haya gente no pueda permitirse los gastos que comporta acceder a ella. Todo eso el Banco lo explica.  Por mi parte, no voy a decir "que se jodan". Eso lo dejo para destacados miembros del partido gobernante en España ahora.

sábado, 19 de mayo de 2018

Humanos como animales

Allá por 1999, un candidato en campaña, que ya llegó a gobernador en uno de los estados mexicanos, dijo aquello de que "los derechos humanos son para los humanos, no para las ratas". Todo un programa.
Después, en 2012, el ahora presidente de la Generalidad catalana, hablaba de unas bestias carroñeras que destilan odio, viviendo en Cataluña pero aquejados de lo que otros llaman catalanofobia (en catalán aquí, traducido al castellano, aquí).
Ahora sabemos que los inmigrantes indocumentados, en los Estados Unidos, "These aren't people. These are animals". Lo dice el Presidente de dicho país.
No son novedades. Los nazis alemanes declararon Untermenschen (subhumanos) a gitanos, judíos, bolcheviques soviéticos, polacos y serbios, lo cual les daba libertad para hacer con ellos lo que consideraran oportuno (mala cosa es que el sospechoso Sputnik Mundo lo recuerde a propósito de la situación catalana, esa que, se insiste en otros foros, "los rusos" han fomentado). Pero no son los únicos que encuentran ominosos paralelismos entre esta calificación de animales y la antigua calificación nazi de subhumanos.
Esas declaraciones de no-humanos, animales, suelen estar detrás de muchas barbaridades cometidas por esta especie humana tan peculiar si se la compara con otras especies animales en el Planeta. 
Hay cosas que sí son comunes, por ejemplo, la xenofobia (el rechazo al diferente) que comparte con otras especies, pero que, en su diferencia, puede ser superada por un mínimo de razonamiento. Por lo visto, nuestra reacción "instintiva" y defensiva ante el diferente se produce en la amígdala, la parte más "primitiva" y, digamos, "animal" del cerebro, cosa que el neocórtex, más racional, se encarga de revisar y, en su caso, desechar.
Si esto último fuese cierto, la xenofobia de los que declaran animales a algunos humanos haría, paradójicamente, que estos xenófobos fueran más animales que aquellos a los que tilda de animales. Exageración por exageración.
(Añadido el 21: los palestinos son humanos)

viernes, 18 de mayo de 2018

Confianza en lo político

Una encuesta de Gallup sobre la confianza que se muestra en diez países latinoamericanos respecto a las instituciones políticas (gobierno, policía, judicatura etcétera).
Un indicador muy especial: en todos los países, menos el Uruguay, la desconfianza en la honestidad de las elecciones supera a la confianza.  En todos los países de la lista, menos Uruguay y el Ecuador, son más los que desconfían en su gobierno que los que confían. Mal vamos. Destacan los desconfiados de los militares en Argentina, Bolivia, Colombia, el Perú y Venezuela. En el Brasil hay empate entre los que confían y los que no. Con respecto a la policía, me han llamado la atención Bolivia, el Perú y Venezuela donde hay más que desconfían que confiados. Son, pues, estos tres países los más problemáticos.
No se crea que son excepcionales. En el Reino Unido, vistas las dificultades que tiene el gobierno para que la Cámara de los Lores apruebe el concreto Brexit, su primera ministra ha encontrado una solución democrática donde las haya: ha nombrado lores a diez miembros de su partido que apoyan la posición de la primera ministra con lo que ya tiene mayoría suficiente. Si democracia es votar, vótese. Del pueblo, con el pueblo, para el pueblo? Anda ya. Y no hay que irse tan lejos para encontrar estos arreglillos. Como para confiar.


jueves, 17 de mayo de 2018

Limpieza étnica

Es la forma extrema de xenofobia y supremacismo. Copio y pego:  a United Nations report from investigations in the former Yugoslavia defines it as "rendering an area ethnically homogeneous by using force or intimidation to remove persons of given groups from the area" and later as "a purposeful policy designed by one ethnic or religious group to remove by violent and terror-inspiring means the civilian population of another ethnic or religious group from certain geographic areas".
Es decir, mediante la limpieza étnica se trata de convertir una determinada zona en algo homogéneo desde el punto de vista étnico (para lo cual se precisa creencia en las diferencias étnicas imborrables entre personas) intimidando o expulsando a determinados grupos fuera de tal área. La violencia o el terror son buenos medios para conseguir expulsar a esas poblaciones indeseadas por parte de los "limpiadores" que, obviamente, precisan del poder y la fuerza para lograrlo. 
El artículo del que he copiado se refiere a las políticas del gobierno de Israel respecto a los palestinos y proporciona datos muy significativos sobre el número de palestinos expulsados de su territorio para conseguir crear el Estado de Israel, culturalmente homogéneo, el número de localidades destruidas por el gobierno israelí desde 1948 y las ocupaciones (ilegales desde el punto de vista internacional) de territorios (los asentamientos) para extender el área sobre la que hay que practicar tal limpieza. Los palestinos que todavía viven en el Estado de Israel, tienen la ciudadanía, pero no la nacionalidad. Algo es algo. En otros sitios, como en USA, ha habido quienes, desde puestos de poder, ha planteado la posibilidad de revisar el voto de los negros.
Como se dice en el artículo, la extinta Yugoslavia fue un ejemplo de dichas prácticas, pero, remontándose mucho en el tiempo, la expulsión de judíos y moriscos en las Españas de los siglos XV a XVII las recuerda mucho. 
Son bastante obvias las condiciones en las que un gobierno puede lanzarse a tales aventuras: necesita creer que representa a un todo homogéneo cultural, étnica o lingüísticamente hablando; le viene bien recurrir a un enemigo externo o interno para aglutinar al propio grupo (no hace falta que el enemigo sea real: basta con que la gente se lo crea); y necesita de los medios para lograrlo sean físicos (la deportación o hacer la vida imposible  a los "diferentes" para que se autoexilien), sean culturales (la educación, si no se trata de razas ya que las razas no pueden enseñarse como las lenguas), sean sociales (estratificación social, políticas sociales y económicas selectivas y similares).  
El caso descrito y algunos de los que se le podrían parecer con el tiempo tienen una característica peculiar: el de la identificación con el agresor o síndrome de Estocolmo. Los judíos hacen a los palestinos lo que muchos gobiernos europeos hicieron a los judíos. Cuando algún secesionista xenófobo dice, en las Españas, eso de que "España nos roba", no estaría de más preguntarse si no estará robando a alguien en ese momento.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Inestabilidad

Con frecuencia encuentro artículos que tratan de la crisis de 1. la globalización, 2. de la Unión Europea y 3. de la democracia. Hay argumentos a favor y en contra de tales propuestas. Normalmente el juicio que merecen depende de cómo se definan esos tres términos. Esta es una de las versiones posibles.
1. Hay muchas definiciones de globalización. Si por ello se entiende, por ejemplo, que algunos sectores de la economía son mundiales y no respetan las fronteras de los Estados, parece que no hay tal crisis. El sistema bursátil, en efecto, cubre el Planeta y resulta curioso ver cómo lo que empieza, por decirlo, en América, siguen en Oriente y vuelve a empezar desde Europa.
En cambio, si la globalización es la existencia de un mercado de mercancías que se mueven sin restricción por todo el mundo, la cosa ya no está tan clara si se constatan las tendencias a favor del proteccionismo en lo comercial y del nacionalismo en lo político. Tal vez valga la pena considerar lo que puede significar la presidencia de Donald Trump en este contexto: la negación de lo que pudo ser el proyecto deglobalización liderado por los Estados Unidos. Ahí sí que hay crisis, como la hay en la tendencia en contra de la creación de entidades supraestatales para gestionar las cosas comunes a la especie humana.
Para colmo, si el medioambiente es planetario, mundial o global (táchese lo que no proceda), el modo con que los diferentes gobiernos se saltan a la torera los acuerdos internacionales poniendo los intereses “nacionales” por delante de los planetarios, indica hasta qué punto hay proceso de globalización o no.
2. Si las tendencias que se pretende reflejar en el epígrafe anterior son correctas, parece obvio que la Unión Europea, como entidad supra-nacional, tienen que estar en crisis si por tal se entiende la tendencia hacia la profundización de las relaciones supra-estatales que buscan la creación de dicha entidad.
Si por Unión europea se entiende una unión comercial (la “Europa de los mercaderes”), el proteccionismo parece ser una tendencia a su contra. Pero si por UE se entienden determinados valores (libertad, igualdad, fraternidad y, en general, democracia liberal) basta ver cómo están funcionando los procesos electorales en sus miembros para ver que los euroescépticos van tomando posiciones no solo en los parlamentos (tal vez con la excepción de Portugal, España y, de momento, Irlanda), sino incluso en los gobiernos, en especial en lo que fue la Europa del Este. Hungría, Polonia, Italia, Alemania, Austria son, tal vez, los más claros y, por supuesto, el Reino Unido sería el mascarón de proa de esta crisis, se resuelva el Brexit como se resuelva.
3. La palabra democracia suele pedir un adjetivo para saber de qué estamos hablando. En las Españas hubo democracia orgánica mientras en la URSS había democracia popular. Quizá sufrieron una crisis terminal, aunque no lo tengo tan claro viendo algunos ejemplos en los que la separación de poderes de Montesquieu brilla por su ausencia, el respeto a las minorías no llega ni a ser simple retórica y sí es retórica lo de “gobierno del pueblo”, pueblo al que se le engaña, se le manipula y cuya inteligencia es objeto de burla sistemática por parte de los “padres de la Patria” y su idea de que no es que el pueblo no se equivoque nunca: es que el pueblo es tonto y se le puede tratar como tal.
Desde este punto de vista sí se puede decir que la democracia está en crisis, y se puede argumentar, cifras en mano, que dicho sistema no goza de buena salud, y, aunque globalizado, su calidad deja mucho que desear, se deteriora. Pero es que, encima, no queda claro si lo que se extiende y afianza es una simple democracia formal, ritualista, pero sin contenidos que impidan el fascista “los jefes nunca se equivocan”.
Cuando se escuchan, desde Madrid, soflamas sobre el carácter democrático del sistema español y se contrastan con las soflamas sobre el carácter democrático del proceso independentista catalán, lo menos que se puede pensar es que alguno, si no los dos, representan esa crisis a la que me estoy refiriendo.
1, 2 y 3 están relacionados, aunque cada cual tiene su lógica. Pero el resultado de estos tres grupos de dudas es una más que evidente inestabilidad por lo menos en nuestras percepciones de lo que pueda estar sucediendo. Si, como decía el clásico, “esse est percipi”, el ser es ser percibido, la tenemos clara.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Leo, por primera vez, la palabra Gerxit, sobre la salida de Alemania por lo menos del euro. También, por primera vez, leo “Des-Brexit”. Y por lo que respecta a la globalización, aspectos en los que está en retirada y aspectos en las que sigue en sus trece, aquí)
(Se expresaba así al comienzo de un artículo en El País:
Saltan las alarmas, el edificio democrático se vacía, amenaza ruina y sus piedras caen a nuestros pies mientras tememos la que pueda aplastar nuestra cabeza. El final de época está a la vista y la sensación de desamparo estremece. ¿Qué pasará? 
Se refiere a las Españas, y no es el único, pero puede aplicarse a otros contextos)
(La inestabilidad tiene algunos factores concretos como la situación del sistema financiero mundial -Argentina incluida-, el precio del petróleo, el aumento de la belicosidad con un evidente precipitante o gota que colma el vaso: Trump)

Sin poblema entonces

Dos casos extremos de violencia de género: uno mínimo, el piropo, y otro máximo, el feminicidio. Solo que cantados a mitad del siglo pasado.
Vamos a lo menos problemático: el piropo. En esta vieja canción se exalta en la voz de Sara Montiel:
Le vi por la calle
pasó por mi lado me dijo un requiebro (léase, piropo) que fue de mi agrado. (le gustó, pues) No quise mirarle no fuera a zararle. (¿evitar un ligue? En todo caso, no sé qué es eso de "zararle") El me dijo: "Vida si usted me quisiera igual que en la gloria quizás que viviera" (pues vaya piropo) Y yo ruborosa me puse orgullosa. (rubor y orgullo, nada negativo).
En el otro extremo, el feminicidio. En voz de Carlos Gardel y que escuché en mi lejana infancia. El hombre, por amor, se ha hecho un hombre de bien, honrado y trabajador y padre de un hermoso niño, pero:
Pero una noche de Reyes,
cuando a mi hogar regresaba,
comprobé que me engañaba
con el amigo más fiel.
Y ofendido en mi amor propio
quise vengar el ultraje,
lleno de ira y coraje
sin compasión los maté!
La mata a ella, no a él. La cosa acaba con la pena por el dolor del niño:
Por eso, compañero, como hoy es día de Reyes,
los zapatitos el nene afuera los dejó.
Espera un regalito y no sabe que a la madre
por falsa y por canalla, su padre la mató!
Dos casos de agresión, una, suave, a la mujer (un simple piropo) y la otra un homicidio. Lo que me interesa es cómo era entonces, de alguna forma, aceptado y justificado. Hoy ambas canciones serían recibidas con rechazo y no te digo si formaran parte de unas fiestas populares organizadas por un ayuntamiento o, peor, si ese texto lo fuera de un rap. No han cambiado las costumbres: ha cambiado la cultura, las mentalidades desde las que se ven esos hechos. Entonces eran objeto incluso de música popular.

martes, 15 de mayo de 2018

El pasado vuelve inútilmente

Me referí ayer a los tuits xenófobos que se aventó en su día el ahora ya presidente del gobierno autónomo de Cataluña. En la sesión de investidura en el parlamento catalán de ayer se leyeron algunos artículos del mismo autor y en la misma dirección. Pedir disculpas no añade nada, sino solo muestra otro oportunismo propio de políticos y no solo de políticos. Si no quisiera ser presidente estéticamente aceptable, no habría pedido tales disculpas. Es lo que piensa y no parece que tenga argumentos sólidos para dejar de pensar lo mismo. En resumen: al no ser de su grupo (aunque "vivan y trabajen en Cataluña"), los charnegos (catalanes sin pedigrí) son objeto de desprecio y los catalanes no-nacionalistas objeto de escarnio. Y no te digo los españoles.
Me encuentro ahora un caso parecido, solo parecido: el del jefe de gabinete del actual gobierno estadounidense del que, en plena oleada de "Black lifes matter", se conocen sus opiniones expresadas ante los medios sobre la esclavitud (de los negros) en su país que pueden aplicarse ahora a lo que se puede hacer con los inmigrantes (más o menos clandestinos) a su país. En resumen: al no ser ciudadanos, se puede hacer con sus familias lo que se quiera (por supuesto, separar a sus miembros y dejar a cada cual a su manera).
El poder todo lo lava y no pasa nada ni en un caso ni en el otro, aunque opiniones tan extremas no sean las más apropiadas para una democracia pluralista, no etnicista o racista. Y un mínimo de humanitaria, en todo caso.
(Añadido el 17: a Pablo Iglesias, líder del partido Podemos, que se compra un chalet de segunda mano por 600.000 euros, se le recuerda cómo criticó a Luis de Guindos, entonces ministro ahora en el BCE, cuando se compró un apartamento por 600.000 euros)

Nakba

Catástrofe para los palestinos y celebración para los judíos que incluye la inauguración de la embajada estadounidense en Jerusalén, contra toda indicación de la ONU, ese costoso club de opinión en que se convierte cuando interviene alguno de la "banda de los cinco" que tienen poder de veto. Enfrentamientos en Gaza, numerosas muertes y heridos en el bando palestino a manos del bando israelí (tal vez israelita). Desesperación palestina ante su futuro.
Momento de pensar en cómo fue "aquello", cómo comenzó, cosa que se narra a través de los errores del que fue reportero de ello, Arthur Koestler, el "Casanova de las causas" como él se denominaba a sí mismo, aunque no lo fue de la causa palestina. Se puede leer, traducido al castellano desde The Guardian de ayer al eldiario.es, aquí. Vale la pena.
(Añadido el 18: trampas en el lenguaje de los medios para referirse a los hechos en Palestina, aquí)

lunes, 14 de mayo de 2018

Secesionistas xenófobos

Son dos cosas diferentes y no siempre van juntas. Tengo amigos catalanes, y muy queridos, que son secesionistas desde hace años, lo cual no les ha impedido intentar entender otras culturas extra-peninsulares, aceptar con tranquilidad a los "otros" y, cierto, ser amigos míos.
También hay xenófobos que no son secesionistas. Odian al diferente aunque sus consecuencias no sean necesariamente la de trabajar por la independencia. Su xenofobia puede estar referida a otros "otros" que no impliquen, necesariamente, una independencia ante ellos. Por ejemplo, algunos "catalanófobos", también amigos míos y desde hace muchos años.
Sí hay xenófobos independentistas. He visto los tuits que, en su día (y de los que ahora pide disculpas propias de las circunstancias), publicó el actual candidato a presidir el gobierno (de momento autonómico) de Cataluña. Aquí hay una lista de ellos. A pesar de mis casi tres años viviendo en Barcelona, nunca había visto esos planteamientos. Bueno, sí: fueron, pero mucho después de tal estancia, los de uno de los estudiantes que tuve en el diploma de cultura de paz de la universidad autónoma de Barcelona, hace ya algunos años. Prácticamente, las mismas ideas que se reflejan en el tuit, lo cual indica una cierta difusión de tales planteamientos, por lo menos en algunos círculos más o menos cerrados. Centenares de miles de catalanes, se dice.
Si se recorren los planteamientos del UKIP en la campaña del Brexit, se encontrarán algunas analogías (y peor ha sido después, según dicen desde la ONU y vale la pena leer). El "otro" en este caso era "Europa" (toda ella), como para estos lo es "España" (toda ella, también llamada "el Estado", todo él). Y, sí, para los catalanófobos es "Cataluña", toda ella, tal vez incluyendo a los catalanes a los que los xenófobos secesionistas no les conceden el título de "catalanes" que reservan a los que muestran un determinado "pedirgí" más allá de ser "los que viven y trabajan en Cataluña", como decía el presidente Pujol, aunque su señora no estuviera muy contenta con el presidente "charnego" que había entonces y cuyo catalán dejaba mucho que desear. Lo de la corrupción no viene a cuento.
(Añadido el 17: se podría llegar a paralelismos peores)

domingo, 13 de mayo de 2018

No todo es geopolítica ni terruño

No es solo cuestión de sus relaciones con sus vecinos y la interesada ayuda que recibe de los Estados Unidos, por importante que sea su conflicto con Irán y su alianza (el enemigo de mi enemigo es mi amigo) con Arabia Saudita y extraordinario el apoyo prestado por los sucesivos gobiernos estadounidenses amén del ominoso silencio que acompaña al hecho de que Israel es potencia nuclear y quiere ser el único en la zona. Pero no todo es geopolítica.
Algo pasa dentro que pone en perspectiva lo recién dicho. Lo refleja esta recensión de un libro de historia que recuerda que 700.000 colonos (incluidos los de Jerusalén Este) son un dato más que pronostica un Estado problemático una vez se abandona la posibilidad (no digo la probabilidad) de dos estados en el territorio que fue Palestina antes de 1948. "Echar al mar" a los palestinos restantes o someterlos como ciudadanos de segunda en el Estado Judío (que parece ser el modelo), no deja de ser amenazante de cara al futuro. 
Pero mucho más sintomático, me parece, es el notable crecimiento de las migraciones de judíos desde Israel a los Estados Unidos donde, en la actualidad, puede vivir algo así como un millón de judíos (en Israel no llegan a nueve millones). Frente a las versiones nacionalistas (casi etnicistas, falsas estas últimas casi por definición), salta el dato de las 66.000 judíos israelíes que han obtenido la ciudadanía estadounidense entre 1995 y 2005 y los 87.000 que lo han hecho entre 2006 y 2016. Se van, sí. Y me gustaría tener datos completos sobre cuántos han sido los judíos sefardíes que han optado a la ciudadanía española que les ofrecía el gobierno. Entre octubre de 2015 y agosto de 2016 fueron 2.424, pero llegarían a casi 6.500, aunque, en 2017, no todos provenían de Israel (202) siguiendo a los que provenían de Venezuela (254) con México en tercer lugar (146). Los sefardíes que obtuvieron la nacionalidad portuguesa en 2017 fueron 1.800, sextuplicando a los del año anterior.
No tengo el dato para Alemania, pero hay empresas que gestionan el pasaporte alemán para descendientes de víctimas de los nazis. El "ius sanguinis" no siempre se aplica automáticamente, pero quererse irse, quieren.
Eso sí, gracias a Eurovisión, puede verse como un país abierto, tolerante y moderno.
(Añadido el 15: un dato más: muchos jóvenes judíos estadounidenses resultan ser más "progres" y menos "halcones" que la media a propósito de Israel)

sábado, 12 de mayo de 2018

70 años cumplidos

1984 (la novela de Orwell habiendo cambiado su fecha de origen de 1948), sigue viva.
Ha estado en USA en algunas listas de más vendidos (la de Amazon) y la Penguin USA informó del espectacular aumento en sus ventas. Como ejemplos que sigo, fue inspiración, en 1985 para analizar tres variaciones (hitlerismo, estalinismo y reaganismo) sobre el tema y también para, ya en 2005, relatar los avatares de la guerra de Irak usando los lemas del "ingsoc" ("guerra es paz" sobre todo) como epígrafes (Las semejanzas y diferencias entre aquella guerra y la actual coyuntura con Irán, pueden verse aquí).
Ahora lo encuentro en un artículo en el que se especula sobre el carácter orwelliano que puede tener el aumento de la desigualdad a escala mundial junto al problema del medioambiente. Sin quererlo, me he tenido que acordar del chiste del New Yorker que reproduje ayer y que, de algún modo, sintetizaba los comportamientos del "Partido Interior" frente a los "Proles". Faltaba la inestimable ayuda del "Partido Exterior", pero eso ya lo proporciona la realidad. El artículo, sin usar esa terminología de "Eurasia" (es decir, Inglaterra, reino unido a los Estados Unidos, no con el resto de Europa), sí hace ver cómo se están comportando los distintos estratos sociales allí... y en más sitios.
(Añadido el 18: más elementos orwellianos en los Estados Unidos contemporáneos y su desmantelamiento de la democracia)

viernes, 11 de mayo de 2018

El mundo de los sabios

El Pew Research Center proporciona tres encuestas sobre amenazas al propio país. Una sobre estadounidenses, otra sobre los habitantes de 37 países y, finalmente, una entre investigadores y docentes en relaciones internacionales que trabajan en los Estados Unidos, es decir, los que más saben del asunto.

Me interesan los desfases más evidentes: los estudiosos están mucho más preocupados que sus connacionales y los encuestados en esos 37 países en el caso del cambio climático. Lo contrario salta a la vista: mucho menos preocupados que el resto respecto al DAESH y a la crsis de los refugiados. Están, más o menos, pero muy cerca de sus compatriotas en lo que respecta a la amenaza China o la Rusa (por encima de la mediana de los 37 países) y por debajo de la economía global. Las opiniones estadounidenses y la de esos países están muy cerca, y muy lejos de esos intelectuales, en lo que se refiere a la amenaza de un ciberataque.
Es difícil saber si las preocupaciones de estos profesionales se traducen en intentos de influir en la opinión pública. Pero, por lo menos, sí se ve que no acaban de estar en consonancia con su supuesto público, en el caso que lo sea y en algunos de estos puntos.
Hay más lecturas posibles: dónde están las respuestas más altas (obvio, el cambio climático -y si he dicho "obvio" me convierto en sospechoso-) y las más bajas (la crisis de refugiados). Y, para cada uno de los tres conjuntos, dónde están sus respectivos máximos y mínimos. 
No es una encuesta banal, me parece.

jueves, 10 de mayo de 2018

Todo un poema


"You know my motto—slow and selling access to the President wins the race"

Publicado en el New Yorker que me llega ahora. Habla la tortuga a punto de iniciar su mítica carrera: "Lo que siempre digo: despacito y vendiendo acceso al Presidente se gana la carrera". Política local, pero con lecciones para el resto. Tal vez la liebre (la calle) corra más que la tortuga, pero la tortuga ("los de arriba") sabe más y es más racional (racionalidad medios-fines, fines suyos por supuesto).
(Añadido el 20: la cruda realidad)

De digos y diegos

Aquí, aunque su interpretación no me acabe de convencer, se recuerdan algunos hechos que no encajan con las reacciones actuales en USA respecto al nacionalismo y militarismo de su actual presidente. También se recuerda, a propósito del racismo de Trump,  aquella frase de Barbara Bush (esposa de Bush I y madre de Bush II) a propósito de los daminificados por el huracán Katrina alojados en un estadio, negros en su mayoría: 
For example, she plumbed the depths of racism when she said of Black victims of Hurricane Katrina huddled in New Orleans' Superdome: "So many of the people in the arena...were underprivileged anyway, so this is working very well for them."
Vale la pena leer el artículo que cito pues constata que alguno de los antecesores del 45º presidente mataron a mucha más gente que este. El 41º sin ir más lejos. Se recuerda quién fue calificado como el "carnicero de Bagdad". Ahora casi se les alaba al compararlos con el actual.
Ellos verán, pero el asunto de estos "donde dije digo, digo Diego", esta beatificación del pasado, no deja de ser curiosa. Añado: al fuente que cito es estadounidense, aunque algo fuera del "sistema", marginal pero simpáticos.
No hay que irse tan lejos. El ya fallecido Adolfo Suárez, primer presidente post-Franco, ha pasado de "tahúr del Misisipi" (Alfonso Guerra dixit) a tener un aeropuerto con su nombre (el de Madrid-Barajas) y hasta una calle con su nombre en mi pueblo. Cerca de mi casa, por cierto.

miércoles, 9 de mayo de 2018

Decir a qué "religión" pertenece alguien, no basta

Decir a qué religión pertenece alguien no es suficiente para entender algunas cosas importantes que van desde la posición de dicha religión sobre asuntos candentes hasta llegar a temas más espinosos como el terrorismo.
Sobre la posición oficial de una religión, baste recordar las enormes diferencias que se dan, dentro de cada una de ellas, entre sus diferentes confesiones (por ejemplo, entre católicos, ortodoxos y protestantes -con sus variantes-), pero también dentro de cada una de ellas.
No se trata tanto de los conflictos entre algunos obispos católicos y el Papa de Roma a propósito de la comunión de los divorciados o la aceptación de los homosexuales. Me refiero a algo más sencillo que tiene que ver menos con las jerarquías y más con los creyentes.
Estos pueden clasificarse en tres grandes grupos, aunque las fronteras entre ellos son más bien difusas. Tenemos, en primer lugar, a los devotos. No hace falta que sean integristas y quieran imponer al resto de la sociedad lo que es propio de su particular forma de entender su religión. De eso se sabe bastante si se recuerda lo que fue el nacionalcatolicismo español y sus residuos actuales. Los devotos son los que viven una adhesión plena a creencias y prácticas propias de su religión. Cinco oraciones al día, ayuno del Ramadán, prescripciones alimentarias.
Después tenemos a los tibios. Esos que, según la Biblia, “Dios los vomitaría”. Alguna práctica (por ejemplo, alguna misa, pero no todos los domingos), alguna creencia más o menos nebulosa, pero un papel menos intenso de su religión en su vida diaria.
Finalmente, en el otro extremo, están “los que ya se han ido”, llámense apóstatas o herejes que han pasado a otra religión o, peor, ateos que abandonan cualquier tipo de creencia, pero que han sido educados en el seno de una familia de cualquiera de los dos tipos anteriores, familia que mantiene las correspondientes costumbres y los correspondientes lazos sociales con los que comparten creencias y prácticas, con mayor o menos intensidad, pero que las comparten.
Estos últimos, en un contexto particularmente “tibio” como es el español, no suelen tener grandes problemas de convivencia. Irán a bodas, bautizos y entierros y no harán la más mínima en las misas que los acompañan y en las que lo único que se les ocurre comentar es la calidad del sermón del cura, más o menos funcionarial, es decir, tibio, o más o menos devoto, es decir, militante. Pero, que yo sepa, no hay muchos datos al respecto.
Curiosamente sí que los hay para los musulmanes que, en los Estados Unidos, pasan del primer grupo al segundo e incluso al tercero. Allí, el número de musulmanes ha aumentado en los últimos años, pero también ha aumentado el número de ex musulmanes. De hecho, el 23 por ciento de los educados en el Islam ya no se identifica con dicha fe, y su trayectoria, de la que sí hay algún que otro dato, ha sido muy problemática, sobre todo si va acompañada de costumbres poco islámicas como las que tienen que ver con el sexo, alcohol y algunos alimentos.
Son los que han seguido la trayectoria exactamente opuesta de los que, se dice, han seguido un “proceso de radicalización”, o sea, han dejado de ser tibios o incluso no-creyentes y han pasado a ser devotos de una determinada versión del Islam.
Por lo general, estos cambios, en una dirección u otra, suelen tener poco que ver con la religión misma. Son otros factores personales (sociales, económicos, políticos) los que llevan a cambios en el comportamiento que son acompañados con cambios en la legitimación religiosa de tales cambios.
Para entendernos: también en los Estados Unidos, donde las distintas confesiones cristianas están muy estratificadas (hay confesiones de “clase alta” y confesiones de “clase baja”, cosa que incluye el elemento racial o étnico), un cambio en la posición social de la familia puede, y de hecho suele, ir acompañada de un cambio de confesión. Sin ir tan lejos, basta ver qué sucede aquí con católicos (más o menos tibios) que han practicado, como grupo, el nomadismo durante años (si no siglos), cuando pasan a ser sedentarios: dejan su catolicismo y se pasan al “culto”, donde encuentran nuevos lazos sociales, pertenencia y estabilidad que acompaña a su nueva situación social.
Se trata, como se ve, de situaciones muy fluidas que difícilmente se dejan encasillar en cómodas categorías que hacen de la adscripción religiosa, del nivel que sea, un “determinante en última instancia”. Cuidado, pues, con el simplismo.
(Publicado en el diario Información -Alicante-)
(Lo dicho no quita para que la posición religiosa de la persona se correlacione con otros comportamientos como los electorales. En el caso de los Estados Unidos, los “nacionalistas cristianos” -los cristianos que defienden la herencia cristiana de los Estados Unidos- han apoyado claramente con sus votos a Trump, aunque no esté claro si lo van a seguir haciendo)

La guerra de Irán

Irán, sí, no Irak, aunque las similitudes son chocantes. Un excelente artículo de Jan Oberg sobre la situación actual, sus variantes y lo que se podría hacer si se quisiera. Pero no se quiere y las razones las da el mismo artículo en su final que copio y pego:
We must remember that the US conflict with Iran is not only about nuclear weapons but also about a long and very conflictual relationship since the CIA-led coup against Iran’s democratically elected Prime Minister in 1953 (who had the cheek to believe that Iran’s oil belonged to the Iranians). It’s about today’s Syria, Israel, Saudi-Arabia and, since yesterday, Iran-supported Hezbollah in Lebanon.

And – perhaps less easy to grasp but perhaps most importantly – it’s about the decline of US Empire worldwide and, therefore, an ever-increasing reliance on that last power dimension where the U.S. is still second to none: the MIMAC, the Military-Industrial-Media-Academic Complex.

The hammer will be used if it is the only tool in the toolbox no matter the problem to be fixed.
La unidad de acción Israel-USA (lobby y yerno mediantes) también ha de ser subrayada y el intento de dificultar el abastecimiento de la población para, así, provocar un alzamiento contra el gobierno (que, por cierto, es el argumento principal usado en Venezuela sobre su catastrófica situación, muy problemático como ya he dicho. Pero...). 
También recordar la compleja mezcla de hechos y mentiras.
(Añadido el 10: escaramuzas en torno a los Altos del Golán. Misiles en las dos direcciones y los primeros que Irán lanza en esa dirección. Irán lo niega. Por su parte, Israel a atacado bases iraníes en Siria y no lo niega. Mala barraca)

Pobreza infantil

Las noticias sobre niños pobres son siempre impactantes. Este es un buen ejemplo de sus limitaciones, en este caso a partir de un estudio del TUC (Trades Union Congress, los sindicatos ingleses y galeses). El dato con el que se llama la atención es su aumento actual comparado con 2010: un millón más hasta llegar a algo más de tres millones de niños pobres. Otros, con la misma fuente, hablan de un aumento del 50 por ciento.
Tiene una cierta lógica: si bajan los salarios (o se congelan los ingresos) y se recortan drásticamente los fondos para las políticas sociales, tiene que notarse su efecto en el empobrecimiento de las familias (incluso con trabajo, no te digo si están desempleados de larga duración) con niños. Y más si se recortan los fondos públicos para políticas dirigidas a la infancia como ha hecho Trump en USA.
¿Donde entran las dudas? 
Primero, como no puedo acceder al informe (no lo encuentro en la página del TUC) no sé cómo se define la pobreza de una familia y, por tanto, de sus hijos. En otro recorte se habla de los criterios que se usan: los habituales indicadores monetarizados sobre los ingresos conocibles. Por ejemplo, ingresos un 60 por ciento por debajo de la mediana de los ingresos totales, es decir, entre 14.133 libras esterlinas y 17.576 (que tampoco en eso hay acuerdo). Es una de las formas de definir la pobreza, pero no la única. Y recibe como crítica la monetarización de la pobreza. ¿Qué hacer, entonces, con la "desmonetarización", no solo para los impuestos?

Estática
Dinámica
Con respecto a otros
Desigualdades de ren­ta/gastos
Empobrecimien­to
Con respecto a ni­ve­les
Insatisfacción de necesidades bási­cas
Marginación
Exclusión

Como se ve, el informe parece que trata de pobreza relativa que, en el fondo, es una cuestión de desigualdad: si aumenta la desigualdad, aumentará la pobreza. No es pobreza absoluta (esa insatisfacción de necesidades básicas) ni pobreza humana.
En segundo lugar, una cuestión demográfica: si las familias así definidas como pobres aumentan su tasa de fertilidad y tienen más hijos, el número de niños pobres aumentará paralelamente. En otras palabra, hipotéticamente si el número de familias pobres permanece constante y, en cambio, aumenta el número de sus hijos, es obvio que la pobreza infantil aumentaría.
En tercer lugar, esta perspectiva deja fuera múltiples posibilidades que tienen que ver con el empobrecimiento y no solo por sus posibles causas (por ejemplo, países situados en el mismo nivel interestatal -centro/periferia- pero con tasas de pobreza diferentes debido a diferencias en las políticas de sus respectivos gobiernos)

Sistema
Factores de empobrecimiento
Posibilidades políticas
1. Mundial
Ciclos económicos
Muy escasas
2. Interestatal
Periferización, "globalización"
Reales, pero muy dificultosas
3. Estatal
Política, economía y cultura
Políticas activas
4. Grupal
Vulnerabilidad
Preventivas
5. Individual
Factores de riesgo
Paliativas

También por sus posibles remedios, a esa escala estatal, que no solo afrontan los factores estructurales, sino también los individuales (personas, con el mismo nivel de renta, pero con diferente satisfacción de sus necesidades básicas)


Factores de empobrecimiento
Posibilidades políticas
Subsistema
Estructurales
Individuales
Estructurales
Compensatorias
Económico
Desempleo, precariedad
Falta de tierras
Falta de capital
Imprevisión
Empleo
Reforma agraria
Inserción
Político
Quiebra fiscal del Estado
Neoliberalismo
Marginación
Fiscalidad progresiva
Economía mixta
Participación
Cultural
Darwinismo
Dejadez
Falta de capacitación
Patologías
Solidaridad
Ética del trabajo
Formación
"Normalización"

Son tablas de viejos trabajos míos, algo deformados al pasarlos al blog. Siguen vigentes como instrumento para interrogar la realidad sin quedarse atrapado por las formas más fáciles (y problemáticas) de tratar el tema.