sábado, 21 de julio de 2018

Redes sociales: usos y abusos

Un estudio desde la Universidad de Oxford sobre los usos y abusos de las redes sociales en 40 países. No está sólo lo que llaman "troll farms", ese negocio de producir noticias falsas durante periodos especialmente problemáticos como son los electorales y que no solo incluye a las factorías rusas. Estamos hablando de decenas de millones de dólares dedicados a tal esfuerzo aunque, suspiremos, no todos los países tienen el mismo nivel de credulidad ni tienen el mismo nivel de atención hacia las noticias falsas. La lista de países respecto a esta variable está en el estudio que cito. Allí también está la evolución, creciente o decreciente, de los canales de tales noticias que, por supuesto, no todas son falsas ni todas son resultado de bots o trolls. Algo más de actitud crítica ante lo que llega (y más si termina con un "pásalo") no vendrá mal, aunque tampoco vendrá mal recordar que el otro extremo de la credulidad por el mero hecho de que venga por una de esas redes, el otro extremo, digo, es el desorden paranoide o conspiranoide. In medium virtus. Y solo los predicadores dicen que la virtud es fácil, así que entiendo, aunque no comparta, a los que entonan un clásico "Total, para qué / te vas a preocupar."
No me resisto a poner un ejemplo. Imaginemos que usted está interesado (si es español, no solo en quién va a ganar la presidencia del PP) en qué había detrás del encuentro Trump-Putin (entiendo que el Partido Demócrata quiere que la traductora del encuentro les cuente de qué hablaron en secreto esos dos). Tiene tres teorías a su disposición: 1. que Trump ha sido chantajeado mucho tiempo por los rusos a partir de fotos comprometidas de su estancia en hoteles rusos (por lo visto, ha sido una táctica muy de los servicios secretos primero comunistas ahora putinistas, el llamado kompromat); 2. que Trump cree que los países hay que gestionarlos como se gestionan las empresas (no es el primer empresario metido en política que piensa así); y 3. que las empresas de Trump están al borde del colapso financiero, que los bancos estadounidenses ya no le dan crédito y que, en cambio, puede conseguir de Rusia los préstamos necesarios para tirar p'alante. Obvio, usted puede tener sus preferencias por una u otra hipótesis, pero no los datos que la pruebe o la rechace. Pues vaya a google y escriba en el buscador "There Are 3 Main Theories That Explain Trump's Approach to Putin and Russia—Which One Makes the Most Sense?". Verá que todas las fuentes dan la tercera como la más plausible y la fundamentan en (supuestos) datos cuyas fuentes se desconocen. Pero note (y esto es importante) que prácticamente todas las entradas que le proporciona el buscador son de redes sociales (facebook, twitter y, por supuesto, news.google.com). 
¿De qué va el ejemplo? Pues, primero, a que estas hipótesis son sugestivas. Mucho más que las que avanzan los medios convencionales que pueden haber sido convenientemente "untados" por propios o contrarios. Y que, por tanto, de otra forma no se habría enterado (como puede que lo que cuento sea también la primera noticia al respecto que usted encuentra). Pero, segundo, que no hay que dar la vida por ninguna de esas tres hipótesis (ni siquiera por la que los medios dan como más probable). Escasas fuentes, inter-relacionadas, con afirmaciones que no se prueban. ¿Qué hacer? Pues, si es activista, salir a la calle o lo que haga falta para protestar por estos engaños o, si es quietista, sentarse a la puerta de su casa esperando que pase el cadáver de su enemigo (es un decir, no doy por hecho que Trump sea un enemigo de usted). En todo caso, prudencia, tal vez algo senil en mi caso.
¿Que la vida es complicada? Pues sí: "lo siento mucho, la vida es así, no la he inventado yo"

viernes, 20 de julio de 2018

Cifras fetiche

Ha habido varias: cifras que se proponen como metas sin que haya la más mínima argumentación sobre el por qué de dicha cifra y el por qué no de sus alternativas. Algunas, como el 0,7 en las cuestiones del desarrollo económico, produjeron hasta manifestaciones callejeras (y, de hecho, muy pocos de los países que se habían comprometido a alcanzarla lo hicieron realmente).
Porcentaje de deuda externa o de gasto público suelen tener detrás, cuando se proponen, oscuros modelos macroeconómicos de difícil, si no imposible, verificación. Pero ahí los tienes, discutiendo decimales sobre cantidades cuya cuantificación ha sido más que problemática.
Hay una cifra particularmente curiosa: la propuesta por Trump para los países miembros de la OTAN que deberían alcanzar un misterioso 2 por ciento de su PIB dedicado al gasto militar. Algunos lo cumplen, algunos se pasan, otros no llegan y algunos , como el presidente español, dicen que sí, que lo van a intentar, pero que no insistan mucho. Es importante proclamar la obediencia ciega (tipo jesuítico) aunque la práctica diste mucho de la retórica.
Lo del fetiche lo he tomado de un artículo que se pregunta por qué exactamente esa cifra y si no habría sido mucho más interesante discutir estrategias y tácticas y, añado, la finalidad última de tal organización compradora de armas. No busquen al enemigo: busquen el dinero.

jueves, 19 de julio de 2018

Caso abierto

0. Aunque me declaré "en vacaciones", no he podido resistirme a la tentación de seguir dándole a la tecla y pubicarlo hoy, víspera de mis 10 años en este blog (antes estuve en otros). La cosa es qué preguntas me hacía a principio de mes y cómo las han ido contestando (es un decir, porque no siempre la cosa está tan clara) las cosas que he seguido leyendo, aunque las noticias candentes fuesen otras y se pueda seguir discutiendo si el mundo va a mejor o a peor, eterna pelea entre los de Pangloss y los de Casandra o Schopenhauer -o Murphy, si se prefiere un moderno- (mi recuerdo a Leonardo Sciascia que me decía, paseando por Alicante, "non è che io sia pessimista: è la realtà che è pessima")


“Now get out there and do something fans can turn into a meme!”
(tomados de The New Yorker).

1. Hasta dónde llega el fin de la globalización (aunque no de la globalización financiera) y el auge del proteccionismo, con el agravante de que las guerras comerciales suelen terminar en conflictos armados. De entrada, con la China, con la que la guerra comercial tiene toques militares. Pero las guerras también pueden terminar con la victoria de una de las partes, tal vez de la China o de derrotas para ambas partes. Una guerra comercial se ve como catastrófica pero no solo como efecto de las locuras de Trump, sino también de los errores chinos y europeos, Dani Rodrik dixit. Pocos efectos en un primer momento, pero just wait. Una observación importante: los ganadores o perdedores de estas guerras no son países sino clases sociales cosmopolitas o multinacionales. Y otra más: cuando se pelean los elefantes, la hierba lo sufre. Y hasta el FMI se preocupa por los efectos de estos proteccionismos.
2. Negociaciones USA-Corea del Norte, un juego complicado del que es difícil hacer previsiones. Para algunos, colapsadas casi desde el principio. Para otros, con la receta mágica: sigan los pasos de Vietnam. La versión USA es que los preparativos eran prometedores. Pero lo más sugestivo: que podrían mostrar la desaparición de lo que se llamaba "Occidente". Es curioso que, si las encuestas reflejan lo que se le cuenta a la gente (sea o no verdad), el porcentaje de estadounidenses que opinan que Corea del Norte es un enemigo ha disminuido notablemente (en más de diez puntos desde 2013) según las encuestas de Gallup. No es que los medios "occidentales" hayan hecho un buen trabajo informando del encuentro. Efectivamente, del encuentro del día 12 nunca más se supo, aunque trajo cola.
3. No es el único dato que insinúa, una vez más, la inminencia de la "decadencia de 'Occidente'". Y no porque la Unión Europea busque mejores alianzas en "Oriente" (el Japón y la China, claro)
4. Y si "Occidente" significa OTAN, la opinión pública (Gallup dixit) sobre el liderazgo USA en la Organización es claramente decreciente y las frases de Tusk sobre Trump, muy claras: se estaría quedando sin aliados; mala cosa para una potencia hegemónica. Otros editoriales dicen "La Alianza se resquebraja". Pero parece que quien está triunfando es el militarismo.
5. Hasta aquí, la problemática personalidad de Trump de cuya psicopatología podría depender el funcionamiento del mundo. Lo dice Jeffrey Sachs. Efectivamente, la escena internacional podría cambiar radicalmente y pronto.
6. Es difícil saber en qué acabará el Brexit.

El gobierno hace más caso a la empresa y se inclina por el "soft", pero hay quien dice que si May no deja las "líneas rojas" puede producirse un desastre. El primero, menos importante, ha sido la necesidad de reorganizar el gobierno después de la dimisión del ministro que llevaba las negociaciones más otros dos ministros en desacuerdo con la política que se está siguiendo, si es que hay alguna. May llega a decir que o se acepta su plan o no hay Brexit. Estos divorcios (como sería el Catalexit) no parecen muy fáciles. Encima, dimitió el ministro de asuntos exteriores abriendo nuevos escenarios que incluían un nuevo referéndum, un Brexit desordenado o cambios importantes en el liderazgo. De todos modos, esta última dimisión era una mezcla de Brexit y normal lucha por el poder. Y siguieron dimisiones. "And the worst is yet to come", decía The Economist.
El Financial Times resumía así el momento de mitad de julio:
So, has she pulled it off? In response to Theresa May’s “Chequers deal” and Thursday’s White Paper establishing a UK negotiating position for the Brexit deal, business groups were positive, EU leaders publicly polite and pro-European Conservative “rebel” MPs supportive. Even Michel Barnier, the EU’s chief negotiator, struck an emollient tone. Despite the resignations of Boris Johnson and David Davis, broadsides from Donald Trump and grumblings from backbench hardliners, the prime minister and her inner circle might be forgiven for thinking they are finally making progress towards a “smooth and orderly” Brexit. They would be very unwise to do so. Far from representing a step towards a sensible Brexit, the events of the past week have merely set the stage for the next Brexit explosion — leading, at best, to a delay in the Article 50 deadline at the end of March next year.
Interesante la ilusión de algunos partidarios del Brexit: reforzar la "special relationship" con los Estados Unidos, casi remedando la Oceanía del mundo de Orwell, aunque para eso haya que cambiar su gobierno, según propone Trump, que piensa en la dirección opuesta a Orwell (calificar a su propia entrevista como "fake news" es un récord mundial). Mala cosa es que las encuestas den un práctico empate entre los que se quieren ir y los que prefieren quedarse y que haya quien proponga un nuevo referéndum hasta conseguir la respuesta "apropiada". En todo caso, no ha sido un modelo de información proporcionada al público al respecto. Como el Catalexit, aunque este sea todavía más emocional y nostálgico que el Brexit que ya lo es bastante y por encima de consideraciones racionales (medios-fines), cosa peligrosa ciertamente. Retrotopía llama Bauman a esta epidemia de nostalgias nacionalistas: el modelo de futuro es el pasado (más o menos manipulado).
7. Las relaciones Trump-Putin (que no USA-Rusia) no tenían resultados previsibles sobre todo si se hacen determinantes las diferentes idiosincrasias de los negociadores: sangre fría - sangre caliente. Pero con temas bien concretos sobre la mesa. Y con gente que teme que un acuerdo lleve a una nueva guerra con Irán (los europeos, dicen, no se dan cuenta de que Trump no es un aliado; tal vez por eso aconsejaba a May un Brexit sin negociación)
Make way for Trump. Key US allies are doing a lot of wincing and jaw-dropping this week as Trump seems to diss them at every opportunity during his trip to Europe.

(copiados de aquí)
Los posibles resultados del encuentro eran objeto de especulación aquí, aunque sin concretar mucho. Lo que sí estaba claro es que sus posibles resultados preocupaban a los altos funcionarios de la Unión Europea. Y, a lo que se dice desde fuera y desde dentro, con razón. Pasara lo que pasara, se daba a Putin como vencedor (con esa visión "gladiatorial" de la política internacional) incluso en página editorial o se tildaba a Trump como demasiado "débil", aunque otros pensaran, tal vez con razón, que se trataba de un "espectáculo" más de dos políticos pensando en sus intereses inmediatos incluso electorales. El caso es que se dio más peso, en las informaciones sobre la rueda de prensa final, al asunto de la posible intervención rusa en las pasadas elecciones estadounidenses, que a cuestiones como Siria, Irán, Crimea, el control de armas nucleares y demás menudencias incluida Israel (ver el segundo de los chistes que he copiado al principio). Y lo mismo con las reacciones que suscitó en la clase política estadounidense. Me cuesta creer que se trató de una versión puesta al día del soneto de Cervantes "Al túmulo del rey Felipe II" (no VI) y su final: "fuese y no hubo nada", que es lo que algunos se temían o esperaban.
8. Sitglitz sigue pensando que, para salvar el euro (y con él, tal vez la Unión), Alemania tendría que cambiar sus políticas. La Unión no se hundirá en un mes, pero sí se dan pasos en esa dirección.
9. ¿Auge de los fascismos? Madeleine Albright avisa. Por lo menos, riesgos de retroceso de la democracia y de las democracias. Pero no parece que sea una cosa para mañana... como pensaban muchos como Stefan Zweig. El esquema parece claro: globalización, inseguridad, autoritarismo.
Otros temas
- Las redes parecen tener un doble efecto. Por un lado, aumentan la posibilidad de expresar desagrado e incluso agresividad. Es decir, fomentan las oposiciones. Pero, por otro, permiten, precisamente por esa posibilidad, descargar la agresividad de una manera  incruenta. En condiciones de polarización social, como pueden ser las de la Italia (y más con el nuevo gobierno), las redes cumplen con este segundo cometido: en lugar de incrementar los enfrentamientos, permiten suavizarlos en un mar de palabras. La sangre de una pelea de palabras no suele llegar al río. De momento, porque siempre queda la posibilidad de una espiral imparable.
- Pocas novedades con el Catalexit (ver Brexit, ya que "conocer es comparar", aunque con cautelas, claro). Pero, primero, es preciso saber de qué hablamos cuando se habla de "derecho de autodeterminación". Después, saber si las políticas de identidad son de derechas en todas partes. Y, como en el caso del Brexit, con nuevas divisiones internas entre los brexiters (aquí más) y las habituales de los remainers. Como para hablar en nombre de la "nación" o, en ambos extremos, del "pueblo".
- Las novedades sobre Palestina no existen: Se podrán segregar palestinos y judíos en Israel y seguirán aumentando los asentamientos judíos en territorios palestinos hasta que no quede huella de estos, cosa que se justifica desde la religión eterna -la propia, claro, es decir, la verdadera-. Y a eso va la nueva ley del Estado judío (mapa tomado de The New Yorker). 
A State Department map shows Palestinian population centers in the West Bank. Obama was surprised to see how “systematic” the Israelis had been at cutting them off from one another.
- Otras previsiones son menores. Se sabe ahora que el rancho del ex-presidente colombiano Uribe fue también base de grupos paramilitares (los Doce Apóstoles, por ejemplo) y ha sido público y notorio el rechazo de los "uribistas" al proceso de paz que ha llevado a las FARC a una nueva situación que podría haberse repetido con el ELN. Pero el actual presidente es un declarado "uribista", así que...
- Hay, de todos modos, casos locales que pueden tener efectos mundiales como mundiales son sus participantes: Yemen.
- Punto final provisional:
Nadie sabe cuándo estallará la próxima recesión. Ni con qué fuerza golpeará a Europa. Pero los ciclos económicos siguen existiendo, y los auditores europeos creen que los Estados miembros no se están preparando como deben para cuando lleguen las vacas flacas.
“Everything is horrible—worse than we ever imagined—and there’s not a damn thing we can do about any of it. But whatever happens, we can’t give in to despair.”

miércoles, 18 de julio de 2018

Epidemia de desconfianza

Parece que sí hay epidemia. Así, por ejemplo, para Colombia, México, Venezuela y Brasil, los cuatro en año electoral, la tendencia en estos diez años parece clara según Gallup: disminuye la confianza en el gobierno del respectivo país. Los que confían oscilan entre un 17 (Brasil) y un 26 (México) por ciento. Los motivos, mirando a otros datos de la misma encuesta, son visibles: aumenta el porcentaje de los que creen que la corrupción está muy extendida mientras disminuyen los que creen que las elecciones son limpias (el peor porcentaje, Brasil, con solo un 14 por ciento que piensa tal cosa).
También sucede en los Estados Unidos: el nivel de confianza en el gobierno central es el más bajo desde 1958, también según Gallup: solo un 18 por ciento confía en él. Siempre se podrá decir que el gobierno de Donald Trump lo provoca, vistos sus asuntos financieros familiares recientes o su recurrente tema con Rusia. Pero la duda sobre la limpieza de las elecciones no es de ahora, aunque ahora, en algunos casos, se vaya a poner coto por fin al caprichoso e interesado diseño de distritos electorales, que llaman “gerrymandering”.
Sin irse tan lejos, la confianza en el gobierno que muestran los ciudadanos de la OCDE alcanza al 43 por ciento en un estudio del que se hacía eco el Foro Económico de Davos, pero, nuevamente, en tendencia a la baja y, como puede suponerse, con notables diferencias de país a país: los suizos, los que más confían (un 80 por ciento dice eso) frente al 13 por ciento de griegos que confían, pero que tienen buenas razones para no hacerlo: demasiadas diferencias entre campañas electorales y políticas reales (eso sí, gracias al super-gobierno de la Unión Europea que no entra en esas campañas, pero sí en las decisiones de gobiernos como el griego… y como el español).
Y ya que hablamos de España, en la encuesta de la OCDE, los encuestados españoles, en un 30 por ciento, decían confiar en el gobierno (estamos hablando de 2016) siendo, eso sí, uno de los países en los que más había disminuido esa confianza. Algo debe de haber cuando el Eurobarómetro para el 2017 daba un 22 por ciento de españoles que confiaba en su gobierno frente a un 75 por ciento que decía desconfiar, bien lejos de la media de la Unión: un 36 por ciento confía y un 59 por ciento desconfía. Pero también la desconfianza aumenta.
A pesar de esto, no me convence el atribuir todo el peso de esta desconfianza a la proliferación de casos de corrupción que han saltado a los medios y a los juzgados. Y eso que, según el Índice de Percepción de la Corrupción que publica anualmente Transparencia Internacional, la mayoría de países analizados en 2017 no progresan o progresan muy poco en su lucha contra tales comportamientos. Sin embargo, no me parece que ese argumento sea el que más pese en esta crisis de la democracia. La corrupción realmente existente (no solo la mediática y/o judicial) afectaría tangencialmente a la actitud que el ciudadano tiene respecto a su gobierno, sobre todo si piensa que, de estar en su lugar, también cometería tales delitos.
Los gobiernos no son celestiales. Quiero decir que son humanos y, por definición, son imperfectos. Peleas internas, incompetencias (lo que hace falta para llegar al cargo no siempre coincide con lo que hace falta para desempeñarlo), desprecio al electorado (los ciudadanos no se sienten escuchados por su distante gobierno), sometimiento a reglas de gobierno superiores al gobierno mismo, como sucede con la Unión Europea, y cosas parecidas son parte de esas imperfecciones. Claro que se pueden corregir, aunque sabiendo que nunca llegaremos a la perfección. Pero también se pueden negar y ocultar bajo capas y capas de asuntos más chocantes, aunque menos importantes. Y llega un momento en que el ciudadano se da cuenta de que le están engañando, que hoy le han dicho “sí” y mañana le dicen (o hacen) “no”, que le ocultan lo que no es tan difícil conocer al margen de las “fuentes generalmente bien informadas…por los gobiernos”.
No me parece un asunto grave. Doy por supuesto que los gobiernos siempre han sido imperfectos, pero ahora su pretensión de parecer perfectos choca demasiado con lo que se puede observar sin demasiado esfuerzo. Lo que sería grave es que esta desconfianza se tradujera en una demanda de “cirujanos de hierro” que pusiera fin a tales despropósitos… y los sustituyera por los propios del 18 de julio.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Este es el Democracy Perception Index en lo que respecta a NO sentirse escuchados por su gobierno -obsérvese que se incluyen tanto las democracias como las clasificadas como no-democracias como Arabia Saudita, China, Vietnam, Venezuela, Rusia etc:

Obsérvese una de las preocupantes conclusiones del estudio que cito:
Public disillusionment is greater in democracies than in non-democracies: In democracies, a majority of the population (64%) believes that their government “rarely” or “never” acts in the interest of the public. In non-democracies, people are less pessimistic, with only 41% saying the same.

miércoles, 11 de julio de 2018

CDR

No me refiero a esos, pero también. Me refiero a los Cargados De Razón (CDR) aunque incluyen a los Comités en Defensa de la República, pero no solo. Desconozco el peso que los CDR tienen en el conjunto de la sociedad, pero los reconozco cuando converso con alguno de ellos o me topo con sus certezas publicadas.
Digo que no sé qué peso puedan tener en la sociedad porque no he encontrado encuesta que aborde tal tema. Mi impresión es que son minoritarios, pero no voy a cargarme de razón (CDR) y aferrarme a esa impresión como si fuese un hecho incontrovertible. Conozco gente que no se aferra a sus opiniones, sino que es capaz de escuchar lo que dicen otros y encontrar lo que pueda haber de verdad en lo que, aparentemente, es contrario a lo que uno pensaba. No son CDR, evidentemente. Otros están demasiado ocupados en las tareas cotidianas como para aferrarse a esta o aquella teoría. A lo más repetirán lo que han oído, pero sin CDR. Y, finalmente, están los que practican la “duda metódica” que Descartes proponía como medio de conocer el verdadero funcionamiento de las cosas. Vayan algunos ejemplos.
El cambio climático. Un buen CDR, que de las ciencias que tratan de tal asunto no sabe absolutamente nada, será taxativo: “no hay tal cosa; el cambio climático es una invención; son cosas de una ONG”. Estos CDR negacionistas suelen encontrarse en los sectores más a la derecha del espectro político y tienen sus fuentes que les confirman en su pre-juicio convirtiéndolo en un juicio taxativo y definitivo. Por su parte, los científicos que afirman que tal cosa sí que puede producirse son mucho más cautos: muestran sus hipótesis, sus técnicas de investigación, sus datos y construyen interpretaciones siempre provisionales, nunca definitivas si es que practican la “duda metódica” que se espera de un científico. Pero, claro, también hay CDR que creen en lo inexorable del proceso y se aferran a cualquier dato anecdótico como el calor que está haciendo (los CDR negacionistas se aferran al frío de un determinado momento) para quedar convencidos de que su creencia es la correcta. No ven las “dudas” de los científicos y se quedan muy contentos con la disminución de la capa de hielo en la Antártida como quedaron cuando lo de la capa de ozono, mirando hacia otro lado cuando tales cosas no se han comportado como su creencia pedía. Los científicos siguieron estudiando y produciendo resultados por definición provisionales.
Lopetegui, Hierro, Florentino, Rubiales y compañeros mártires. No suelo escuchar las tertulias radiofónicas sobre el fútbol (las otras sí, y tienen muchos elementos en común con estas), pero los días de autos (anuncio, dimisión, inicio, nombramiento, derrota) había CDR para todas las opciones, indicando con ello su debilidad cuando es imposible que sean todas ciertas. Quién había comenzado el asunto, quién debió callarse, quién puso sus h… encima de la mesa, quién pretendía qué etcétera producían encendidas respuestas del más puro estilo CDR, es decir, de personas dispuestas a atender a los datos que encajaban con su pre-juicio, rechazar los que podrían contradecirle y aportar las interpretaciones que mejor sirvieran para fundamentar su Razón, entre las cuales las más sugestivas eran las suposiciones de posibles intenciones (benévolas, malévolas, interesadas, desinteresadas) en los distintos actores de aquel teatro. Ya se sabe que un buen juicio de intenciones (“eso lo hizo porque quería mostrar tal cosa”, “eso lo calló para conseguir tal otra”) es ideal para ir por la vida CDR. Alguien interesado, vaya usted a saber por qué, en saber qué había sucedido realmente, no excluiría la posibilidad de que cada uno de los CDR tuviera algo de razón, mientras ningún CDR estaría dispuesto a reconocer que pudiera haber algo que se correspondiera con la realidad en las soflamas de alguno o algunos de los demás CDR: un buen CDR tiene la razón en exclusiva.
Y, sí, están los CDR específicos para el proceso independentista catalán. Ahí la razón es poseída de manera monopolista con mucha más fuerza. Hay más cosas en juego que la derrota en el mundial. En general, compréndase por qué no suelo leer las entrevistas a políticos en activo (CDR por definición, aunque provisionalmente, hasta el siguiente CDR) ni tampoco los artículos de sus intelectuales orgánicos: no me ayudan a entender lo que está sucediendo, a no ser que lo que está sucediendo sea una explosión de CDR. Un vistazo sí les doy, no vaya a ser que tengan algo de verdad.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Nota: CDR puede significar muchas más cosas
Sea como sea, la tema del cambio climático no tiene por qué ser, necesariamente, una cuestión de tener razón o no tenerla. Puede ser, sencillamente, un problema de esperanza matemática, resultado de multiplicar la probabilidad de que tal cosa suceda por los males que, de producirse, acarrearía. Con probabilidad muy baja pero con consecuencias muy, pero que muy catastróficas, tal vez sería cosa de dedicar algo más de esfuerzos a su prevención. Más que a las directivas de la UE, el terrorismo o una posible invasión extranjera, como se dice en lo que acabo de citar.
Pero la tema también puede ser una fuente de beneficios económicos para quienes se ocupen de "mitigarlo". The Economist Intelligence Unit es un caso interesante: dan por supuesto que el cambo climático es un hecho, así que proporcionan un índice muy expresivo:
Climate Change Mitigation Opportunities Index 2017. Navigating In-Country Opportunities for Technology-Enabled Sustainable Investing
Lenguaje apropiado: mitigación, oportunidades, inversión)

viernes, 6 de julio de 2018

Blanda lex

Se suele decir lo contrario: dura lex, sed lex. Será dura, pero es que es ley. Pero leídas las cosas que se dicen estos días sobre el nuevo miembro del Tribunal Supremo estadounidense que tiene que nombrar el presidente Trump, uno se da cuenta de que la ideología del juez cuenta más de lo que debería. Si la ley fuese tan dura, no importaría que el juez fuese conservador o muy conservador. Bastaría con que fuera juez. Pero no. Sus opiniones previas sobre el aborto, sobre la privacidad, sobre las relaciones laborales y hasta sobre el medio ambiente "reblandecen" suficientemente la ley como para que su dictamen vaya en una dirección u otra. En el caso que ahora me ocupa, el nombramiento rompería el empate entre uno y otro bando, haciendo que los fallos sean diferentes a lo que serían si el empate se rompiera en la dirección contraria. 
No hace falta decir que algo parecido sucede en esos tribunales que nombra el gobierno de turno "a su imagen y semejanza". La ley será dura, pero parece que es maleable.
(Añadido el 9: en la misma dirección el caso del Ecuador con el ex-presidente Correa y el del Brasil con el ex-presidente Lula)

jueves, 5 de julio de 2018

Llegó el lobo

El pastor que mentía al gritar "que viene el lobo" acertó una vez: la última. No sé si pasa algo parecido con el fin de la hegemonía estadounidense de la que los pastorcillos (comenzando por Jimmy Carter) vienen hablando hace años. Pero es del Financial Times y encaja con lo que reproduje ayer y titulé "más claro, agua". El resumen del FT es muy sencillo:
Omito los argumentos que, como siempre, algunos tienen más fuerza que otros. Pero así es la vida. La certeza no cabe, a veces, ni en la Historia. No te digo en el futuro.

miércoles, 4 de julio de 2018

La otra cara

La corrupción, como el tango, es cosa de dos. Uno que dice que le va a dar algo a cambio de algo o uno que tiene algo y lo ofrece al mejor postor. A le dice a B “eso que tienes me gusta” o B le dice a A “tengo algo que a ti te gusta”. La realidad es algo más complicada, como me lo hizo ver (más bien oír) una conversación en la mesa de al lado de un discreto restaurante ocupada por un político y dos empresarios dedicados, sin ninguna vergüenza y ayudados por el alcohol ya ingerido, al chalaneo de quienes querían algo que el político podía ofrecer. Pasados los años, no he sabido nada de aquellos empresarios mientras que el político sí que ha aparecido en los medios por cosas que poco tienen que ver con aquella escena. Y eso es lo que me resulta curioso: el peso que, en los medios, ocupa uno de los danzantes (los políticos y funcionarios públicos corrompidos) mientras que los otros, los empresarios corruptores, solo se les ve a unos pocos mediáticos y vistosos. Como si pocos tuvieran que ver con el asunto.
Y algo tienen que ver. Un viejo amigo, empresario, presentó su producto a un concurso público en el que se le informó, discretamente, que había que pagar una mordida para ganárselo. Mi amigo, que ciertamente habría ganado sus buenas pesetas -eran otros tiempos-, desistió y sacó del concurso la propuesta que, de haber pagado el “precio”, le habría dado sus buenos beneficios. Los principios, decía, son los principios. Por motivos todavía más obvios, los medios no han podido saber de este asunto ni a mi amigo se le habría ocurrido ir con él a la prensa.
Que sean excepcionales los casos que se conocen de empresarios a la búsqueda del contrato perdido o que han caído en la tentación ofrecida por el político o funcionario de turno puede tener una explicación muy maligna: que esos empresarios estén entre los accionistas de los medios de comunicación que sí saben, pero que callan. Callan sobre los empresarios corruptores y cuentan y no paran de los corruptos que, a lo más, dejarán de contratar y pagar publicidad “institucional”, cosa que, en más de un caso, se convierte en el consabido tango. Debo de estar pensando en algún medio gratuito, pero no creo.
No es corrupción, pues no se trata de compra-venta de un bien público, el uso de comisiones que los almacenes reservan a los que se proveen en ellos de materiales, por ejemplo, de construcción. Encarece un poco el producto, pero el almacenista fideliza la compra, el comprador tiene un ingreso extra y el “pagano” ni se entera. Lo cuento (algún amigo arquitecto me añadió detalles) porque muestra hasta qué punto están difundidos ciertos comportamientos de compra-venta. Que el producto sea un bien público (en el que algo tenemos que ver por nuestros impuestos) o sea un bien privado, no importa. Lo que importa es que el que algo quiere, algo le cuesta.
En ese contexto me resultó interesante un artículo de The Economist de hace unas semanas dedicado, precisamente, a los corruptores, con detalles tan sugestivos como que en Alemania, hasta hace poco tiempo, las empresas declaraban su responsabilidad social y su código ético, pero cuyas mordidas a funcionarios o políticos extranjeros ¡desgravaban!. Un colega que trabajó para Transparencia Internacional me llegó a hablar de sacerdotes que bendecían esa compra de corruptos extranjeros porque tenían un efecto beneficioso para el país propio: creaba empleo. De todas formas, el artículo se refiere a numerosos casos investigados y ya fallados.
Un punto me ha llamado particularmente la atención: el que trata del número de casos conocidos (mi impresión, visto mi entorno, es que se trata de la punta del iceberg) según el sector de la empresa corruptora. La fuente es la OCDE y los casos se produjeron en 17 países.
Pues bien. ¿Cuál es el sector en que más corruptelas se producen? La minería, extractivos. Supongo que si la posible mina, encima, está en un espacio protegido, con más razón habrá que corromper a quien corresponda. Después viene, empatados en casos, el sector del trasporte y el almacenamiento y, como se podía esperar, el de la construcción que, también es de suponer, sufre los efectos de estos ciclos de burbuja y depresión que le caracteriza. Le sigue la comunicación y, ya algo más lejos, el sector de la salud, sector en el que la corrupción puede alcanzar cotas poco saludables. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Para el caso de la sanidad, sigo pensando que no ayuda mucho llamar corrupción  -como aquí- a lo que es abuso de poder, prevaricación, malas prácticas, estafas, engaños y sobrecostes. Corrupción fue el caso del Tamiflu o cualquier otro en que una compañía farmacéutica "compra" la decisión de una autoridad sanitaria nacional o internacional)
(Añadido el 9: un caso de la otra cara, pero ya en prisión. Otra cara más.
Excelente diagnóstico de Pablo Ospina relacionando el auge de la corrupción en diversos países de América Latina con cuestiones que tienen que ver con las clases sociales o, por seguir con su vocabulario, con las diversas “élites”, que termina diciendo:
Quizá los progresismos latinoamericanos del nuevo siglo puedan ser mejor interpretados si los vemos como un juego de conflictos, desplazamientos y alianzas entre viejas elites empresariales y nuevas elites advenedizas en trance de consolidarse y convertirse en viejas 
Se trataría, en efecto, de
una parcial “sustitución de elites” por la que un grupo de “elites advenedizas” asociadas al manejo de los contratos con el Estado y a la intermediación con el capital internacional pretendió hacer su propio proceso de “acumulación originaria” desde el Estado que le permitiera luego integrarse entre los grupos empresariales consolidados.
Hipótesis mucho más fecunda que el facilón recurso conspiranoide, pero que, en todo caso, pone el acento en "la otra cara")
Un cierto escándalo en Inglaterra por el "precio" que ha tenido tomar el te con el gobernador del Banco de Inglaterra o con el ministro de asuntos exteriores. Business is business

Sobre la corrupción en la ONU -"Oil for food"-, aquí)
(Añadido el 18: un caso particular de corrupción -el político compra favores de los medios- en El Mundo
Así inundó de millones Puigdemont la prensa separatista
Debe de ser frecuente. También está el viejo caso de Libertad Digital y los favores del PP y también los nuevos)

Más claro, agua

Este es el titular del Washington Post:
Trump hates the international organizations that are the basis of U.S. wealth, prosperity and military power
No me hace abrir los ojos sobre las originalidades de este su presidente. Lo que me deja atónito es que se afirme que la riqueza, prosperidad y poder militar de los Estados Unidos tengan como base determinadas organizaciones internacionales (la OTAN sin ir más lejos). Añado una vieja cita de Kissinger (The Globalist):
“La sociedad de los países en desarrollo también refleja este sistema a dos niveles: las élites globalizadas –que a menudo viven en urbanizaciones fortificadas- están conectadas entre sí por valores compartidos y por la tecnología. Mientras tanto, las poblaciones, básicamente en las ciudades, son tentadas por el nacionalismo, la etnicidad y una variedad de movimientos que les libera de lo que perciben como la hegemonía de la globalización, frecuentemente identificada con la dominación de los Estados Unidos” (el subrayado es mío).
Esta vez la dominación es percibida por "las poblaciones" (no las "élites") de los "países en desarrollo". Pero dominación haberla hayla. No lo dice tan claro como el titular que copio, pero lo dice. Ninguna novedad. Lo que me resulta novedad es que se diga con tanta claridad: las instituciones internacionales están al servicio del poder de los Estados Unidos. Y si no están a su servicio, el gobierno de los Estados Unidos (como hizo con la Unesco y ahora con la Comisión de Derechos Humanos) deja de tener interés en las mismas: si no sirven, se dejan. Pero curioso que Trump las odie, cuando tiene claro, hoy 4 de julio, que "America fist"... y después de haber escrito una carta a los gobernantes de la OTAN para que suban sus aportaciones (compren más armas, supongo que a los Estados Unidos keynesianos) ¿Tiene alternativas para mantener el poder? ¿No se ha enterado de lo que dice el WP? El futuro no está escrito. De claro, nada.

martes, 3 de julio de 2018

El burgués gentilhombre

Este personaje de Molière se asombró cuando supo que había estado hablando en prosa toda su vida. Yo me acabo de asombrar al saber que, últimamente (no toda la vida), he sido un seguidor de Diderot. Por lo menos de la versión que cuenta Philipp Blom y que copio y pego de una entrevista que le hacen en La Vanguardia:
Diderot te dice: si cierta idea te convence, te hace sentir cómodo, te seduce... ¡sospecha de ti!
Diderot entendió que sentimos añoranza de ser miembros de un grupo, una nación, una religión, una cultura... Y eso, el querer pertenecer, ¡nos impele a comulgar con una ­creencia!
Si hay un club de fútbol que merece ganar, ¡es el nuestro, por supuesto! ¿Es eso?
Tal cual. Y Diderot empieza a jugar con ese sentimiento tan humano: cada vez que se le presenta una certeza, la mira con desconfianza, la observa desde fuera.
Sospecha sobre sospecha: ¿qué oculta esta actitud de sospecha universal?

lunes, 2 de julio de 2018

Tragedia nacional

Los ricos se han hecho más ricos y los pobres más pobres mientras las clases medias están intranquilas y miedosas y algunos buscan algún enemigo sobre el que proyectar sus frustraciones.
El desempleo sigue estando muy alto y muy alto es el número de parados de larga duración y son constatables los salarios por debajo de la línea de la pobreza que se usa en la Unión Eurpea (mitad de la renta media o mediana)
Jubilados y feministas siguen teniendo argumentos para manifestarse en las calles.
La xenofobia no alcanza los niveles de otros países "civilizados", es decir, europeos, pero todo se andará.
Los centros de internamiento de extranjeros no dan abasto ya que parece que es la política dominante (internarlos para expulsarlos) adornada con gestos benévolos, pero provisionales, con fecha de caducidad. Si se mueren en el Mare Nostrum ("Nací en el Mediterráneo" que canta Serrat) es problema de sus familias.
El gobierno, no importa de qué etiqueta fuese (PP o PSOE), muestra una facilidad pasmosa para plegarse a los intereses internos de otros países, con particular propensión hacia los Estados Unidos y hacia Alemania, el PP más USA, sin descartar Alemania, y el PSOE más Alemania, sin descartar USA.
Los casos de corrupción siguen apareciendo sin que se haga nada para evitar que vuelva a producirse tal comportamiento delictivo.
La soberanía nacional, dentro de la Unión Europea, es una bonita frase.
¿Tragedia nacional? Sí, pero otra: los mercenarios de "la Roja" vuelven a casa después de su fracaso en Rusia, cosa que nada tiene que ver con el retorno de la División Azul en la que participó uno de mis tíos entre 1941 y 1943.
La División Azul en la Estación del Norte de Madrid

(Añadido el 3: de EFE a través de La Vanguardia:
(Añadido el 6: otro que levanta acta de la tragedia nacional, en este caso de Colombia, con datos negativos de escalofrío por un lado y lágrimas colectivas por el mundial de fútbol por otro)
colombia.jpg

sábado, 30 de junio de 2018

Antídotos

Me he referido varias veces a Venezuela en este blog. Se puede ver usando su buscador. El país parece mal situado en diversos informes internacionales y hay razones fundadas para suponer una mala situación económica cuyas causas están dentro (rentismo, corrupción, baja ética del trabajo) y fuera (intervenciones de los Estados Unidos más o menos igualmente relacionadas con el petróleo). 
Para compensarlo, no vendrá mal leer esta recensión en FAIR explicando por qué la información sobre Venezuela es tan mala. Se refiere, en particular, a los medios anglófonos, pero no hace falta ser un adicto a la lectura de periódicos como para encontrar casos parecidos en otras lenguas. No entra en lo que he dicho al principio sino, sobre todo, en las cuestiones sobre democracia y libertad de prensa. Vale la pena ya que puede ser un buen antídoto para lo que suelo leer en algunos medios digitales.
Los antídotos no llevan necesariamente a la tan denostada equidistancia, pero sí permiten ser mejores notarios de lo que está sucediendo, como dice el médico en el chiste que he copiado hace un rato. El que está en el fragor de la batalla lo que espera es apoyo, pero ya se sabe que, antes de proponer un tratamiento, el médico espera un diagnóstico, diagnóstico que no siempre hace ese profesional sino que lo espera de otros, que trabajan en sus laboratorios y, por seguir con la metáfora, se quedan en meros notarios de lo que está pasando. Después vendrá el tratamiento o terapia o lo que corresponda.
(Añadido el 3 de julio: un antídoto al antídoto, escrito "desde dentro" y en castellano, describiendo de manera casi aséptica la mezcla de factores internos y externos que explican que "el país no aguanta más")

Sin comentarios


viernes, 29 de junio de 2018

Discusiones migratorias

Estos parecen ser algunos de los argumentos que se están esgrimiendo estos días, incluso por estudiantes de universidades cercanas:
1. llegan cada vez más
2. amenazan nuestra identidad y nuestros empleos
3. lo mejor es que no entren y, si pretenden llegar, devolverlos.
(0) todo ello sin distinguir entre los inmigrantes económicos (los que buscan mejorar sus condiciones de vida, su bienestar), los que huyen de la represión en su país de origen (buscan asilo)  y los que, simplemente, han sido desplazados por guerras o catástrofes.
Por partes:
1. los datos dicen lo contrario, a saber, que cada vez vienen menos. El gráfico en página 4 de El País de hoy es bastante expresivo al respecto.

2. no sé  de qué identidad se trata. Si es religiosa, ya me he referido a datos disponibles. Si es por costumbres, esto es suficientemente heterogéneo como para "medir" acuerdos o amenazas. Y lo mismo si de lo que se trata es de "mentalidades" (pienso en un polaco de Mazury y un español de Andalucía). Lo que sí se sabe es que no amenazan nuestros empleos (es viejo lo de "British jobs for British people"), sino que toman los que nosotros no queremos y garantizan una continuidad demográfica que mucho tiene que ver con la continuidad de las pensiones.
3. que lo mejor sea devolverlos es discutible. Si mucho sufren por llegar, mucho más sufren si se les obliga a volver (ver "Infernal regreso a Libia" también en El País de hoy). Es una cuestión humanitaria que poco tiene que ver con 1 y con 2 y que encajaría bien con eso que se llama "identidad europea", humanitaria y solidaria.
(0) la distinción entre distintos tipos de demandantes de acogimiento ha estado presente en el encuentro de Bruselas que muestra con claridad dónde está el núcleo del problema: en la gestión, en la gestión, en la gestión. Porque sí parece cierto que la llegada de pateras desborda los centros de acogida del Estrecho, punto que nada tiene que ver con los primeros puntos e indica una cierta pereza mental (u oportunismo político) a la hora de enfrentarse el punto 3. El caso de Alemania es particularmente sugestivo: discusiones para encontrar soluciones -cómo repartir responsabilidades-  o simplemente para destruir.
(Añadido el 30: No queda claro, después del encuentro, en qué queda la normativa de Dublín, por lo menos desde Le Monde, donde también se recuerda que la presidencia rotatoria de la Unión cae ahora en Austria, donde se gobierna con un partido xenófobo. Quedan abiertas muchas dudas que recoge The Guardian. Sí queda claro que el gobierno español ha apoyado a la estabilidad del gobierno alemán, amenazada por las crecientes demandas xenófobas de uno de sus componentes. La conclusión podría ser: un mal acuerdo que, además, no será seguido por más de uno de sus firmantes)

jueves, 28 de junio de 2018

Coincidencias migratorias

En plena incertidumbre sobre el posible resultado real de la cumbre europea sobre las migraciones (y digo "real" porque el "retórico" ya se puede saber cuál va a ser, aunque con escaso éxito) me encuentro estas dos joyas.
La primera es un youtube que me envía un amigo por whatsapp. En él, se explica muy gráficamente que el problema no solo no son las migraciones sino que algunas políticas propuestas van precisamente contra tal problema, que es la pobreza en el mundo. El conferenciante usa datos del Banco Mundial para mostrar 1. que el número de pobres es muy, pero que muy superior al de inmigrantes y 2. que dado que los que buscan pasar a otro país no son precisamente los más pobres de dicho país, la emigración lo que hace es dificultar la solución de la pobreza por parte de sus propios habitantes ya que si se van los mejores, los pobres verán todavía más difícil salir de la pobreza. No se distingue entre emigrantes (económicos), buscadores de asilo (político) y personas que huyen de desastres medioambientales.
La segunda es este chiste de The New Yorker:
Un supuesto trump (las minúsculas son voluntarias) pide a sus asesores que tengan preparadas, antes del almuerzo, diez "fake controversies", no "fake news", sino falsas controversias, evidentemente para distraer el personal. No es un truco nuevo y lo han usado alguna vez (o continuamente) todos los políticos que en el mundo han sido: maniobras distractivas, asuntos entretenidos (la segunda parte de panem et circenses, lo que ahora sería el Mundial de Fútbol), controversias irrelevantes pero pasionales, llamaradas de entusiasmo por asuntos menores de forma que no se vea lo importante, lo central.
Unamos ahora estas dos joyas: cierto que el acogimiento a los inmigrantes no soluciona el problema de la pobreza en el mundo, lo solucionaría un cambio en las políticas de los gobiernos (tanto centrales como periféricos) que, por lo menos, sirvieran para aliviar a algunos ya que son incapaces (y vendría bien que lo reconocieran) de solucionar ese problema de miles de millones de personas (otro asunto es el de cómo se "mide" el número de pobres; no voy a entrar ahora, ya lo hice aquí, cap. 2). Incapaces como son, podrían ser capaces de atender las necesidades de los que se lanzan a la peligrosa aventura de la emigración en mares muy civilizados como el Mediterráneo o en fronteras tanto o más peligrosas como las de México-Estados Unidos a las que se refiere el youtube que cito. Pero no quieren, o no saben, o prefieren usar ese argumento para otros fines (electorales por supuesto). Desde ese punto de vista, el youtube que cito es una "fake controversy" para justificar las políticas del gobierno de Trump (ahora sí en mayúsculas) y, en buena parte, las que emergen en una parte importante de la Unión Europea, se haga lo que se haga hoy en Bruselas.

miércoles, 27 de junio de 2018

Religiones europeas

Se esgrimieron razones de peso para introducir alguna referencia al cristianismo en el proyecto de Constitución que se cocinaba para la Unión Europea. Civilización cristiana, al fin y al cabo. Sin embargo, sigue habiendo algunos peros que vienen no de la historia o de la buena voluntad, sino de los hechos, que son tozudos. Los proporciona una reciente encuesta del Pew Research Center sobre 25 países europeos, aunque ni son todos los que están (está Suiza y Noruega) ni están todos los que son (los de la antigua Europa del Este). Pero son suficientes.
De entrada, sí es cierto que el 91 por ciento de los encuestados el año pasado se declaraban bautizados, aunque la cosa descendía hasta el 71 por ciento que, entre ellos, se declaraban cristianos y ya al 21 por ciento los bautizados que “santificaban las fiestas” atendiendo los respectivos oficios religiosos por lo menos una vez al mes (la encuesta no distinguía entre las distintas variedades de cristianos que pueblan la zona). Claro que había notables diferencias de país a país: los practicantes visitando sus respectivas iglesias o parroquias eran superiores a la media “europea” en Italia, Irlanda, Portugal, Austria y Suiza. Pero en ninguno de los países estudiados alcanzaba el 50 por ciento. Por su parte, el grupo mayoritario entre los “cristianos sociológicos” (bautizados que no practican) aparecía en Finlandia, Reino Unido, Dinamarca y, sí, también Austria que aparecía en la lista de los que daban mayores porcentajes de los que declaraban no seguir ninguna religión y que incluían Holanda, Noruega, Suecia, Bélgica y Dinamarca.
Por otro estudio, publicado por las mismas fechas, sabemos que los musulmanes pueden suponer el 5 por ciento de la población europea (esta vez añadiendo a la Europa “del Este”) con Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Holanda y España (por ese orden) como los países con mayor número de habitantes de religión musulmana.
Y aquí comienza el problema. En la primera encuesta citada, se preguntó si el entrevistado creía que “el Islam era fundamentalmente incompatible con la cultura y valores nacionales” del entrevistado. 42 por ciento de los entrevistados contestó que sí, porcentaje que subía al 49 por ciento entre los practicantes del cristianismo y caía al 32 por ciento entre los no afiliados a una religión. Lógico: los entrevistados, en un 45 por ciento, estaban de acuerdo en que “no somos perfectos, pero nuestra cultura es superior a la de otros” (¡sic!) (etnocentrismo se llama eso), cosa que subía al 54 por ciento entre los que iban regularmente a la iglesia y caía al 25 por ciento en el caso de los no afiliados a una religión.
No tengo buenos datos sobre la población judía en Europa que puede que ronde el millón y medio de personas (al parecer, y a diferencia de los musulmanes, con tendencia a decrecer) con lo que difícilmente llegarían al 1 por ciento de la población (ni al 0.5 por ciento). Y ahí nuestros europeos más o menos cristianos, también tienen sus opiniones.
Solo hay una pregunta sobre los judíos en la primera encuesta: se trataba de saber si aceptarían a un judío como parte de su familia. Pues bien, no lo aceptaría un 17 por ciento del total y un 14 por ciento de los practicantes. Solo un 7 por ciento de los no afiliados rechazaría a un judío en su familia. ¿Y a un musulmán? Pues, respectivamente, un 24 por ciento entre la población general, un 29 por ciento entre los practicantes y un 11 por ciento entre los no-afiliados no aceptaría a un musulmán como parte de su familia. Pero con una salvedad: el grupo que más rechazaría tanto a un judío como a un musulmán en su familia sería el de los cristianos no-practicantes. Interesante la diferencia entre practicantes, no-practicantes y no afiliados, pero, sobre todo, interesante la diferencia entre las actitudes hacia los musulmanes y hacia los judíos.
No parece que esto último se deba a mayor o menor amenaza a la “mejor cultura del mundo”. Es que la idea de “civilización judeocristiana” está a nuestra disposición para obviar lo que esa Europa de valores inmarcesibles hizo a los judíos el siglo pasado (y el gobierno israelí hace ahora a los palestinos, aunque esa es otra cuestión). Pero también hay un asunto más: musulmán significa inmigrante, cosa que judío no, si, encima, se le concede la nacionalidad española si se prueba su ascendencia sefardí, arreglo que no se hace con los musulmanes expulsados hasta a principios del siglo XVII.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Interesante el intento del Pew Research Center de construir un índice que sume actitudes nacionalistas, anti-minorías religiosas y anti-inmigrantes para Europa Occidental. Este es gráfico que lo resume:


Un mundo seguro

Según se mire y según desde dónde se mire.
Un reciente trabajo de Gallup muestra que el 68 por ciento de la población mundial se siente segura si sale de casa por la noche y que solo un 5 % fue objeto de un robo en el año anterior (2016). 
But that doesn't mean we can ignore that this isn't the reality for the third of the world -- or about 1.6 billion people -- who live with fear. That's nearly equal to the entire populations of North America, South America and Europe combined.
Los "inseguros", ese 1.600 millones de personas, son muchos.Viene a ser la población de todas las Américas y Europa juntos.
Noruega y Singapur dan los porcentajes más altos de "seguridad", mientras que Afganistán y Venezuela los más altos en "inseguridad". En este último caso, 42 por ciento afirmaron haber sido objeto de robo en el año anterior, cuatro puntos por encima de lo que habían contestado en 2016, aunque superados por Afganistán, Uganda y Sudán del Sur. 
Con la "seguridad" como componente importante del "desarrollo"-renta per cápita- (y viceversa), se entenderá por qué hay gente que quiere irse de determinados países.