lunes, 4 de diciembre de 2017

Un pueblo, una lengua, una cultura

La victoria de los separatistas en estas elecciones es innegable. El segundo lugar lo ocupan los regionalistas de derechas. Los jóvenes les apoyan. El gobierno central "tendrá que entender qué pasa allí", porque algo pasa para que se den estos resultados. Se trata de una explosión de democracia, pero también del efecto de unos años de trabajo sistemático en el terreno, de la presencia de un líder carismático (lo comparan con Obama) y de condiciones favorables (incluido, añado, el efecto demostración).
« Le peuple corse a parlé, on a gagné en légitimité avec ce résultat, il faut maintenant que Paris nous écoute. Le rapport de force est maintenant démocratique, sans haine ni violence».
Efectivamente. Que nadie se engañe. Se trata de Córcega. Y para los materialistas supone un reto intelectual el ver el papel que juega la cultura y la lengua en estos asuntos. Causa no puede ser, dirán. Excusa sí podría serlo. Objeto de manipulación, tal vez. El desempleo no parece contar mucho (a no ser que el juvenil sea muy alto). Tal vez la pobreza. O, sencillamente, la cultura, sí, que genera determinados sentimientos de identidad por encima de estas consideraciones "materialistas" hasta el punto de poder agravarlas. Los datos "materiales" se pueden conocer y se puede discutir su peso en la política. El peso de la cultura, no tanto. Cuestión de ideología, entonces. Nacionalista, claro.
(Añadido el 5: A tener en cuenta el bajón de la izquierda y la casi desaparición del Front National. Y la alta abstención de los que creen que las elecciones locales no van con ellos. Me suena)

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