viernes, 1 de diciembre de 2017

Religiones como causa

Es sabido: hay religiones intrínsecamente belicosas (ya sabe usted a cuáles me estoy refiriendo, al islam sobre todo, pero incluyo, vista su historia, al cristianismo) y hay religiones intrínsecamente pacíficas (como es el caso del budismo). De acuerdo.
Pero una afirmación tan rotunda salta por los aires cuando uno se pone a ver qué hacen (no qué dicen) los musulmanes sufíes o los cristianos seguidores de Francisco de Asís (no de Urbano II) y qué hacen (no qué dicen) muchos budistas de Myanmar (antes Birmania) en particular frente a esa palabra que el papa Francisco a tenido a bien no pronunciar en su visita apostólica: rohingyá, musulmanes objeto de limpieza étnica bendecida por las autoridades budistas y practicada por budistas. Ese mismo Papa ha tenido que decir algo al respecto ante el consejo Sangha (comunidad), pero sin mentar lo impronunciable.
¿Atacan movidos por su religión? ¿Son atacados por pertenecer a otra religión? Me temo que la religión entre después en el asunto. Primero sociedad y política. Después, sus ornamentaciones, legitimaciones o balones fuera.

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