viernes, 3 de noviembre de 2017

Mañana empieza la guerra

Es lo que dicen desde círculos de la llamada "alt-right" (derecha alternativa) estadounidense (traducido al castellano, aquí, siempre con The Guardian). Sería una guerra civil, por supuesto, y la iniciarían los antifascistas. Varios puntos.
Primero, que hacer predicciones a tan corto plazo y con fecha fija es demasiado arriesgado. La probabilidad de que te echen en cara tu profecía es muy alta, aunque siempre podrás decir que NO empezó gracias a que tú lo advertiste. Lo ideal es poner un futuro brumoso, en un tiempo lejano y sin bajar a detalles de día y hora. 
Segundo, que resulta curioso el retorno de la palabra "fascista". Cierto que ya hace tiempo se viene hablando del retorno (o llegada) del fascismo a los Estados Unidos. Recogía opiniones en tal sentido ya en 2004 en un librito que entonces publiqué y que, ya agotado -por viejo, no por vendido-, se puede leer aquí (capítulo 6). Pero ese retorno lingüístico no solo se produce allí. También en las Españas, a propósito de algunos españolistas y sus manifas, se está diciendo. Lo malo es que, con una buena definición a mano, podría aplicarse a algunos catalanistas, por lo menos en su forma más suave que es el "populismo" (se puede ver, al respecto, el final, con cita de Umberto Eco, de este articulillo que escribí para un encuentro en Portugal al que, por cierto, no pude asistir por causas que me superaron). Si son fascistas o no, dependerá de definición que se adopte, pero todo hace pensar que se trata más de un recurso retórico que del resultado de análisis concretos de situaciones concretas.
Tercero, que parece que, a un lado y otro del océano, se tiende a vivir, para muchos creyentes, en un mundo poblado de mitos que "ayudan" a entender qué está sucediendo realmente, es decir, que movilizan opiniones y actitudes sin excesiva base empírica. Casi se podría decir que hay más medios reales en los Estados Unidos para una guerra civil (hay que pensar en la distribución de armas y en la división del ejército y de las "agencias") que en Cataluña para una independencia antes de que entrara el gobierno central como caballo en cacharrería. Nadie discute, ni en un caso ni en otro, de cómo llegar a ese punto (positivo en una opción, negativo en el otro).
Y, sobre todo, impresiona cómo se eligen cuidadosamente los datos para que encajen en el respectivo mito. Así que tendré que revisar mis elecciones, no sea cosa que, con toda probabilidad, también caigan en ese comportamiento. De momento, levanto acta de las versiones de la realidad que dan estos grupos enfrentados en un conflicto en el que la mediación es imposible, sobre todo si por tal se entiende un instrumento para que el otro acabe aceptando mi versión de los hechos y las consecuencias que de ella se derivan.
Mañana seguiremos. Volveremos a las andadas.
(Publicado el 5: La "guerra civil antifascista" no fue más que algunas manifestaciones contra Trump)


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