martes, 7 de noviembre de 2017

Efectos de la independencia

El gobierno los conoce (es un decir), pero no se decide a hacer públicos los cálculos sobre dichos efectos. Se le urge a que explique el por qué de ese silencio. Y se me ocurren varias razones.
La más evidente es que el conocimiento que ahora se tiene de los efectos que tendrá la independencia sobre el funcionamiento de la economía y la sociedad local no son los que se anunciaban. "Nos hemos equivocado" (algo que un político raramente reconoce) o "hemos mentido" (silencio doloso igualmente frecuente).
Otra es que conocer esos efectos puede desviar o alterar la política que, al respecto, está teniendo el gobierno. Es decir, que apoyen la opción contraria a la independencia o a la de una independencia "soft" y que el gobierno esté hablando de una independencia "hard".
Pero lo que me fascina es que, si bien ahora los cálculos sobre el impacto de la independencia ya se pueden hacer con mejores datos, seguimos sin poder afirmar categóricamente ni una cosa ni otra. No es fácil (tal vez no es ni posible) hacer predicciones en ese campo en el que la realidad es tan cambiante casi a diario. El color del cristal con que miramos esa realidad difícilmente puede hacerse cargo de los profundos cambios en lo que se pretende ver aunque no sea más que porque cada día muestran nuevos aspectos determinantes del resultado. Pero es que el color del cristal también cambia. No es el mismo en campaña electoral que en el "hemos ganado" posterior ni en la hora de la verdad.
Aunque la cita de la que parto se refiere al Brexit, no estaría de más aplicar algunas de estas consideraciones al Catalexit. Como aquí, sobre todo en lo que respecta a los malos cálculos económicos a manos de eminentes economistas de formación estadounidense.

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