martes, 14 de noviembre de 2017

Amenaza a la democracia

Una cosa es interferir en unas elecciones (como Theresa May dice) y otra es amenazar al sistema democrático mismo (como titulaba The Economist). En el leader de este último (4-10 noviembre)  también se hablaba de la interferencia rusa en la crisis de Cataluña (ya me he referido a este tema en otras ocasiones recientes).
En estos asuntos, siempre es difícil separar la realidad y los chivos expiatorios, cosa todavía más clara en el caso de los Estados Unidos y las oscilantes afirmaciones de su presidente a propósito del papel jugado por "Rusia" o por "Putin" en los asuntos internos estadounidenses. Se afirma, se niega, se afirma y así sucesivamente. Alguna vez se habrán referido a la realidad, pero no es tan sencillo decidir en qué momento se estaban refiriendo a la "rugosa realidad" y en qué momento se estaba echando balones fuera o buscando un culpable externo de todos los males internos (cosa particularmente útil para aglutinar a los seguidores, como sabe todo buen nacionalista -y todos, de una forma u otra, lo son-). No sería de extrañar que la reacción de la Unión Europea sobre esa posible interferencia esté en la misma línea.
Pero, insisto, sí parece claro que si ya había razones para ser algo apocalíptico sobre el papel de las nuevas tecnología en general y las de la información en particular, las sucesivas afirmaciones sobre el papel de las redes sociales, sus trolls, fake news, zombis y robots hacen pensar que las viejas manipulaciones electorales (prometer en campaña es gratis y manipular es fácil) que ya eran una amenaza a la democracia (gobierno de el pueblo, por el pueblo, para el pueblo, suficientemente informado y libre para expresarse sobre alternativas) ahora lo son mucho más. 
Es penoso que gobiernos mentirosos acusen a otros de no mentir en la línea de lo que les interesa a aquellos. Obvio: hay manipulaciones buenas (las que van en la línea de los propios intereses) y manipulaciones malas (las que van en contra). Pero esa es la mayor amenaza a la democracia en mi opinión. Estos medios solo lo facilitan. Por ejemplo, introduciendo las propias mentiras en las redes.
(Añadido el 20: reflexiones sobre los elementos que recuerdan no solo a Orwell sino también a Huxley en sus distopías: Gran Hermano político o empresarial y creencia en que se es libre cuando no se es. Y, en la misma línea, reflexiones sobre la ignorancia básica de quienes han producido esta posible distopía. Y otra más sobre la economía digital y el estado policía ante una posible crisis inminente)

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