jueves, 23 de noviembre de 2017

Gibraltar

Lo veo en el Guardian antes de haber tocado la prensa española que supongo que no dirá nada al respecto. Y no dirá nada, primero porque lo que cito se basa en una fuente no determinada del gobierno español (alguien lo ha dicho y eso es gratis). Segundo, porque los periódicos españoles seguro que se dedican a otros asuntos, lejos de aquel franquista "Gibraltar español", ahora más ocupados con "el cupo", el 21-D o "La Manada". Tercero, porque es verosímil, aunque el gobierno británico haya puesto el asunto dentro del paquete que se negocia. Al fin y al cabo, el Brexit, si nada cambia (y mucho va a cambiar) afectará al estatus del Peñón, aunque el gobierno inglés tiene asuntos más espinosos que resolver, como es la frontera con Irlanda.
Son interesantes estos irredentismos que siguen la Italia irredenta de finales del siglo XIX. Son Estados que reivindican la "propiedad" de territorios externos basados en geografía, historia, lengua o lo que haga falta. Gibraltar es un caso. Pero, queridos españoles, Ceuta (Sebta) y Melilla son otro. Los reivindica Marruecos. Y, de nuevo los ingleses, las Malvinas para los argentinos y las Falklands para los británicos son uno más. Por lo general, empiezan con (o producen posteriormente) violencias y el recurso a lo que digan sus habitantes depende de lo que prevean los más poderosos en la relación (si "tenemos" mayoría, hay referéndum; si no, no). Algunos de estos irredentismos dan paso a independentismos, como es el caso del Polisario en el Sáhara que fue español y ahora es marroquí.
Mientras lo que esté en juego sea el honor del Estado que hace la reivindicación, la cosa se puede torear. Si hay intereses petroleros o mineros o financieros, la cosa se complica.
(Añadido después: encuentro en un periódico español, El Mundo, una noticia sobre el Brexit que trata del plan de contingencia por si no hay acuerdo con Bruselas. Lo malo de estos "exit", también el de momento frustrado de Cataluña, es que cuestan dinero)

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Desde Rusia sin amor

Escribo pensando en las dificultades de conocer los hechos a través de declaraciones políticas interesadas. El caso extremo sería lo de Rusia si nos atenemos a las del presidente Trump reconociendo la participación rusa en las elecciones estadounidenses de hace un año, negándola después dándole la razón a Putin y acabando en el punto de partida, o sea, reconciéndola. Jeff Session, fiscal general, ha dado seis versiones diferentes al respecto. Otros afirman, categóricamente, que sí que ha habido relación Trump-Rusia mientras otros afirman que “tal vez” la ha habido. Algo semejante parece suceder con la participación rusa en la campaña del referéndum catalán que podría extenderse a la actual campaña electoral de cara al 21-D.
Cuando se consideran las declaraciones al respecto, uno se da cuenta de que depende de a quién beneficie el asunto: si me beneficia, creeré una cosa; si me perjudica, supondré otra. Hay, pues, muchas posibilidades frente a hechos a los que me estoy refiriendo.
La primera y más evidente, es que sean casos (ambos) ciertos. Cabe preguntarse entonces por qué se han producido. El caso catalán podría tener dos motivaciones que no se excluyen: aportar justificaciones para las andanzas rusas en Crimea y debilitar todavía más a la renqueante Unión Europea que, además, ya tiene sospechas (insisto: sospechas) de participación rusa en la campaña del Brexit y en las sucesivas elecciones alemanas. Debilitar al “enemigo” mediante noticias falsas difundidas masivamente en las redes sociales podría haber sido también una motivación activa en el caso estadounidense. Se trataría, con todos los respetos para los entusiastas de estas nuevas tecnologías, de su uso en una nueva forma de guerra, la ciberguerra (que incluye también la piratería y el bloqueo de ordenadores importantes para el “enemigo”).
Pero supongamos que no son ciertas esas sospechas. ¿Qué puede ser entonces? Pues lo primero que viene a la mente es una maniobra distractiva por parte de los afectados por esa intervención, sea el gobierno de Madrid o el de Barcelona. En política se usa más de lo que se cree mientras se está dispuesto a pagar precios relativamente altos con tal de apartar la atención de asuntos todavía más complicados y, sobre todo, que afectan a los intereses de los que deciden, es decir, políticos en activo y sus grupos de estudios
Los informes de estos últimos no necesariamente responden a los hechos, pudiendo estar redactados para legitimar las tomas de posición o las decisiones de “la parte contratante”. Además, siendo la realidad tan compleja (y más en estos campos internacionales, incluso más complicados que los locales), es fácil hacerlo respetando cuidadosamente los hechos: basta elegir los que encajan y desechar los que no convienen. Al fin y al cabo, hablar con secesionistas y unionistas es hablar con dos formas de elegir datos y presentarlos de una manera relativamente coherente como para ser creídos y convertirse en legitimación de actitudes previas y sus comportamientos consiguientes.
Otra posibilidad es que se trate de encontrar un chivo expiatorio sobre el que cargar todas (o gran parte de) las culpas por lo sucedido. Es un mecanismo que también puede suponerse: se trata de una de las formas que hay para conseguir una mayor cohesión entre partidarios, a saber, la de ofrecerles una explicación sencilla y clara que evite la “funesta manía de pensar”. Mucho mejor si, en lugar de esta cabeza de turco, lo que se hace es presentar un enemigo externo: la cohesión del propio grupo está asegurada, sobre todo si todavía perviven inercias derivadas de la Guerra Fría, cuando todo estaba tan claro y todos sabíamos con quién estábamos y contra quién.
Estos extremos posibles (desde la constatación -si es que pudiera producirse- a la manipulación) se aplican también al instrumento que se habría utilizado para tal propósito. No es difícil enhebrar un argumento que “pruebe” la bondad intrínseca de esas tecnologías y su papel en la democratización de sociedades elitistas como las nuestras al permitir que cualquier “anónimo” suelte su bufido. Pero también, como hacía en portada The Economist de hace unas semanas, llamar la atención sobre la amenaza para esa democracia que suponen esos nuevos instrumentos de comunicación. Entre una y otra posibilidad, la constatación de la debilidad de Estados, “naciones” o empresas (estas últimas tienden a negarlo, obviamente) hechas vulnerables precisamente por lo que se suponía iba a fortalecerlas. No hace falta que sean rusos que se entretienen con esos juegos ni siquiera estar a sueldo del Kremlin y sus ambiciones internacionales. Convendría algo más de “duda metódica”.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Incertidumbre

Para los españolitos venidos al mundo (les guarde Dios), la cosa va de Cataluña y sus elecciones autonómicas del 21 de diciembre. Los resultados podrían ser muy parecidos a los que llevaron al ahora suspendido parlamento: mayoría de escaños, pero no de votos, para los secesionistas, con algunos ajustes internos. Pero entonces, ¿qué? No resulta fácil de predecir más allá de que, suceda lo que suceda, cada cual echará las culpas al otro, como ha sucedido con la Agencia de Medicamentos que no ha ido a Barcelona, cosa que los secesionistas achacan a las políticas represivas del gobierno central (unionista por definición y entusiasmo) y los unionistas a las políticas separatistas del gobierno catalán (secesionista con entusiasmo más o menos simbólico aunque no por definición, visto lo visto). Para muchos observadores suficientemente equilibrados, cómo se resuelva la crisis catalana (que va para largo) tendrá un impacto más que perceptible en la crisis general de la democracia española y sus posibles salidas (más de lo mismo, nueva constitución, arreglillos presupuestarios etc.). Y también en la Unión Europea. Incertidumbre, pues.
Pero no es la única aunque no vaya a ser la que más afecte a la renqueante Unión Europea. La más espectacular sigue siendo el Brexit, que sigue sin solucionarse mediante acuerdos razonables entre las partes (caveant catalani). Tampoco aquí es fácil hacer pronósticos sobre los resultados que hasta podrían incluir una retirada del Brexit si el acuerdo final (problemático como digo) se lleva al parlamento y allí se rechaza mayoritariamente. Ni visos de acuerdo, aunque ya haya fecha simbólica (esto de los símbolos comienza a ser cargante) para el "exit", ni, en su caso, pronósticos sobre los pasos siguientes a tal hipotético acuerdo. Incertidumbre, pues.
Pero hay más. En este proceso bastante generalizado de fragmentación de los electorados, le ha tocado a Alemania, motor y director de facto de la Unión Europea, tener los problemas que ya tuvo España hace poco: la dificultad de organizar gobiernos mediante coaliciones de agua y aceite incompatibles. No se rechaza la posibilidad de nuevas elecciones (como también sucedió en España) ni un acuerdo in extremis como el que pide el Presidente alemán. En el caso de las elecciones, no se excluye la posibilidad de que la gente vuelva a votar como han votado en estas últimas elecciones con lo que estaremos donde estábamos. Ni faltan los moderadamente optimistas, todo hay que decirlo.
Una salida anunciada (la británica), una salida amenazada (la catalana) y un país con gobierno en funciones (el alemán) no es el mejor cóctel para sentirse seguro. Solo hace falta que algunos secesionismos europeos aprovechen la debilidad del sistema para buscarse la vida por su cuenta y algunas elecciones fragmentadas más y ya tenemos claro de qué va a ir el futuro: de más incertidumbre. Y dicen que la inversión económica huye de la incertidumbre: el dinero no tiene patria y es miedoso, por mucho que mande.

martes, 21 de noviembre de 2017

Dos noticias nucleares

Palabras. El tratado prohibiendo las armas nucleares fue firmado por 122 países y fue celebrado ampliamente incluso viendo que ni siquiera Holanda (que tiene armas nucleares estadoundienses en su territorio) lo firmaba. Y, por supuesto, no lo firmaba el gobierno de los Estados Unidos arguyendo la amenaza que supone Corea del Norte. Nada que decir sobre Israel y, en particular, sobre India-Pakistán, su conflicto fronterizo y el riesgo de escalada siendo ambos países potencias nucleares (y que lo fueron con apoyo de los Estados Unidos). El Reino Unido ni siquiera asistió a las discusiones diplomáticas más o menos bizantinas. 
Hechos. La otra noticia recoge lo publicado oficialmente por en el Congreso de los Estados Unidos y se habla de una cifra de gasto en el armamento nuclear que asciende a 
$1.2 trillion in all. Even spread over three decades, that’s a big investment.
 Algo más de un billón de dólares en tres décadas que, al año, sería suficiente para cubrir la mitad del presupuesto militar ruso, varias agencias de protección del medioambiente y varios muros contra la frontera con México. El arma nuclear se "normaliza".
Ergo. Parece claro que, si supieran francés, los gobernantes estadounidenses podrían decir, ante el tratado firmado por otros, cela ne me regarde pas. Es el problema de estos tratados internacionales que se dejan a la buena voluntad incluso de los firmantes y este no es el primero que queda en agua de borrajas. Así de racional es la especie (o raza) humana.

lunes, 20 de noviembre de 2017

“El nacionalismo es veneno”

Así se titulaba ayer, citando al entrevistado, la entrevista a Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, anterior miembro del impoluto gobierno de Luxemburgo, país por encima de toda sospecha. Es obvio que si una cosas así la dice un alto cargo, tiene que ser así. Para algo mandan. Pero vayamos por partes.
Primero, en qué consiste esa ideología llamada nacionalismo. Estas serían sus dogmas (es decir, afirmaciones sobre la realidad que no tienen necesariamente base empírica alguna):
1.- "El mundo tendría que estar dividido en tantos Estados cuantas naciones componen la humanidad", según se decía en 1870. En consecuencia, los Estados deben estar formados por pueblos homogéneos cultural, lingüística e históricamente que llamamos naciones y que ocupan un territorio claramente delimitado. Todo individuo pertenece a una de ellas y sólo a una.
2.- Las naciones tienen intereses políticos propios y diferencia­bles, entre ellos el de su supervi­vencia como tales y no pueden sobrevivir si no consiguen llegar a ser Estados. Esos intereses son independientes de cualquier otro criterio de desigualdad social. En particular, son independientes de las clases sociales de forma que, bajo la nación, "todos somos uno". No hay derechas ni izquierdas cuando se trata de definir los intereses de la nación.
3.- La primera lealtad del individuo es hacia la nación en la que toma cuerpo su herencia cultural e histórica. Es deber del individuo, por tanto, defender la integridad territorial de la nación y promover su independencia y plenitud territorial redimiendo los territorios que pudieran haber sido perdidos.
4.- La nación es el origen de todo poder político ya que en ella reside la soberanía. La nación expresa su auténtica naturaleza siendo autónoma, soberana, independiente y sólo los que hablan en nombre de naciones coherentes -y sólo ellos- tienen derecho a gobernar Estados soberanos.
Segundo, a qué territorios se refiere dicha ideología, porque pueden ser sub-estatales ("naciones" a la búsqueda de su Estado perdido) o estatales (Estados a la búsqueda de su "nación" perdida). Es la vieja pelea desde que, en el siglo XIX aparece el proyecto político nacionalista, aunque 1789 puede ser una de sus fechas de nacimiento.  Pero hay un tercer territorio, relativamente nuevo, a saber, el de la Unión Europea (a la que se la llama "Europa" como si los suizos o los noruegos no fueran europeos). La idea de inventar un nacionalismo (todos los nacionalismos son inventados) para la Unión Europea no es nueva y parece que la multiplicación de los otros nacionalismos (los estatales por supuesto y sobre todo, pero en particular los visibles y audibles sub-estatales como en Cataluña, Escocia, Padania, Córcega, los dos de Bélgica) lo han hecho revivir y uno de sus trucos es, como buen nacionalismo, el de encontrar un enemigo sea interno (los secesionismos sub-estatales) como externo (desde Rusia sin amor hasta los enzarzados en pelea por la hegemonía mundial, o sea, USA y la China). Como eso no basta, se recurre a reconocer los daños causados por las políticas austericidas y proponer remedios en el pilar de derechos sociales, como ha sido el caso de la reunión de Gotemburgo reciente. Los buenos deseos son los más apropiados para fomentar esa actitud de aceptación ante los que "hablan en nombre de una nación coherente" como la europea. Eso sí, hay problemas que ya se reconocían hace un par de días después de desgranar esas "medidas para reparar el daño de la crisis" (que mejor sería reconocer el daño causado por las políticas puestas en práctica desde ese mismo gobierno), a saber: "El primer reparo a este anuncio (de buenas intenciones) de ayer es que las medidas no serán vinculantes". ¿Brindis al sol? ¿Nacionalismo frustrado? ¿Renuncia al nacionalismo para que no sea veneno? Se verá. Mientras no sean leyes de obligado cumplimiento, todo queda en buenas intenciones.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Doble rasero

1. La resolución 242 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el 22 de noviembre de 1967, instaba a Israel a abandonar los territorios ocupados tras la Guerra de los Seis Días. Hasta hoy.
2. El despacho de la CNN comienza diciendo:
The Trump administration put the Palestine Liberation Organization on notice Friday that it will close the group's office in Washington if the Palestinians don't get serious about peace talks with Israel, State Department officials said.
3. Evidente: los que tienen portarse bien en las conversaciones de paz palestino-israelíes son los palestinos. Si no, les cierran la delegación en Washington. Y de los territorio ocupados, ya hablaremos otro día que tengamos tiempo y no nos urja este asunto de la delegación en Washington. El punto 1 no tiene efectos; el punto 2, sí.
4. No me extraña que haya quien diga que Naciones Unidas es el club de opinión más caro del mundo. Obvio: no pueden sancionar a los que incumplen sus resoluciones, a no ser que los díscolos sean muy periféricos.El que tiene padrino, se bautiza.
(Añadido el 20: otro caso de doble rasero, a saber Israel y Corea del Norte)

sábado, 18 de noviembre de 2017

Tiroteos masivos: conocer es comparar

Un buen trabajo intentando entender los tiroteos masivos en los Estados Unidos que adjunta este gráfico:
Sencillamente, compara con países en los que se hayan producido tales tragedias y saca sus consecuencias a propósito de los Estados Unidos. Los países son El Salvador, Yemen y Noruega, bien elegidos por su situación geográfica, pero, mucho más, por las diferencias entre ellos en lo que respecta a estos asesinatos en masa.
"Las armas no matan; matan las personas", decía el presidente Reagan para darle la razón a la Asociación Nacional del Rifle (NRA), el poderoso lobby a favor de una lectura particular de la Segunda Enmienda a la Constitución que dice que "Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, el derecho del Pueblo a poseer y portar armas no será infringido". 
Pero es obvio que su disponibilidad ayuda para que otros factores (culturales, sociales, económicos, militares) entren en juego y produzcan hechos como los que se recogen en el artículo que cito. Otros estudios comparados (en este caso, de 171 países) parecen demostrarlo.
(Añadido el 20: No había visto el ejemplar de The Economist del 11. Su gráfico es mejor que el que reproduzco arriba:

viernes, 17 de noviembre de 2017

Sanciona que algo queda

La Unión Europea se ha apresurado a seguir los pasos de su dirigente, los Estados Unidos, y ha anunciado una lista de sanciones contra (el gobierno de) Venezuela. No hace falta saber quiénes serán los más afectados por tales medidas y más en un país que atraviesa las dificultades económicas que atraviesa y que podría ser salvado ¡por Rusia!
Su petróleo no es muy bueno y, encima, con problemas de financiación. Su política de "ayuda fraternal" a otros movimientos o partidos (lo de Podemos es casi un mantra por parte de los contrarios de estos) no parece muy desestabilizadora del "orden" mundial (es decir, de la jerarquía general que tiene una cabeza, una corte inmediata, unos intermedios y unas periferias, todo ello con nombres y con sus desórdenes internos ya que la jerarquía no es tan nítida ni es aceptada por todos los gobiernos que aparecen en la lista -británica, por supuesto, y con su special relationship-).



La "defensa de la democracia" parece un buen argumento, sacando a relucir sus elecciones y sus presos políticos.
Y lo sería si se mantuviese después de leer este reportaje sobre Zimbabwe y las andanzas allí de Robert Mugabe, los muertos producidos y las detenciones llevadas a cabo, coronadas por una elecciones de partido único y un golpe de estado algo peculiar mientras su población se enfrenta a condiciones de vida peores que las venezolanas. Los argumentos retóricos de la UE se aplicarían con mucha más razón al país africano que al latinoamericano, pero... uno no da para todo, aunque diga tener responsabilidades mundiales. No tiene más remedio que elegir. Eso sí, callando los verdaderos motivos de la acción y contando cualquier historia al respecto.
(Añadido el 19: otro candidato para que la Unión Europea, defensora de la democracia, diga algo y es Uganda. Por casualidad he visto este artículo. Ya puestos, podrían decir algo sobre Obiang y Guinea
Para hacerse una idea más general, este el el último mapa que ha hecho la EIU -del The Economist- a partir de 60 indicadores:

Se puede ampliar aquí y ver, por ejemplo, que Guinea Ecuatorial y Arabia Saudita están entre los 10 peores países. Venezuela, comparativamente hablando, tampoco es que esté tan mal)


jueves, 16 de noviembre de 2017

Una cosa es predicar...

...y otra dar trigo. Una cosa es estar en la oposición, donde uno puede decir lo que le venga en gana (es gratis y puede darle votos entre los despistados) y otra cosa es estar en el gobierno, cuando uno tiene que decidir sobre cosas muy, pero que muy concretas, con el evidente riesgo de perder votos (o la posibilidad de ganarlos si se trata de adular al respetable) o producir cismas internos entre los que, al no tener tanto poder como los líderes, recurren a la vieja ideología y la comparan con lo que su partido está haciendo obligado por las circunstancias (los hechos son tozudos). La situación del partido se agrava si un sector (y más si está en el poder -porque hay poder dentro del partido) decide sostenella y no enmendalla, seguir diciendo (y ahora haciendo) lo que formaba parte de sus principios fundamentales de su movimiento.
A pocos kilómetros de mi pueblo ha habido un caso parecido, pero el que me ha llevado a escribir estas líneas es el los Verdaderos Finlandeses, partido tildado de "populista", en el gobierno y sufriendo una dolorosa (porque debilita) escisión interna que tanto me recuerda asuntos locales.
Ya sé que no es lo mismo. De entrada, el lugar en el que estoy pensando tiene menos habitantes que Finlandia. Después, los fundamentalistas son los que han dejado el gobierno local. Finalmente, me reservo la opinión (no necesariamente positiva) sobre el alcalde mientras no puedo decir nada sobre Finlandia (nadie da lo que no tiene). Puestos a comparar, podría hacerlo con el cansino tema de Cataluña, pero no estoy para esos juegos a estas horas.
La lección es sencilla: conviene aplicar un coeficiente corrector a las propuestas de la oposición si se quiere ser benévolo, pero reservándose la posibilidad de que la cosa pueda ser peor y que, efectivamente, intenten ponerlas en práctica. Ahí sí que se puede aplicar a los programas electorales que se van a anunciar a grito pelado para las elecciones del 21-D en Cataluña. Si la "duda metódica" que predicaba Descartes tenía algún sentido en sus tiempos de oscurantismo e ilustración, no te digo ahora, en tiempo de mentiras (llamadas púdicamente "postverdad") y manipulaciones (llamadas pedantemente "fake news").

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Las cloacas de la sociedad

La frase sugiere que se encuentran abajo, en los llamados "bajos fondos". No es del todo exacto. Las cloacas también se encuentran arriba como lo están mostrando los sucesivos casos de abusos, robos, estafas, fraudes fiscales, desfalcos, timos que han poblado los medios y las redes en estos años españoles. No es solo España ni es solo ahora. Vaya lo que no es más que un supuesto casi sin tocar a Cataluña, ni solo “Papeles” de “Panamá” o “Paraíso”.
Las cloacas de arriba son una constante en la historia. No todos los allí situados son ladrones, pero haberlos, haylos. No tienen nada que ver con el "mercado", la libre competencia y demás fábulas que se explican en las facultades de economía (a veces ideología con fórmulas matemáticas, como decía el economista Varoufakis) y que solo se aplican a las PYME.
Dichas cloacas guardan alguna relación con las cloacas de los bajos fondos: contrabando de armas y personas, narcotráfico, comercio ilegal en general y, ahora, corrupción a gran escala (la corrupción dinosaurio, no la corrupción mosquito que es cosa de los intermedios).
Las cloacas de arriba aparecen con más fuerza (en países centrales, no sé si se aplica a los periféricos) en momentos de crisis, de pánicos bancarios, depresiones económicas. Pienso en la Gilded Age en los Estados Unidos entre 1878 y 1889. O en los "turbulentos años 20". Casi se puede decir que, a río revuelto, ganancia de pescadores. Pero hay más.
Es difícil sustraerse a la impresión de que estas explosiones y exposiciones de la cloaca superior tienen que ver con momentos de aumento de la desigualdad social. Algunos, situados en la cúspide de la escala social, suponen que "allá abajo" o no se van a enterar o no tienen capacidad de reaccionar ante sus latrocinios. Se sienten inmunes y, por tanto, actúan en consecuencia. Saldrán impunes. Casas reales, familias de financieros (como los Pujol en Cataluña o los Rato en España), sagas de empresarios estarían en este apartado.
El comportamiento de esa cloaca no creo que extrañe mucho a sus compañeros de clase social. Se trata de caballeros, lo hacen con estilo y, a veces, reparten su botín con otros de su mismo estatus. Tampoco tiene que extrañar a los bajos fondos, la otra cloaca. Hay una alianza que va mucho más allá que la supuesta "conciencia de clase" que, aunque no venga en el manual marxista de catecismo, es más frecuente "arriba" que "abajo" (para “los de abajo” se deja el nacionalismo, eso de que estamos todos en el mismo bote y que debemos ajustarnos a nuestras posibilidades)
El lenguaje de ambas cloacas tiene elementos en común. La corrección (lingüística, de buenas costumbres y de "educación") se deja para los mindundis en ascenso y, en general, para los que se encuentran entre ambas cloacas. En privado abundan, en las cloacas, las groserías y los comentarios del tipo "quisiera ser tu támpax" con que el heredero del trono del Reino Unido -no sé si llegará a reinar, pero esa es otra historia- dirigía por teléfono a su amante, que todavía no era su esposa según la ley. En público, utilizan su "educación" como un "consumo ostensivo" más con el que marcar las distancias con el resto de los mortales, mindundis sometidos al imperio de la ley. 
Por eso son curiosos los casos en los que estos comportamientos salen a la luz y son perseguidos policial y judicialmente. ¿Chivos expiatorios, quizá, para cambiarlo todo para que todo siga igual? Es posible. Pero no lo sé y, para mi desgracia, es eso precisamente lo que hay que explicar: cómo es posible que comportamientos que forman una constante en determinados grupos sociales solo salen a la luz de vez en cuando y en manadas. Entre el ruido generado por varios escándalos y el ruido generado por los escándalos de la ola anterior, hay silencio. Pues eso es lo que hay que explicar: las olas. Los silencios son fáciles de entender: aunque no parece que sea cierto que "la ideología dominante es la ideología de la clase dominante", sí es razonable suponer que los que mandan, además del "interés general" tienen el interés propio y "después de mí, el diluvio". Tal vez, entonces, no sean un tipo particular de chivo expiatorio: se trata de impedir que el resorte se estire tanto que acabe rompiéndose. Y eso, para esa cloaca, sí que sería grave. Así que habrá que echarle carroña a las supuestas fieras para que se entretengan y no vean lo anterior.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
“Regift the bicycle, Charles, but put this in my Panama pile.”
(Todavía hay clases: véase lo que hicieron algunos miembros de un cuerpo militar de élite estadounidense con el compañero que descubrió sus manejos ilegales con el dinero. O, también, las andanzas de mindundis que no llegaron al nivel de los del "Paraíso"
Emir Sader, desde el Sur, se refiere a los paraísos fiscales como "prostíbulos del capitalismo". Creo que el problema es algo más que "paraísos fiscales"
Bernie Sanders, desde el Norte, habla de enfrentarse a la "oligarquía global")

Secesión sin acuerdo

Es una hipótesis: que el Reino Unido deje la Unión Europea en la fecha ya decidida, pero sin haber llegado a un acuerdo sobre los numerosos detalles que toda secesión comporta. Se puede, dicen, gestionar los flecos económicos. No sería fácil, pero tampoco imposible, aunque la "transición" podría ser dolorosa para los británicos más vulnerables. Pero lo que saltaría por los aires (casi sin metáfora) serían los acuerdos policiales, intercambio de información y sincronía de acciones contra el terrorismo. Sería, dicen en el texto que cito, catastrófico para la seguridad del continente en general y del Reino Unido en particular (todo ello sin contar con la cuestión irlandesa, que podría inflamarse). No es el único en plantear este problema. El Kremlin estaría encantado, si es verdad eso que dicen de que han participado en este proceso. No son omnipotentes, pero en algo sí que han podido colaborar.
Abre las carnes escuchar a secesionistas (en este caso catalanes) diciendo que no estaban preparados para enfrentarse a los problemas de la secesión y, peor todavía, que tal vez la secesión, en el momento del referéndum del 1-O, era imposible (Es una razón para alegrarse por que no se haya declarado la república más allá de lo "simbólico": habría sido un desastre). A buenas horas mangas verdes, a no ser que ahora esta sea una nueva forma de engañar y sea solo cuestión de revisar los plazos sin cambiar nada más, ni siquiera una "leva en masa" para los enfants de la patrie. Recurrir a la "violencia del Estado (central)" para explicarlo todo, tampoco es que solucione problemas excepto para los ya convencidos que, así, ya se quedan tranquilos y no hacen cuestión de si fueron engañados o no. Lo de la violencia lo podemos dejar para otro momento. Y lo de Rusia, también.
Los paralelismos con el Brexit me siguen pareciendo fascinantes. Pero, cuidado, comparatio non tenet in omnibus, comparar no quiere decir que ambas situaciones sean idénticas: no lo son. Pero mirando a una es posible hacerse preguntas sobre la otra. Tal vez sin respuesta. Pero en un contexto en el que la demanda más fuerte es hacia respuestas claras y distintas, cosa harto peligrosa no solo para el conocimiento sino también para la política, más vale hacerse preguntas, aunque no tengan respuestas, que dar respuestas sin hacerse preguntas.

martes, 14 de noviembre de 2017

Amenaza a la democracia

Una cosa es interferir en unas elecciones (como Theresa May dice) y otra es amenazar al sistema democrático mismo (como titulaba The Economist). En el leader de este último (4-10 noviembre)  también se hablaba de la interferencia rusa en la crisis de Cataluña (ya me he referido a este tema en otras ocasiones recientes).
En estos asuntos, siempre es difícil separar la realidad y los chivos expiatorios, cosa todavía más clara en el caso de los Estados Unidos y las oscilantes afirmaciones de su presidente a propósito del papel jugado por "Rusia" o por "Putin" en los asuntos internos estadounidenses. Se afirma, se niega, se afirma y así sucesivamente. Alguna vez se habrán referido a la realidad, pero no es tan sencillo decidir en qué momento se estaban refiriendo a la "rugosa realidad" y en qué momento se estaba echando balones fuera o buscando un culpable externo de todos los males internos (cosa particularmente útil para aglutinar a los seguidores, como sabe todo buen nacionalista -y todos, de una forma u otra, lo son-). No sería de extrañar que la reacción de la Unión Europea sobre esa posible interferencia esté en la misma línea.
Pero, insisto, sí parece claro que si ya había razones para ser algo apocalíptico sobre el papel de las nuevas tecnología en general y las de la información en particular, las sucesivas afirmaciones sobre el papel de las redes sociales, sus trolls, fake news, zombis y robots hacen pensar que las viejas manipulaciones electorales (prometer en campaña es gratis y manipular es fácil) que ya eran una amenaza a la democracia (gobierno de el pueblo, por el pueblo, para el pueblo, suficientemente informado y libre para expresarse sobre alternativas) ahora lo son mucho más. 
Es penoso que gobiernos mentirosos acusen a otros de no mentir en la línea de lo que les interesa a aquellos. Obvio: hay manipulaciones buenas (las que van en la línea de los propios intereses) y manipulaciones malas (las que van en contra). Pero esa es la mayor amenaza a la democracia en mi opinión. Estos medios solo lo facilitan. Por ejemplo, introduciendo las propias mentiras en las redes.
(Añadido el 20: reflexiones sobre los elementos que recuerdan no solo a Orwell sino también a Huxley en sus distopías: Gran Hermano político o empresarial y creencia en que se es libre cuando no se es. Y, en la misma línea, reflexiones sobre la ignorancia básica de quienes han producido esta posible distopía. Y otra más sobre la economía digital y el estado policía ante una posible crisis inminente)

lunes, 13 de noviembre de 2017

Nacionalismo farsante

Porque, encima, no es una lucha por la (supuesta) nación, sino una búsqueda de poder para la cúpula del partido mentiroso. Por supuesto, hablo de los Estados Unidos o, mejor, cito a Joe Biden. Si hablara de las Españas, citaría a Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, aunque alguien tendría que hablar, en la línea de Biden, del españolismo.
Lo dicho no quita para nada la buena voluntad de los creyentes de buena fe en este peculiar tipo de religión que son los nacionalismos. Simplemente, señala la posibilidad de que haya quien se aprovecha de ellos. Como en las otras religiones.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Y al echar la vista atrás

Esto escribía el príncipe Carlos, heredero del trono de Inglaterra, en 1986, según cuenta Ha'aretz, periódico israelí:
"I now appreciate that Arabs and Jews were all a Semitic people originally and it is the influx of foreign, European Jews (especially from Poland, they say) which has helped to cause great problems. I know there are so many complex issues, but how can there ever be an end to terrorism unless the causes are eliminated? Surely some U.S. president has to have the courage to stand up and take on the Jewish lobby in U.S.? I must be naive, I suppose!"
El uso de "judíos extranjeros" y "lobby judío", parece que sigue sin gustar. Pero el periódico también incluye un artículo (para subscriptores) sobre la Declaración de Balfour (1917) que titula:
Balfour Declaration Centennial Wasn't About Israel or Palestine. It Was About U.K.'s Delusions of Grandeur
Dejando de lado el vocabulario y el reconocimiento inicial de que no se puede ser antisemita si se sabe que árabes y judíos son igualmente semitas, dan que pensar. Inmigración de judíos a Palestina, consideración de las causas del terrorismo, papel de los Estados Unidos y de AIPAC y enfoques sencillos para entender cuestiones complejas.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Átomos Sin Fronteras

El mapa, para finales de este septiembre, no es un mapa político de Europa, sino de los niveles de rutenio-106, que no sé lo que es, pero que sé que es radioactivo. Y creo que uno se puede fiar de la fuente, aunque su fecha sea de noviembre, muchos días después de su detección (está claro que no hay que asustar al personal).
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El origen (ese puntito rojo) podría ser el lugar de partida: una repetición, a escala menor, de lo que fue Chernobil, que tampoco conoció fronteras ni pasaportes, por más que su origen fuera humano. Los niveles, ahora, no son como para preocuparse. Además, por lo menos en Francia, ya no se detectan, así que ya se puede hablar de eso con tranquilidad, aunque se puedan leer titulares y reportajes como este.
No lo cuento, pues, como un truco más para asustar al personal con catástrofes terribles, sino como un medio de mostrar lo relativamente frágiles que son esas fronteras por las que hay gente que está dispuesta a dar su vida envuelta en sus respectivas banderas. No hay fronteras para esto como no las hay para los problemas medioambientales globales, llámense como se quieran llamar (cambio climático, calentamiento global, pertinaz sequía o "condiciones meteorológicas inusualmente adversas" como se decía en la extinta URSS para explicar las huelgas de brazos caídos de los mujiks). Pero que sea la primera noticia que tengo del asunto, no deja de dejarme perplejo.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Apocalípticos, integrados y más

La actitud ante las nuevas tecnologías, en particular las de la información, podía ser, como era ante la cultura de masas, de total rechazo ante los terribles males que podía producir (por ejemplo, en el empleo) y la de la aceptación tranquila de quienes saben que las revoluciones tecnológicas, aunque hayan tenido siempre sus "ludditas", sus destructores de máquinas, siempre acaba asentándose y generando nuevas posibilidades. En mi opinión, faltaba una tercera actitud: la de los entusiastas, siempre dispuestos a ver un mundo de insospechadas oportunidades, todas positivas, en esas innovaciones.
Como toda clasificación de cosas humanas, las diferencias son muy claras sobre el papel (o sobre la pantalla), pero ya no son tan nítidas cuando se baja a la rugosa realidad. Por ejemplo, ¿qué pensar sobre la posible intervención rusa en el independentismo catalán?
Ante todo, desconfiar de esta nueva tendencia a achacar al Kremlin (o a sus aledaños) todo lo que haga falta. En los Estados Unidos saben bastante de eso y, por lo que digo, los de la Unión Europea les van a la zaga. Pero supongamos que sí, que su máquina de propaganda está interviniendo en la dirección geopolítica que más puede interesar a los políticos rusos, desde debilitar a la potencia hegemónica a debilitar sus vecinos inmediatos, siempre contando que hay dinero y energía de por medio, pero también sistema militar (la OTAN, claro).
Esas nuevas tecnologías, ¿son fuente de mal o de bien? Si lo que dicen los que piensan que Moscú (esta vez no es "el oro de Moscú" sino "el hackeo, pirateo, trolls y bots de Moscú") es cierto, ¿no dependerá de que uno sea independentista catalán o no para acetar o rechazar tal intromisión? Obvio que si me ayudan en mi porfía política, bienvenida sea esa ayuda, pero si van en mi contra, son unos malvados metomentodo. En las Españas y en USA, por lo menos. Si creemos a los preocupados europeos, también en la UE, donde hay euroescépticos encantados con debilitar a la Unión y europeístas confesos dispuestos a defenderla.
Claro que se puede generalizar y preguntarse por las nuevas formas de manipulación. Pero ahí es el problema no es nuevo (la manipulación). Lo que es nuevo son los medios que se utilizan.
Creo que, visto lo visto, lo sensato es reconocer lo que de acertado tienen las tres actitudes ya que cada una encuentra elementos en la realidad que pueden ser verificados o podrán ser verificados en el futuro. En este último lance, hay una operación semejante a la "apuesta de Pascal" que rompe con entusiasmos, resignaciones y rechazos.
Ya sé que eso "no vende". Que lo que vende son los absolutismos a favor de cualquiera de las tres opciones, adoptadas casi como se adopta una religión. Pero así lo veo, dada mi práctica de la demodée duda metódica.
(Añadido el 12: otra versión rebajando los entusiasmos

(Añadido el 15: una buena formulación y análisis: la tecnología es lo que hagamos con ella. Quiénes lo hagan y para qué es, tal vez, más importante que la consideración de las innovaciones como se hacía con la "cultura de masas". Ni revoluciones ni catástrofes: la respuesta está en la sociedad)

jueves, 9 de noviembre de 2017

Invadiendo Venezuela

El artículo termina así:
Trump’s suggestion that the United States could use force in Venezuela may have been impulsive. Governments and citizens in the Americas and beyond took notice anyway, to Washington’s detriment. The last thing the United States needs now is a military intervention that would overstretch its forces and distract it from far more serious threats to its security.
Arriesgado, caro y contraproducente. Hay cosas más urgentes que afrontar desde el punto de vista de una potencia hegemónica con problemas y una presidencia digamos que peculiar.
Son perspectivas razonables aunque los que necesitan de un enemigo exterior para unificar lo interior repitan, de tanto en tanto, lo inminente de tal intervención en la que se mezclarían cuestiones ideológicas (se cita a Cuba) y cuestiones más mundanas como el petróleo y la minería. Lo de PDVSA y CITGO (su filial en los Estados Unidos) parece que no es tanto un anti-régimen (anti-chavismo) sino, de nuevo, a "more serious threats to its security", la de los Estados Unidos, por supuesto.
(Añadido el 10: más asuntos geopolíticos a considerar, junto a cuestiones internas significativas. Una vez más, no consigo entender la política -por llamarla de alguna manera- exterior de la Unión Europea que más parece un súbdito de USA que un aliado. De este último artículo son pertinentes los primeros párrafos. El resto poco tiene que ver con su título)

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Diccionario de urgencia

He encontrado varios comentarios en los que aparecen estas palabras. Son textos que tratan de situaciones de conflicto en las que diferentes partes tienen objetivos aparentemente incompatibles entre sí o que son vividos como tales. Esas palabras se usan con toda seguridad y decisión dando por supuesto que todos entendemos lo mismo con esos términos tan importantes y rotundos. Sin embargo, e intentando comprender lo que realmente querían decir, éste sería el sentido que parecen tener algunas de ellas (también llamadas “conceptos”) que me he encontrado en estos días de agitación lingüística.

 Verdad. Conjunto de juicios de intenciones, fantasías y “medias falsedades”. Es la primera baja en un conflicto. De esto se derivan las que siguen.
  Diálogo. Proceso en el cual, en la mejor de las hipótesis y en plan jesuítico, "se entra con la del otro para salir con la propia", pero que, normalmente, solo se defienden las propias inamovibles posiciones, diagnósticos y propuestas. No tiene nada que ver con los diálogos de Platón ni, mucho menos, se refiere a un instrumento para conocer mejor unasunto al aportar las diferentes perspectivas que, por definición, no pueden contener toda la información.
  Mediación. No se trata de que alguien, ajeno al conflicto, busque soluciones al mismo que puedan ser aceptadas por todas las partes implicadas, sino un proceso mediante el cual convencemos al otro de que nosotros tenemos razón y no vamos a dejar de tenerla porque venga un mediador y nos presente otras posibilidades que no coinciden con lo que queremos.
  Línea roja. Línea imaginaria que se traza para separarnos a nosotros, que tenemos toda la razón, de los otros que se equivocan totalmente.
  Democracia. Recuento de votos para llegar a la conclusión de que nosotros tenemos razón. Si no se consigue, se recurre al recuento de escaños. Y si tampoco se consigue porque no hay votos ni escaños, siempre hay un mito que legitime las propias decisiones (el pueblo, la gente, la nación, la clase -obrera, por supuesto-, el sentido común -subrayando lo de común aunque sea increíble-, el propio partido, la ley -ver siguiente definición-). Por eso hay tantas democracias, a saber, democracias populares, directas, nacionales, obreras, representativas o formales. Y seguro que hay más.
  Legalidad. Lo que dicen las leyes que me conviene y que son inamovibles como los mandamientos de Moisés esculpidos en unas tablas de piedra. Si no me convienen, se recurre a la legitimidad. El caso es justificar lo que uno hace. Si las leyes me convienen, son fuente de legitimidad. Si no me convienen, la legitimidad está por encima de la legalidad. La ventaja de la legalidad es que está en los códigos mientras que la legitimidad siempre puede ser objeto de discusión ya que, generalmente, la tenemos nosotros y no la tienen los otros.
  Nación. Los que están de acuerdo conmigo. Los que no están de acuerdo o es que son enemigos ignorantes o practican el auto-odio o son quintacolumnistas o, sencillamente, fascistas o populistas, es decir: no cuentan. Por eso podemos decidir en nombre de la nación, es decir, de los que están de acuerdo con nosotros.
  Soberanía. Fantasía abstracta pre-globalización. Cualquier cosa, según convenga.
 Violencia. Lo que practican los otros. Nosotros o practicamos la legítima defensa o el pacifismo, cosas que, por definición, no son violencia. El problema es que los otros esa defensa y ese pacifismo los ven como violencia.
  Análisis. Selección interesada de aspectos de la realidad que refuerzan la posición tomada de antemano convirtiéndola en más razonable. También se pueden incluir juicios de intenciones (inverificables), estereotipos o simples invenciones que, por el hecho de ser compartidas, adquieren la nota de adecuadas a la realidad. Las teorías conspirativas son el mejor ejemplo de este tipo de análisis.
  Libertad. Capacidad de hacer, sin que haya interferencias, lo que me interesa o me conviene.
 Acuerdo. Fotografía de cara a la galería que nada tiene que ver con la penosa tarea de compartir proyectos y objetivos. En otras lenguas se llamaría “pelea de gallos” o “jaula de grillos” y se referiría a coaliciones de gobierno, en especial, locales.
   Independencia. Cambiar de jefe y que éste use las palabras anteriores.
   Sagrada unidad de la patria. Otro jefe.

Ojo: las “verdaderas” definiciones de estas palabras no son estas, sino las que producen y fijan gentes doctas y eruditas, aunque no tan relevantes, conocidas ni poderosas como las que me han inspirado. Se puede elegir entre las definiciones “verdaderas” a las que se debe obediencia y las que, de hecho, aparecen en discursos.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Sobre la definición de democracia, se recuerda en el aniversario que Clinton ganó a Trump en votos, pero que el sistema electoral no dio el triunfo al 54% contrario al que ha sido presidente. Algo parecido al sistema electoral catalán en el que, en las últimas elecciones, los secesionistas perdieron en votos, pero ganaron en escaños)

martes, 7 de noviembre de 2017

Efectos de la independencia

El gobierno los conoce (es un decir), pero no se decide a hacer públicos los cálculos sobre dichos efectos. Se le urge a que explique el por qué de ese silencio. Y se me ocurren varias razones.
La más evidente es que el conocimiento que ahora se tiene de los efectos que tendrá la independencia sobre el funcionamiento de la economía y la sociedad local no son los que se anunciaban. "Nos hemos equivocado" (algo que un político raramente reconoce) o "hemos mentido" (silencio doloso igualmente frecuente).
Otra es que conocer esos efectos puede desviar o alterar la política que, al respecto, está teniendo el gobierno. Es decir, que apoyen la opción contraria a la independencia o a la de una independencia "soft" y que el gobierno esté hablando de una independencia "hard".
Pero lo que me fascina es que, si bien ahora los cálculos sobre el impacto de la independencia ya se pueden hacer con mejores datos, seguimos sin poder afirmar categóricamente ni una cosa ni otra. No es fácil (tal vez no es ni posible) hacer predicciones en ese campo en el que la realidad es tan cambiante casi a diario. El color del cristal con que miramos esa realidad difícilmente puede hacerse cargo de los profundos cambios en lo que se pretende ver aunque no sea más que porque cada día muestran nuevos aspectos determinantes del resultado. Pero es que el color del cristal también cambia. No es el mismo en campaña electoral que en el "hemos ganado" posterior ni en la hora de la verdad.
Aunque la cita de la que parto se refiere al Brexit, no estaría de más aplicar algunas de estas consideraciones al Catalexit. Como aquí, sobre todo en lo que respecta a los malos cálculos económicos a manos de eminentes economistas de formación estadounidense.

Rusia y su soft power

Tenemos la todavía en marcha investigación sobre el papel jugado por rusos (más o menos conectados con su gobierno) en la política estadounidense. De hecho, ya se conocen nombres de "fabricantes de trolls" en la alt right dedicados a fomentar determinadas actitudes a través de la ya conocida política de las fake news. Y ha habido "bajas" al aparecer implicados locales en el asunto.
Por tener, teníamos el papel que habrían jugado en los acontecimientos catalanes de estos últimos tiempos, sea como medio de dulcificar su propia posición en Crimea, sea como forma de debilitar el proyecto europeo. El rápido envío de un "embajador"  (en realidad un observador) a la República de Cataluña no demuestra nada, pero da qué pesar. En todo caso, el gobierno ruso negó cualquier intervención suya en el proceso con o sin Assange.
Ahora aparecen indicios de su intervención en los asuntos ingleses, Brexit incluido.
Creer o no creer en estas posibilidades (o realidades) parece que tiene algo que ver con la ideología previa del creyente o descreído. En el caso estadounidense es obvio: hay un foso entre republicanos y demócratas. En el caso de Cataluña, no se habla del tema: hay noticias, por lo visto, más importantes que la geopolítica del asunto, pero no deja de ser intrigante que una página que cubre los Païssos Catalans y que se publica con la colaboración del gobierno autónomo catalán tenga una entrada precisamente sobre dicha geopolítica. Del caso británico, se verá.
(Añadido el 10: Que un editorial del madrileño El País se dedique al asunto da que pensar y no necesariamente en el sentido de que lo dicho sea cierto. El resto de reportajes de este ejemplar, sí)

lunes, 6 de noviembre de 2017

El poder aéreo no basta

Se ha dicho muchas veces: plantear una guerra en términos únicamente de fuerza aérea (y no digamos nuclear) no garantiza la victoria por más que las diferencias entre los bandos sean enormes y que uno tenga una absoluta supremacía sobre los otros. De paso, obsérvese, como se aplica a Siria, que no he dicho "dos" bandos, que esa es otra: con varios bandos en juego, el poder militar solo garantiza muchas muertes y, en particular, de civiles.
Para el caso de Corea del Norte, ha sido el Pentágono mismo el que ha reconocido que, si hubiera guerra, tarde o temprano habría que pensar en "tocar suelo" y "bajar" tropas al terreno, sea cual haya sido el uso de fuerza aérea que se supone sería abundante y que incluye, de forma implícita aunque a veces incluso explícita, el uso de armas nucleares hasta ese momento "disuasorias".
Las fuentes militares a las que accede el Washington Post que cito añaden que el asunto llevaría mucho tiempo, con millones (sic) de muertos y acabaría implicando a toda la región, cosa esta última que encaja con los que ven el Pacífico occidental como espacio en el que se va a jugar la hegemonía mundial en los próximos años. A la vieja Europa le queda el papel de comparsa, de ayudante de cámara, de proveedor o de espectador. Mejor sería de mediador o de facilitador de soluciones al conflicto, pero eso excede a sus capacidades, empeñada como está en asuntos internos de tintes xenófobos, pero que no se aplican a los "amarillos", como dirían los racistas de la II Guerra Mundial y no se llevará en el caso de organizarse una III Guerra, es decir, una guerra por la hegemonía.
A pesar de todo, hay razones para pensar en una guerra nuclear.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Etnonacionalismo

Se aplica aquí a pequeñas entidades que basan su poder e independencia en la homogeneidad cultural de sus súbditos, razón por la que presentan reacciones claramente xenófobas. Pero también a países grandes que pretenden fundamentar su política exterior en una identidad cultural que abarca tanto a los súbditos actuales como a los expatriados. Fue el caso de Hitler, que usó de ese etnonacionalismo para invadir países y es el caso que podría ser el de la China contemporánea, menos belicosa que el nazi, pero sí ocupada en los lazos con la diáspora.
Hay voces que ponen en duda la realidad real de eso que llaman "identidad cultural", que ven como el resultado de una abstracción a partir de comportamientos individuales que sí existen y son observados, pero que le niegan a dicha "identidad" una realidad propia casi independiente de los individuos. Confieso mis reticencias hacia palabras como Volkgeist, espíritu del pueblo, o incluso hacia "cultura profunda" (algo así como el inconsciente colectivo de Jung). Pero eso no importa. Lo que importa es que, desde la política, esa idea puede ser utilizada tenga base real o no. Lo que importa es que los afectados se la crean. Yo no me la creo, pero eso es irrelevante.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Para lo que me queda en el convento

El twitter del presidente Trump, esa especie de rueda de prensa sin preguntas que se practica desde la Casa Blanca, se cerró. Alarma. 
¿Los rusos? No. Saben los efectos secundarios de esos tuits tan sabrosos y profundos. 
¿Fallo técnico? Jamás. Sabemos que ante la ola de innovación tecnológica que se nos viene encima, eso es imposible ya que todo funciona y funcionará a la perfección, llevándonos así, no sin pequeñas dificultades como la ciberguerra  o el cibercrimen que tanto temen los estadounidenses, a la Arcadia feliz (que es lo que venden los que se benefician de las ventas en dicho sector -se puede ver el video y leer el informe aquí-). 
¿Entonces? Vulgar: un empleado la cerró en su último día de trabajo y ha sido saludado como un héroe. No temamos: seguiremos disfrutando de sus ocurrencias mientras no nos percatamos de sus actos. De los del Presidente, claro, no de los del pobre empleado que ya supongo que se le habrá caído el pelo, justo castigo a su atrevimiento blasfemo contra Aquel que "es el único que cuenta". El twitter dichoso volvió a funcionar a los 11 minutos. 

viernes, 3 de noviembre de 2017

Toca referéndum

Ya hay acuerdo para el referéndum de independencia de Nueva Caledonia (al ladito de Australia) frente a Francia en 2018. Le Monde trae más detalles realmente peculiares. Pero, sí, se trata de la autodeterminación. Como suena.
Debe de ser epidemia, pero, como toda epidemia, algo significa. Centrifugar tal vez para defenderse de un mundo centrifugado. O efecto demostración, como el de las acusaciones de acoso sexual que siguen multiplicándose, que proporciona salidas a poblaciones frustradas dándoles un objetivo y un objeto sobre el que descargar la agresividad producida por la frustración. Realidades.
Por eso hay en las cumbres de la Unión Europea una preocupación por que estas independencias se multipliquen. Eso sí: reprimirlas solo las refuerza.

Mañana empieza la guerra

Es lo que dicen desde círculos de la llamada "alt-right" (derecha alternativa) estadounidense (traducido al castellano, aquí, siempre con The Guardian). Sería una guerra civil, por supuesto, y la iniciarían los antifascistas. Varios puntos.
Primero, que hacer predicciones a tan corto plazo y con fecha fija es demasiado arriesgado. La probabilidad de que te echen en cara tu profecía es muy alta, aunque siempre podrás decir que NO empezó gracias a que tú lo advertiste. Lo ideal es poner un futuro brumoso, en un tiempo lejano y sin bajar a detalles de día y hora. 
Segundo, que resulta curioso el retorno de la palabra "fascista". Cierto que ya hace tiempo se viene hablando del retorno (o llegada) del fascismo a los Estados Unidos. Recogía opiniones en tal sentido ya en 2004 en un librito que entonces publiqué y que, ya agotado -por viejo, no por vendido-, se puede leer aquí (capítulo 6). Pero ese retorno lingüístico no solo se produce allí. También en las Españas, a propósito de algunos españolistas y sus manifas, se está diciendo. Lo malo es que, con una buena definición a mano, podría aplicarse a algunos catalanistas, por lo menos en su forma más suave que es el "populismo" (se puede ver, al respecto, el final, con cita de Umberto Eco, de este articulillo que escribí para un encuentro en Portugal al que, por cierto, no pude asistir por causas que me superaron). Si son fascistas o no, dependerá de definición que se adopte, pero todo hace pensar que se trata más de un recurso retórico que del resultado de análisis concretos de situaciones concretas.
Tercero, que parece que, a un lado y otro del océano, se tiende a vivir, para muchos creyentes, en un mundo poblado de mitos que "ayudan" a entender qué está sucediendo realmente, es decir, que movilizan opiniones y actitudes sin excesiva base empírica. Casi se podría decir que hay más medios reales en los Estados Unidos para una guerra civil (hay que pensar en la distribución de armas y en la división del ejército y de las "agencias") que en Cataluña para una independencia antes de que entrara el gobierno central como caballo en cacharrería. Nadie discute, ni en un caso ni en otro, de cómo llegar a ese punto (positivo en una opción, negativo en el otro).
Y, sobre todo, impresiona cómo se eligen cuidadosamente los datos para que encajen en el respectivo mito. Así que tendré que revisar mis elecciones, no sea cosa que, con toda probabilidad, también caigan en ese comportamiento. De momento, levanto acta de las versiones de la realidad que dan estos grupos enfrentados en un conflicto en el que la mediación es imposible, sobre todo si por tal se entiende un instrumento para que el otro acabe aceptando mi versión de los hechos y las consecuencias que de ella se derivan.
Mañana seguiremos. Volveremos a las andadas.
(Publicado el 5: La "guerra civil antifascista" no fue más que algunas manifestaciones contra Trump)


jueves, 2 de noviembre de 2017

Centenario de Balfour

Conmemorando la declaración, TFF recoge tres artículos sobre el tema y un enlace al periódico israelí Ha'haretz sobre su celebración. Me gusta el final de la entrada:
Empires - those of the past and that of the present - never admit mistakes. That's why they finally fall.

Aclarando Siria

Assad tuvo frente a su régimen, desde el principio, una oposición dividida, fragmentada, que incluía a los yihadistas. Esos dos elementos (división y presencia de los "malos") hacían difícil el apoyo de los Amigos de Siria, coalición que se ha ido desarmando. Se explica con claridad aquí atribuyendo la recuperación del régimen a esta descomposición de los apoyos de los Amigos de Siria a la oposición, antes que a las bondades del apoyo al régimen por parte de Rusia e Irán. Muertes, pues, doblemente inútiles, excepto para el sector armamentístico.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Errores europeos

Recibí hace unas semanas, y nada menos que desde el Ecuador, un artículo de esos que van acompañados por un “pásalo” o “esto debe darse a conocer a todo el mundo”, signo, para mí, de que hay que sospechar de su carácter propagandístico. Se trataba, efectivamente, del “re-envío” de un texto de un periodista español, cuyo nombre se daba, que lo había publicado “en un periódico español” que no se citaba, dando con ello argumentos adicionales a mi escepticismo básico hacia este tipo de mensajes que llegan por e-mail o whatsapp. Como el nombre del periodista no me sonaba, tecleé su nombre en Google, fuente de toda sabiduría y conocimiento, y solo me dio el artículo de marras, pero en inglés. No aparecía el autor ni la fuente. Y siempre el mismo texto del periodista español que había publicado el artículo en un periódico español.
El contenido venía a ser el siguiente: Comenzaba con una alusión a los atentados de Barcelona; después venía una descripción del error cometido por los europeos matando a 6 millones de judíos, miembros de una cultura portadora de ciencia y arte; finalmente, se llegaba al error actual, a saber, aceptar, tal vez por complejo de culpa ante lo anterior, a 20 millones de musulmanes, cultura que poco ha aportado a la cultura universal, que producen barriadas deprimidas y que son una amenaza a la religión, costumbres y bienestar de los europeos.
Dejé de lado las cifras: es delito, en algunos países, discutir científicamente el número exacto de asesinados en el Holocausto, pero sobre la demografía árabe (a la que se llama musulmana como si todos fueran tan creyentes y practicantes como son los católicos en la católica España) se puede decir lo que se quiera. Hecho lo cual, me centré en poner los datos (los “hechos”) por un lado y las interpretaciones por otro. Ninguna novedad ni en un extremo ni en el otro. Y entonces encontré un “post” en el que habían hecho lo que yo quería: someter a análisis crítico la facilidad de las conclusiones y exhortaciones a la acción inmediata (además del “pásalo” misionero).
Un internauta (en inglés), había comenzado por la lengua del texto que él tenía delante, que era el inglés. Su idea, que razonaba bien, es que ese era el texto original, no el castellano. Sus argumentos no eran definitivos, pero tenían sentido, visto el carácter de “traducción” que parecía tener el texto castellano. Después, se puso a buscar al periodista y, para ello, de nuevo recurriendo a San Google, había escrito en el buscador el nombre de dicho autor con las variantes que podía tener su primer apellido. Salían varias entradas para cada una de ellas con una cosa en común: en ninguna se daban datos que permitieran concluir que el autor del texto de marras existía realmente. Para acabar, encontraba que dicho texto había aparecido también en francés e italiano en portales que compartían una característica particular: ser portales de “judeofilia” como ese internauta los llamaba. Es decir, que había varias razones para pensar que se trataba de un “hoax”, cargado de “fake news” (no deja de ser sugestivo que estas cosas se califiquen con palabras inglesas) y que se enmarcaba en ¡el conflicto Palestina-Israel!, conflicto que este internauta entendía como conflicto entre musulmanes y judíos, cosa que me cuesta compartir (hay palestinos cristianos como se da heterogeneidad religiosa entre los ciudadanos israelíes).
Hace ya años que publiqué un trabajo en el que comparaba lo que había escrito el islamófobo noruego Breivik con lo que se podía leer en el capítulo sobre los judíos en Mi lucha, de Hitler. No creo que haya que sacar muchas conclusiones de ese paralelismo ni siquiera pensar que, porque hay semejanzas entre la creciente islamofobia y el subterráneo antijudaísmo, nos encontramos ante los pasos iniciales de un nuevo fascismo. Que esto último sea posible se deduce por otros conductos. Pero sí creo que comienzan a ser visibles rasgos de fanatismo en capas de la sociedad y en temas en los que hasta hace poco dominaba una cierta tolerancia y hasta solidaridad, supuestos valores europeos que “estos invasores” viene a amenazar y ante los que hay que defenderse con todo tipo de reacciones. También creo que mostrar los elementos fanáticos en estos defensores de la “identidad y valores europeos” es una forma de poner en práctica precisamente dichos valores y, en buen recuerdo a la Ilustración, someter a análisis racionales los “hoax”, como el que cito, que nos invaden. Algo es algo.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Ni galgos ni podencos

Tengo amigos negacionistas que despachan el asunto con un "no existe eso del cambio climático". Pienso al respecto que la probabilidad de que exista multiplicada por el inmenso daño que puede acabar produciendo, tendría que hacer pensar a los políticos dedicados a otros entretenidos juegos que nada tienen que ver con las catástrofes previsibles (incluso si tuviesen una probabilidad muy baja). 
The Lancet acaba de publicar un informe cuyo resumen copio y pego:

  • The human symptoms of climate change are unequivocal and potentially irreversible`
  • The delayed response to climate change over the past 25 years has jeopardised human life and livelihoods.
  • The past 5 years have seen an accelerated response, and in 2017 momentum is building across a number of sectors; the direction of travel is set, with clear and unprecedented opportunities for public health.

O sea que estos sí que se lo creen, constatan que las no-decisiones de los últimos 25 años han puesto en peligro la vida humana aunque en los últimos 5 años y, en particular, en el año en curso parece haberse acelerado la respuesta al problema, sabiendo en qué dirección habría que ir. Las oportunidades son claras. Otra cosa es, añado, que se aprovechen esas oportunidades. 
De lo contrario, comentan,
Climate change could force a billion people from their homes by 2050, potentially triggering major health crises around the world, according to a new study. The Lancet report found that "migration driven by climate change has potentially severe impacts on mental and physical health, both directly and by disrupting essential health and social services".
 Claro que hablar del futuro siempre es problemático (qué modelos se usan, qué variables se consideran y qué fiabilidad tienen los indicadores que se utilizan). Pero el presente les parece claro. Trick or treat?