jueves, 26 de octubre de 2017

¿Victoria sobre el DAESH?

Un buen artículo con los puntos principales sobre el asunto.
En primer lugar, reconocer que el DAESH (Estado Islámico en Irak y Siria, ISIS en inglés) ya no está tan evidentemente presente en Siria e Irak, con lo que la pretensión de un califato con base territorial se está esfumando.
La cuestión inmediata, por fuerza, tiene que ser sobre el futuro. Y parece que hay un cierto consenso sobre qué puede suceder: pueden continuar la lucha por otros medios y eso quiere decir incrementar los ataques terroristas.
Y la pregunta obligatoria es: qué se han hecho de sus soldados. El artículo que cito trata de cuantificar los "retornados". Mi conclusión es que, al ser tan amplio el abanico de cifras, es difícil llegar a una cuantificación creíble. 
Lo que no hace ese texto es distinguir (porque no se puede: faltan todavía más datos) entre los que regresan para olvidar el pasado (desengañados, desilusionados, rendidos, abatidos) y los que quieren seguir la lucha en sus nuevas residencias.
Con la habitual falta de perspectiva, la preocupación (es artículo en el New Yorker), primero, sobre los Estados Unidos (y se dice que son pocos los que retornan allí), y, después, sobre Europa, donde parece que sí hay información sobre los países a los que puede ir mayor contingente y donde puede haber mayor riesgo de nuevos ataques (algunos actos terroristas recientes ya han sido obra de retornados). No hay, pues, referencias, a un punto importante para entender al DAESH y es su interés por los países de mayoría musulmana, donde va a haber muchos más retornados y donde pueden incrementarse las masacres, más frecuentes y asesinas que las que se han dado y se darán en Europa y las casi inexistentes en los Estados Unidos. Hay razones, pues, a pesar de todo, para poner esos ataques entre las preocupaciones mundiales como ya hizo la encuesta del Pew Research Center de agosto y que este artículo cita al final.
Un punto positivo para la gestión del problema: en la caída de los enclaves importantes del DAESH se ha recogido abundante material en papel y en digital sobre sus militantes. El artículo compara esa meticulosidad con la que tuvieron los nazis en la Alemania del Führer.
Con un punto que reduce el optimismo sobre el espionaje a través de internet: la organización y los contactos de estos posibles asesinos, según algunos expertos en el tema, ya no es por e-mail y similares (saben que son espiados) sino en bares y otros centros de encuentro cara a cara.
Victoria, pues, sí, pero la guerra no ha terminado sobre todo si se tiene en cuenta el nivel de indoctrinamiento a los jóvenes. Probablemente, ha sido peor el remedio que la enfermedad.

(Dieciocho más y en el mismo sentido, aquí. No prueban nada, pero...)

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