lunes, 30 de octubre de 2017

Más sobre Cataluña

Un buen resumen de la situación de los diversos actores que tiene el problema y que no son solo dos. Por supuesto que no se trata de un imposible mapa a escala 1:1. Hay datos que se quedan fuera (como el de la fuerza frente a las sentimientos) y hay puntos en los que la ausencia de datos es sustituida por el viejo "hic sunt leones" de los mapas de regiones desconocidas. Pero el conjunto me parece digno de ser leído.
Si va a haber elecciones el 21 de diciembre, si va a aumentar la violencia callejera y, si las hay y la violencia es asumible, qué resultados puedan tener y si van a restañar las rupturas producidas en la actualidad (si es que es deseable restañarlas), eso es pronto para aventurarlo. Lo que sí me parece claro es que una mayoría parlamentaria (sea la que sea y, peor, si no representa a la mayoría del electorado, como era la ahora disuelta desde Madrid) no justifica, en primer lugar, derogar la ley de la gravedad (seamos realistas, pidamos lo imposible) y, en segundo lugar, imponer lo que se sabe es rechazado por la oposición o que solo afecta a porcentajes de la población que no pasa del 40 por ciento. Tampoco me parecen de recibo los argumentos basados en descalificaciones, más o menos gratuitas, del contrario o convertir oposiciones respecto a un tema (secesionismo-unionismo) en oposiciones respecto a otro (demócratas-fascistas). Eso no es sustituir la ausencia de datos con una presunción de intenciones, sino manipular el sentido de lo observable. Pero así es, a veces, la llamada "lucha" política: lucha entre mitos.
Y, mientras, la casa sin barrer.

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