martes, 3 de octubre de 2017

Los terroristas son los otros

Del mismo modo que "El infierno son los otros". En este caso, aunque cumpla claramente con la definición de "terrorista"  de la NRS, los 50 muertos y el centenar de heridos causados desde la ventana de un hotel de Las Vegas no son efecto del terrorismo: el asesino no parece tener ninguna relación con los musulmanes, es rico y nadie le escuchó gritar "Alahu Agbar" antes de su supuesto suicidio. Que el DAESH lo haya reivindicado no significa mucho: estos yihadistas son capaces de reivindicar una corrida de toros.
Este es un buen artículo que, además de incluir la definición "oficial" de terrorismo, incluye algunos tuits al respecto. No es tan difícil darse cuenta de que algo falla cuando se tiene ese cuidado en distinguir a los nuestros de los otros, sabiendo que estos últimos son los malos.
Con las mentiras y manipulaciones producidas en los eventos de Cataluña (de momento, sin muertos), ha habido quien me ha recordado que "en una guerra la primera baja es la verdad".  El reparto de etiquetas se hace según criterios sesgados por los intereses de quien lo hace: los nuestros son buenos y el infierno son los otros. Gran ocasión para los crédulos. Y para los manipuladores. O, sencillamente, para los que ponen sus sentimientos por encima de los análisis concretos de situaciones concretas. El asesino de Las Vegas era un terrorista, aunque no tuviese ninguna relación con los musulmanes. Pero cuidado cuando se dice que no todo asesino relacionable con el Islam es un terrorista.
(Añadido el 4: el asunto, como el de Cataluña que, obviamente, me rodea, también ha sido objeto de mentiras en las redes. Regla general: desconfiar de los mensajes que llegan con un "pásalo")

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