viernes, 27 de octubre de 2017

Elecciones libres y limpias

Deben de ser rara avis, visto lo que se cuenta del país adalid de la democracia hasta el punto de que la va predicando y aplicando en el mundo entero. Este es el primero de los dos titulares que leo hoy:
Campaña de Trump solicitó ayuda a Assange para acceder a correos de Clinton, según diario
El periódico cita a The Daily Beast, pero no me he puesto a buscarlo. Me basta con la comparación con el otro.
Y este es el otro, que cita a Associated Press y su fuente anónima:
Campaña de Clinton ayudó a financiar dossier contra Trump
La sombra de "Rusia" planea sobre el asunto (por planear, también se ha dicho que lo ha hecho sobre el caso catalán), pero no es eso, ni su aparición simultánea, lo que me da que pensar.
Primero, la pregunta sobre qué pretenden las respectivas noticias. Algo tienen que pretender cuando, del océano de noticias, uno ha elegido una y el otro ha elegido otra. Pero no lo conozco ni lo puedo imaginar. Y lo pienso porque, en otro contexto (el catalán), me ha llegado un texto, de otro periódico, en el que abundan los argumentos basado en la suposición de (malas) intenciones en los contrarios al articulista. Argumentar con juicio de intenciones es demasiado habitual y la realidad es muy sufrida: uno puede imaginar las intenciones (casi por definición desconocidas y solo imaginadas) del avieso contrario para así salir con la propia. No es  el jesuítico "entrar con la del otro para salir con la propia", sino el suponerle intenciones que le descalifican.
Segundo, sea quien sea quien dice la verdad (y, mejor, suponiendo, sin que eso signifique "equidistancia", que ambos tienen elementos de la misma), el penoso espectáculo que dan las campañas electorales que se suponen limpias para que el elector pueda decidir libremente. Pues bien, no suelen ser limpias, se miente mucho (ya me he referido a las del Brexit y del Catalexit), y el elector decide motivado por manipulaciones y no por "análisis concretos de situaciones concretas". Probablemente ahí radique uno de los elementos principales del "descrédito de la democracia" si esta se basa en elecciones sucias y, por tanto, no libres.
Tercero, y ya adelantado en el párrafo anterior, la tendencia generalizada a optar entre versiones sin detenerse a ver qué pueden tener de verdad cada una de ellas, con independencia de las intenciones que hayan movido a unos y a otros. Tarea ciclópea. Pero la credibilidad de las fuentes (y, por supuesto, su identificación) puede ser un argumento a favor de una sin por ello desechar del todo la otra.

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