jueves, 12 de octubre de 2017

El problema es el sujeto

Puedo estar de acuerdo con la idea expresada en este titular del The Guardian que me llega hoy:
I hope Catalonia stays with Spain, but I support its right to leave
He dicho en público y he publicado en privado (me encanta esta contradicción) que estaría en contra de la independencia de Cataluña porque creo que, en las actuales circunstancias, no les conviene a los catalanes. Y tengo suficientes amigos allí, de una y otra adscripción política, como para desearles lo mejor o, por lo menos, que no les suceda lo peor, que sería la independencia.  Pero también he dicho que están en su derecho aunque la Constitución española se lo niegue.
¿Donde está mi problema? En que puedo desear que la gente que vive en Cataluña (Cataluña por decirlo en breve) siga en España, pero no puedo reconocer a un territorio el derecho a la secesión. Cataluña, como tal, no es un sujeto (tampoco España). Los catalanes, sí. El derecho se reconoce a la gente que "vive y trabaja en Cataluña" (problemas de definir el censo aparte), pero no a una entidad supra-personal a la que se le atribuyen características humanas de pensar, querer, desear, preferir... y ser sujetos de derechos. Si los "derechos de la Naturaleza" me producen problemas, también los derechos "de los territorios" me los tienen que producir y con más razón. La diferencia está en que "los territorios" suelen ser una abstracción que oculta, a veces maliciosamente, sus divisiones internas, como es el caso con Cataluña: divisiones políticas evidentes en los aparentes dos bandos (cada uno de los cuales dividido a su vez, con neoliberales, reformistas y anticapitalistas entre los secesionistas y fascistoides, conservadores y reformistas entre los unionistas) y divisiones sociales sobre las que se pasa de puntillas (burguesía local creando Ómnium Cultural independentista, pero huyendo a terrenos menos inseguros a la primera de cambio, proletariado anticapitalista y proletariado reformista, clases medias identitarias y clases medias con miedo a caer en la pobreza, frustraciones repartidas en la escala social que encuentran un objeto sobre el que descargar su agresividad -"España nos roba"- y así sucesivamente). No es "Cataluña" el sujeto de aquellos verbos: son los catalanes que tienen que decidir limpiamente aunque de un lado y otro se siga hablando de "Cataluña" y, a lo más, de una entidad homogénea a la que llaman "los catalanes" (añadiendo lo de "catalanas" o incluso sustituyendo el femenino donde otros ponen el masculino).
(El texto que cito de The Guardian he visto esta noche que viene traducido  al castellano -excepto el nombre de Cataluña- para subscriptores en eldiario.es como:

Espero que Catalunya se quede en España, pero defiendo su derecho a irse


No hay comentarios:

Publicar un comentario