viernes, 6 de octubre de 2017

El día después

Es voz casi común sobre la situación catalana que la sobre-reacción de policía y guardia civil (y, todo hay que decirlo, la sub-reacción de los Mossos) ha tenido que ver con el triunfo del SÍ, sea cual haya sido el resultado objetivo de la consulta, ya que se ha convertido en una legitimación de la independencia. Cierto también que hay dudas sobre la extensión de esa sobre-reacción, sobre todo sabiendo cómo han sido manipuladas algunas fotos (como la que acompaña a este texto de hace unos días), pero el caso es que, en este asunto, se sigue yendo a toda velocidad aunque no se sepa bien hacia dónde. Discutir sobre el SÍ o sobre el NO sin discutir los posibles efectos de cada uno de los escenarios, muestra una de las debilidades de este tipo de consultas, como ya fue con el Brexit, también en lo que respecta a sus respectivos nacionalismos. Como el dinero es lo primero que huye en un naufragio, este es el caso del Banco Sabadell (su nombre viene de una ciudad catalana) que deja su sede social en Barcelona (aunque no su sede operativa) para trasladarla a Alicante, en el edificio que fue de una Caja de Ahorros que compró por un euro (a la Caja, no solo al edificio). El suelto del Financial Times que cito, también incluye indicaciones sobre la preguntas que pueden estar haciéndose los inversores y sobre la posición del sector anticapitalista dentro de la heterogénea reunión de independentistas (neoliberales, reformistas y anticapitalistas). De momento, las acciones de dicho banco cayeron con el resultado del referéndum y han subido con el anuncio del cambio de sede. Así es el dinero.

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