domingo, 8 de octubre de 2017

Culto al pasado

Cada vez se encuentran más paralelismos entre el Brexit y el Catalexit: cómo se erró al convocar el referéndum creyendo que favorecería al convocante, cómo se mintió en la campaña del SÍ, cuáles fueron los resultados (aunque ahí, la ajustada victoria del SÍ en un caso no es comparable con su problemática victoria en el otro), y cómo, al día siguiente, algunas de las mentiras se vinieron abajo y algunos que habían votado SÍ comenzaron a tener dudas sobre lo acertado de tal decisión mientras los partidarios (mediante voto o mediante abstención) de lo contrario comenzaron a organizarse en defensa de sus intereses y no tanto de sus mitos, aunque también, tal vez siguiendo lo que Mariano Rajoy dijo al principio de la campaña sobre los 500 años de historia de España. Esta lectura de The Guardian puede resultar sugestiva.
El uso del pasado (la historia, convenientemente torturada, siempre acaba confesando lo que quiere el torturador) también ha sido un elemento común y, por lo visto, la memoria (histórica) es uno de los elementos que, convenientemente manipulados, añade entusiasmo a los diversos "exit" que se están dando en Europa, impidiendo, de paso, que se afronten los problemas inmediatos, urgentes e importantes, en buena parte aumentados por las políticas de austeridad de estos últimos años (cosa particularmente importante en la Cataluña que presidió Artur Mas, de la entonces C.D.C. neoliberal y ahora PDeCAT secesionista). De partidos a partidas, que diría Amando de Miguel.
Comprendo que haya mucha gente que lo tiene claro en una dirección u otra. Pero me ha resultado significativo este párrafo del artículo que cito y que muestra, por un lado, la cuestión del pasado y, por otro, que las cosas no están tan claras:
The best justification for what is happening is that these inflated memories are but froth on a deeper and natural yearning of every subnational, culturally united minority to enjoy civic self-determination. The worst interpretation is to see Catalonia as an expression of a destructive populist appeal to its citizens’ worst instincts – puffed-up hatred of the other, driven by false grievances and impossible hopes – while cloaking those unappetising instincts in the language of self-government and democracy.
Tengo amigos catalanes en una y otra opción, una curiosa situación de "equidistancia" agravada por mi deformación profesional actuando como notario y no como activista.
(Vargas Llosa, en su intervención en una manifestación unionista en Barcelona, también ha recurrido a lo de los 500 años
Y siguen las dudas sobre los datos y las fotos de heridos por la violencia policial. Pero también se siguen usando como argumento legitimador de la independencia
Más un artículo de Varoufakis sobre la crisis española, es decir, la cuestión catalana, como oportunidad para la Unión Europea debatiéndose entre la austeridad y el nacionalismo localista. Y con puntos interesantes sobre las causas no-locales: In any systemic crisis, the combination of austerity for the many, socialism for bankers, and strangulation of local democracy creates the hopelessness and discontent that are nationalism’s oxygen)

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