martes, 31 de octubre de 2017

Paz positiva

Me ha llegado el informe de este año que puede leerse aquí, con los indicadores que usan y con el "ranking" (esa manía de convertir el problema en una lista de más a menos) y el mapamundi. Algo falla en los indicadores que se toman para la variable de paz positiva: no encaja con mi visión del mundo, pero ellos son los sabios y yo vivo en la periferia. No he copiado y pegado el mapa ni el tal "ranking" por exigirme un trabajo que no me compensa. Pueden verse ambas cosas en las primeras páginas del informe. Por supuesto que cada cual irá a mirar qué posición ocupa su país, cuando ese no es el problema, pero así estamos hechos. Yo he sido el primero.
Pero si se ven los datos para el conjunto de países, seguro que se suscitan algunas dudas sobre los indicadores:

Tal vez más claro en este otro:

Se puede discutir su relación con la paz positiva. En todo caso, resultan sugestivas algunas mejoras y algunos deterioros.



lunes, 30 de octubre de 2017

Más sobre Cataluña

Un buen resumen de la situación de los diversos actores que tiene el problema y que no son solo dos. Por supuesto que no se trata de un imposible mapa a escala 1:1. Hay datos que se quedan fuera (como el de la fuerza frente a las sentimientos) y hay puntos en los que la ausencia de datos es sustituida por el viejo "hic sunt leones" de los mapas de regiones desconocidas. Pero el conjunto me parece digno de ser leído.
Si va a haber elecciones el 21 de diciembre, si va a aumentar la violencia callejera y, si las hay y la violencia es asumible, qué resultados puedan tener y si van a restañar las rupturas producidas en la actualidad (si es que es deseable restañarlas), eso es pronto para aventurarlo. Lo que sí me parece claro es que una mayoría parlamentaria (sea la que sea y, peor, si no representa a la mayoría del electorado, como era la ahora disuelta desde Madrid) no justifica, en primer lugar, derogar la ley de la gravedad (seamos realistas, pidamos lo imposible) y, en segundo lugar, imponer lo que se sabe es rechazado por la oposición o que solo afecta a porcentajes de la población que no pasa del 40 por ciento. Tampoco me parecen de recibo los argumentos basados en descalificaciones, más o menos gratuitas, del contrario o convertir oposiciones respecto a un tema (secesionismo-unionismo) en oposiciones respecto a otro (demócratas-fascistas). Eso no es sustituir la ausencia de datos con una presunción de intenciones, sino manipular el sentido de lo observable. Pero así es, a veces, la llamada "lucha" política: lucha entre mitos.
Y, mientras, la casa sin barrer.

domingo, 29 de octubre de 2017

Dinero miedoso

El Banco Mundial acaba de publicar un informe sobre la inversión extranjera en países  developing, "en desarrollo" (perdonemos ese eufemismo que sigue haciendo fortuna). Preguntaron a ejecutivos de unas 700 empresas multinacionales, entre otras cosas, sobre los argumentos que consideran a la hora de invertir en tales países (supongo que esas empresas no son multinacionales "del Sur" como Odebrecht o Petromex). Explícitamente, trataban de la competitividad entre países a la hora de atraer tales inversiones supuestamente beneficiosas. Este es uno de los resultados de la encuesta:
Subrayo algunas cosas: el bajo peso que tendría en su decisión de invertir el acceso a la financiación local (supongo porque ya la llevan consigo), pero, sobre todo, el igualmente bajo peso que supone el bajo coste de la mano de obra y los "inputs", es decir, que ese bajo coste no va a atraer tanto como algunos suponen. Pero, al otro extremo, el evidente peso que tiene la estabilidad política y la seguridad y el contexto legal y normativo. Tal vez esto último porque, convenientemente corrompidos, los políticos proporcionarán el contexto apropiado a cambio del maná de la inversión extranjera. Por ejemplo, en temas relacionados con el medioambiente, los pesticidas y la energía. No dudo del primero de los temas (el de la estabilidad): se trata de una búsqueda trabajosa de lo obvio ya que el dinero, efectivamente, es miedoso y busca seguridad y estabilidad. Otras cosas se pueden solucionar entre caballeros, pero no tanto si no se sabe si el resultado político de una lucha política va a ser uno u otro (independencia a través de secesión, elecciones problemáticas, cambio de gobierno por inutilidad del anterior, revolución -y no te digo si es "anticapitalista" como la de las CUP catalanas-, quema de empresas extranjeras -que siempre son un buen chivo expiatorio- y demás posibilidades). 
El dinero, efectivamente, es miedoso. Por eso hay empresas radicadas en Cataluña que, aplicando los criterios que aparecen en la encuesta, han decidido sacar de Cataluña todo lo que pueden. Obvio que los viñedos se quedan, pero no el domicilio fiscal y legal (las grandes empresas necesitan del "Nanny State", el Estado de Bienestar para Ricos). 
Los argumentos para invertir son también, tomados a la inversa, los argumentos para irse, sobre todo si son empresas sin "viñedos". Cambiar de lugar toda la fábrica de automóviles SEAT no es tan fácil. Pero las vendedoras de humo lo tienen mucho más a mano.

Entre enamorados



(En The New Yorker, hoy)

sábado, 28 de octubre de 2017

Maridos traicionados

Si al saberse traicionados han cometido violencia contra la esposa infiel, los ha defendido un juez en Portugal echando mano a la Biblia, autoridad que está por encima de las leyes humanas (cuando conviene, siempre se encuentran principios absolutos -dios, patria, rey, por ejemplo- que están por encima de esas pobrecitas leyes humanas, generalmente dictadas por el enemigo). Entre este juez y la Biblia, hubo un tango de Carlos Gardel que también los defendía. Increíble, pero cierto.

viernes, 27 de octubre de 2017

Elecciones libres y limpias

Deben de ser rara avis, visto lo que se cuenta del país adalid de la democracia hasta el punto de que la va predicando y aplicando en el mundo entero. Este es el primero de los dos titulares que leo hoy:
Campaña de Trump solicitó ayuda a Assange para acceder a correos de Clinton, según diario
El periódico cita a The Daily Beast, pero no me he puesto a buscarlo. Me basta con la comparación con el otro.
Y este es el otro, que cita a Associated Press y su fuente anónima:
Campaña de Clinton ayudó a financiar dossier contra Trump
La sombra de "Rusia" planea sobre el asunto (por planear, también se ha dicho que lo ha hecho sobre el caso catalán), pero no es eso, ni su aparición simultánea, lo que me da que pensar.
Primero, la pregunta sobre qué pretenden las respectivas noticias. Algo tienen que pretender cuando, del océano de noticias, uno ha elegido una y el otro ha elegido otra. Pero no lo conozco ni lo puedo imaginar. Y lo pienso porque, en otro contexto (el catalán), me ha llegado un texto, de otro periódico, en el que abundan los argumentos basado en la suposición de (malas) intenciones en los contrarios al articulista. Argumentar con juicio de intenciones es demasiado habitual y la realidad es muy sufrida: uno puede imaginar las intenciones (casi por definición desconocidas y solo imaginadas) del avieso contrario para así salir con la propia. No es  el jesuítico "entrar con la del otro para salir con la propia", sino el suponerle intenciones que le descalifican.
Segundo, sea quien sea quien dice la verdad (y, mejor, suponiendo, sin que eso signifique "equidistancia", que ambos tienen elementos de la misma), el penoso espectáculo que dan las campañas electorales que se suponen limpias para que el elector pueda decidir libremente. Pues bien, no suelen ser limpias, se miente mucho (ya me he referido a las del Brexit y del Catalexit), y el elector decide motivado por manipulaciones y no por "análisis concretos de situaciones concretas". Probablemente ahí radique uno de los elementos principales del "descrédito de la democracia" si esta se basa en elecciones sucias y, por tanto, no libres.
Tercero, y ya adelantado en el párrafo anterior, la tendencia generalizada a optar entre versiones sin detenerse a ver qué pueden tener de verdad cada una de ellas, con independencia de las intenciones que hayan movido a unos y a otros. Tarea ciclópea. Pero la credibilidad de las fuentes (y, por supuesto, su identificación) puede ser un argumento a favor de una sin por ello desechar del todo la otra.

jueves, 26 de octubre de 2017

¿Victoria sobre el DAESH?

Un buen artículo con los puntos principales sobre el asunto.
En primer lugar, reconocer que el DAESH (Estado Islámico en Irak y Siria, ISIS en inglés) ya no está tan evidentemente presente en Siria e Irak, con lo que la pretensión de un califato con base territorial se está esfumando.
La cuestión inmediata, por fuerza, tiene que ser sobre el futuro. Y parece que hay un cierto consenso sobre qué puede suceder: pueden continuar la lucha por otros medios y eso quiere decir incrementar los ataques terroristas.
Y la pregunta obligatoria es: qué se han hecho de sus soldados. El artículo que cito trata de cuantificar los "retornados". Mi conclusión es que, al ser tan amplio el abanico de cifras, es difícil llegar a una cuantificación creíble. 
Lo que no hace ese texto es distinguir (porque no se puede: faltan todavía más datos) entre los que regresan para olvidar el pasado (desengañados, desilusionados, rendidos, abatidos) y los que quieren seguir la lucha en sus nuevas residencias.
Con la habitual falta de perspectiva, la preocupación (es artículo en el New Yorker), primero, sobre los Estados Unidos (y se dice que son pocos los que retornan allí), y, después, sobre Europa, donde parece que sí hay información sobre los países a los que puede ir mayor contingente y donde puede haber mayor riesgo de nuevos ataques (algunos actos terroristas recientes ya han sido obra de retornados). No hay, pues, referencias, a un punto importante para entender al DAESH y es su interés por los países de mayoría musulmana, donde va a haber muchos más retornados y donde pueden incrementarse las masacres, más frecuentes y asesinas que las que se han dado y se darán en Europa y las casi inexistentes en los Estados Unidos. Hay razones, pues, a pesar de todo, para poner esos ataques entre las preocupaciones mundiales como ya hizo la encuesta del Pew Research Center de agosto y que este artículo cita al final.
Un punto positivo para la gestión del problema: en la caída de los enclaves importantes del DAESH se ha recogido abundante material en papel y en digital sobre sus militantes. El artículo compara esa meticulosidad con la que tuvieron los nazis en la Alemania del Führer.
Con un punto que reduce el optimismo sobre el espionaje a través de internet: la organización y los contactos de estos posibles asesinos, según algunos expertos en el tema, ya no es por e-mail y similares (saben que son espiados) sino en bares y otros centros de encuentro cara a cara.
Victoria, pues, sí, pero la guerra no ha terminado sobre todo si se tiene en cuenta el nivel de indoctrinamiento a los jóvenes. Probablemente, ha sido peor el remedio que la enfermedad.

(Dieciocho más y en el mismo sentido, aquí. No prueban nada, pero...)

miércoles, 25 de octubre de 2017

Más spanglish

No soy un purista en la cosa lingüística. Plantearlo como una cruzada es hacerlo contra molinos de viento. Pero es mi mundo y es lógico que me interese en él (ya dediqué un librito al tema de política lingüística y lenguas minoritarias allá a principios de los 80 que, por cierto, se tradujo al polaco -el de Polonia, claro, no el otro-). El caso es que, vistas las reacciones a un artículo mío que, con esta misma temática, me publicó INFORMACION el 11 de octubre y en el que jugaba con los anglicismos localizables en prensa y anuncios, pensé en repetir la aventura. Pero non bis in ídem, mejor no repetir. Así que lo que voy a hacer es agrupar, no sé si con las preceptivas cursivas, nuevas palabras inglesas que he encontrado, en medios españoles, entre aquel artículo y este, intentando hacerlo de modo que se puedan extraer consecuencias que temo no van a ser sorprendentes. Sea como sea, no importa si usted no entiende algunos de estos palabros: yo tampoco. O sea, que tendremos que seguir cursos para estar a la altura de las circunstancias e incluso para saber en qué grupo habría que clasificar estos términos. Pues eso: ahí van, caprichosamente agrupados (como digo, ya no incluyo los que aporté en el artículo anterior).
Grupo 1: software, cookies, on line, play station, smart watch, roboadvisor.
Grupo 2: staff, coworking, home team, renting, outlet, fast food, cash&carry, designer, light, leasing, catering.
Grupo 3: media center, wags (e.d. wives and girlfriends), prime time, fan, thriller, glam rock, britpop, punk, fan, rave, mover (que no dirty dancing), suspense, RACE Village, spot, grunge.
Cajón de sastre: expats, spin off, melting pot, predator, queer.
Le he dado un vistazo a mi pasado artículo y me confirmo en la impresión de que estamos hablando (y nunca mejor dicho) de palabras que tienen que ver con actividades que antes se llamaban “modernas”, después se dijo que estaban “in” y ahora se etiquetan como “cool”. Saltan a la vista (y al oído) las que tienen que ver con nuevas tecnologías en las que no es que hayamos aportado mucho en castellano o catalán, así que usamos el término de su inventor. Después está el campo de la actividad comercial (la enseñanza también se vende) donde aparece la moda o la necesidad en común con las tecnologías. Finalmente, están las que tienen que ver con el ocio o entretenimiento o con comportamientos que o no existían o eran ocultados pudorosamente. Ahí la moda es rampante.
Más en general. Están las cosas que no tenían nombre y les hemos dado el primero que hemos encontrado. Después están las cosas que sí tenían nombre pero que el inglés nos permite ahorrar espacio y tiempo. Y, muy en particular, hay nombres que muestran la presencia de una “cultura superior” a la que nos sometemos ante tanto poderío. No tendríamos que extrañarnos si recordáramos la enorme cantidad de arabismos que persisten en el castellano no solo en el lenguaje, sino también en la toponimia (mi favorito: el cartel que, en la carretera a Benimaurell, marca la dirección a Benidorm, Altea y Guadalest).
Se podrá discutir si el inglés es una lingua franca que se utiliza para la comunicación entre hablantes de otras lenguas que la usan como puente (en países multilingües como la India, el inglés cumple con esa misión, como el suajili lo hace en África, siendo, además, lengua oficial en algunos países -es la lengua en la que se dice “hakuna matata”-) o si es una “lengua del imperio” que impone su poder como su país de origen (primero Inglaterra, ahora los Estados Unidos) imponen o impusieron su hegemonía en el sistema mundial. Probablemente se trata de una mezcla de ambos factores, sobre todo si se entra en el oscuro mundo de las revistas de mucho prestigio a las que hay que pagar para que te publiquen (por supuesto, en inglés). Por un momento he tenido la tentación de aplicar esta distinción entre lingua franca y “lengua del imperio” al caso del castellano, mi lengua habitual, pero he preferido no meterme en ese jardín.
De momento, levanto acta de la creciente presencia de vocablos ingleses en los medios y en contextos inesperados, como el caso de un periódico valenciano que, para explicar qué iba a hacer la Consellería del ramo en el asunto del valenciano, utilizó la palabra “influencers” ya en el titular. Algo nos indica y habrá que seguir su evolución hasta llegar a un futuro spanglish.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Me equivoqué y donde dice Benimaurell debe decir Benimantell. Seguimos en la toponimia árabe alicantina, pero el letrero en cuestión no está camino al primero sino al segundo, y no desde Guadalest sino desde La Nucía)

Brexit (y Catalexit)

Se puede leer este artículo sobre la "estupidez de un país que iba bien y parece querer ir mal", es decir, sobre el Brexit, mientras se piensa sobre asuntos más cercanos en la Península Ibérica.
Se añade a los paralelismos que ya he encontrado en otros posts entre las dos situaciones, diferentes en tantos puntos (comparatio non tenet in omnibus, las comparaciones no se aplican a la totalidad de cada uno de los términos que se comparan).
Tampoco tiene sentido extremar la comparación del Catalexit con el problema kurdo y sus últimas propuestas. Pero siempre se aprende.

martes, 24 de octubre de 2017

Las calles no son las urnas

Los españolitos que vienen al mundo recordarán las masivas manifestaciones callejeras contra la participación de su país en la invasión de Irak y su previsible desestabilización posterior. Fueron manifestaciones multitudinarias, como nunca se habían visto, contra el gobierno que había decidido hacerse la foto en las Azores con los otros tres, algunos de ellos acusados en su país por tal delito, como Blair, Bush y Barroso. En clave local, el partido del presidente español, Aznar, tenía "al mundo" en su contra. Las manifestaciones españolas destacaron por encima de las producidas en el resto del mundo. Pues bien, dicho partido, el Partido Popular, tuvo sonadas victorias electorales de inmediato, probando, como tendría que ser sabido, que una cosa son las calles y otra las urnas.
El caso reciente de Venezuela, descontados los "amaños" contables realizados en el recuento de los votos para la elección de gobernadores (en particular en Bolívar), es otro ejemplo: las calles que parecían mostrar el peso de la oposición (la MUD) han dado paso a un nuevo triunfo del oficialismo de Maduro. Casi por definición, hay más electores que manifestantes, razón por la que no tiene mucho sentido tomar a estos últimos como indicador de una situación de mayoría o minoría, aunque sí de entusiasmo o desencanto. La oposición esta(ba) entusiasmada, pero no contaba con los que no participaban en las manifestaciones callejeras y que ahora han votado.
Si este principio tiene algo que ver con lo que está sucediendo en Cataluña y (el resto de) España, está por ver. Pero sí puede estar detrás del interés de unos y el desinterés de otros por convocar unas elecciones en los respectivos territorios. El gobierno de Cataluña no parece estar interesado en elecciones locales mientras que el Partido Popular las fomenta, con reticencias en el PP catalán,... mientras evita elecciones generales en el ámbito del Estado. Ciudadanos está por elecciones en ambas circunscripciones ¿Y el Partido Socialista?¿Mediador?
(Añadido el 25: Manipulaciones de TVE, la televisión gubernamental central, que parecen estar a la altura, según dicen, de las de TV3, la televisión gubernamental catalana, pero que no conozco)

lunes, 23 de octubre de 2017

El mal ya está hecho

La cosa se remonta, si se quiere, hasta el siglo XIX (no antes, que antes no había nacionalismos), pero a efectos de la actualidad comienza con la decisión del entonces presidente catalán Artur Mas de pasarse al secesionismo (más verbal que programático) para ver si así recuperaba puestos de su renqueante partido (Convergencia Democrática de Cataluña) azotado por varios espectaculares procesos asociados con la corrupción política (el de su mentor, Jordi Pujol y familia, y el de su partido "el 3 por ciento") (Si a alguien le interesara saber qué pensaba yo al respecto hace cinco años e incluso veinte, puede ver este post)
La aceleración se produce cuando ese mismo partido necesita, para nombrar presidente de la Generalidad de Cataluña (su gobierno autónomo) y después de haberse coaligado con un partido históricamente republicano e independentista (ERC), los votos de los anticapitalistas de la CUP. Estos exigen retirar a Mas y poner en su lugar a Carles Puigdemont. El deseo de tener poder, que llaman gobernabilidad, lleva a aceptar esos votos y sus contrapartidas, entre las cuales está acelerar el proceso independentista que PDeCAT (el nuevo nombre de Convergencia) y ERC podían ver como un fin, pero que las CUP han visto como un medio para llegar a la revolución.
Por el otro lado, el del gobierno de Madrid, un partido (el Popular) azotado por muchos más casos de corrupción que CiU-PDeCAT, con tensiones internas (en particular con el ex-presidente Aznar) y temiendo perder votos. Y en la oposición, un Partido Socialista todavía más dividido que los "populares", con algunos casos pendientes de corrupción y con golpes y contra-golpes sobre los cargos internos, carente, en todo caso, de proyecto conocido.
¿Qué mejor que proyectar hacia fuera los problemas internos haciendo la clásica maniobra distractiva que haría sonreír al inocente Maquiavelo?
El proceso que lleva a la situación actual pasa por dos consultas (llamadas referéndum) sobre la independencia en Cataluña en la que el gobierno de Barcelona echa toda la carne en el asador y otro tanto hace el de Madrid. Les viene bien si se personaliza en Mariano Rajoy por un lado ("no habrá referéndum", "sentido común", "interés general" y ¡¡Constitución!! inamovible) y Carles Puigdemont en tándem con Oriol Junqueras (ERC) por otro. Hay una escalada en espiral bastante irracional en la que ninguna de las partes sabe qué puede venir después y, por supuesto, si va a ser bueno o malo, más allá de los mitos nacionalistas, que no suelen ser una buena guía.
Hay referéndum, con todos los problemas de orden público ya comentados aquí (basta poner Cataluña en el buscador del blog y salen), una declaración-no declaración de independencia y se llega a iniciar el proceso de aplicación del misterioso artículo 155 que sirve para un roto y un descosido.
Estos son los antecedentes a vista de pájaro. La cuestión es: y ahora ¿qué?
Pues tanto da. Como digo, el mal ya está hecho. La sociedad catalana está polarizada internamente y frente al polo creciente del españolismo de "una, grande, y libre". Ha aumentado, pues, el nacionalismo catalán y el españolista, y, como he dicho en otras ocasiones, el nacionalismo no es un buen consejero y menos si está enfrentado a otro igualmente vociferante. Un efecto social demoledor que va a costar, hagan lo que hagan los Amados Líderes, reducir, no te digo suprimir.
El nacionalismo (sea estatal o sub-estatal) es una forma de narcisismo (enamorado de su propia imagen reflejada en el agua), egoísmo (yo, mí, me, conmigo y el que venga detrás, que arree) e irresponsabilidad (my country right or wrong caiga quien caiga, incluidos nosotros, los del Brexit por ejemplo)
Efectos económicos también los ha habido: de cara a los "mercados" tanto para Cataluña como para (el resto de) España. De difícil arreglo también. Desconfianza, inseguridad, inestabilidad... es decir, inversión y empleo, amén de problemas con las pensiones. Y, claro, con el consumo.
Políticamente, y a pesar de la aparente politización (que, en realidad, es fanatización), porque ha crecido el desprecio hacia la "clase política" (y los problemas socialistas han aumentado en Cataluña y, por tanto, con el socialismo español). Es posible que, en unas elecciones generales, el PP crezca en España y ERC en Cataluña, pero eso no es una solución sino parte del problema.
Terreno abonado para un populismo más profesional (los que hay ahora en la Península, no solo Podemos, son aficionados). Veremos. Pero no veo marcha atrás.

sábado, 21 de octubre de 2017

Nacionalismo espurio

Se trata de
some half-baked, spurious nationalism cooked up by people who would rather find scapegoats than solve problems is as unpatriotic as an attachment to any other tired dogma of the past
Antes de seguir, piense a qué nacionalismo se está refiriendo el autor de este discurso. Hay varios candidatos posibles. Para algunos, todos los nacionalismos (estatales y subestatales, Estados a la búsqueda de su nación y naciones a la búsqueda de su Estado) encajan en esta descripción.
Atención, respuesta: se trata de un discurso de John McCain y se refiere al nacionalismo que, desde el poder, se estaría difundiendo en los Estados Unidos. Nacionalismo no-patriótico.  Naturalmente, todo buen nacionalista negará que su nacionalismo encaje en esa descripción. Viene en el guión, más o menos dogmático. Y el uso de chivos expiatorios es particularmente importante: permite que afloren sentimientos al ofrecer un objeto para la agresividad que produce la frustración que, esta, no necesariamente tiene que ver con la Nación o la Patria. Irresponsabilidad narcisista, al fin y al cabo.
Si se apura, ese nacionalismo explica por qué se produjo el Brexit contra toda advertencia más o menos racional sobre sus efectos negativos que, por supuesto, negaban los partidarios de la salida. Triunfó el sentimiento, como suele suceder.
Mi problema es: ¿hay nacionalismos que no sean espurios? Respuesta estándar: sí, el propio. Sucede como con las religiones: son las demás las que son falsas.
Lo que sí está claro viendo el Brexit e imaginando lo que puede pasar con otros casos nacionalistas como el estadounidense es que con el recurso al nacionalismo se corre el riesgo de cometer errores graves que afecten, en particular, a los vulnerables de la respectiva sociedad (no a los que están en posiciones seguras). Tiene, eso sí, la ventaja para el que lo provoca que, al ser básicamente emocional y con recursos a "dogmas del pasado", permite una más fácil manipulación de los crédulos seguidores entusiastas. Pero es inútil predicar estas cosas a los creyentes. Nadie es responsable de nada.
(Añadido el 22: He releído lo que escribí en 2012, con citas de un libro de los años 90. Nihil novi sub sole. Nada que añadir)

viernes, 20 de octubre de 2017

Dos titulares

Este es uno:

'Ecological Armageddon': Warnings From Scientists as Flying Insects Disappear

Después vienen los detalles.
Ahora véase este otro:

In Germany, flying insects are
disappearing at a rapid rate

Los detalles vienen a ser los mismos ya que ambos tienen la misma fuente: una investigación publicada en una revista seria (so to speak).
El primero me había hecho pensar sobre lo excepcional que es mi casa, donde los insectos se han multiplicado en cantidad y especies (y eso que hemos puesto mosquiteras protectoras): hay más bichos y hay bichos nuevos, mosquito tigre incluido. Pero lo que me interesa subrayar es la enorme diferencia que hay en los titulares a partir de una fuente común (que no es mi casa, obviamente). ¿Escepticismo? Pues no: duda metódica y, para ello, no quedarse con la primera impresión personal ni el primer titular que uno se echa a la cara. 
Un estudio de Gallup publicado hoy muestra la diferencia entre la evolución de los datos objetivos "racionales" (el PIB, por ejemplo) y la de los subjetivos "emocionales" (cómo se vive la realidad económica personal). Los primeros parecen intervenir con un peso del 30 por ciento (que se deja para el homo oeconomicus)  frente al papel que juegan los emocionales (70 por ciento). El primer titular es "emocional", el segundo "racional". You choose. O, mejor, ambos y en su justa medida.


jueves, 19 de octubre de 2017

Tipos de troll

Una buena descripción de los distintos tipos de troll que pueblan este ciberespacio. Si yo soy uno de ellos, sé bien en cuál de los tipos clasificarme.

Feliz aniversario

Hoy es el aniversario del Black Monday de 1987. La cosa era seria, pero, como suele suceder, desde "las alturas" se intentó minimizar su posible impacto, pretendiendo así evitar el pánico, ese comportamiento irracional que tan alejado está del homo oeconomicus racionalista y maximizador. Estados Unidos (y las Españas) produjeron lo que después se vería como patéticos negacionistas que, por encima de la evidencia, seguían afirmando que el Sol sale por Occidente.
Es comprensible que, aprovechando el feliz aniversario, se procure (como hace el Financial Times) minimizar los riesgos y subrayar las diferencias entre la situación económica actual y la que había en el 87. 
Evidente que no tengo ni idea de si hay repetición (no vaya a ser que pase como con el terremoto mexicano que cumplió diligentemente en septiembre con el exacto aniversario del igualmente destructor terremoto de 1985). No sé, pues, si esta vez el poco previsible cisne negro va a presentarse. Sí se me ocurre que el sistema bancario internacional (y por tanto el local) seguro que está alerta. No porque hoy vaya a pasar nada, sino porque podría pasar en cualquier momento aunque los negacionistas profesionales (para algo les pagamos) sigan hablando de lo bien que van las cosas. Gracias a ellos, por supuesto. Que si fueran mal, sería por culta de los "otros" y ya se encargarían de encontrar culpables lo más lejos posible de su alcance decisional. Desde ese punto de vista, sí que tendría sentido la "desconexión" de la que habló en su día gente como Samir Amin, es decir, un tipo de independencia económica local. Lástima que ni está ni se la espera. El resto, palabrería. Parole, parole, parole.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Dos problemas de fondo

Cosas de la vida. Trato de dos libros que han llegado a mi mesa casi al mismo tiempo y publicados en este año de gracia a un mes de distancia el uno del otro. Es lo que tienen los amigos: que te envían sus libros y te apetece leerlos por sus autores y por sus temas. Y es que estos dos coinciden, respectivamente, con dos temas que preocupan y me ocupan sobre el contenido y funcionamiento del sistema mundial en que vivimos desde hace siglos (por lo menos, cinco siglos).
El primer tema se refiere a que este sistema ha estado siempre estructurado de forma jerárquica: un país se encontraba en la cumbre desde la que podía imponer, no siempre por la fuerza, una mejor satisfacción de los intereses de su gente. Por lo general, de sus respectivos grupos dominantes. Visto con perspectiva secular, todos tuvieron una característica en común: que perdieron el puesto ya que las élites de otros países consiguieron desbancarlos en un, a veces violento, “quítate tú, que me pongo yo”. Es lo que llamaban “guerras mundiales”, es decir, luchar por ver “quién manda aquí”. El libro de Paul Kennedy (Auge y caída de las grandes potencias) da buena cuenta de dos de esos episodios: el de España, y el de Inglaterra, más Estados Unidos. Pero no es de este del que quiero hablar.
Sí, claro, el problema es qué puede estar pasando ahora, en que nadie duda de que el mundo ha estado organizado en torno a la hegemonía estadounidense que ha creado alianzas económicas (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional) y militares (OTAN, ANZUS) y hasta culturales (UNESCO), aunque en este último caso haya habido sus más y sus menos, tanto con Ronald Reagan como con Donald Trump. Pero si se compara con lo que fue tal predominio en los años 50 y 60 del pasado siglo con lo que es ahora, es lógico que se levante la duda sobre qué puede suceder con esa hegemonía que, tal vez, podría recibir su golpe de gracia a manos de la peculiar presidencia de Donald Trump. Cierto que siempre habrá (y yo el primero) quien recuerde el cuento del pastorcillo que gritaba (falsamente en el cuento, equivocadamente en la realidad que ahora nos ocupa) “que viene el lobo”. Pero es que ahora podría estar viniendo y el papel central de los Estados Unidos podría estar, realmente, herido de muerte. Ese es el libro de Mariano Aguirre que se titula Salto al vacío. Crisis y declive de Estados Unidos y su lectura es más que recomendable.
El otro tema no se refiere tanto a su estructura (quién manda y cómo) sino a las reglas que rigen en su funcionamiento y que pueden resumirse en la palabra “capitalismo”: la lógica de la acumulación del beneficio, la mitología del crecimiento indefinido, el uso y maltrato de la Naturaleza como “externalidad”, es decir, un asunto que se da por hecho y que no tiene por qué estar “dentro” de los modelos para analizarlo, la desigualdad como forma de organizar la sociedad (las clases sociales) y el mundo (el centro y la periferia) y demás elementos que caen bajo dicha palabra. La cuestión, como en el caso anterior, sería “y después, ¿qué?”. Si para la hegemonía estadounidense se trataría se saber quién viene ahora en el “puesto de mando”, en el caso de las reglas del juego capitalista de lo que se trata no es tanto saber “y después ¿qué?” porque eso nadie lo puede saber ya que no hay antecedentes y pretender conocer las “leyes de la Historia” son ganas de llegar a afirmaciones gratuitas. De lo que se trata es de qué hacer para que las reglas del juego sean otras y que permitan una mejor satisfacción de necesidades básicas y una sociedad menos injusta.
Ahora el libro, publicado casi en las mismas fechas que el anterior, viene de dos autores, uno de país periférico (el ecuatoriano Alberto Acosta) y otro de país central (el austro-alemán Ulrich Brand). Se trata de Salidas del laberinto capitalista. Decrecimiento y postextractivismo. El subtítulo indica por dónde va la discusión: se refiere a propuestas que, respectivamente, se han elaborado desde países centrales europeos, básicamente en el mundo académico, y desde países periféricos latinoamericanos, básicamente desde los movimientos sociales. Es un libro más propositivo que el anterior, más empirista. Y tiene la ventaja de hacer ver, a través de esas propuestas, dónde están las debilidades del capitalismo o, como dicen en el título, su laberinto. Disfrútenlo.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(El laberinto del capitalismo también se puede ver en este texto de Nouriel Roubini, aunque sus propuestas de solución no sean demasiado concretas)
(Añadido el 23: un incisivo artículo de James Petras sobre los caminos divergentes que siguen los Estados Unidos, cada vez más militarizado, y la China, cada vez más presente en la tecnología y economías mundiales)

martes, 17 de octubre de 2017

Muerte mafiosa (tal vez)

Ayer fue asesinada, mediante una bomba que estalló en su coche, la periodista maltesa Daphne Caruana Galizia. Caruana había participado en la exposición al público de los Papeles de Panamá y mantenía una muy numerosa audiencia en su blog (por encima de la de muchos periódicos) denunciando corrupción y malas prácticas llegando hasta el gobierno. Hasta ahí lo que puedo saber en un asunto que se anuncia complicado ya que el gobierno maltés, que también había sido objeto de las denuncias por parte de Caruana, ha pedido ayuda al FBI para intentar esclarecer el hecho y muchos malteses se echaron a la calle para poner de manifiesto el hundimiento del Estado de Derecho en su país.
Pero aunque no sepa más, sí puedo especular sobre cómo funciona esa capa de la economía que Ferdinand Braudel llamó "economía capitalista", capa que está por encima de la "economía de mercado" (la de las pequeñas y medianas empresas) y, por supuesto, a mucha distancia de la "economía sumergida", del autoabastecimiento y el trueque.
A esos niveles "altos" del funcionamiento económico de una sociedad es posible que aparezcan comportamientos claramente mafiosos: omertà, fratellanza y, sobre todo, vendetta. Pero esta última no es resultado de un "calentón" de ira sino el efecto de un cálculo frío (si acaso, la venganza es un plato que se sirve frío). Es, más bien, una forma de informar a quien corresponda que si uno "se porta mal" (es decir, si no responde a los intereses de la "economía capitalista" braudeliana), será castigado para que tan mal comportamiento no sea seguido por otros que hayan podido sentir la tentación de hacerlo. Aviso a navegantes. La mafia realmente existente así lo hace: ofrece protección y si no la aceptas, te atacan, pero no como castigo por desobedecer sino como aviso a los demás a los que se les va a ofrecer la protección y que, así, sabrán a qué atenerse. Esta mafia en las alturas puede haber aprendido de los aprendices de la economía sumergida. O viceversa. La pescadilla se muerde la cola.
No conozco los contextos en los que se han producido los relativamente frecuentes asesinatos de periodistas en México. Puedo imaginar que son una mezcla del comportamiento de ambas mafias.

lunes, 16 de octubre de 2017

El hundimiento de un barco

Lo guardo como una anécdota significativa. Estábamos en Atenas en una reunión de la Universidad de Naciones Unidas en la que nadie era capaz de entender el inglés de todos los colegas (siempre había un acento que se resistía, como se vino a saber después gracias a una irónica investigación de uno de los participantes, un rumano por cierto). Uno de los participantes, argentino, había expresado sus críticas contra la Junta que entonces mandaba en su país. Hablo de hace 35 años. Incluso tenía sus reticencias a que, ya entonces, procurásemos un medio electrónico para estar conectados y mantener nuestras discusiones desde los cinco continentes allí presentes: temía que su gobierno lo utilizara para espiarle todavía más. Se abandonó ese proyecto... y en ese momento entró otro de los participantes con la noticia: el Junta había invadido/recuperado las Falklands/Malvinas. El amigo argentino olvidó todo lo que había dicho hasta ese momento, se envolvió (metafóricamente) en la bandera blanquiazul y lo que vino a decir fue una versión del inglés "my country right or wrong". 
Pero había, en el grupo, un colega inglés. También él con amplia experiencia internacional (había vivido en muchos otros lugares), pero "once a British, allways a British"... sin exagerar. Su reacción no fue la de envolverse a su vez en la "Union Jack" sino, intelectual al fin y al cabo, intentar que el argentino viera que lo que estaba sobre la mesa era un truco, bastante miserable, por parte de la Junta de ocultar sus fracasos internos mediante el recurso a la "independencia" de las Malvinas, la integridad del suelo patrio, la recuperación de la tierra que les había sido robada y demás retórica nacionalista. El inglés añadía que era previsible que el gobierno británico (entonces con la renqueante Thatcher) reaccionara en los mismos términos nacionalistas (integridad, autodeterminación y esas cosas) y consiguiera así recuperar sus entonces problemáticas perspectivas electorales, como así fue, por cierto. Frente a sentimientos, razón, como mostró el inglés.
Dos bandos, en aquel momento, detrás de los respectivos ejércitos "nacionales" que eran despedidos de manera entusiasta cuando salían a defender a la patria (cada uno la suya, claro). Mujeres enseñando sus senos a los marineros que partían de Inglaterra, argentinas enfervorizadas en su apoyo a sus soldados patrios. 
Hubo muertos. Y algunas chapuzas que produjeron muertes innecesarias como las del Sheffield, un destructor perteneciente a la Royal Navy. He estado suficientes veces en la universidad de esa ciudad como para no acordarme de ese nombre.
Pues bien, por fin, tras estos 35 años, se viene a conocer la acumulación de errores que llevaron al hundimiento del Sheffield. Se ha tenido acceso, por fin, a un informe hasta ahora secreto. Es un buen ejemplo de lo que es la actividad humana realmente existente, que, por lo general, tiene poco que ver con las fantasías y delirios de los que la presentan convenientemente manipulada. Vale la pena leer la lista de tales errores y pensar si eso ha podido suceder (o está sucediendo) en otros lugares del planeta hoy mismo. Aquí hay algunas para el Sheffield
Some members of the crew were “bored and a little frustrated by inactivity” and the ship was “not fully prepared” for an attack.
The anti-air warfare officer had left the ship’s operations room and was having a coffee in the wardroom when the Argentinian navy launched the attack, while his assistant had left “to visit the heads” (relieve himself).
The radar on board the ship that could have detected incoming Super Étendard fighter aircraft had been blanked out by a transmission being made to another vessel.
When a nearby ship, HMS Glasgow, did spot the approaching aircraft, the principal warfare officer in the Sheffield’s ops room failed to react, “partly through inexperience, but more importantly from inadequacy”.
The anti-air warfare officer was recalled to the ops room, but did not believe the Sheffield was within range of Argentina’s Super Étendard aircraft that carried the missiles.
When the incoming missiles came into view, officers on the bridge were “mesmerised” by the sight and did not broadcast a warning to the ship’s company.
Si eso sucedió con algo en el que se jugaban la vida unos y otros, qué no podrá suceder cuando lo que está en juego son cosas mucho más banales, como el poder, el privilegio o el prestigio (las tres P's) 

domingo, 15 de octubre de 2017

Un fantasma recorre Europa

El fantasma del populismo, esa extraña ola que afecta, prácticamente (tal vez con la excepción de Portugal) a los diferentes países europeos, cada cual a su manera. No hay un acuerdo sobre su posible definición. Me quedo con esta del GlobalTrends publicado en 2017 por el National Intelligence Council. Su caracterización del populismo, una de las tendencias que, en su opinión, podría trasformar el mundo, es la siguiente: “Los populistas, tanto de derechas como de izquierdas, han estado creciendo a lo largo de Europa. Se caracterizan por su sospecha y hostilidad hacia las élites, la política convencional y las instituciones establecidas. Reflejan el rechazo de los efectos económicos de la globalización y la frustración producida por las respuestas de las élites políticas y económicas a las preocupaciones del público. Los sentimientos anti-inmigración y xenófobos en las democracias centrales de la alianza Occidental pueden debilitar algunas de las fuentes tradicionales de fortaleza de Occidente para cultivar sociedades diversas y promover el talento global. Los movimientos populistas y sus líderes, ya sean de derechas o de izquierdas, pueden aprovechar las prácticas democráticas para fomentar, por un lado, un apoyo popular que consolide su poder a través de un ejecutivo fuerte y, por otro lado, la lenta pero constante erosión de la sociedad civil, el estado de derecho, y las normas de tolerancia”.
Obsérvese que no distingue entre populismos de derechas y de izquierdas porque, por lo que dicen, los hay de los dos tipos, haciendo que casi esa distinción se quede obsoleta al oponer democracia liberal a populismo. Y nótese que, aunque la mayoría son unionistas, los hay también secesionistas como la Lega Nord en Italia o el Vlaams Belang en Bélgica. El que hoy puede estar en el candelero es el austriaco que podría llegar al gobierno (de colación) si los resultados son los previstos.
Los españolitos harán bien repasando esta definición y viendo si se aplica a algunos (en plural) partidos de la Piel de Toro (y ya he dicho que parece que no se aplica en Portugal). Para algunos, España es inmune, de momento, a la ola pupulista que recorre Europa, pero...
(Añadido el 20: recensión de cuatro libros sobre el auge del populismo, sus causas, lo que pudo haberse hecho para evitarlo y lo que todavía se podría hacer. 
Rage Against the Elites
El 22 hay elecciones en el Norte de Italia -Véneto y Lombardía- donde la Lega Nord pide menos de lo que ya tienen los gobiernos autonómicos catalanes y donde hay dudas, en el caso de Lombardía, del papel de los "hackers" en un recuento que se presenta problemático.)

sábado, 14 de octubre de 2017

Sin comentarios




"I'm going to e-mail this op-ed about how your generation is ruining everything"
(Tomados ambos de The New Yorker)

viernes, 13 de octubre de 2017

El fin del mundo

Se puede producir de muchas formas. Por ejemplo, una mala gestión del cambio climático o, por lo menos, del calentamiento global. Puede esperar, pero la extinción ha sido anunciada para 2100. También puede venir de un intercambio nuclear entre enloquecidos dirigentes de no menos enloquecidos países, y candidatos hay varios: USA-Corea, India-Pakistán, Israel-X, USA-China que se me ocurran así a vuelapluma y sin pensar en Irán. Destrucción Mutua Asegurada como en los buenos tiempos de la Guerra Fría cuando todo estaba claro: quién era el bueno y quién el malo y qué podía pasar si los buenos (fueran los que fueran) dirigían unos misiles contra los malos (los otros). Es el Armagedón bíblico con el que soñaba Ronald Reagan.
Pero la Naturaleza es sabia y proporciona más posibilidades: la erupción de un super-volcán de Yellowstone, USA. No sería la primera gran extinción que se produce en el Planeta causada por el exceso de humo y residuos en la atmósfera producidos por un gran meteorito en el Golfo de México o por una gran erupción volcánica que impediría la llegada de los rayos del sol por un tiempo suficiente como para ser trágica acompañada de tóxicos.
Pero volvamos al día a día de la no menos irracional política cotidiana, tanto local como internacional.
(Añadido el 20: más posibilidades para un intercambio nuclear a partir de un más que probable ciberataque, sea de "terroristas" o de gobiernos -igualmente "terroristas", todo sea dicho-
De momento, publica The Lancet, la contaminación medioambiental produce más muertes que la guerra o los desastres naturales
Con razón un grupo de niños ha denunciado ante los tribunales al gobierno de los Estados Unidos por arriesgar su vida, la de sus hijos y nietos por su no-política medioambiental, particular la que se refiere a las emisiones contaminantes de CO2. Más datos, aquí en castellano. Y para el caso de los niños portugueses denunciando a los países del Consejo de Europa, aquí en inglés)

jueves, 12 de octubre de 2017

El problema es el sujeto

Puedo estar de acuerdo con la idea expresada en este titular del The Guardian que me llega hoy:
I hope Catalonia stays with Spain, but I support its right to leave
He dicho en público y he publicado en privado (me encanta esta contradicción) que estaría en contra de la independencia de Cataluña porque creo que, en las actuales circunstancias, no les conviene a los catalanes. Y tengo suficientes amigos allí, de una y otra adscripción política, como para desearles lo mejor o, por lo menos, que no les suceda lo peor, que sería la independencia.  Pero también he dicho que están en su derecho aunque la Constitución española se lo niegue.
¿Donde está mi problema? En que puedo desear que la gente que vive en Cataluña (Cataluña por decirlo en breve) siga en España, pero no puedo reconocer a un territorio el derecho a la secesión. Cataluña, como tal, no es un sujeto (tampoco España). Los catalanes, sí. El derecho se reconoce a la gente que "vive y trabaja en Cataluña" (problemas de definir el censo aparte), pero no a una entidad supra-personal a la que se le atribuyen características humanas de pensar, querer, desear, preferir... y ser sujetos de derechos. Si los "derechos de la Naturaleza" me producen problemas, también los derechos "de los territorios" me los tienen que producir y con más razón. La diferencia está en que "los territorios" suelen ser una abstracción que oculta, a veces maliciosamente, sus divisiones internas, como es el caso con Cataluña: divisiones políticas evidentes en los aparentes dos bandos (cada uno de los cuales dividido a su vez, con neoliberales, reformistas y anticapitalistas entre los secesionistas y fascistoides, conservadores y reformistas entre los unionistas) y divisiones sociales sobre las que se pasa de puntillas (burguesía local creando Ómnium Cultural independentista, pero huyendo a terrenos menos inseguros a la primera de cambio, proletariado anticapitalista y proletariado reformista, clases medias identitarias y clases medias con miedo a caer en la pobreza, frustraciones repartidas en la escala social que encuentran un objeto sobre el que descargar su agresividad -"España nos roba"- y así sucesivamente). No es "Cataluña" el sujeto de aquellos verbos: son los catalanes que tienen que decidir limpiamente aunque de un lado y otro se siga hablando de "Cataluña" y, a lo más, de una entidad homogénea a la que llaman "los catalanes" (añadiendo lo de "catalanas" o incluso sustituyendo el femenino donde otros ponen el masculino).
(El texto que cito de The Guardian he visto esta noche que viene traducido  al castellano -excepto el nombre de Cataluña- para subscriptores en eldiario.es como:

Espero que Catalunya se quede en España, pero defiendo su derecho a irse


miércoles, 11 de octubre de 2017

Hablando se entiende la gente

Se trata de un trailer, no de un spoiler, ya que el final de la historia no se conoce. Mucho menos un happening. Es, simplemente, la aventura de una joven, aunque ya no teenager, que quiso embarcarse en un start up. Ideas no le faltaban. Las había recibido a través de un case study (mucha información no es que proporcionara) que le propusieron en la business school en la que había obtenido su master en marketing. Pero también había recibido interesantes ideas por parte de su coach (o personal trainer) que resultó ser una PRPartnerships&Events (wow!).
Pero, claro, su primer problema era el qué start. En el pueblo había abundantes start ups: peluquerías low cost, beauty centers, clean&dry y foodies. No le convencían. Primero, por su alta rate of failure. Segundo, porque iba a ser difícil encontrar un nest que no estuviera ya ocupado. De todos modos, lo que ella quería era una firma que pudiera ser objeto, posteriormente, de outsourcing. De quedarse en el pueblo, nada, porque lo que tenía en mente era más un market place que una shop siempre bajo la amenaza de un downsizing. Un shopping centre (no “center”, que eso sería un americanismo), con su parking y su rent a car podría ser también una posibilidad.
Después estaba la cuestión de la financiación y no estaba la cosa como para recurrir a Bancos en riesgo de default o de deslocalización. El crowfunding era una opción a no descartar, pero para eso necesitaría de uno o más influencers que le echaran una mano en internet y del gadget apropiado. Que el tema fuera cool habría sido un buen asset. Y también que estuviera apoyado por un buen performer. Le habían explicado, en cursos diversos, que se puede vender muy mal paño si ha sido objeto del conveniente merchandising.
Sin embargo, lo que más le ocupaba como project manager era la posibilidad de networking. Sabía que, como dreamer, no iba a cumplir con su sueño si no conseguía reunir a más personas. Por eso un supermarket que incluyera personal shoppers le pareció una buena idea. Veremos si fracasa, porque, obviamente, eso implicaba embarcarse en una joint venture.
Pero, antes, algunos datos sobre esta millennial más bien peculiar (de niña fue objeto de bullying). Era algo friki. Sabía bien que un iPhone es un tipo de SmartPhone, y, por supuesto, sabía, por experiencia, que una cosa es un troll, otra un bot y otra un stalker. Usaba diligentemente la tablet con varias apps y llevaba diversos usb o pendrives mientras maquinaba maneras de explotar los big data.
En su health care personal, nunca había practicado el running. A lo más, algunos promenades para hacer shopping siguiendo lo que le indicaban determinados trending topics en el mundo de la fashion. Prefería el coche, los drive-in, y se seguía preguntando por qué lo que en México se señalizaba con un “Pare”, en su pueblo se escribía “Stop”.  Eso sí, del avión, temía el overbooking. Todo hay que decirlo, su alejamiento del mundo del sport le impedía saber qué era un hat trick en el fútbol, pero sí acudía regularmente a los centros de fitness, cosa necesaria dada su afición a los cupcakes. Finalmente, su torpe aliño indumentario, su look, no habría incluido nunca someterse a un lifting para parecerse a una celebrity, aunque fueran Ivanka o Melania Trump.
Sus mitos eran los counsels de las firmas de consulting con su acceso a las stock options, nada pues de jóvenes con mini-jobs. Sus programas favoritos eran los road shows, le gustaba Modern Family y Big Bang Theory.  Su entretenimiento fundamental consistía en orientarse en el mundo de las fake news y los hoaxes porque, con tendencias underground, nunca había descartado la posibilidad de jugar a ser hacker o, en todo caso, a descubrir invaders. Porque haberlos, haylos.
De momento, abrió un blog al que fue subiendo los posts con lo que quería afianzar su relato o su narrativa. Su performance no fue mala, comparativamente hablando, ya que consiguió numerosos followers con sus respectivos like, aunque, por decirlo todo, muchos eran fake, construidos por ella misma para darle empaque al blog. Incluso, previa coima, consiguió un premio al mejor blog empresarial del año. Y eso que la firma todavía no existía.
(No es broma. Es una constatación de cómo una lengua ha sido invadida por otra mientras se ha puesto en marcha una gran campaña, con “influencers” y todo, a favor del uso del valenciano/catalán, lengua propia, “Sempre teua. La teua llengua”)
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Obesidad mundial

La obesidad infantil, a escala mundial, se ha multiplicado por diez en los últimos cuarenta años, sobre todo en los países de renta baja. En los países de renta alta, aunque la tasa es muy elevada, hay algo de estabilidad. Estos son los datos que publica The Lancet.
Pasado a mapa, este es el mundo de la obesidad infantil (hay, como se ve, diferencias entre chicas -a la izquierda- y chicos -a la derecha del mapa-:


Y este el de la falta severa de peso:

Varios mundos, como se ve, y en ellos intervienen no solo factores económicos (por ejemplo, los Estados Unidos en el primer mapa) sino también culturales (por ejemplo, Argentina en ese mismo mapa). Probablemente, el sobrepeso en los países de renta alta está más difundido entre sus clases bajas que entre las altas. Es estilo de vida y tipo de alimentación (el alimento barato engorda más) que diferencia a "los de arriba" de "los de abajo" por encima de las diferencias de metabolismos entre países. En el segundo mapa, el caso de la boyante India en crecimiento económico contrasta con la presencia del infrapeso: no es que los indios "sean así", sino que la desigualdad afecta al alimento.

Decisiones irracionales

No hacía falta ser Nobel de Economía como Richard Thaler para saber que el modelo de "homo oeconomicus" que toma sus decisiones de manera racional puede ser muy útil para construir modelos econométricos publicables en revistas de reconocido prestigio, pero que no lo son para entender cómo funciona la gente real en contextos reales realmente existentes. Y eso se aplica a los directores y gerentes de grandes empresas y la gente del común (aunque la metodología del estudio me resulta sospechosa, no deja de ser interesante que se planteen cuestiones psicológicas y no solo ideológicas)
No tengo grandes simpatías para el grupo de Sala-i-Martin y sus compañeros economistas catalanes que trabajan en los Estados Unidos, pero entiendo que se equivocaran pronosticando que las empresas se quedarían en Cataluña si la cosa de la independencia se torcía. También entiendo que algunos políticos como Artur Mas mintieran al respecto: es su trabajo. 
Pero no vendrá mal reconocer el elemento no solo racional (el beneficio, los accionistas, el acceso a fuentes de dinero) sino también irracional en esta huida de empresas desde Cataluña hasta donde sea. Suena a pánico y el pánico no es racional y menos si se lo fomenta con decisiones "en diferido" que no se saben si ni, en su caso, cuándo se tomarán. Por eso no estaba en los limpios modelos de estos economistas "agingados".
(Añadido el 12: hay otras interpretaciones posibles de ese error de los "gringos": que les cegara la ideología. La ideología es inevitable incluso para las más asépticas elucubraciones econométricas)

martes, 10 de octubre de 2017

Ardor guerrero

Es difícil saber cuántas bombas estadounidenses han sido usadas el pasado año (bajo Obama), pero si bombardear es estar en guerra, los Estados Unidos están en guerra en siete países (Pakistán, Yemen, Somalía, Libia, Afganistán, Iraq y Siria) sin que los estadounidenses parezcan estar preocupados por ello. Ni tampoco por su extraordinario despliegue planetario.



No hay por qué extrañarse: muy pocos españoles son capaces de decir en cuántos países hay tropas españolas implicadas en acción directa, aunque no creo que practiquen el bombardeo como alternativa, que es lo que hacen los USA. Esta es la lista que proporciona el Ministerio de Defensa según mandato propio, de la UE o de la OTAN. Obviamente no son todas en pie de guerra, pero algunas de la OTAN (Irak, Afganistán) podrían serlo. Oficialmente, son todas en misión de paz, preventiva o de adiestramiento (España ocupa el puesto nº 11 en lo que se refiere a cantidad de tropas estadounidenses desplegadas en su territorio: 3.256 -ver fuente de los datos del despliegue-, aunque otros hablan de más de 7.000).



Entre las banderas que he visto estos días de exaltación nacionalista (españolista en este caso) colgadas en los balcones de mi pueblo hay una de la Legión: "Legionarios a luchar, legionarios a morir" aunque no dice dónde.
Una gran diferencia entre ambas situaciones y no solo en cuanto a potencia: el amor a las armas por mor de su Segunda Enmienda. Por suerte, en las Españas no se da esa difusión de armas en manos privadas más allá de las de los cazadores. Sería todavía más preocupante. 

lunes, 9 de octubre de 2017

Veremos el día 12

El anuncio del presidente Trump de una posible revisión del tratado con Irán tiene fecha: el 12 de octubre. Las consecuencias, desastrosas. Los procedimientos, dudosos: es un tratado entre Estados, no entre gobiernos, pero eso no parece disuadir al magnate acostumbrado a hacer su voluntad sin las cortapisas del imperio de la ley ni, mucho menos, del derecho internacional. Pero lo que se me escapa son los motivos. No me puedo creer que sea un gesto machista ("yo puedo más que tú") frente a Tillerson o, en general, frente al grupo, en la Casas Blanca, que intenta evitar el caos que podría provocar Trump, pero tampoco una sumisión adicional ante el gobierno de Israel, ahora que Arabia Saudita parece seguir acercándose a Irán. Habrá que ver qué dice el hombre en ese día. Y cómo reaccionan en la Unión Europea, que están por el tratado. De momento, el gobierno de Irán ya ha reaccionado y promete reacciones ante posibles nuevas sanciones.

domingo, 8 de octubre de 2017

Culto al pasado

Cada vez se encuentran más paralelismos entre el Brexit y el Catalexit: cómo se erró al convocar el referéndum creyendo que favorecería al convocante, cómo se mintió en la campaña del SÍ, cuáles fueron los resultados (aunque ahí, la ajustada victoria del SÍ en un caso no es comparable con su problemática victoria en el otro), y cómo, al día siguiente, algunas de las mentiras se vinieron abajo y algunos que habían votado SÍ comenzaron a tener dudas sobre lo acertado de tal decisión mientras los partidarios (mediante voto o mediante abstención) de lo contrario comenzaron a organizarse en defensa de sus intereses y no tanto de sus mitos, aunque también, tal vez siguiendo lo que Mariano Rajoy dijo al principio de la campaña sobre los 500 años de historia de España. Esta lectura de The Guardian puede resultar sugestiva.
El uso del pasado (la historia, convenientemente torturada, siempre acaba confesando lo que quiere el torturador) también ha sido un elemento común y, por lo visto, la memoria (histórica) es uno de los elementos que, convenientemente manipulados, añade entusiasmo a los diversos "exit" que se están dando en Europa, impidiendo, de paso, que se afronten los problemas inmediatos, urgentes e importantes, en buena parte aumentados por las políticas de austeridad de estos últimos años (cosa particularmente importante en la Cataluña que presidió Artur Mas, de la entonces C.D.C. neoliberal y ahora PDeCAT secesionista). De partidos a partidas, que diría Amando de Miguel.
Comprendo que haya mucha gente que lo tiene claro en una dirección u otra. Pero me ha resultado significativo este párrafo del artículo que cito y que muestra, por un lado, la cuestión del pasado y, por otro, que las cosas no están tan claras:
The best justification for what is happening is that these inflated memories are but froth on a deeper and natural yearning of every subnational, culturally united minority to enjoy civic self-determination. The worst interpretation is to see Catalonia as an expression of a destructive populist appeal to its citizens’ worst instincts – puffed-up hatred of the other, driven by false grievances and impossible hopes – while cloaking those unappetising instincts in the language of self-government and democracy.
Tengo amigos catalanes en una y otra opción, una curiosa situación de "equidistancia" agravada por mi deformación profesional actuando como notario y no como activista.
(Vargas Llosa, en su intervención en una manifestación unionista en Barcelona, también ha recurrido a lo de los 500 años
Y siguen las dudas sobre los datos y las fotos de heridos por la violencia policial. Pero también se siguen usando como argumento legitimador de la independencia
Más un artículo de Varoufakis sobre la crisis española, es decir, la cuestión catalana, como oportunidad para la Unión Europea debatiéndose entre la austeridad y el nacionalismo localista. Y con puntos interesantes sobre las causas no-locales: In any systemic crisis, the combination of austerity for the many, socialism for bankers, and strangulation of local democracy creates the hopelessness and discontent that are nationalism’s oxygen)

viernes, 6 de octubre de 2017

El día después

Es voz casi común sobre la situación catalana que la sobre-reacción de policía y guardia civil (y, todo hay que decirlo, la sub-reacción de los Mossos) ha tenido que ver con el triunfo del SÍ, sea cual haya sido el resultado objetivo de la consulta, ya que se ha convertido en una legitimación de la independencia. Cierto también que hay dudas sobre la extensión de esa sobre-reacción, sobre todo sabiendo cómo han sido manipuladas algunas fotos (como la que acompaña a este texto de hace unos días), pero el caso es que, en este asunto, se sigue yendo a toda velocidad aunque no se sepa bien hacia dónde. Discutir sobre el SÍ o sobre el NO sin discutir los posibles efectos de cada uno de los escenarios, muestra una de las debilidades de este tipo de consultas, como ya fue con el Brexit, también en lo que respecta a sus respectivos nacionalismos. Como el dinero es lo primero que huye en un naufragio, este es el caso del Banco Sabadell (su nombre viene de una ciudad catalana) que deja su sede social en Barcelona (aunque no su sede operativa) para trasladarla a Alicante, en el edificio que fue de una Caja de Ahorros que compró por un euro (a la Caja, no solo al edificio). El suelto del Financial Times que cito, también incluye indicaciones sobre la preguntas que pueden estar haciéndose los inversores y sobre la posición del sector anticapitalista dentro de la heterogénea reunión de independentistas (neoliberales, reformistas y anticapitalistas). De momento, las acciones de dicho banco cayeron con el resultado del referéndum y han subido con el anuncio del cambio de sede. Así es el dinero.

jueves, 5 de octubre de 2017

Felices e infelices




Esto dicen los españolitos encuestados sobre su felicidad

Tabla 26











Tabla 27

No te puedes fiar de lo que responde la gente a un cuestionario. Véanse, si no, estas dos tablas tomadas del Centro de Investigaciones Sociológicas, barómetro de septiembre.  La 26, cómo cree el entrevistado que están sus compatriotas en lo que respecta a la felicidad. Como se ve, hay pocos que creen que sus paisanos son muy felices o completamente felices (la moda está en el 5, la media el 6). 
Sin embargo, en la tabla 27 aparece lo que los entrevistados dicen de sí mismos: 18 por ciento muy feliz y 15 por ciento completamente feliz (la moda está en el 8, la media el 7). 
Se admiten suposiciones. Por ejemplo, que los encuestados mienten sobre sí mismos y no van a reconocer delante de un extraño que andan un tanto fastidiados esos días. Pero también puede ser que los entrevistados no tengan mucha idea de lo que viven los demás. O, sencillamente, que el entrevistado clasifique cada una de esas preguntas en un campo diferente en lo que se refiere a la felicidad: uno puede estar contento y feliz, pero ver lo que dicen los periódicos y presentan las televisiones y concluir que la cosa anda mal (violencia, delincuencia, inseguridad y demás espectáculos poco relacionados con la felicidad) y aunque a uno le vaya bien (por suerte, dirá), lo lógico es que a los demás les vaya mal: uno no ve afectada su felicidad por esas cosas que ve en la tele. Incluso se la aumenta porque compara su situación con la que supone es la que si está viendo es porque está pasando.  No se excluye que ninguna de las dos tablas sean de fiar.




miércoles, 4 de octubre de 2017

Aunque no venga a cuento

Algunos problemas actuales se presentan de manera muy confusa. “Incertidumbre caótica” ha titulado Immanuel Wallerstein su “Comentario” del 15 de septiembre pasado. ¿Qué hacer entonces? Se me ocurren, entre las muchas posibilidades, dos trucos frecuentes: una, reducir la incertidumbre recurriendo a una cita erudita de reconocido prestigio (y yo he comenzado con una de ellas que, si se lee, se verá que se aplica, pero muy relativamente) que nos lo aclara todo y, dos, recurrir a trucos retóricos que tranquilicen al personal y añadan acatamiento hacia el que usa tales trucos.
Una primera solución se presenta, por ejemplo, cuando se usa una frase rotunda de un personaje importante. Podría ser esta: "Patriotismo es cuando el amor por tu propio pueblo es lo primero; nacionalismo, cuando el odio por los demás es lo primero" (Charles de Gaulle). El truco consiste, cuando hay enfrentamiento, en atribuirse el patriotismo a uno mismo y el nacionalismo a los contrarios, dando por supuesto que tanto uno como otro tienen “algo” a que oponerse. Pero hay problemas. El menos importante es el del autor de tal sentencia, aunque parece que esa frase no se consigue localizar en los escritos del tal personaje. El más importante es la credibilidad que merece ese autor como fuente de superación de la incertidumbre. Como bien saben algunos buenos amigos pied-noirs, de Gaulle les mintió cuando prometió que Argelia seguiría siendo francesa. Constatable. Tal vez no sea el argumento más de fondo: para mí, es que por muy rotunda que sea una frase, es preciso disponer de criterios para saber si las cosas son así o no. Y este es el caso: uno puede definir patriotismo y nacionalismo como mejor le convenga. Por supuesto, los académicos, más o menos intelectuales orgánicos de los políticos, defenderán ardorosamente su propia definición, sin que por eso haya que creer que la realidad les obedece, mucho menos si la definición va acompañada por una valoración como es el caso (patriotismo propio bueno, nacionalismo ajeno malo). Si es usted españolista o catalanista, haga este sencillo ejercicio mental: llame patriotas a los contrarios y nacionalistas a los propios y analice sus propias reacciones. Mala cosa sería si no pudiese.
Vaya otra frase célebre, esta vez de Ortega y Gasset y con origen conocido (La rebelión de las masas): "Esta costumbre de hablar a la Humanidad, que es la forma más sublime de la demagogia, fue adoptada hacia 1750 por intelectuales descarriados, ignorantes de sus propios límites y que siendo por su oficio, los hombres del decir, del logos, han usado de él sin respeto ni precauciones, sin darse cuenta de que la palabra es un sacramento de muy delicada administración”. El truco, aquí, consiste en hablar “en nombre de” (y efectivamente hay muchas posibilidades) dirigiéndose al mundo mundial. ¿En nombre de qué? Pues se puede hablar en nombre de la nación, de la patria, de la gente, del pueblo, del país, de la clase obrera, del interés general, hasta de “la raza”. El ejercicio, ahora, es estadístico y el ejemplo inmediato es el de los nacionalistas (catalanistas o españolistas, no hace al caso) que hablan en nombre de La Nación (abundancia de mayúsculas, como si fuera el nombre de un periódico argentino) cuando, en realidad, no tienen ni, quizás, pueden tener detrás a la totalidad de habitantes de tal supuesta entidad. La Cataluña de sus nacionalistas no incluye a “todo aquel que vive y trabaja en Cataluña” (como lo definía Jordi Pujol cuando era Honorable). Tampoco la España de los españolistas incluye a todos sus empadronados (que se lo digan a los secesionistas varios que pueblan la Península y que han seguido con mucho interés los avatares de este “proceso” catalán).
Es normal (en el sentido de “lo más frecuente”) que los políticos se presenten como representantes de una totalidad, más o menos inventada. Cierto que, en la mejor de las hipótesis, tienen a sus votantes para probarlo, pero eso demuestra automáticamente que no representan a la totalidad ni siquiera en el caso de que lleguen a tener poder de decisión. Evidentemente, los dictadores no tienen que someterse a esa penosa estadística de saberse representantes de solo una parte. Los dictadores pueden tranquilamente presentarse como encarnación de ese todo, sea el que sea según convenga.
Por parte de los representados, patriotas o nacionalistas, nos queda la tarea de someter a revisión esas pretensiones de los demócratas, precisamente para que no dejen de serlo y, representando al “todo”, se conviertan en dictadores. Ejemplos no faltan. Ni riesgos tampoco.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Sobre textos de famosos que los tales famosos nunca escribieron, algunos ejemplo aquí partiendo del caso de la directora de cine Coixet que niega haber escrito el texto que me llegó por tres conductos diferentes atribuyéndolo a esa directora)