martes, 12 de septiembre de 2017

Nuevas épocas

Ayer, además de la Diada en Barcelona y sus posibles secuelas, fue el aniversario de dos hechos de los que es fácil decir que significaron un cambio de época aunque no necesariamente lo causaron.
El primero son los atentados en los Estados Unidos en 2001 en varios lugares, no solo en Nueva York, aunque las imágenes mandan. Después de eso, el terrorismo internacional (y alguno nacional) cambió de forma notable. La "nueva era" la ve el Newsweek. Eso sí, podrían tardar todavía 18 años en tener una sentencia para el presunto "arquitecto" de tal barbaridad.
Pero el anterior fue Pinochet, en golpe de Estado que había sido instigado por la CIA siguiendo órdenes de 1970 por parte del presidente Nixon, golpe que se se produjo en 1973 y que todavía resuena. Los detalles de aquella intervención extranjera están ahora documentados por textos publicados del gobierno de los Estados Unidos, recogidos por el National Security Archive. No fue la primera intervención de ese tipo (tienen razón los venezolanos que piensan que de facto ad posse valet illatio, si ya ya sucedido antes es que ahora es posible). Pero fue la que marcó un antes y un después en América Latina, aunque la Operación Cóndor haya sido, probablemente, mucho más significativa, pero menos visible (si se me permite la frivolidad, como reducirlo todo a las Torres Gemelas olvidando el Pentágono en Virginia y Shanksville en Pensilvania).
¿Cambio de época? Creo que hay que darle la razón al expresidente ecuatoriano Rafael Correa: no, se trata de una época de cambios. Aunque después de revisar los procesos que llevan a la desaparición de un grupo terrorista, la conclusión a la que se llega es que si no se responde a las causas que los producen (y eso resulta harto difícil si no imposible o impracticable) el terrorismo ha llegado para quedarse.

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