jueves, 7 de septiembre de 2017

De Wall Street a Silicon Valley

La búsqueda del control puede tener varios caminos. Una, a medio palazo, es la de controlar lo que se produce en el campo de la investigación y, en general, de las ciencias. Lo están haciendo. Otra, más inmediata, es la de controlar el poder político. Dicen que ya son poder en Washington en general y en la Casa Blanca en particular. Por lo menos, tienen una creciente influencia.
En ese contexto, puede leerse esta noticia reciente y que, además, tiene final feliz. La policía vasca impidió el suicidio de una niña gracias a que vieron en las redes sociales que había una repetición de la "ballena azul". Mi pregunta, después de haber leído 1984 y ver las andanzas del Gran Hermano ("Big Brother is watching you" y no solo en la patria del ingsoc, los Estados Unidos) es muy sencilla: qué buscaba la policía autonómica en las redes sociales como para encontrar lo que encontró, cómo lo buscaba y desde cuándo lo buscaba y con permiso de quién.
Volviendo a los Estados Unidos, cito:
In No Place to Hide: Edward Snowden, the NSA, and the U.S. Surveillance State (2014), journalist Glenn Greenwald compares his present day subject to Nineteen Eighty-Four. “[B]oth rely on the existence of a technological system with the capacity to monitor every citizen’s actions and words,” in which because “the state had the capability to watch them at any time,” it was “the uncertainty and possibility of ubiquitous surveillance that served to keep everyone in line”.
"Un sistema capaz de monitorear las acciones y palabras de cada uno de sus ciudadanos". Eso es control. Afortunadamente, todavía no se ha llegado a la omnipotencia ni, siendo humanos, es decir, no divinos, lo van a conseguir alguna vez. Pero cuando se hace "por un buen fin", por lo visto recibe una buena dosis de comprensión y perdón. Ejemplo evidente: el sistema policial del estado español (es decir, tanto el de Madrid como el de Barcelona) que "monitorearon" y recibieron "monitoreos" ajenos sobre posibles atentados terroristas, pero que, "por suerte", mataron sin más a los sospechosos, lo cual les hizo dignos de la admiración y respeto de los ciudadanos. El control siempre pide una dosis, aunque sea pequeña, de violencia. Al fin y al cabo ya es en sí una forma de violencia. No física, pero violencia.
(Añadido el 9: los medios para piratear el móvil o el ordenador de tu pareja o de tus hijos o de tu empleado o jefe ya están a la venta. Democratizados)

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