viernes, 8 de septiembre de 2017

Contra los musulmanes

Hay datos que reducen un poco esa idea de que existe una conspiración musulmana internacional para acabar con la cultura occidental (la tal cultura sería una excelente idea, según decía Gandhi, y se ha citado tantas veces).
Hay varios casos interesantes de persecución de minorías musulmanas, mucho peor que cualquiera de las que se producen en la Europa de la tolerancia y la libertad.
Ya cité el de República Centroafricana, donde son las milicias cristianas las que persiguen a muerte a los musulmanes. Era en 2013. Y este año también han sido noticia, en particular por la defensa de los musulmanes que ha hecho el obispo español Aguirre.
El caso más extremo es el de los rohingyas, musulmanes, en Birmania-Mianmar, cuya persecución ha sido fomentada desde el budismo y tiene el apoyo  o por lo menos el silencio cómplice de una premio Nobel. Supe de ellos gracias a Cristina de Middel, en 2009, en una conversación al margen de su trabajo en aquel momento. Ahora me asombro de que Israel venda armas a los que matan a musulmanes. Eso sí: el acuerdo militar hispano-saudí es secreto (¿Arabia? ¿Al Qaeda?).
Contra facta non sunt argumenta, pero los hechos son confusos.
Y es que muchas veces no estamos hablando de grupos religiosos (es decir, que se caracterizan por practicar, a distintos niveles, una religión) sino de grupos sociales (es decir, grupos situados "arriba" o "abajo"). La etiqueta de la religión se usa para fines de manipulación, parece.
(Añadido el 17: detalles sumamente interesantes sobre la persecución y genocidio de los rohingyás en Mianmar-Birmania. No parece que lo que esté en juego sea precisamente la religión)

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