domingo, 2 de julio de 2017

Revuelta en los márgenes

Paul Rogers publica un interesante artículo sobre qué puede suponer para el DAESH (al que se refiere como Estado Islámico, IS) su derrota territorial, es decir, la pérdida del "califato".
Tomo nota de uno de sus efectos, a saber, la proliferación de ataques en "occidente".
These attacks have three aims. One is demonstrating that IS remains a significant part of the response to what is seen as the western threat to Islam, and another is to show revenge and a capacity for retaliation against the perpetrators of the air assault in Iraq and Syria. Most important, though, is the intention of damaging community relations and catalysing Islamophobia and anti-Muslim bigotry. The aim is to polarise, destabilise and damage western societies by inciting inter-communal violence.
Tiene sentido, en efecto, que pretendan mostrar que siguen activos dando respuestas a las amenazas de "occidente" al Islam, que pueden vengar los ataques aéreos (muertos civiles incluidos) en Irak y Siria y que pueden seguir promoviendo la islamofobia, polarizando las sociedades "occidentales" (y consiguiendo, además, nuevos adeptos gracias precisamente a esa islamofobia generada en parte por las acciones del DAESH que provocan a nuevos yihadistas).
El artículo termina algo ominoso:
As IS loses its caliphate it is making the transition to a guerrilla insurgency in Iraq and Syria, is escalating its attempts to damage social cohesion in western states and it is doing what it can to spread the message and gather supporters across the Global South.
Transición del califato a la guerrilla, deterioro de la cohesión social en los estados "occidentales" y, y difusión de su mensaje y búsqueda de apoyos en el Sur Global.
Pero hay más, y este es el párrafo final:
While most of the focus is on IS and a presumed problem with Islam, it is worth noting that neo-Maoist movements persist, not least with the Naxalite rebellion in India. Perhaps the wise conclusion has to be that IS, the Naxalites, Boko Haram and others should all be seen as examples of an evolving era of revolts from the margins, revolts that may simply not be amenable to control and suppression by military action.
El problema de este tipo de violencia no es solo del DAESH. Hay más y, como en este caso, pretender suprimirlos únicamente mediante la acción militar no parece que vaya a tener éxito.
De todos modos, mi problema es la financiación. Las guerras son costosas. Las guerrillas no tanto. Pero hace falta dinero para llevarlas a cabo (armamento, munición, avituallamiento, logística, información, trasporte...). En los tiempos de la Guerra Fría era más fácil: si yo estaba contra "estos", los "otros" me ayudarían de mil maneras (con efectivos incluso, llamados asesores) y si estaba con los "otros", "estos" serían los que me ayudaban. Ahora ¿quién ayuda a quién? ¿Solo los pretoleros de mayoría musulmana? Demasiado fácil.

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