lunes, 10 de julio de 2017

Otra vez con el macho-alfa

Harold James cita a Theresa May en la conferencia de su Partido Conservador el pasado octubre:
“If you believe you’re a citizen of the world, you’re a citizen of nowhere. You don’t understand what the very word ‘citizenship’ means.”
Los que se creen ciudadanos del mundo, son ciudadanos de ninguna parte. Basta entender qué significa "ciudadano" para estar de acuerdo, vino a decir. 
Lo cita como una anécdota representativa de la decadencia del universalismo en la política y, por tanto, del auge del nacionalismo (sea de entidades estatales como de entidades sub-estatales). Digamos que esta fragmentación del sistema internacional corre pareja con la caída del liderazgo estadounidense y, dice, muestra la necesidad de un nuevo líder que lo sustituya, con Alemania y la China presentándose como alternativas. Viejo tema, a fe mía (tendría que hacer una recolección de los artículos que he publicado en los últimos 15 años, pero me da pereza).
No parece necesario que haya un macho-alfa en el sistema mundial. Incluso, visto lo visto, no es algo deseable. Tampoco lo es un mundo orwelliano a tres bandas, con cada uno de sus miembros complotando para, de acuerdo con un segundo, hundir al tercero. Pero un mundo heptapolar (como lo llamó Jalife-Rahme) no es tan mala idea. Mucho más estable, mucho más libre, mucho más pacífico.

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