sábado, 29 de julio de 2017

Los Nuevos Optimistas

El doctor Pangloss, personaje del Cándido de Voltaire, afirmaba que "vivimos en el mejor de los mundos", tal vez siguiendo o caricaturizando a Leibnitz.
Aquí puede leerse un buen artículo en el que, sin citarlo, se describen las propuestas de los llamados Nuevos Optimistas que insisten en que el mundo ha mejorado muchísimo, por lo menos en los últimos 200 años: aumento de la esperanza de vida, reducción de la pobreza y cosas por el estilo. 
Para mí, que tampoco soy panglossiano, el problema es otro. Primero, saber si la tendencia se va a mantener indefinidamente y llegaremos al Paraíso. Es decir, igual que se establece una tendencia secular, saber si se puede extrapolar hacia el futuro, sin vueltas atrás ni catástrofes medioambientales que rompan la tendencia y a lo bestia. Pero, sobre todo, saber si con ese optimismo nos evitamos la molesta tarea de reconocer que hay cosas ahora que están mal (puedo aceptar que están menos mal que antes, pero eso no significa que estén bien). Guerras económicas y militares con bajas innecesarias, por ejemplo, son cosas que están mal. Masacres o terrorismo (de Estado, subestatal, internacional) son cosas que están mal y que podrían evitarse si fuéramos mínimamente racionales y no nos dedicáramos a decir que "vivimos en el peor de los mundos posibles" o "en el mejor de los mundos posibles". Porque esa cuestión puede entretener a escribidores varios, pero lo que habría que saber es si el mundo que tenemos tiene fallos que podrían solucionarse. Discutir si son galgos o son podencos ya se sabe cómo termina. En todo caso, quedarse en el "vivimos en el mejor de los mundos posibles" evita la enojosa tarea de intentar mejorarlo, lo cual no pone en duda la validez de los datos de los Nuevos Optimistas, sino que avisa de su posible uso ideológico ultra-conservador.

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