jueves, 6 de julio de 2017

La parte y el todo

El prejuicio nace o se expresa cuando se atribuye al conjunto de un grupo lo que es observable (¡o imaginable!, que ahí la proyección funciona a toda máquina) en algunos de sus miembros. Varios casos.
En una organización a la que pertenezco ha habido comportamientos realmente rechazables por parte de sus autoridades y de algunos miembros. La opción ha sido o no hacer nada o darse de baja todo nuestro grupo en la organización o mostrar el rechazo hacia dichos comportamientos sin por ello dejar la organización. La votación en el grupo ha dado la unanimidad a esta última posibilidad.
Uno de los argumentos ha sido, por parte de miembros de reconocida pertenencia a la Iglesia Católica, precisamente el de los comportamientos rechazables en dicha Iglesia, pero que no pueden atribuirse al conjunto de la organización católica. Todavía no se había producido la noticia sobre una orgía homosexual en un apartamento varticano perteneciente a la Congregación de la Fe (supongo que es el antiguo Santo Oficio). Lo de un cardenal australiano, con puesto relevante en el Vaticano e implicado en casos de pederastia, había sido el caso anterior. A mi amigo, el comportamiento de algunos miembros de su religión no implicaba un juicio sobre el conjunto de dicha religión.
Sin embargo, es frecuente que se achaque al Islam, en su conjunto, lo que son comportamientos rechazables de algunos de los adscritos a tal religión, en particular los de los yihadistas practicantes del terrorismo.
En los tres casos que cito, el prejuicio lleva a atribuir al todo lo que es de una parte y, además, a buscar argumentos de todo tipo para "demostrar" que esa parte actúa como actúa precisamente porque es integrante del todo, que es el que determina el comportamiento de la parte. Se recurre a lecturas sesgadas de los textos sagrados, a la atribución de determinados prejuicios (misoginia, por ejemplo, en el clero que termina expresando su sexualidad por otros conductos) al conjunto, al "sentido común" y a lo que haga falta con tal de legitimar ese error de juicio que consiste en atribuir al todo lo que es propio de una parte, sea o no mayoritaria.
(Recuerdo un caso que tuve de prejuicio contra los gitanos que se basaba en las molestias que algunos de ellos habían ocasionado al interfecto. Se curó invitándole a una fiesta con mis primos gitanos para que viera que no todos eran como los que habían querido molestarle en su camino hacia el polideportivo del pueblo)

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