sábado, 15 de julio de 2017

Desigualdad real

Los datos que se usan para medir la desigualdad (económica) tienen muchos problemas. El más evidente es el de la accesibilidad por los dos extremos del sistema: lo que, con Braudel, se viene llamando "economía capitalista" (el 1% o, para afinar más, el 0,1% superior en riqueza e ingresos) y lo que sucede en el otro extremo, en la economía "material" del trueque, el autoabastecimiento, economía doméstica y economía sumergida.
Hay intentos de "medir" el peso de lo que está sucediendo en la cima de estas sociedades cuando se introducen datos de los llamados Papeles de Panamá, HSBC Papers y diversas amnistías fiscales producidas en Europa (sí, españolitos, también las ha habido en otros países y a favor, obviamente, del mismo estrato social). En general y en el caso más detallado de los países escandinavos, serios y formales donde los haya, la "economía (con perdón) sumergida" real de los más ricos (especialistas en fuga de capitales y evasión fiscal) muestra un mayor aumento de la desigualdad que el que se obtiene con los datos habituales de renta e ingresos. 
Nunca tendremos datos completos ni podremos construir un mapa a escala 1:1, pero estos estudios sugieren una visión de estas sociedades mucho más interesante que la convencional, que ya se las traía. Por ejemplo, relativiza la alegría de los políticos que anuncian una mejora de la economía sin entrar en el espinoso tema de la desigualdad en su reparto. Por supuesto que nadie evade lo que no tiene.

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