domingo, 23 de julio de 2017

Capitalismo de amiguetes o amiguismo

Ya me he referido, aunque de pasada, a la etiqueta de "capitalismo de amiguetes" para clasificar al actual sistema en que vivimos. Tal vez lo ha sido siempre, pero no me voy a poner en historiador sino en notario: levanto acta de la multiplicación de casos (la punta del iceberg, probablemente, y fruto, probablemente, de peleas en la cumbre) en los que los "amiguetes" se reparten el botín de arcas públicas, bancos y grandes empresas. Todo queda entre amigos, compañeros del club de golf, visitantes del mismo prostíbulo, clientes de los mismos restaurantes, colegas de caza y pesca. No es solo cuestión de auto-adjudicaciones de sustanciosos salarios al margen del mítico mercado, sobre todo cuando se sabe que la empresa se está hundiendo. Es, sobre todo, los acuerdos "entre caballeros" para contratar en lo que Braudel llamaba "economía capitalista" o, sencillamente, en lo que se está llamando corrupción. Funcionarios públicos y empresarios privados intercambiando favores. No hace falta que se produzca en la cúpula.
Ahora hay quien va más allá. Ahora hay quien dice que si la Guerra Fría fue entre capitalismo y comunismo (cosa que dudo: fue entre dos potencias que querían la hegemonía mundial, o sea, USA y URSS), el triunfador no fue el capitalismo con un franquista "la guerra ha terminado. Hemos vencido" que es lo que vino a decir Fukuyama con su Fin de la Historia. La victoria fue para el "amiguismo" , un sistema que va más allá del capitalismo y el comunismo. Cuestión de nombres, tal vez. Cosas de académicos que tienen que haber acuñado un término para poder pasar a la Historia. Pero sí parece que si no miramos "hacia arriba", no vamos a entender qué está pasando y no es en el "mercado" ni en la "economía material" alternativa. Pero, por lo menos, reconozcamos que el rey está desnudo. Algo es algo.

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