viernes, 21 de julio de 2017

American dream

El sueño americano (estadounidense) no acaba de cumplirse: la desigualdad no solo aumenta sino que va a aumentar todavía más. Que aumenta, se ve simplemente comparando el salario de los altos ejecutivos con el salario de los bajos currantes. La proporción, que fue de 20 a 1, es ahora de más de 300 a 1 o de 270 a 1 según otros cálculos. Y es obvio que los salarios no se establecen siguiendo las reglas del libre mercado (esa mitología de infinitos ofertantes, infinitos demandantes, con información completa y con libertad de elección). Es poder, no oferta y demanda, para autoadjudicarse salarios, stock options, jubilaciones, tarjetas de crédito a cargo de la empresa, bonus, dietas.
Pero es que eso de la desigualdad se puede organizar desde los gobiernos (que sí intervienen, solo que ahora ya no mienten diciendo aquello de "menos estado, más mercado"). Se reducen los impuestos de los más ricos y se reduce el gasto en sanidad y educación públicos y ya está: los Estados Unidos, que ya están "bien" situados en la lista de países industrializados en lo que se refiere a elevada desigualdad (se trata del país más rico y el más desigual, según cuenta Fortune), lo estarán "mejor" gracias a estas políticas que incluye el hecho del debilitamiento de los sindicatos.
(Añadido el 22: para el Chinese dream, un documentado estudio digno de ser visto. Porque se supone que la China sigue siendo un país comunista, es decir, igualitarista a ultranza, o estatalista, o anti-propiedad privada, o anti-burguesía. Yo qué sé)

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