martes, 6 de junio de 2017

Socialdemocracia y sindicatos

Interesante artículo relacionando la decadencia de la socialdemocracia europea con los problemas que tienen los sindicatos en el mismo entorno. Históricamente, nacieron juntos. Incluso uno nació del otro. Sí podría ser que ahora estuvieran enfermos de la misma enfermedad. Pero, cuál.
El hecho es que los sindicatos ya no son lo que eran (al margen de algún que otro asuntillo de corrupción también en su interior y en sus cúpulas). Probablemente porque sus supuestos representados ya no son los que eran ni lo que eran. 
A eso se añade la "férrea ley de la oligarquía" (término que se acuñó Michels para referirse a los problemas de los sindicatos entre finales del XIX y principios del XX, en vísperas de crisis y guerras europeas), es decir, la tendencia de estas organizaciones a dedicar más tiempo a mantener la organización y pelear por el poder interno que a luchar por los objetivos fundacionales.
Sobre los representados, ya no queda ni el nombre y se discute si son proletariado, obreros, asalariados, "los de abajo", precariado y muchos más nombres que ahora no me vienen a la cabeza. Desgraciadamente, al margen de terminología, los intereses de los que tienen empleo fijo no coinciden con los que no lo tienen, al tiempo que resulta fácil dividirlos en locales e inmigrantes ("que vienen a robarnos nuestros empleos" y a violar a nuestras mujeres en las fiestas masivas).
Los representables por los sindicatos nunca fueron homogéneos. Según El Capital, tal vez sí. Pero según El 18 Brumario de Luis Bonaparte, ya no tanto. Y la realidad se encargaba de mostrar muchas diferencias fácilmente manipulables o, sin tal necesidad, que llevaban a divergencias tácticas importantes. De todas formas, ahora son todavía más heterogéneos y más en contextos de clases medias menguantes o temiendo serlo.
Pero a la hora de plataformas reivindicativas (reformistas, por supuesto), los sindicatos acaban teniendo los mismos problemas que los partidos socialdemócratas: que si juegan según las reglas del juego global llamado capitalismo, pierden; pero si pretenden jugar según otras reglas, sencillamente se convierten en todavía más irrelevantes de puro marginal.
En esas estamos. 

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