lunes, 26 de junio de 2017

Razonable no es probable

Hace un par de años, en una sesión del curso de verano de la Universitat Internacional de la Pau, en Sant Cugat, Barcelona, me habían propuesto el tema de las identidades que unen y las que matan. Acepté. Pero evité cuidadosamente entrar en el contencioso catalán... hasta que llegó el coloquio (que, con la conferencia, puede verse aquí -hablé en castellano-)  y me lo preguntaron directamente. Contesté que era partidario de un referéndum, pero que, si yo fuera catalán y pudiera votar en él, votaría contra la independencia que juzgaba contraria a sus intereses mayoritarios.
Ahorra la Agencia EFE me pone en la pista de un editorial del New York Times que el gobierno catalán estaría utilizando como argumento para que el gobierno de Madrid acepte la convocatoria unilateral de un referéndum de independencia para el 1º de octubre, fecha histórica española por cierto.
Me siento incómodo por haber coincidido avant la lettre con dicho editorial en ese punto (no en todos, no se vaya a creer), que termina diciendo:
The best outcome for Spain would be to permit the referendum, and for Catalan voters to reject independence — as voters in Quebec and Scotland have done. Otherwise, Madrid’s intransigence will only inflame Catalan frustrations.
Pero ese era mi argumento: referéndum sí (la Constitución se puede cambiar como ya se ha hecho un par de veces con anterioridad y, por ejemplo, definir de otro modo la soberanía, que no es una "cosa" sino el resultado de una ley), independencia no (no es en interés de los catalanes, aunque sí de una parte de la élite política cuya lógica es la del poder -qué otra si no-). Oponerse al referéndum (por los medios que sean) solo "inflama las frustraciones catalanas" como dice el NYT. Pues eso: algo tan razonable que hasta el NYT entiende (y yo entendí) que no va a ser lo más probable. Por más que se eche toda la culpa de la situación a la cerrazón del gobierno catalán, no se puede descartar la igualmente extrema cerrazón del gobierno español. No es tanto catalanismo frente a españolismo, sino enfrentamiento de dos agendas para conseguir votos en las siguientes elecciones, al tiempo que se lleva adelante una determinada agenda. Nacionalista, sí. Pero por ambas partes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario