miércoles, 28 de junio de 2017

Pronunciarse sobre Venezuela

Primero fue, desde dentro, un llamado para detener la violencia en el país. Lo firmaban activistas, sindicalistas, ex-ministros y ex-dirigentes de la oposición. Después vino el Llamado internacional urgente a detener la escalada de violencia en Venezuela”. Los firmantes eran un grupo más amplio junto a los venezolanos: latinoamericanos, pero también europeos. Estaban de acuerdo en la necesidad que expresaban los anteriores de acabar con el enfrentamiento físico. A principios de junio, otro manifiesto, con base geográfica mucho más amplia, “¡Con la revolución bolivariana por siempre! ¿Quién acusará a los acusadores?”, en evidente respuesta a los anteriores, supuestos “acusadores”. Junto a ellos, ha habido una notable abundancia de artículos tomando posición en una u otra de las direcciones, con las habituales acusaciones mutuas y los inevitables juicios de intención que más reflejan las intenciones de quien los hace que la de los supuestos objetos de tal juicio.
Confieso mi interés personal por el asunto ya que tengo amigos y conocidos entre los firmantes de estas dos últimas cartas. Pero también interés en la medida en que Venezuela se ha convertido en un caso digno de ser estudiado en las facultades de ciencias de la información (al margen de la mala utilización que se hace del asunto en España, muchas veces por pura mala fe y sin excesiva preocupación por conocer los hechos), pero, sobre todo, porque el país se ha convertido en un “paradigma” de rebeldía frente al imperio. De hecho, directa o indirectamente, hay referencias en estos textos a los manejos de la CIA, su organización de golpes de estado y hasta de invasiones, el interés por el petróleo venezolano por parte del “imperio”, los antecedentes chilenos con Allende y muchas cosas más. Pero los diagnósticos no quedan claros para el extranjero que los lee en la distancia física. A mi juicio, hay cosas que faltan. Por partes.
En los viejos tiempos, algo más machistas que los presentes, la cuestión obligada ante un asunto complicado era cherchez la femme, busquen a la mujer. Ahora la cosa es distinta y hay que ir al cherchez le pétrole, qué pinta el petróleo en todo esto. Pues bien, Venezuela es el tercer país del que los Estados Unidos importa petróleo. Son datos de 2016 de la U.S. Energy Information Administration que significan que, a la hora de proporcionar petróleo a los Estados Unidos, Venezuela va detrás de Canadá y de Arabia Saudita (los dos primeros), pero que ha adelantado a México aunque por poco, que ha caído al cuarto lugar, o a Colombia que está en el quinto. No veo qué interés pueda tener el “imperio” de conquistar a su tercer proveedor y no a su cuarto.
Pero es que hay más: se trata de CITGO, empresa filial de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), empresa esta estatal, por supuesto. Citgo habría donado 500.000 dólares estadounidenses a la ceremonia de toma de posesión de Donald Trump. El dato es contrastable en página 21 del Report of Donations Accepted For Inaugural Committee. Bonita forma de luchar contra el imperio que, obviamente, personificó un episodio de “el imperio contraataca”.
Este episodio de “contraataque” fue recogido por el Wall Street Journal y retransmitido por la CNN: Goldman Sachs habría comprado bonos del gobierno venezolano salvándolo del “default” con gran irritación por parte de los opositores venezolanos. Tal vez convenga recordar que Goldman Sachs tiene a ex-empleados suyos no solo en el gobierno de Trump. Lo que cuenta es que no queda claro el papel de los Estados Unidos en el boicot a Venezuela cuando se ayuda a su gobierno de esta forma tan evidente. Todo hay que decirlo, el negocio de Goldman Sachs ha sido redondo, aunque para ello haya tenido que enfadar a los que supuestamente apoya su gobierno. Agradecidos tal vez.
Ha habido muchos diagnósticos. Aquí mismo ya recogí algunos a propósito de la mediación. Pero quiero acabar con una cita de François Houtart. Fue de las últimas cosas que escribió antes de su reciente muerte y después de visitar Venezuela. Se refería a las dificultades de la vida cotidiana que “provienen seguramente del boicot y de la especulación de parte del capital local y del imperialismo, pero también de procesos ordinarios en periodos de escasez: mercado negro, acaparamiento de productos, cambios de producción en función de la ley del mercado, usura de los intermediarios, pero también de la corrupción de agentes del Estado”.
Curiosamente las cartas abiertas que he citado subrayan unos aspectos u otros, pero callan sobre aquel papel del “imperio”.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Sobre los asuntos internos -y aunque seguro que una parte de los venezolanos conocedores del dato afirmarán que se trata de una manipulación más del “imperio”- un impresionante trabajo de Gallup con datos hasta 2016 obtenidos con entrevistas cara a cara -margen de error de +/-4 y nivel de confianza de 95% - que muestran la creciente desconfianza de los venezolanos hacia la policía local, el sistema judicial y los militares. Reproduzco el gráfico sobre estos últimos:

Esto no quita el titular de El Mundo -edición de Alicante, en papel, 14 de junio de 2017- “Malestar castrense contra Maduro”. En internet el titular sería “Crece el malestar contra Nicolás Maduro en el ejército”. Mala señal. Las referencias mutuas al golpe de Estado siguen. Y a la "guerra económica" contra Venezuela, también.
Eso sí: se sigue diciendo que la razón fundamental del acoso estadounidense se debe a que Venezuela “es el país con los mayores recursos naturales y reservas energéticas del Planeta” (sic). Un poco exagerado ya parece. Eso sí: se sabe que las exportaciones venezolanas son, básica y casi únicamente, energéticas (y decrecientes con estos datos oficiales que acaban el 14).
CUENTOS DE LA ECONOMIA VENEZOLANA (I).003

Y aquí otro buen diagnóstico que no se queda en una historia de buenos y malos y responde sobre el papel de los “barrios” en los enfrentamientos y el ambiguo papel de las fuerzas armadas -con cúpulas corruptas sabedoras de que son el fiel de la balanza-.
Rajoy y Gentiloni consideran la convocatoria de una Constituyente como un medio de dividir todavía más a la sociedad venezolana)
(Añadido el 1º de julio: Sobre el cuarto proveedor de petróleo de los Estados Unidos, es decir, México, el presidente Trump propone un gaseoducto "por debajo del muro" para llevar el petróleo mexicano a USA)

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